Y allí estaba nuevamente yo discutiendo con mi hermana sintiéndome el ser más miserable que a pisado la tierra.
Les contare mi corta vida hasta el día de hoy:
Soy la menor de una familia muy unida y cariñosa todos dicen que somos mucha miel y lo éramos. Sus problemas como todas las familias pero lo sabíamos sobrellevar mi historia es algo triste lose.
A los 11 años algo extraño paso, una lechuza si como hoz cuento una lechuza apareció el día 15 de agosto de 1971 y traía una carta ni para quien más que para…. Si para MÍ.
Decía que había sido seleccionada para entrar al colegio Hogwarts de magia y hechicería en Inglaterra, mis padres eran las personas mas felices estaban orgullosos de tener una bruja en la familia.
Aun cuando lo recuerdo lágrimas amenazan con salir de mis ojos pero no las dejo.
El día siguiente fuimos al lugar que decía allí Callejón Diagon.
Cuando llegamos el lugar era un sueño miles de magos y brujas comprando miles de cosas varitas, lechuzas, ranas, túnicas, escobas mi cara de asombro era la misma que tenían mis padres, no igual que petunia que su cara de asco y recelo era algo incomodo para mi pero así era ella desde el día que supo que yo era bruja se creo un abismó entre nosotras dos, ella lo creo y eso es lo que ahora me duele y creo que nunca lo podré superar.
Ese día fue el mejor en mi vida me compraron mi varita, mis libros, mi caldero, mis ingredientes para pociones y todo lo que necesitaba pero lo que mas me gusto fue mi pequeña lechuza amarilla con ojos color acre. Mis padres ese mismo día antes de comprar todo fueron a cambiar el dinero por dinero de magos y me abrieron una cuenta a mi… si a mi yo pequeña y ya teniendo una cuenta en el banco mas seguro (según los magos que hoy por allí) del mundo mágico Gringotts Banco de Magos.
Los días anteriores a mi partida fueron en gran cantidad un martirio.
Bueno solo un poco pasaba casi todo el tiempo en mi dormitorio que era un lugar muy agradable.
Con mi padre lo habíamos pintado de verde manzana cuando tenía 9 años y con mi madre lo decoramos pintado unas cuantas mariposas rosadas. Mi cama con su cobertor naranja y mis peluches encima, mi escritorio para estudiar lleno de libros, mi librero a un lado de la ventana y mis cortinas rosadas yo sentada en la silla de mi escritorio leyendo los tan interesantes libros que había que llevar a aquel colegio, no quería llegar allí sin saber nada, eso nunca me a gustado.
Y cuando llego el día de mi partida esto fue lo que sucedió: pasamos por una muralla siguiendo los pasos de unas personas que al parecer iban donde nosotros, lo sabia porque llevaban un baúl muy parecido al mío con una lechuza encima, el chico tenia aspecto cansino, no se porque me enternecí con el extraño. Nunca me había pasado. Cuando pasamos por aquella pared nos sorprendimos al ver a muchas familias despidiéndose de sus hijos y una gran locomotora color escarlata con rojo era hermosa y brillante si muy brillante.
-mi niña cuídate mucho- me decía mi madre con lágrimas en los ojos.
-Lo hare mami no te preocupes por mi – le dije yo con una sonrisa tierna, mi padre siempre me había dicho que con mi sonrisa podría lograr que hasta el mas duro de corazón se enterneciera.
-Nos veremos en navidad pequeña, te vamos a estar esperando – me dijo mi padre con los ojos brillantes y lo mire y lo abrace fuerte como si fuera la última vez que lo viese.
-Adiós Tuney – le dije a mi hermana mayor y la abrace ella a tirones igual me abrazo pero antes de soltarme me dijo.
-Yo no estoy orgullosa de ti se lo que eres igual que todos los que están aquí…… no son mas que fenómenos- esa fueron las gratificantes palabras de mi hermana.
Me solté de ella y volví a abrazar a mis padres pero ahora a los dos juntos. Me ayudaron a entrar mi baul en el expreso y me volví a despedir de ellos. Ahora me volvía el arrepentimiento no quería irme me quería quedar con ellos. Pero el expreso se puso en marcha y con un último adiós nos despedimos. Camine hasta que encontré un compartimiento desocupado entre mi baul y me deje caer en la butaca, lagrimas silenciosas calleron por mi mejilla al recordar las palabras de mi hermana y me sentí mal y desplazada.
Hasta que una linda chica castaña entro en el compartimiento que yo ocupaba.
-lo siento, puedo acompañarte, los demás compartimientos están ya ocupados y mis medios hermanos,y dijamos que en el viaje no quiero ir con ellos – dijo la chica con una sonrisa.
-claro – le respondí secándome con el puño del suéter mis gruesas lágrimas.
-Alice Dawson- me dijo la chica mientras entraba su baúl con su lechuza hacia el compartimiento.
-Liliane Evans- le dije con mi mejor sonrisa después de haber llorado un buen poco.
Se sentó enfrente de mí y me quedo mirando directo a los ojos.
Alice Dawson: una niña de cabello castaño claro que lo tenía amarrado en dos coletas, ojos cafés con unas manchitas verdes, delgada y muy tierna se veía tranquila.
Conversamos mucho tiempo.
-¿a que casa quieres ir? – me pregunto Alice.
-¿casa? – pregunte yo.
-¿eres hija de muggle?- me pregunto ella.
-¿muggle? – volví a preguntar cada vez entendía menos. Ahora que recuerdo aquello, me da risa.
-Si lo eres bueno te voy a explicar, los muggle son personas que no tienen magia, tu eres hijas de muggle , hay también los que se hacen llamar magos puros que son familias con algo de tradición en el mundo mágico al igual que existen mestizos que son los hijos de sangre pura con muggle- me explico Alice
-Ya entiendo – le dije sonriendo – ¿ tu que eres? – le pregunte yo.
-Soy hija de magos de sangre pura – me dijo sonriendo.
-Ya veo ahora me explicas los de las casas – le pregunte haciéndole ojitos.
-Claro – me dijo Alice con una sonrisa muy amigable.
Me lo explico todo con gran paciencia cuando iba ya por terminar... se abre la puerta de nuestro compartimiento y entran dos chicos.
Uno mas alto que el otro el más bajo se podría, decir era de cabello azabache desordenado e indomable usaba gafas redondas y su piel era trigueña. era guapo.
El otro un poco mas alto era de cabello negro azulado que estaba perfectamente peinado con diferencia del otro chico era de unos hermosos ojos azules profundos uno se podría perder en ellos.
-hermanita te buscamos por todo el expreso – dijo el chico de cabello azabache.
-James primero se saluda – le dijo Alice al chico el cual se revolvió aun más el cabello.
Me volvió a mirar a mi y lo primero que hizo fue clavar sus almendrados ojos en mis esmeraldas verdes. Se quedo en silencio hasta que le otro chico me saludo.
-Sirius Black – se presento muy respetuoso.
-Ella no se toca – dijeron Alice y James. Alice lo miro burlona y yo con un signo de pregunta pintado en mi rostro.
-James Potter- dijo el chico sin dejar de ver mis ojos y eso que yo ya comenzaba a intimidarme.
-Liliane Evans - me presente yo con una media sonrisa.
-¿Cómo que estabas con tus hermanos? – le pregunte volviendo la mirada hacia Alis.
-Lo siento lis, son como mis hermanos este par de alucinados... nos conocemos desde pequeños con James y con Sirius nos conocimos el año anterior en un campamento para hijos de magos – respondió Alis dándome una gran sonrisa, asentí y me volví para mirar por la ventana mientras ellos hablaban animadamente.
-Bueno querida hermanita, pelirroja – dijo el chico de cabello negro.
-Nos vamos tenemos que planear una broma para quejiqus – dijo el chico de cabello alborotado sin sacar la vista de mis ojos
-No se pasen esta vez – le dijo Alis a lo que los dos chicos sonrieron traviesamente antes de salir por la puerta del compartimiento.
-¿quejiqus?¿broma?- le pregunte a Alis.
-Larga historia ya tendré tiempo para contártela lis – me dijo Alis con una gran sonrisa traviesa a lo cual yo me asuste esa chica que había entrado tranquila, había desaparecido
Cuando llegamos a ese gran castillo me sorprendí por las dimensiones de este y es que además pasamos por un lago en el cual había un calamar gigante. Cuando entre al castillo mayor fue mi sorpresa Alis veía mi cara y me sonreía. Es que era impresionante, había fantasmas, y el techo del gran comedor estaba adornado por muchas estrellas y una gran luna... me sorprendí al verlo, y me dije – a tal magnitud puede llegar la magia –
Cuando llego mi turno de llamarme y que me pusieran ese viejo sombrero me asuste y muy raro fue lo que me dijo aquel sombrero. Mire por mi hombro la cara de pregunta que tenia el director un hombre alto de cabello y barba completamente larga de mirada agradable unos ojos celestes que escondía detrás de unas gafas de media luna. Y lo que dijo el sombrero fue lo siguiente.
-de larga familia bienes pequeña nunca creí que volvería a ver una de las tuyas, siempre pensé que moriría antes. Es tanto el – cuando el sombreo iba a decir aquello se callo. Y volví a mirar por sobre mi hombro el director hablaba pero sin hacer sonido. Y el sombrero volvió a hablar.
-Bueno pequeña tienes todo para entrar a cualquier casa. Valentía, inteligencia, suspicacia, habilidad. Todo pequeña- dijo el viejo sombrero y yo voltee mi vista hacia la mesa donde estaba Alis sonriéndome y pegándole a Sirius para que le soltara sus cachos. Y el sombreo volvió a hablar
- veo que has elegido yo hubiera preferido otra casa para ti pero GRIFFINDOR – grito muy fuerte el sombrero Alis sonrío ampliamente y muchas personas aplaudieron entre ellas el director que luego me guiño un ojo.
Claro fue mi mejor año a excepción de que Alis no me había dicho que los Slytherins eran una casa llena de racistas que odian a muerte a los hijos de muggle... Si los compare con petunia y me compadecí de ellos.
Y luego se formo el grupo de los merodeadores donde se encontraba James Potter, Sirius Black y aquel chico de aspecto enfermizo que vi el día en que subí al expreso Remus Lupin. Un chico de aspecto cansino cabello color paja y unos llamativos ojos miel que en algunos días del mes se volvían algo plateados y aquel otro chico muy poco agraciado Peter Pettigrew de ojos azules no muy llamativos como los de Sirius y con el cabello café, tuve muchos problemas con ellos claro les gustaba hacer bromas a Severus Snap un Slytherins pero no tenia como defenderse y yo la estupida lo salia a defender siempre que lo hacia el me decia lo mismo.
- por nada sangre sucia, yo solo pude averlos bloqueado- me decia.
Y yo en mi mente pensava "claro pelo graciento,¿ lo arias como? De cabeza como estavas mostrando tus horribles calzones verde chillon y con la varita muy alejada de tu mano.
Ha que le voy a hacer y luego vino esa pregunta que me saco de todos mis parámetros.
-Evans te gustaría salir conmigo – me pregunto el que se había vuelto el chico mas arrogante, junto con Sirius de todo Hogwarts claro como todas las chicas de primero babeaban por el, y el les sonreía y les hacia ojitos ha!!!! Que rabia ni se porque me daba rabia solo no se…… sucedía.
Todo el gran comedor se volteo a mirarme y las chicas de primero de todas las casas me miraron feo si las miradas matasen yo estaría sepultada donde estoy en este momento, en el cementerio.
-no Potter- le dije yo secamente parándome de mi asiento y saliendo del gran comedor. A una atenta mirada de todas las chicas y chicos del gran comedor. Después de aquella invitación vinieron muchas mas el chico se estaba volviendo algo cansino y mi respuesta siempre era la misma y el siempre me decía
-mañana lo volveré a intentar – se daba vuelta pero luego se volteaba a verme nuevamente y me decía.
-No me extrañes- acto seguido yo persiguiéndolo por todo el lugar con mi varita en alto.
Alis me decía -si no le dices que si, el podría estar los 7 años de escuela pidiéndote salir-
-Gracias a merlín que existen las vacaciones- era lo que yo le respondía siempre que ella me decía eso.
La navidad fue un alivio para mi la pase con mis padres y con petunia al parecer estuvo todo el tiempo que yo no estuve buscando calificativos para nada agradables, para decirme cuando mis padres no estaban cerca pero bueno de lo que me alegraba en ese momento era estar con ellos.
Como extraño aquella ultima navidad con mis padres "por merlín los extraño".
Después de aquella navidad.no los volvi a ver solo me mandavan lechuzas contandome como estavan las cosas por la casa.
Cuando faltaban 2 semanas para salir del colegio el profesor Dumbledore me mando a llamar a su despacho.
Era la primera vez que entraba y la peor experiencia de mi corta vida. El despacho estaba lleno de cachivaches antiguos y algo extraños, "si mis sospechas eran correctas el director estaba algo chiflado."
Llegue hasta su mesa y lo vi allí sentado.
Mirándome con la mirada llena de ternura y tristeza. Mi corazón se apretó, algo no andaba bien y comencé a hacer deducciones. Algo muy malo había pasado desde hace una semana atrás no había recibido ninguna carta de mis padres. Y en aquel momento lo recuerdo como si lo estuviera viviendo en este momento.
Recordé muchos momentos. Fue algo extraño y alucinante, fue como si todas las cosas vividas con mis padres pasaran rápidamente por mi vista.
Una pequeña de 5 años peinada con una coleta muy alta su cabello rojo fuego, vestida con un tutu calipso y una malla verde esperanza, ceñido a su diminuto cuerpo. La pequeña bailaba graciosamente por el salón de color crema con espejos por todo lugar.
-muy bien mi pequeñita bailarina- me decía mi madre con su encantadora sonrisa.
Desde los 5 años que bailaba, cuando vi a aquella bailarina. Con aquel tutu rosa con la malla negra. Quería ser como ella, como mi madre. Una bailarina formidable de ballet, delicada en sus movimientos y encantadora como bailaba, si aquella era mi madre.
Otro momento. Cuando con mi padre y Petunia salíamos al parque y hacíamos competencias haber quien llegaba mas lejos en los columpios y cuando para una navidad se había disfrazado de Santa.
El director me volvió a mirar y sua palabras me sacaron de mis recuerdos.
-siéntese señorita Evans – me pidió amablemente el director.
- no- respondí secamente con un nudo en la garganta que amenazaba con salir.
-señorita Evans lo mejor es que tome asiento- me pidió nuevamente el director.
Tenia la clara sospecha que si no hacia lo que el me pedía, no me diría lo que yo veía inevitable en aquel momento.
-que le ha pasado a mis padres?- sin rodeos siempre al grano " mi madre siempre me critico aquello". El director clavo su celeste mirada en mis verdes ojos.
-Sus padres estuvieron desaparecidos por dos semanas- mi corazón se volcó y después se hizo pequeñito, pequeñito ya no podía sentir que latía.
-El día de hoy fueron encontrados sus cuerpos sin vida – dijo el profesor sin quitar la vista de mis ojos.
Sentí mis ojos vidriosos y pestañee un millar de veces antes de responder.
Me levante de aquella silla... quería arrancar, quería perderme, quería despertar de aquella pesadilla que estaba viviendo, quería morir, me faltaban las fuerzas.
Me volví hacia el director.
-quiero verlos – le dije con un hilo de voz, las lagrimas no querían salir de mis ojos, mejor dicho no quería creer lo que me decía aquel hombre.
-Señorita Evans – me dijo el profesor en un tono que me pedía que recapacitara.
-Quiero verlos- le dije mas enérgicamente mis ojos eran dos témpanos de hielo y mi vos era fría.
El profesor acepto.
Era ya de noche y estava yo enfrente de dos tumbas. Lei la primera lapida el corazon se me queria partir mi cuerpo me queria traicionar. mis recuerdos felices se esfumaron y solo quedo aquella imagen frente a mis ojos.
