NDLA
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NO soy JR K ROWLING! Así que no te creas que este es un relato Real. Es completamente extraño, y casi una historia paralela más que una historia de Harry Potter en sí. Una especie de que hubiera pasado. Aún así, espero que os guste.
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Les despertó el ruido del timbre de la casa. Estaban los dos acostados, en la revuelta cama, todavía enredados entre las sábanas. Hermione fue la primera en volver a la razón.
- Dios mío, mis padres! - exclamó, al tiempo que el ahora joven Snape, se desperezaba a su lado, una tarea bastante dificil en una cama tan pequeña.
- Cómo? - preguntó el. y Hermione miró su reloj.
- Vaya, cuantas horas hemos pasado juntos! Ya es la hora de la cena, mis padres estarán preocupados, y serán ellos quienes llaman - dijo y salió de la cama para vestirse.
- Así que ya te vas... - dijo Severus en un extraño tono
- Baja conmigo, voy a ver si te dejan cenar con nosotros. Tienen que conocerte. Venga, vístete rápido- dijo, y tras forcejear con las prisas se puso el pantalón y estuvo lista
- Hey, jovencita, para qué vas a Hogwarts? Hay formas más rápidas que la muggle para vestirse - bromeó Severus, que ya estaba impecablement vestido (en ropa muggle negra), de pie y a su lado.
_ Vaaale Sevie, no me quites puntos - guiñó ella - Pero de todas maneras, ya sabes que los estudiantes no podemos usar magia en nuestras casas en vacaciones, ya sabes, lo dicen las normas.
- Olvídate de las normas cuando estés conmigo.- Dijo secamente el "Maestro"
Tras besarse, bajaro corriendo las escaleras, y abrieron la puerta. En efecto, los padres de la chica estaban esperándola allí, preocupados.
- Mione, cariño, que has estado haciendo? LLevamos media hora esperándote!- Exclamó su madre, abrazándola.
- Tranquila mamá, Severus me estaba enseñando... su colección de... de...
- De pociones - dijo él rápidamente.
- Pociones? - preguntó el padre de Hermione
- De química - aclaró ella, y Severus asintió velozmente, en aporbación. Los padres se quedaron confusos.
Se notaba muchísimo qe los dos estaba fingiendo, pero aunque quisieran, los padres de Hermione no podían desconfiar de su hija, y además, el nuevo chico les infundía una confianza muy profunda, que ellos no lograban comprender.
- Madre - dijo inocentemente Hermione - Puede Severus cenar con nosotros esta noche?
- Bueno, supongo que sí - contestó su madre amablemente. - Tú que dices, cariño? - dirigió su mirada a su esposo, junto con las miradas de los dos "niños".
- De acuerdo, así podré conocer mejor a tu nuevo amigo - Resolvió su padre, en un tono muy protector.
- Le aseguro que no quedará defraudado- sonrió Snape.
La familia Granger y Severus, entraron a la casa, por la misma puerta de la cocina, y la Sra Granger rogó a Severus que se sentase mientras ella, su marido y Hermione, preparaban entre todos la cena. Severus apoyó, como solía hacer sus brazos en la mesa, y su cara sobre sus manos entrelazadas, observándoles, y pensando en lo complicados que eran los muggles, haciendo de todo, un "numerito". Finalmente, todo estuvo dispuesto, y los demás se sentaron a cenar. Hermione frente a él, al lado de su madre, la cual estaba frente a su marido. La situación cohibía a la joven, víctima de las constantes miradas de Snape, tan extrañas, tan frías, tan calientes a la vez, que decían no poder soportar un minuto más sin tocar su piel, tan profundas, que la obligaban a bajar su vista, y enrojecer. Era tan difícil evadirlas... lo peor fue cuando él empezó a juguetear con ella bajo la mesa. Ella no sabía como reaccionar. Aún así, sus padres parecían ignorarlo. En la mesa reinaba un silencio, solo interrumpido por el sonido de los cubiertos en los platos, que podían incluso tapar las ahogadas risitas de los dos "jóvenes". EL padre de Hermione quebró ese silencio.
- Así que te llamas Severus?
- Así es, señor, Severus Snape - respondió él.
- Hm.. ese nombre me suena, pero no sé de que... Cuantos años tienes, jovencito?
- Yo.. Uhm... - Su mente le decía 34, pero su cuerpo solo tenía 15. Usó la lógica - tengo 15 años.
- Y a qué colegio vas?
- Va a entrar a Hogwarts el curso que viene - habló Hermione por él. - Vamos a ser compañeros.
- Oh, que curioso! - Exclamó la madre de la chica. - entonces iréis a comprar los libros juntos, no?
Los dos amantes sin saber qué inventarse. Severus no necestitaba libros! Pero claro, los padres de ella no sabían la verdad, y daban por echo, viendo la relación tan unida entre ellos desde tan pronto, que ambos irían juntos. Hubo un incómodo silencio, pero al final, Snape respondió.
- Bueno, mi tío irá a comprarmelos por su cuenta, pero si queréis puedo acompañar a Mione cuando llegue el día.
Ella se estremeció al oirle llamarla así. Si no estuvieran sus padres, se lanzaría en ese mismo instante sobre el. Intentó contenerse, y jugueteó con su comida como para cambiar de tema. Era gracioso cómo sus padres no podían darse cuenta todavía de lo que ocurría. Empezó a sospechar si Severus les habría hecho algun hechizo. El sabía tanto... El interrogatorio por parte de su padre, continuó.
- Y vas bien en los estudios? - preguntó, y ella se empezó a incomodar. Tenía miedo de que descubrieran algo.
- Papá, no te estás pasando un poco con las preguntas? Vas a... - pero Severus ya había empezado a responder.
- Sí, sobre todo en... Química. Podría decirse que... "era" como un profesor para los demás.
La tensión hizo que Hermione se desahogara en una risa abierta, y Snape puso una expresión de triunfo. Qué manera mas confusa de mentir sin mentir del todo.
- Vaya, vaya, interesante. Concluyó, al parecer, el Sr. Granger, tomando un trozo de brocoli.
En unos pocos minutos, acabaron todos de comer, y esta vez, Severus ayudó a recoger. Se le hacía raro. Recoger una mesa era una de las cosas que menos había hecho. SIempre tuvo a los elfos domésticos, y demás.
Aunque supuso, que tendrá que irse acostumbrando a la vida Muggle, por lo menos por dos meses.
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NO soy JR K ROWLING! Así que no te creas que este es un relato Real. Es completamente extraño, y casi una historia paralela más que una historia de Harry Potter en sí. Una especie de que hubiera pasado. Aún así, espero que os guste.
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Les despertó el ruido del timbre de la casa. Estaban los dos acostados, en la revuelta cama, todavía enredados entre las sábanas. Hermione fue la primera en volver a la razón.
- Dios mío, mis padres! - exclamó, al tiempo que el ahora joven Snape, se desperezaba a su lado, una tarea bastante dificil en una cama tan pequeña.
- Cómo? - preguntó el. y Hermione miró su reloj.
- Vaya, cuantas horas hemos pasado juntos! Ya es la hora de la cena, mis padres estarán preocupados, y serán ellos quienes llaman - dijo y salió de la cama para vestirse.
- Así que ya te vas... - dijo Severus en un extraño tono
- Baja conmigo, voy a ver si te dejan cenar con nosotros. Tienen que conocerte. Venga, vístete rápido- dijo, y tras forcejear con las prisas se puso el pantalón y estuvo lista
- Hey, jovencita, para qué vas a Hogwarts? Hay formas más rápidas que la muggle para vestirse - bromeó Severus, que ya estaba impecablement vestido (en ropa muggle negra), de pie y a su lado.
_ Vaaale Sevie, no me quites puntos - guiñó ella - Pero de todas maneras, ya sabes que los estudiantes no podemos usar magia en nuestras casas en vacaciones, ya sabes, lo dicen las normas.
- Olvídate de las normas cuando estés conmigo.- Dijo secamente el "Maestro"
Tras besarse, bajaro corriendo las escaleras, y abrieron la puerta. En efecto, los padres de la chica estaban esperándola allí, preocupados.
- Mione, cariño, que has estado haciendo? LLevamos media hora esperándote!- Exclamó su madre, abrazándola.
- Tranquila mamá, Severus me estaba enseñando... su colección de... de...
- De pociones - dijo él rápidamente.
- Pociones? - preguntó el padre de Hermione
- De química - aclaró ella, y Severus asintió velozmente, en aporbación. Los padres se quedaron confusos.
Se notaba muchísimo qe los dos estaba fingiendo, pero aunque quisieran, los padres de Hermione no podían desconfiar de su hija, y además, el nuevo chico les infundía una confianza muy profunda, que ellos no lograban comprender.
- Madre - dijo inocentemente Hermione - Puede Severus cenar con nosotros esta noche?
- Bueno, supongo que sí - contestó su madre amablemente. - Tú que dices, cariño? - dirigió su mirada a su esposo, junto con las miradas de los dos "niños".
- De acuerdo, así podré conocer mejor a tu nuevo amigo - Resolvió su padre, en un tono muy protector.
- Le aseguro que no quedará defraudado- sonrió Snape.
La familia Granger y Severus, entraron a la casa, por la misma puerta de la cocina, y la Sra Granger rogó a Severus que se sentase mientras ella, su marido y Hermione, preparaban entre todos la cena. Severus apoyó, como solía hacer sus brazos en la mesa, y su cara sobre sus manos entrelazadas, observándoles, y pensando en lo complicados que eran los muggles, haciendo de todo, un "numerito". Finalmente, todo estuvo dispuesto, y los demás se sentaron a cenar. Hermione frente a él, al lado de su madre, la cual estaba frente a su marido. La situación cohibía a la joven, víctima de las constantes miradas de Snape, tan extrañas, tan frías, tan calientes a la vez, que decían no poder soportar un minuto más sin tocar su piel, tan profundas, que la obligaban a bajar su vista, y enrojecer. Era tan difícil evadirlas... lo peor fue cuando él empezó a juguetear con ella bajo la mesa. Ella no sabía como reaccionar. Aún así, sus padres parecían ignorarlo. En la mesa reinaba un silencio, solo interrumpido por el sonido de los cubiertos en los platos, que podían incluso tapar las ahogadas risitas de los dos "jóvenes". EL padre de Hermione quebró ese silencio.
- Así que te llamas Severus?
- Así es, señor, Severus Snape - respondió él.
- Hm.. ese nombre me suena, pero no sé de que... Cuantos años tienes, jovencito?
- Yo.. Uhm... - Su mente le decía 34, pero su cuerpo solo tenía 15. Usó la lógica - tengo 15 años.
- Y a qué colegio vas?
- Va a entrar a Hogwarts el curso que viene - habló Hermione por él. - Vamos a ser compañeros.
- Oh, que curioso! - Exclamó la madre de la chica. - entonces iréis a comprar los libros juntos, no?
Los dos amantes sin saber qué inventarse. Severus no necestitaba libros! Pero claro, los padres de ella no sabían la verdad, y daban por echo, viendo la relación tan unida entre ellos desde tan pronto, que ambos irían juntos. Hubo un incómodo silencio, pero al final, Snape respondió.
- Bueno, mi tío irá a comprarmelos por su cuenta, pero si queréis puedo acompañar a Mione cuando llegue el día.
Ella se estremeció al oirle llamarla así. Si no estuvieran sus padres, se lanzaría en ese mismo instante sobre el. Intentó contenerse, y jugueteó con su comida como para cambiar de tema. Era gracioso cómo sus padres no podían darse cuenta todavía de lo que ocurría. Empezó a sospechar si Severus les habría hecho algun hechizo. El sabía tanto... El interrogatorio por parte de su padre, continuó.
- Y vas bien en los estudios? - preguntó, y ella se empezó a incomodar. Tenía miedo de que descubrieran algo.
- Papá, no te estás pasando un poco con las preguntas? Vas a... - pero Severus ya había empezado a responder.
- Sí, sobre todo en... Química. Podría decirse que... "era" como un profesor para los demás.
La tensión hizo que Hermione se desahogara en una risa abierta, y Snape puso una expresión de triunfo. Qué manera mas confusa de mentir sin mentir del todo.
- Vaya, vaya, interesante. Concluyó, al parecer, el Sr. Granger, tomando un trozo de brocoli.
En unos pocos minutos, acabaron todos de comer, y esta vez, Severus ayudó a recoger. Se le hacía raro. Recoger una mesa era una de las cosas que menos había hecho. SIempre tuvo a los elfos domésticos, y demás.
Aunque supuso, que tendrá que irse acostumbrando a la vida Muggle, por lo menos por dos meses.
