Disclaimer: Los personajes de Death Note no me pertenecen. La historia solo está hecha con fines de entretención.

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Segunda Oportunidad

Prólogo

Light Yagami miraba a L con satisfacción. Sabía que le quedaba poco tiempo de vida. Sentía que pronto este gran rival caería ante su poder como Dios del Nuevo Mundo. En cuanto Misa desenterrara la Death Note y recuperara su memoria, todo habría terminado. Misa, recordando el nombre del detective, podría eliminarlo fácilmente. Solo le había prometido amor, y ella había aceptado, como siempre. Era tan fácil manipularla. Era, incluso, más fácil que entrenar a un cachorro.

Además, intuía lo que Misa Amane era capaz de hacer por él. Tenía claro que, si ella no recordaba el nombre de L, haría el trato de los ojos de shinigami nuevamente. Sonrió con regocijo para sus adentros. L no tenía por donde escapar. Misa Amane solo tenía que presentarse al cuartel general con el pretexto de que quería verlo o simplemente pasar, como ella lo haría en un arrebato normal. Miró a Rem, quien se hallaba en la habitación, observándolo de manera disimulada. Ella, por supuesto, era el plan B. Si Misa no lograba recordar el verdadero nombre del detective o, en su defensa, verlo para descubrirlo, Rem iba a tomar lugar en el asunto.

— Ryuuzaki, Misa-san está en la entrada del edificio — La voz de Watari interrumpió los pensamientos de Light. Vaya, entonces Misa había hecho el trato de los ojos después de todo— Afirma que quiere hablar contigo con urgencia. — L no pareció muy asombrado por ello, a pesar de que todos los de la habitación fruncieron el ceño con curiosidad. Por supuesto que, normalmente, Misa quería ver a Light y no a L.

— De acuerdo, permite que entre.

Light tuvo que aguantarse el impulso de reír. ¿Así de fácil dejaría que su sospechosa principal de ser el segundo Kira lo viera? L, a pesar de lo que demostraba, era bastante confiado. Su arrogancia era su propia destrucción. Yagami pensó con repulsión como él se hacía llamar la justicia, siendo que se oponía a ella. Él, Light Yagami, era la justicia. Él tenía el poder para dictaminar sentencias, nadie más. L caería ante su poder, y él ganaría. Este era el principio del fin.

En pocos minutos, se escuchó el ruido de unos tacones de plataforma colisionando contra el suelo. L se giró hacia su visitante, al igual que todos. Light observó a Misa, intentando no esbozar una sonrisa que pudiera parecer sospechosa. Ella llevaba un vestido negro y medias largas, junto con su cabello rubio peinado en sus dos típicas coletas altas. Light la miró, y ella le devolvió la mirada. Había decisión en su rostro, lo que dejó tranquilo al chico.

— Buenas tardes, Misa-san — Saludó L, sentado en su posición típica. Misa lo miró, y Light entendió que había acabado todo.

Saluda, ve al baño, y escribe, Misa…

— Misa ha venido a confesar.

Todos en la habitación abrieron los ojos de par en par, incluyendo a Light. ¿Qué rayos?, ¿Qué significaba todo esto? Rem miraba a la chica con asombro y preocupación, como si, por primera vez, intentara decir algo en el asunto. Yagami, por su parte, posó sus ojos castaños en los de Misa, y, sin dudarlo, se acercó, tomándola por los hombros.

— ¿Misa? ¿Qué estás diciendo? No puedes…

— Misa no lo resiste — Respondió ella con tristeza. Light tuvo que controlarse para no apretarle los hombros con fuerza. La rubia levantó la vista por sobre el hombro de Light para dirigirse a L — Misa no puede matarte, Ryuuzaki.

— Misa… ¿Qué estás hablando? Tú jamás-

— ¿Jamás podría matar? — Completó la frase, cortándolo. Light la miró con seriedad, y ella se zafó de su contacto con delicadeza. — Te equivocas, Light. Sí puedo, pero ya no quiero hacerlo más.

— Ya veo — Musitó L. Todos se voltearon a verlo. — Entonces, dices ser el segundo Kira como predije, lo cual convertiría a Light en el primero.

— No — Negó ella. Light la miró. Al menos algo parecía pensar antes de actuar deliberadamente. Así era Misa, no lo iba a delatar. — Nunca conocí al verdadero Kira. Simplemente seguí sus instrucciones como él me lo indicó. No necesité encontrarlo para hacerlo, pues él mandó a su shinigami.

— Ya basta, Misa — La inesperada voz de Rem resonó por toda la habitación. Light miró a la criatura con odio. Misa, en cambio, con tristeza. Todos, excepto L, parecieron sorprendidos ante el hecho de que la shinigami la conociera. — No permitiré que, nuevamente, protejas a este humano repugnante.

— Rem, no intervengas… — Pidió Misa casi susurrando. Rem iba a responder, pero alguien se adelantó.

— Oh, pero ya lo hizo — Habló Ryuuzaki. El peculiar chico se giró a la shinigami, expectante — Ya no se puede retractar de sus palabras, así que es mejor que siga adelante con la declaración.

— Es él — La shinigami señaló a Light con uno de sus enormes dedos. Soichiro abrió sus ojos sorprendido, al igual que Matsuda y los demás integrantes que habían sido parte de la policía japonesa — Él es el humano que se hace llamar Kira, y quien ha manipulado a Misa durante todo este tiempo.

— No, eso no puede ser verdad… — Susurró el jefe Yagami. Rem asintió, casi pudiendo entender los sentimientos del padre del castaño. Entonces, el jefe de policía miró a Light con súplica — Light… No puede ser…

— ¡Por supuesto que no es verdad! — Exclamó él en respuesta. Misa lo miró, mientras que él señaló de manera acusativa a Rem — ¡Esta cosa, no sé qué tiene con Misa, pero está molesta porque cree que no la amo como mi novia! Ni idea qué tipo de sentimientos tendrán este tipo de seres monstruosos ni cuáles son sus motivos para echar cuadernos asesinos en este mundo, pero yo no soy Kira.

— Misa Amane — La voz de Ryuuzaki nuevamente captó la atención de todos. Misa levantó la vista hacia él — Si lo que dice Light-kun es verdad, entonces ¿por qué puedes ver a este shinigami y por qué no quieres que intervenga?

— Misa, di la verdad — La Idol se giró a Rem, quien se encontraba en la misma posición sólida — No puedes seguir con esto. Él no lo vale, Misa…

— ¡Deja de meterle ideas en la cabeza! — Gritó Light. Misa se sobresaltó un poco con el aullido de Light. Jamás lo había visto de esa manera. — Misa… — La chica se volteó a su novio, quien le apretó la mano con una actuación digna de reconocimiento. — Sabes que yo no lo haría, me conoces.

— Yo también te conozco, y sé perfectamente bien que eres capaz — Acotó L, llevándose, en su modo tan peculiar, una galleta de panda a la boca. Algunos en la habitación pensaron con curiosidad cómo el chico podía comer en un momento como este.

— Light… — Susurró ella. El chico sintió que Misa temblaba ante su contacto. La rubia lo miró, con sus ojos nublados de lágrimas — Tú no me amas, Light…

— Misa, si de eso se trata, yo…

— Jamás me amaste, Light… — Misa se secó las lágrimas con el dorso de la mano. El chico la miraba incrédulo — No puedo hacerlo… No puedo seguirte por este camino. — Ella lo soltó. — Ni siquiera fui a desenterrar lo que me dijiste, pero supuse que querías que matara a Ryuuzaki. Siempre me has usado, esta vez no era diferente.

— Entonces, ¿Afirmas que Light Yagami es Kira, Misa-san? — La pregunta sonó como un dictamen. Soichiro Yagami miraba a la joven sin creer lo que oía ni lo que veía. Todo indicaba que su hijo era Kira, pero aun se rehusaba a ello.

— Sí — Solo se necesitó ese susurro para confirmarlo. Ni en sus sueños más oscuros Misa Amane, su mayor seguidora y admiradora, hubiera sido capaz de traicionarlo de esa forma. Todos en la habitación guardaron silencio, hasta que L habló.

— Bien, responderás mis preguntas más tarde — L se levantó de la silla y se dirigió a Mogi, Matsuda y Aizawa — Arresten a Light Yagami, déjenlo donde Watari les indique más tarde. Por el momento, llévenlo a la habitación que antes era de Misa Amane.

— No iré a ningún puto lado solo porque un shinigami y una despechada hayan declarado que soy Kira — Soltó Light con odio y repugnancia. Aizawa, Mogi y Matsuda ya estaban avanzando hacia él — Hm, bueno, veo que lo prefieres así — Light miró a Misa, quien estaba por empezar a temblar respecto a la situación. — Te quitaré el favor de hacerlo entonces, Misa Amane…

— ¿Light? — Susurró ella.

Light se acercó a Matsuda y, con un hábil movimiento, le sacó la pistola que tenía guardada dentro de la chaqueta. Con agilidad, provocó que el hombre se cayera al suelo de una zancadilla. Aizawa y Mogi intentaron avanzar hacia él, pero Light se quitó. Estaba apuntando hacia L. Solo necesitaba matar al detective de forma manual. Respecto a los demás, podría escribir sus nombres en el trozo de Death Note que tenía guardado en el reloj. Era una jugada arriesgada, pero tenía claro que seguir haciéndose el estúpido no tenía caso. La confesión de Misa había sido vital.

— ¡NO! — Chilló Misa. Light disparó. Sin embargo, no fu quien le llegó el disparo, sino a Yagami padre, quien se interpuso entre la bala y el detective. Sin importar aquello, el joven estaba por disparar otra vez cuando su padre cayó al suelo, pero Mogi y Aizawa lo tomaron.

— ¡TÚ ME HICISTE HACERLO! — Le gritó Light a Misa, aun teniendo uno de sus brazos libres. La rubia comenzó a llorar aun más fuerte. — ¡TÚ TENDRÍAS QUE HABERLO MATADO!

Entonces, antes de que pudiera apuntar a Misa con el arma, Light tuvo una punzada en el pecho. Todos en la habitación observaron con horror que el chico se revolcó unos segundos antes de perder la mirada en un punto fijo de la habitación. Misa, espantada, notó que Rem se estaba desintegrando. Ella había matado a Light por amenazar la vida de Misa, tal como se lo había advertido.

— ¡NO! — Gritó Misa, observando el cuerpo de Light mientras se arrodillaba junto a él. Luego, se volteó a Rem, no entendiendo bien lo que le ocurría — ¡Aun era posible salvarlo, Rem! Aun era posible hacer algo…

— Elegiste bien, Misa… — Fue lo último que dijo la criatura antes de desaparecer por completo.

Misa lloró. Lloró mucho sobre el cuerpo inerte de Light Yagami. Sintió cómo los policías pasaban a su alrededor, atendiendo con urgencia al jefe Yagami, a quien su propio hijo le había disparado. No supo cuánto tiempo se quedó ahí, pero sentía que se había equivocado. Creyó que confesando solo su culpa podría salvar a Light y salvarse ella. Creyó que podía evitar las deducciones estúpidas de Ryuuzaki. Pero se había equivocado, y eso le había costado todo. Estaba sola.

— Watari, lleva a Misa Amane a su habitación

— ¡No me moveré de aquí! — Gritó ella. Ryuuzaki se acercó. Luego, sin previo aviso, le colocó un pañuelo en la nariz. Ella forcejeó todo lo que pudo, pero, para su sorpresa, el delgado muchacho era mucho más fuerte que ella. Cayó inconsciente a los pocos segundos.

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Estaban en el hospital. Por fortuna, el jefe Yagami estaba fuera de peligro. El disparo no le había perforado órganos vitales. Según el médico, eso era una posibilidad entre muchas, puesto que los disparos en la zona de la espalda solían ser vitales a su edad. Todos asintieron con gratitud. Ryuuzaki se encontraba allí, lamentablemente, para hablar temas de trabajo. A pesar de que muchos se negaron a la idea de exponer al jefe Yagami nuevamente a una situación de estrés, él mismo había pedido que la reunión se realizara en su habitación de hospital.

— Para hacer breve esta reunión, el tema será cómo proceder respecto a la situación de Misa Amane — Todos se tensaron en ese minuto, recordando la situación de hace unos días. El jefe Yagami tuvo que, incluso, controlar las lágrimas que se aproximaban por salir — Como bien sabemos, ella es el segundo Kira. Logré hablar con ella, y me dijo que, efectivamente, hay otra Death Note en el mundo — Todos en la habitación se mantuvieron en silencio, L siguió hablando. — Misa Amane dio la ubicación, y ambas libretas están guardadas en una de las bóbedas de alta seguridad de las Fuerzas Internacionales. Están bajo veinte claves diferentes, con huellas dactilares y oculares de diversos agentes. La persona que intente entrar allí de forma ilegal, sería calcinada junto con los cuadernos — El detective hizo una pausa. Todos seguían en silencio, mirándolo. — Con respecto a Misa Amane, Watari ha informado que presenta algunos delirios de suicidio. Según un médico especialista, dice que hay que tratarlo de inmediato, sino puede ser vital.

— ¿Qué propones entonces, Ryuuzaki? — Preguntó Soichiro. L se aclaró la garganta.

— He estudiado todas las posibilidades — Planteó el detective — Considerando que confesó y que ella no recuerda nada de su proceder como el segundo Kira, creo que es pertinente primero, derivarla a una clínica especializada en tratar estos temas. Luego, enviarla a convertirse en agente del FBI.

— ¿Crees que es prudente enviar a uno de los más grandes asesinos seriales al FBI? — Preguntó Aizawa, incrédulo. L asintió — ¿Qué clase de barbaridad es esa?

— No es ninguna barbaridad, Aizawa-san — Respondió tranquilamente el chico — Weddy y Aiber trabajan para mí y son criminales. Misa-san no recuerda haber sido uno, por lo que aun estamos a tiempo de formarla. Su castigo será que no tendrá una vida normal como ella hubiese querido. Renunciará a su vida como modelo, actriz y cantante, convirtiéndose en un agente productivo para la sociedad. Además, ella tiene potencial.

— ¿Y su estado mental? — Quiso saber Mogi. Ryuuzaki se mordió el pulgar antes de contestar.

— Se sabe que este tipo de situaciones no son favorables para entrar al FBI, por lo que Watari ha encontrado una clínica ideal para Misa-san — Explicó L — Yo me encargaré de sus gastos. Cuando ella esté lista, va a convertirse en agente.

Dicha la sentencia, Ryuuzaki se retiró de la habitación, siendo la última vez que los hombres allí presentes lo verían en mucho tiempo. Al día siguiente, Misa Amane se iría rumbo a Estados Unidos, estando vigilada a toda hora por un agente contratado por L hasta que llegara a la clínica en la que se hospedaría.

Siguiendo toda predicción de L, Misa Amane estuvo un año en esa clínica. Era la mejor atención que le podían brindar. A pesar de no tener parientes ni amigos, Misa era una persona sociable, por lo que pudo recuperarse al centrar su mente en otros asuntos. Le costó mucho trabajo, pues los primeros meses no hablaba con absolutamente nadie y había tratado de quitarse la vida muchas veces. No obstante, cuando comenzó a hablar y a seguir el tratamiento, las mejorías se notaron. Sus compañeros no sabían quién era ella realmente, pero al contar parte de lo que había ocurrido (inventándoles que Light había hecho algo malo y se había matado porque ella lo había delatado), todos le dijeron que no tenía que sentirse culpable. La llenaron de fuerza, junto con la ayuda psicológica que recibió.

Después de aquello, Misa entró a convertirse en un agente del FBI. A pesar de ser japonesa, hablaba perfectamente bien el inglés, gracias a sus estudios y su práctica en la clínica. Misa Amane iniciaría una nueva vida, renovada de todo ello. Se había propuesto seguir adelante, aunque sabía en su corazón que en cualquier momento podía sucumbir, estaba lista para enfrentar lo que el FBI tenía destinado para ella. Serían cuatro años de estudio y preparación física antes de entrar en acción, por lo que el camino sería largo.

Después de todo, la vida le estaba ofreciendo una segunda oportunidad que no iba a desperdiciar.

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Lo sé, lo sé. El principio es MUY utópico. Es llevar la personalidad de Misa al límite, tanto, que puede quedar OoC. Sin embargo, es solo el comienzo, se los juro, y traté de justificar lo más posible sus decisiones. La muerte de Light Yagami para este fic era imprescindible, pero no significa que lo haga porque lo odie (aunque sí, no me gusta para nada ese psicótico). La historia no lo comprometía a él, y adherirlo hubiese resultado muy problemático.

Sé que Misa es el gran tema aquí, créanme. Sé que ella no sería capaz de delatar a Light, pero este es un fic, por lo que me puse en la posición de que de verdad Misa no pudiera mata se diera cuenta que Light nunca la amó. Sí, sus acciones derivaron a algo que ella no quiso que ocurriera, como la muerte de Light. Sé que la Misa que conocemos se hubiera disparado ahí mismo, pero la que yo estoy presentando es una propuesta de lo que pudo haber ocurrido con ella si hubiese despertado.

Sé también que una depresión tan grande como sentirse culpable por la muerte de tu novio quizás no se sana en un año (menos el intento de suicidio). Sin embargo, hay que pensar que es una buena clínica, y que está rodeada de gente que le dice que no es culpable. Por tanto, supongo que nuestra Misa Misa sí puede sanar en un ambiente así. Después de todo, una parte de su corazón quiso confesar, según esta historia.

Bueno, juro que el primer capítulo será un poco más interesante. Denle una oportunidad a la historia, por favor.

Saludos, Pili.

PD: Muchos me pueden conocer por mis trabajos anteriores. Están todos descontinuados, pero esta historia es diferente, pues ya hice una planificación de ella. Según mis cálculos, tendrá diecisiete capítulos, más o menos.