um... algo me animo hoy a escribir un fic, es muy corto y no cuenta nada asi que me pregunto si cuenta como ficc... mas bien es como un monologo interior-reflexivo, algo asi... ._. ... luego tampoco ayuda tanto rollo para subirlo... en fin...

Bien, de mas esta decir que Sherlock no me pertenece y de mas (todas sabemos que es de John)

ah, y si esto tuviera un nombre seria algo como: De vicios y manías

El cuerpo humano, esa misteriosa maquina que se auto regula, que tiene como automáticas tantas acciones , como respirar, parpadear, dejando que el cerebro se pueda concentrar en las cosas importantes de la vida.

Para Sherlock las cosas importantes estaban muy por encima de las que las demás personas consideran "importantes", comer es por ejemplo, solo una pérdida de energías en el proceso digestivo, de tal suerte que solo consume los alimentos necesarios –aunque nadie le haya visto hacer algo tan mundano.- Dormir es otra de las molestias que requiere su cuerpo, y que, lamentablemente para el, no ha logrado reprimir, pues al cabo de ciertos periodos de extrema actividad debe tomar esos periodos de descanso. En fin, comer o dormir son dos cosas que no puede evitar necesitar.

Sin embrago, algo que el detective ha logrado, es reprimir todo impulso de su libido, al grado que se le puede considerar asexual. Es apodado "el virgen" pero no es un por una aversión al los asuntos sexuales, es solo por que Sherlock lo considera un gasto de energía y tiempo innecesario, de tal modo que nunca se paro a preguntarse sobre temas tan vanos y superficiales como puede ser la orientación sexual que tendría, ya que era mejor asumir que tal cosa no existía, términos que le funcionaron años y años.

Hasta que conoció al doctor John H. Watson.

No había nada en particular en John Watson. Es mas, si le preguntaran a Sherlock, el ex militar era común, no increíblemente común siquiera, solo común. Y sin embargo no lo era. Ya que a horas de conocerle ya había notado la genialidad del mas joven, y en vez de alejarse y mirarlo raro, sus expresión fue de total asombro ante las cualidades de su nuevo compañero de piso. Y sin saber bien como, Sherlock empezó a requerir su compañía en todo momento.

Si le preguntan a Sherlock, argüiría que las capacidades "asombrositivas" del Dr. lo hacían el compañero ideal en el esclarecimiento de los crímenes que tanto gusta de resolver. Pero, Sherlock no es ningún tonto, claro que no, y el mismo, que es capaz de definirse como un yonki, es capaz también de observar el nuevo vicio que ha adquirido.

Por que Sherlock Holmes, el único detective consultor del mundo no es gay, no, eso seria demasiado común y aburrido. Él es Johnadicto.

Y esa adicción solo se veía satisfecha al observarle sin ser notado, al tenerle siempre a su lado. Sherlock no necesitaba más. O eso creía él.