Nota: ¡Hola! Regreso a publicar fanfiction a después de 4 años. Hace poco leí el libro Clemencia y me pareció una historia maravillosa así que quise adaptarla a esta serie que me encantan tanto . Espero la disfruten.

Disclaimer: Clemencia es del autor Ignacio Manuel Altamirano y los personajes de TVD le pertenecen a CW yo solo lo adaptó con el fin de entretenerme un poco

Mandaba uno de los escuadrones el comandante Stefan Salvatore joven perteneciente a una familia de magnífica posición, gallardo, buen mozo, de maneras distinguidas, y era absolutamente simpático. Era de esos hombres cuyos ojos parecen ejercer desde luego en las personas en quien se fijan un dominio irresistible y grato Tal vez por esto el comandante Stefan era idolatrado por sus soldados, muy querido de sus compañeros y el favorito de su jefe, porque el coronel no tenía otra voluntad que la de Stefan. De modo que era el árbitro en su tropa y los generales a cuyas órdenes había militado, conociendo la influencia que ejercía sobre su jefe y su prestigio entre la tropa, no perdían ocasión de halagarle, de colmarle de atenciones y de hacerle entrever un próximo y honroso ascenso.

Además, y esto es de suponerse, Stefan era peligroso para las mujeres, era irresistible, y mil relatos de aventuras galantes y que revelaban su increíble fortuna en asuntos de amor circulaban de boca en boca en el ejército.

Stefan, no perdía oportunidad de hacer uso de sus encantos y aunque el ejército, en aquel tiempo, no hacía más que marchar en opuestas direcciones y cruzar rápidamente por las ciudades, el soldado, sin descuidar sus deberes, encontraba momentos a propósito para conquistar a las más hermosas jóvenes de los lugares que tocaba, no siendo nada difícil para él concluir una conquista en breves días, y a veces en horas.

Ya se sabía; Stefan, después de dar las órdenes necesarias a sus capitanes, siempre tenía que escribir un pequeño billete de despedida, siempre se apartaba un momento de la columna para galopar en uno de sus soberbios caballos en dirección de la casa de sus amadas de un día, para estrecharles la mano, y recibir, en cambio de tiernas miradas, un pañuelo húmedo de lágrimas, un rizo de cabellos, un retrato o una sortija.

Stefan era seductor; su fisionomía era tan varonil como bella; tenía grandes ojos verdes, el cabello castaño , un cuerpo delgado pero bien formado, y tenía fama de valiente.

Tocaba el piano con habilidad y buen gusto, era elegante por instinto, todo lo que él se ponía le caía maravillosamente , de modo, que era el dandy por excelencia del ejército.

Gastador, alegre, burlón, altivo y aun algo vanidoso, tenía justamente todas las cualidades y todos los defectos que aman las mujeres y que son eficaces para cautivarlas

Todavía más: Stefan era jugador, y por una excepción de la conocida regla, ganaba parecía sino que un genio tutelar velaba por este joven y le abría siempre risueño las puertas del santuario del amor, del placer y de la fortuna.