Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to OhGeeFantasy. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de OhGeeFantasy, solo nos adjudicamos la traducción.


Vinyl

By: OhGeeFantasy

Traducción: luzalejatb

Beta: Flor Carrizo


Capítulo 1

Edward POV

—¡Emmett! —grito hacia las escaleras—. Apresúrate, si es que aún necesitas que te lleve.

Emmett se queja mientras golpea el piso con cada paso, con su maleta colgando sobre su hombro.

—Tengo planes. Tenemos que apurarnos —digo cuando sus botas de combate se detienen frente a mí. Tiene trece y tiene casi mi estatura. Su figura es más robusta que la mía, pero aún no tiene marcados los músculos como yo.

—¿Tienes una cita caliente? —pregunta sarcásticamente.

Alzo el puño y se lo muestro.

—Sí, con tu cara.

Me saca el dedo medio de su mano.

—Tengo tanto miedo. —Emmett rueda los ojos verdes y arruga la nariz. Imito su mirada, retándolo a que siga comportándose como una pequeña mierda.

Bajo el puño.

—Tengo prisa. —Tomo las llaves de la mesa al lado de la puerta y camino hacia afuera. Grito sobre mi hombro—: Entra al auto, ¿sí?

Gruñe por lo bajo.

—¿No deberías estar en el trabajo? —pregunta.

—Tú eres mi trabajo.

Hace algunos meses, la tía Esme me llamó para preguntarme si podría pasar el verano con mi primo mientras ellos pasaban las vacaciones en Europa con algunos compañeros de la firma de abogados de Carlisle. Estaba reacio al principio, pero acepté cuando ella me ofreció una muy generosa cantidad de dinero para cubrir todos los gastos y un extra suficiente para ahorrar. Así que este verano iba a estar lleno de llevar a Emmett por la ciudad, asegurándome de que coma, duerma y haga todo lo que un joven de trece años necesite para pasar los meses de verano en Forks. Todo lo que recuerdo de cuando tenía la edad de Emmett era que me masturbaba muchas veces al día y espiaba una o dos revistas porno del escondite de mi padre para ampliar mi colección mental de porno. Pero eso fue hace doce años. Cuando entré a la universidad y conocí a Tanya no usé mi mano tan seguido, hasta hace poco.

Dejo a Emmett en casa de su amigo, Jasper, y le recuerdo que vendré a recogerlo a las cinco. Balbucea algo ininteligible antes de azotar la puerta de mi Chevelle Super Sport, mi bebé.

—Ugh. —Me encojo cuando el sello de goma de la puerta no enmascara la fuerza de la despedida de Emmett. Se aleja corriendo hacia la casa antes de que pueda bajarme a patearle el trasero—. Maldito. —No pasé todo un año reparándolo para dejarlo en su gloria para que un niño punk de mierda le falte el respeto.

Mi atención se desvía por un momento cuando veo a una chica morena abrir la puerta para Emmett. Le doy una última mirada a la casa inmaculada, blanca, de dos pisos y rodeada de un porche, antes de poner mi auto en marcha. Los padres de Jasper deben estar en casa porque veo un Mercedes SUV en el parqueadero junto con un Porsche Carrera convertible.

Mi teléfono suena mientras me alejo de la acera.

—Hola, ¿qué cuentas?

¿Estás en camino?

Sam, mi mejor amigo de la preparatoria, aún vive en este pequeño y soñoliento pueblo. Estaba en octavo grado cuando mi mamá, mi papá y yo nos mudamos a Seattle, pero mantuve contacto con muchos de mis viejos amigos, Sam es uno de ellos. Jugamos cada deporte imaginable mientras crecíamos, así que naturalmente éramos cercanos.

—Ya casi llego, acabo de dejar a Emmett en la casa de Jasper.

¿Whitlock?

—Sí, supongo.

¡Su mamá es jodidamente caliente! De vez en cuando viene a la farmacia y siempre me imagino dándole en el pasillo tres. —Sam ríe, causando que sonría.

—¿Qué tiene de especial el pasillo tres?

Es la sección de lubricantes y condones para él y para ella.

—Vaya, no dejas de asombrarme.

¡Oye! ¿Cuándo he dejado de ser asombroso?

Ruedo los ojos con su respuesta.

—Bueno, al menos me saqué a Emmett de encima hasta las cinco, así que tienes como seis horas para contarme todas tus fantasías con madres cuando llegue.

Cuelgo y empiezo a planear cómo voy a hacer que Emmett pague por la actitud fastidiosa que ha tenido desde que llegué a Forks. Me estoy imaginando una rutina de ejercicio súper intensa. En perspectiva parece una buena forma de empezar, seguido por Calistenia*. Seguramente lo noquearía y utilizaría mi máster en educación física para bien.

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Cuando llego a la pizzería de Pete, solo toma como cinco minutos para que Sam me diga cómo se lo haría a la mamá de Jasper. Tengo que reír porque mientras él piensa que ella está muy caliente, Sam solo tiene algunas técnicas y dudo que con esas técnicas de principiante logre hacerlo con una MILF** caliente.

—Amigo eso sería como salir con tu tía Kate —bromeo.

Sam me lanza un pedazo de papel a la cabeza, pero se desvía, golpeándolo en el pecho.

—Cállate, ¿y quién habló de salir? Podría simplemente entrar y salir.

Sacudo la cabeza en desagrado mientras Sam mueve las cejas sugestivamente.

—Asco. Pero qué asco.

Pero es gracioso imaginarse a Sam con una mujer de la edad de su tía Kate y le restriego este hecho en su cara mientras jugamos un partido de uno contra uno en el parque.

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A las cinco de la tarde en punto, estoy tocando la bocina de mi auto afuera de la casa de Jasper, esperando a Emmett. Cuando no aparece después de unos minutos, salgo del auto para recogerlo yo mismo, lo cual me molesta.

Una suave y caliente brisa sopla mientras me acerco a la casa y escucho a Clapton flotando en el aire. Suena como un vinilo en un tocadiscos, lo cual me emociona y me pregunto quién ama la misma música que yo.

Toco la puerta suavemente y resuena cuando se golpea con el marco. Con mucha cautela me inclino más cerca, escudriñando, mirando en la tenue sala, y solo toma unos segundos antes de que la chica con el cabello largo y castaño aparezca en mi camino. Se aparta el cabello con la parte de atrás de su mano y sonríe.

—¿Hola? —saluda y luego se ríe.

Las palabras se me atoran en la garganta porque, uno, me atraparon husmeando y, dos, de pronto estoy cautivado por sus ojos y la calidez que emana de ellos. Son una mezcla de marrón con tonos verdes más sutiles, son muy cálidos. Sus ojos se arrugan y su sonrisa cae y ahí es cuando me doy cuenta de que me he quedado observándola y necesito hablar.

Me aclaro la garganta y me trago los nervios.

—Um, sí… ¿estoy aquí por Emmett? —Me meto las manos en los bolsillos de mis shorts deportivos—. Soy Edward Cullen, su primo.

—Ah, claro. Los muchachos aún están jugando en el bosque. ¿Te gustaría pasar? —La sonrisa de hace unos segundos regresa. Ella es amigable y la felicidad brota de su voz.

—Claro, pero le dije a Emmett que estuviera listo a las cinco. ¿Sabes en qué lugar del bosque podrían estar? Podría ir a buscarlo.

Estoy enfadado porque Emmett ignoró lo que le dije cuando lo dejé en la mañana, pero aun así tengo esta extraña necesidad de entrar a la casa de esta mujer. Es cálida y te invita a entrar, como sus ojos.

La canción termina y una nueva canción de Clapton empieza a sonar. Mi cabeza gira hacia el origen de la música que llena la habitación y mis sospechas son confirmadas, se ve retro, con ruedas color turquesa, el vinilo crujiendo en ocasiones.

—Estoy segura de que los muchachos volverán pronto, han estado allí la mayor parte del día, solo entraron antes por unas botellas de agua y algo de comer. —Sostiene la puerta principal abierta y me pide que entre—. Creo que olieron las galletas en el horno. —La comisura de su boca se convierte en una media sonrisa y oigo que expulsa aire por la nariz—. ¿Puedo ofrecerte algo de beber mientras esperas? Hay limonada. —Siento sus ojos en mí cuando atravieso la puerta. Ella no se mueve y no sé qué camino tomar, por eso cuando entro rozo su brazo.

Huele a perfume y respiro profundamente. Ella se da cuenta y sonríe, se tambalea un poco antes de cruzar los brazos sobre su cuerpo mientras me indica el camino a la cocina.

—No, estoy bien, gracias.

El aroma de las galletas llena el aire y las veo en un estante de metal junto a una jarra de limonada.

—Toma asiento, soy Bella, por cierto.

—Encantado de conocerte.

Y no es mentira.

—Estoy haciendo la cena, me puedes hacer compañía mientras esperamos a Jazz y Em.

Bella abre la nevera y saca una botella de vino blanco. Su vestido de verano con flores se mueve mientras gira hacia el armario para sacar una copa de vino. Su espalda está expuesta y bronceada, sus omóplatos se mueven mientras saca el corcho y se sirve una copa. Las ligeras crestas de su espina dorsal son hipnóticas y mis ojos siguen las curvas y la piel a la vista hasta que su vestido oculta el resto.

Ha pasado un tiempo sin que ella me dé su atención, así que junto las manos, poniéndolas en la barra de la cocina y la estudio, deseando que ella tenga un vestido más ajustado.

—¿De dónde eres, Edward?

No se ha volteado, así que continúo observando cada movimiento que hace. Su cabeza se inclina ligeramente hacia atrás mientras toma un sorbo de vino. Me lamo los labios mientras pone su copa en la encimera. Bella abre la puerta de la nevera, poniendo la botella dentro y luego se gira hacia mí.

—Soy de Seattle —respondo.

—¿Qué haces cuando no estás corriendo detrás de tu primo? —Sus dedos se enrollan alrededor de su copa una vez más, camina al mostrador donde estoy sentado y se pone delante de mí. Sonríe y sus ojos brillan.

—Trabajo en un gimnasio.

Sus ojos caen sobre mis brazos desnudos. La camiseta sin mangas de Under Armour que estoy usando no oculta la contracción involuntaria de mis musculosos bíceps. Una sonrisa torcida aparece en mi cara cuando noto que está observando y luego sus ojos se lanzan a los míos como si la hubiera atrapado haciendo algo malo.

—Mmmm, ya veo.

No le retiro la mirada.

—Te ves en forma. —Me lamo el labio inferior y dejo que mis ojos desciendan por su cuerpo.

—Tenemos un gimnasio en casa —responde.

—Deberíamos hacer ejercicio algún día.

Ella se encoge de hombros, haciéndome pensar que no está interesada.

Me encantaría ver a la hermana de Jasper en ropa de entrenamiento. No podría conseguir mucho, pero utilizaría muy bien mi tiempo si consigo ir al gimnasio con ella. Esa imagen podría ser con lo que se hacen los sueños húmedos.

—No sé. —Ella camina alrededor del mostrador hacia la puerta trasera. Siento el calor de su mirada en mi espalda y envía un hormigueo que recorre mi espina dorsal.

Bella sale a la terraza frente a la zona boscosa detrás de su casa. Me balanceo de nuevo en el taburete en el que estoy sentado para verla tirando de una cuerda unida a una campana grande y fuerte. Ella se queda allí, mirando hacia la distancia con la mano en los ojos. Me deslizo del taburete de la barra y la acompaño en la terraza, pero no me nota hasta que me pongo el pulgar y el índice en la boca, silbando fuerte, sorprendiéndola. Muevo mis manos alrededor de mi boca y grito el nombre de Emmett.

Tomo el brazo de Bella con mi mano y ella contiene la respiración. Me siento mal por haberla seguido sin que ella se diera cuenta.

—Eso traerá sus traseros aquí.

Siento mi corazón latiendo en las puntas de mis dedos en el segundo que hago contacto con la piel del antebrazo de Bella. Ella es suave, sedosa y, ya que no he tocado a una chica en mucho tiempo, realmente no quiero quitar la mano, pero lo hago. La adrenalina se dispara a través de mi cuerpo cuando recibo un olor de su perfume una vez más. Mi polla comienza a cobrar vida, pero se desinfla tan rápido como subió al ver movimiento a través de los árboles. Oigo el crujir de las hojas mientras los muchachos corren hacia nosotros. Por un segundo, casi pienso en invitarla a tomar un trago o un café, pero ya es demasiado tarde.

—Hola, Edward —dice Emmett. Él tiene el sentido común de lucir medio arrepentido por no estar listo como le dije que estuviera.

Sacudo la cabeza y cuando Emmett se voltea para ver si Jasper está detrás de él, me acomodo la polla. Veo que los ojos de Bella se abren cuando me atrapa acomodándola, pero no me siento avergonzado.

Bella mueve la cabeza y se gira a tiempo para recibir un beso de Jasper en la mejilla.

—Lo siento, llegamos tarde, mamá.

Mis ojos se ensanchan al darme cuenta que he estado coqueteando con la madre del mejor amigo de mi primo.

Ella está jodidamente caliente, como dijo Sam.

Bella sonríe mientras envuelve sus brazos alrededor de su hijo, dándole un abrazo.

Me siento incómodo, pero por alguna razón, no me importa. Solo espero que su marido no haya presenciado ninguna de mis miradas lascivas.

Mientras los chicos hacen planes para el día siguiente, aprovecho la oportunidad para aclarar las cosas. No estoy de acuerdo con las infidelidades desde que Tanya pensó que era una gran idea follar con uno de mis hermanos de la fraternidad en una fiesta. Pero esta chica, esta mujer, que no se ve mucho mayor que yo, es caliente como el infierno y me encuentro a mí mismo queriendo pasar tiempo con ella, incluso si está casada. Ahora entiendo las fantasías de Sam acerca de Bella, pero me molesta demasiado. Quiero defenderla, pero eso es una acción de mierda de la escuela secundaria. Además, ella tiene que estar fuera del mercado.

Bella se mueve a la parrilla de gas, abre la tapa y la enciende como una profesional. Siempre he pensado que manejar la parrilla era un trabajo de hombre. No soy un cerdo machista ni nada, pero me encanta como los filetes chispean en la reja caliente mientras disfruto de una cerveza fría, y quiero ofrecerme para cocinar para ella, pero no lo hago.

—Tal vez deberías averiguar si tu marido quiere acompañarnos en el gimnasio.

—No hay marido y... —Me mira fijamente a los ojos—, nunca acepté entrenar contigo.

Arqueo las cejas y miro de lado a los chicos para asegurarme de que no están escuchando nuestra conversación, acorto la distancia entre nosotros. Siento el calor que emite la parrilla o tal vez es ella.

Mi boca se acerca a su oreja y veo sus párpados revolotear momentáneamente mientras hablo.

—Entonces tal vez deberías estar de acuerdo y puedo mostrarte algunas cosas nuevas. —Bajo la mano ligeramente por su espalda y me detengo justo encima de la curva de su trasero—. Podríamos trabajar en tus glúteos. —La oigo retener un suspiro.

Bella voltea la cabeza para poder mirarme, nuestras narices casi se tocan.

—Mi culo está bien.

Subo las cejas una vez.

—Apuesto a que lo está.

—Eres bastante lanzado.

—Y a ti te gusta.

Ella frunce los labios y sacude la cabeza en desacuerdo.

—Todo lo que estoy diciendo es que me dejes intentarlo, podría enseñarte algunas cosas —le digo y la sugerencia en mi voz es obvia.

—Lo dudo mucho.

—¿Por qué no me pruebas? —Ambos sabemos que no estoy hablando de ejercicio.

—No estoy segura de que sea una buena idea. —Une sus labios y una sonrisa tímida termina en su cara bonita.

Finjo una sonrisa. Estoy decepcionado de que no esté de acuerdo.

—Está bien, estaré aquí todo el verano. —Me enderezo y sobrepaso a Bella por lo menos por veinticinco centímetros, mido uno noventa y ocho, por lo que queda más pequeña y bloqueada de los rayos del sol—. Llámame si cambias de opinión —le susurro en un tono ronco mientras le doy un guiño.

Asiente y se pasa las manos por el vestido. Sonrío por la forma en que sus mejillas se tornan rosadas de repente y sé que no es por estar expuesta al sol por los pocos minutos que hemos estado en la terraza.

—Tengo que volver a entrar y sacar la carne. —Ella sonríe antes de girarse para entrar.

Me muerdo el labio y sacudo la cabeza.

Provocadora.

Miro a Bella entrar por la puerta trasera y en secreto espero que cambie de opinión sobre necesitarme.

Les digo a los chicos que detengan lo que sea que estén haciendo y luego asomo la cabeza por la puerta antes de irme.

Decido intentar de nuevo, un último esfuerzo. Tal vez estoy siendo demasiado atrevido, pero no puedo evitarlo.

—Si no te animas a hacer ejercicio, entonces te llevaré por algo de beber. Pronto, aunque voy a pasar de la limonada. —Le guiño y sus ojos se ensanchan, pero antes de que tenga la oportunidad de responder, cierro la puerta y me marcho.

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El sol apenas toca el horizonte cuando despierto a Emmett para ir a correr.

—Vamos. —Lo empujo—. Será divertido.

—Vete a la mierda.

—Si realmente tienes planes de unirte al ejército, es mejor que te acostumbres a esta hora.

Él gime y sale de la cama a regañadientes.

Ya conozco nuestra ruta para correr, la planeé mientras estaba acostado en la cama anoche, masturbándome. He reabierto oficialmente mi banco de corridas con Bella como mi primer depósito.

No puedo sacar de mi cabeza el hecho de que es la madre de un niño de trece años. Sigo haciendo cálculos, tratando de aliviar mi culpa por sentir lujuria por una mujer mucho mayor que yo.

¿Once años más o menos? Demonios, Ashton y Demi hicieron esta mierda bien. Me pregunto cuánto tiempo me llevará convencerla de este hecho. No necesito un para siempre, pero un verano de diversión suena muy bien.

Emmett y yo corremos por la casa de los Whitlock a las cinco y media de la mañana y espero por todas las cosas santas ver a Bella, pero no lo hago. Quiero decir, sé que es temprano, pero en mi cabeza imagino una luz encendida en la casa y una silueta de ella a través de la ventana... algo así como en el cine. Y cuando dejo a Emmett antes de irme a almorzar con Sam, no veo a Bella en la puerta. Estoy actuando como un niño patético, enfermo de amor en lugar de un hombre con un título y un trabajo estable, trabajando a su manera para ser dueño de su propio negocio.

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—Entonces, ¿qué pasa con la mamá de Jasper?

—¿Por qué quieres saber? —Sam toma un bocado enorme de su porción de pizza de pepperoni, sonriendo como si hubiera pasado algo divertido.

—Solo es curiosidad. —Enmascaro mis sentimientos subyacentes por Bella apuñalando un trozo de lechuga de mi tazón de ensalada y llenándome la boca con ella.

Sam traga.

—Bueno, podría decirte que es lo más caliente que ha vivido en Forks en años, pero creo que ya lo has notado.

Junto las cejas como si no supiera de lo que mi amigo está hablando.

—No te hagas el tonto conmigo. Ayer no sabías quién era ese pedazo de culo caliente y hoy estás jugando veinte preguntas.

Me encojo de hombros.

—Te dije que solo tengo curiosidad y además solo he hecho una pregunta.

—Estoy seguro de que tendrás diecinueve más una vez que te cuente lo que ha estado pasando por el molino de chismes en el trabajo. Sabes que Jessica Stanley es una gran fuente de información. Aunque no te interese enterarte, ella te lo dice de todos modos. —Se limpia la boca con el dorso de la mano—. Pero, por supuesto, quiero saber todo sobre mi futura amiga con derechos. —Se ríe entre dientes.

Aprieto el puño debajo de la mesa y me aclaro la garganta. También quito la mirada de mierda y muerte de mi cara. Lo que siento es completamente irracional, pero no puedo evitar como la ira me golpea profundamente en el estómago cuando Sam habla de Bella de una manera sexual.

Mi voz es tensa.

—¿Me vas a decir?

Él asiente con una sonrisa taimada en su cara.

Sam comienza desde el principio, cuando Bella y Jasper se mudaron a la ciudad. Dice que su marido la dejó por una modelo mucho más joven que él conquistó y se fue a París. Al parecer, no ha visto a Jasper desde que empezó su nueva familia. Sam está contando todos los detalles y estoy casi seguro de que Jessica ha exagerado bastantes cosas, sin embargo, todavía me molesta.

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El clima ha sido inusualmente cálido en Forks la semana pasada, por lo que los chicos se han quedado dentro de la casa de Jasper, jugando videojuegos en lugar de pasar el rato en el bosque. Y todas las noches, cuando paso a recoger a Emmett, ya está listo y esperándome, lo que no me da ninguna razón para salir de mi coche y golpear la puerta de Bella. Realmente me molesta que Emmett haya decidido, justo ahora, enderezarse y empezar a hacer caso a mis amenazas. Como nunca le di a Bella mi número celular, necesito una razón para ir a la puerta, para poder verla.

Si solo volviera a actuar como el viejo Emmett y dejara de frustrar mis esperanzas con mi chica de fantasía, sería feliz. Solo me quedan cinco semanas más en Forks y luego me iré, así que necesito hacer un movimiento porque las imágenes que mi mente ha creado están matándome.

Aclarando, estoy sexualmente frustrado.

Cuando cierro los ojos, todo lo que imagino son mis manos sobre su cuerpo, mostrándole cómo levantar pesas correctamente. Luego viendo cómo sus tetas rebotan de arriba hacia abajo mientras corre en la cinta o mis ojos en su culo mientras se extiende cuando las puntas de sus dedos tocan las puntas de sus pies.

Entonces mi mente va más allá del entrenamiento.

A los pensamientos para mayores de edad.

Escenas en la ducha húmeda, caliente.

Mis manos, llenas de jabón, mientras recorro sus tetas, quitando el sudor que se produjo en el gimnasio. Encajan perfectamente en mis manos y mis pulgares se deslizan sobre sus pezones endurecidos. Me imagino que su cabeza se inclina hacia atrás, dejando que el rocío del agua la moje completamente mientras mis labios encuentran la suave piel de su cuello.

Y entonces mi alarma me despierta.

Otro día, otra erección.

Mis sueños nunca progresan más allá de cierto punto y estoy desesperado. Si lo que Sam me dijo en el almuerzo el otro día es cierto, me da mucho coraje. Cualquiera que pudiera ser capaz de dejar a Bella está jodidamente loco porque, en mi opinión, ella es la mujer perfecta.

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Bella POV

Oigo el rugido de su motor antes de ver su coche aparcar para dejar a Emmett. Ese primo suyo ha estado en mi mente desde el primer día que lo conocí. Lo maldigo, en voz alta, por hacer que mi cuerpo reaccione de una manera que yo no creía que fuera posible, no desde Demetri.

Sé que debería haberme movido cuando entró a mi casa ese primer día, pero mi cuerpo no me dejó. Todavía estoy aturdida por la reacción que su roce contra mi brazo causó.

Siempre que lo veo, Edward está vestido con ropa casual, con sus pantalones cortos deportivos y una camiseta que resalta sus músculos bien trabajados y se exhiben ante mis ojos hambrientos. Por lo general parece que acaba de jugar un partido de baloncesto o participó en alguna otra actividad física. Me recuerda el día que nos conocimos, sus mejillas rojas por el calor y los mechones de pelo color bronce humedecido por el sudor. El recuerdo de su varonil olor, sudor con un poco de colonia, todavía hace que los dedos de mis pies se curven.

Siempre he dado asco como atleta y sé que probablemente no tuve éxito al cubrir mi momento de debilidad cuando lo rechacé.

Los ojos verdes de Edward fueron los que me atrajeron, pero su mandíbula cincelada con la sombra de una barba en crecimiento me derritió. Quería estirar la mano y tocarlo, sentir si su piel era suave o espinosa bajo mis dedos. Ansiaba volver a sentir esa sensación, pero me regañé por pensar en él de esa manera y me metí las manos bajo los brazos después de que él entrara.

Emmett solo dice que Edward es su jefe hasta que sus padres regresen de Europa y me causa gracia. En varias ocasiones, sugiero que se tranquilice con Edward y sea amable. No puede ser muy relajante para alguien que tiene veinte y algo, y sin niños, manejar a un adolescente. Pero Emmett ha sido un buen amigo para mi hijo en el año que hemos pasado aquí, ayudándolo a adaptarse en una nueva escuela y estilo de vida. Le debo mucho a ese chico por tomar a Jasper bajo su protección, por así decirlo. Así que es un ganador en mi opinión. La vida en Forks es muy diferente al estilo de vida al que estábamos acostumbrados en California, pero gracias a su mejor amigo Jasper lo está haciendo bien, considerando que su padre ha estado fuera por tanto tiempo.

Pensando en ese primer día en que Edward trajo a Em, recuerdo su irritación con Emmett, pero también recuerdo su lenguaje corporal y su comportamiento coqueto y pienso que definitivamente no estaba tan molesto como él quería estar.

Después de nuestra interacción inicial, no pude enfrentarme a él, temiendo que mis ojos se detuvieran demasiado tiempo en lugares inapropiados o que él sería capaz de leer mis pensamientos mientras mis ojos se mueven sobre su magnífico físico. Terminé sirviendo una copa de vino para mantenerme ocupada. El alcohol debería haber calmado mis nervios, pero no lo hizo y todo fue en vano cuando finalmente me di la vuelta.

Demetri se había ido hace tres años y nunca, ni siquiera una vez, alguien me llamó la atención.

Hasta ahora.

—Detente, Bella —me regaño mientras veo desde la ventana de mi dormitorio cuando Edward, una vez más, deja a Emmett. He estado escondida deliberadamente arriba todos los días esta semana, mirando hacia el inicio de nuestra calle pintoresca sabiendo que voy a verlo. Solo después de que Emmett entra en nuestra casa y el auto ruge por la calle, bajo. Me estoy protegiendo tanto a mí misma como a Edward de algo que estoy segura de que terminará mal.

Las sugerencias no tan sutiles de Edward la otra noche eran halagadoras y me perdí en la sensación de ser deseada de nuevo. Deseada por alguien atractivo, alguien juvenil, que tiene la capacidad de hacerme sentir diez años más joven y más despreocupada, un hombre que podría ayudarme a olvidar los últimos años de infierno que he estado viviendo, alguien para sacar de mi mente las cosas que me entristecen.

Pero necesito ahorrarnos a ambos un drama no deseado. Esta pequeña ciudad es un cultivo para el chisme. En el corto tiempo que hemos estado aquí, algunos rumores han regresado a mí a través de mi vecina de al lado, la señora Cope. Ningún rumor ha sido correcto, así que sé que comenzar una relación con Edward, incluso una como entrenador personal, conseguirá que los chismosos en esta ciudad hablen de nuevo.

Saco mi libro de cocina, me siento en la mesa de la cocina con vista a nuestro patio trasero y recuerdo el momento en que Garrett, un vecino al otro lado de la calle, llamó a mi puerta ofreciendo sacar la nieve de nuestro camino. Al parecer la bondad se convirtió en el tema de chismes y yo, siendo la seductora que he oído que soy, lo seduje lejos de su esposa, Kate. La señora Cope, afortunadamente, me mantiene al corriente de los rumores y ella ayuda a disipar la maldad alrededor de la ciudad. La única cosa caliente y cremosa que obtuvo Garrett de mí ese día fue chocolate caliente en una taza para llevar. Incluso si me hubiera sentido atraída por Garrett, en ese momento no estaba lista para salir de nuevo.

Me río mientras reviso las recetas.

Todo lo que me atrajo de esta pequeña ciudad hace más de un año cuando estaba investigando nuevos lugares para mudarnos, se ha convertido en un dolor en el culo. Todo el mundo piensa que saben todo sobre mí cuando, en realidad, mi vida anterior es un secreto bien guardado.

Así que mantengo todo para mí misma, con la excepción de mi amiga Bree del mercado de los granjeros.

Toc.

Toc.

Toc.

Mi cabeza se alza hacia el ruido de la puerta trasera.

Mi corazón se detiene ante la vista.

Me siento aliviada cuando veo la cara de Edward observando, pero avergonzada por el grito de tono alto que se escapa de mi garganta. Me agarro la camiseta con los dedos sobre el corazón y lucho para respirar.

La puerta se abre lentamente.

—Lo siento, te asusté. —Su voz trata de calmarme—. ¿Estás bien? —Edward se arrodilla frente a mí y me saca la mano de la camiseta. El verde de sus ojos se oscurece de preocupación.

Asiento, tragando mi paranoia.

—Estoy bien.

El calor de su mano me quema la piel.

No me suelta y se lo agradezco mentalmente.

Su toque es acogedor y seguro.

—Em olvidó su traje de baño, así que lo traje. —Sostiene un par de pantalones cortos de estampado azul. Intenta sonreír, pero la preocupación resplandece.

—Oh. Um, sí. Cambiaron de opinión sobre ir a la piscina hoy.

Edward baja nuestras manos hacia mi regazo, pero no me suelta.

—¿Estás segura de que estás bien? Parecías aterrorizada.

Sacudo la cabeza, contradiciendo lo que iba a decir.

—Estoy bien, de verdad.

Los dedos de Edward se aprietan alrededor de mi mano y noto cómo se flexionan sus bíceps.

—Puedes decirme cualquier cosa, Bella, soy un buen oyente.

En ese momento, creo que es digno de confianza. Sus ojos se suavizan, de nuevo, al tono verde como de pradera que recuerdo de nuestro primer día y parece comprensivo.

Todo lo que puedo hacer es asentir.

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Durante la semana siguiente, Edward tiene la costumbre de venir a la puerta para recoger a Emmett y espero verlo todos los días. No me escondo en mi habitación por las mañanas, de hecho, me aseguro de estar vestida y abajo cuando Emmett llega. En secreto espero que Emmett se olvide un traje de baño o un juego de PS3 o algo que traerá a Edward de vuelta antes de tiempo. En cambio, tengo unos quince minutos de Edward en la recogida y luego él llena mis sueños por la noche.

Sus guiños casuales cuando sale de mi casa cada día son excitantes. Siento cosas en lugares que no he usado desde hace mucho tiempo.

El viernes, finalmente me atrevo a preguntarle a Edward si le gustaría ser mi entrenador personal. Lo he pensado mucho y he decidido mandar a la porra los rumores.

—¿Cambiaste de idea? —Me da una sonrisa arrogante, pero es completamente adorable.

—Solo pensé que podría contribuir a tus fondos de gimnasio. —Finjo inocencia.

—¿De verdad ahora? —Baja el tono de su voz—. Eso es muy amable de tu parte. —Alza una ceja y algo en mi interior se derrite, haciéndome sentir débil en las rodillas. Los últimos días hemos sido juguetones entre nosotros, provocándonos con varias cosas. Me llama Vinyl por mi amor por los viejos discos de vinilo. Y la música es un tema seguro, para los dos, pero el gimnasio es un segundo buen tema.

—Bueno, estuve pensando y si quieres que ese negocio se convierta en realidad, puedo ayudarte a aumentar tus ahorros. —Me pongo el pelo detrás de la oreja e intento actuar indiferente, pero no lo logro.

Edward me ha confiado su objetivo de abrir un gimnasio. Él tiene un plan de negocios, pero no tiene capital para empezar su sueño. Si lo contrato le ayudaré a empezar su negocio y saciaré mi antojo de su presencia durante más de unos minutos al día.

No puedo evitar mi sonrisa cuando sus ojos se ensanchan y una sonrisa linda aparece en su rostro. Quiero extender la mano y acariciar su mejilla, pero no lo hago. Todavía siento que mi atracción por él es incorrecta, incluso extraña. Soy mayor por trece años. Diablos, tenía la edad de Edward, veinticinco años, cuando tuve a Jasper.

Edward extiende el brazo y tomo su mano.

—Es un trato, Vinyl —dice y luego estrechamos nuestras manos.

Le devuelvo la sonrisa.

Mi estómago burbujea por la emoción y la sensación de hormigueo se extiende a través de mi cuerpo, desde las puntas de mis dedos hasta los dedos de mis pies. Esta es la primera cosa que me ha emocionado en mucho tiempo.

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Edward POV

—Voy a tomarme las cosas con calma contigo los primeros días, para que te acostumbres al programa. —Pongo mi bolsa de lona en el suelo al lado de las escaleras del sótano y tomo mi botella de agua.

Bella sonríe.

—De acuerdo, pero mi nivel de resistencia podría impresionarte.

Está al otro lado de la gran sala abierta que ha designado como su gimnasio en casa. Bella cierra la puerta del armario que oculta un estéreo que acaba de encender y luego camina hacia mí.

—Esa sonrisa tuya no va a estar allí una vez que termine mi entrenamiento. —Tomo un trago de agua fría, tratando de enmascarar mi sonrisa. Camino hasta las alfombras frente a una pared de espejos y pongo mi botella de agua en el suelo. Ella está de pie junto a mí ahora y empuja mi bíceps.

—Pensé que ibas a tomarte las cosas con calma, jefe.

Es una locura, pero cuando me llama jefe, quiero recogerla y lanzarla sobre mi hombro como un neandertal. Para mostrarle quién está a cargo, mostrarle cómo quiero ejercitarla en realidad.

—Has cambiado mi opinión con lo que acabas de admitir y me gustaría ver tu resistencia. —Levanto una ceja, preguntándome si está realmente preparada para la rutina que le tengo preparada.

Oh, Dios, cómo me encantaría ver su resistencia, en la cama, pero por el momento, necesito tratar de concentrarme en el entrenamiento en el sótano.

—Acepto el desafío.

Pongo las manos sobre sus hombros y la giro, así que ella está frente al espejo. Estoy detrás de ella y los dos nos miramos.

—Hagámoslo entonces. —Le doy un rápido guiño.

Ella se quita la sudadera, tirándola hacia un lado, y estoy emocionado porque podré ver cada curva de su cuerpo. Doy un paso hacia atrás, dejando que mis ojos bajen hacia sus pantalones de entrenamiento negros que muestran su culo perfectamente redondeado.

Me acomodo la polla.

Doy un paso adelante después de revisar su culo no tan sutilmente y admiro el top rosa abrazando su torso tan ajustado que nada queda a la imaginación. Mis dedos se contraen cuando veo la parte superior de sus tetas juntarse y quedar fuera del corte bajo del top e imagino que las estoy sosteniendo. Me pongo las manos en las caderas, para no alcanzarla ni tocarla inapropiadamente. Tengo que concentrarme en este entrenamiento porque es por esto que me está pagando.

—Vamos a estirar.

Y estoy decidido a actuar profesionalmente.

Después de mostrarle a Bella la manera correcta de estirarse antes de cada entrenamiento, nos ponemos a trabajar. Me sorprende su capacidad de seguir el ritmo, a pesar de que es obvio que utiliza su gimnasio en casa a menudo. Nuestra hora y media juntos termina demasiado rápido y ella hace un gran trabajo, nunca se queja, ni siquiera una vez.

Estoy impresionado y me quedo corto.

—Buen trabajo, Vinyl —le digo, tirándole una toalla para limpiar el sudor de su frente y cuello.

Oh, su cuello. Estoy enfocado en las gotas de sudor que caen desde el inicio de su cabello hasta su clavícula y luego lentamente haciendo un camino entre sus tetas.

Ella está un poco renuente, pero pregunta:

—¿A la misma hora mañana?

Trato de actuar relajado.

–Sí.

No puedo esperar.

Dios, todavía siento su piel bajo de mis dedos, recordando cómo le mostré la manera correcta de estirar y luego levantar pesas. Estoy seguro de que nuestra sesión de mañana no puede llegar lo suficientemente rápido.

Saber que voy a estar entrenando con Bella me afecta como si estuviera bebiendo un Red Bull. Me pone de tan buen humor que Emmett está listo para matarme. Aparentemente, mi humor jovial en la mañana es para él la raya del trasero del amanecer y no va bien con él. Sin embargo, corremos en la mañana, lo que mata el tiempo y deja menos tiempo para la cuenta regresiva hasta llegar a ver a mi compañera de entrenamiento.

Mientras corremos, empiezo a hacerle preguntas a Emmett sobre los Whitlock y él, sin saberlo, me alimenta con los pedacitos de su vida anterior. Descubrí que solían vivir en Beverly Hills y que Jasper fue a una escuela privada. Solían tener una persona que hacía la limpieza, una piscina y viajaban en jets privados. Pero cuando le pregunto por el padre de Jasper, Emmett se encoge de hombros. No estoy seguro si lo está manteniendo en secreto, si honestamente no lo sabe o si se queda sin aliento. De cualquier manera, no curioseo. Quiero saber por qué Bella es soltera y si algunos de los rumores que Sam me ha dicho son verdaderos. Después de pasar más tiempo con Bella, sé sin lugar a duda que ella no puede ser la razón por la que está soltera.

Ella es perfecta.

.

.

Después de algunas gloriosas semanas entrenando con Bella, ella menciona que quiere instalar una máquina elíptica en su gimnasio. Me pide mi opinión y le digo que estaré feliz de ir con ella a verlas. Parece renuente y estoy encantado de ir a un pequeño viaje por carretera a Port Angeles con ella.

—Podríamos ir mañana después de que dejemos a los muchachos.

Manejar hasta allá será un sueño hecho realidad, tiempo ininterrumpido con ella mientras que los muchachos están asistiendo al día de acampar de los Boy Scout.

—Sí, perfecto, lo que funcione para ti. —Cierro mi bolsa de lona y me pongo la correa por encima del hombro. Terminamos con nuestra sesión del día, pero realmente no estoy listo para irme. Hemos desarrollado una rutina cómoda cada mañana mientras entrenamos. Mientras ella corre en la cinta, levanto pesas, que es mi parte favorita de la mañana. ¿Por qué? Porque no puedo dejar de mirarla en el espejo para ver si me está mirando y sus ojos siempre se fijan en mí, me encanta la forma en que sus tetas rebotan a pesar de que están escondidos en su sujetador deportivo de color fluorescente.

—Yo manejaré.

—¿Debería estar nervioso? —bromeo.

—Solo si le tienes miedo a la velocidad y al viento en tu pelo. —Me revuelve el cabello húmedo y sonrío.

—No le tengo miedo a muchas cosas, especialmente no a los coches rápidos y al cabello desordenado. —Tiro del extremo de su cola de caballo.

—¡Entonces es una cita! —dice, riendo. Sus ojos se ensanchan y se da la vuelta para recuperar su botella de agua. Sé exactamente lo que quiso decir, aunque no puedo decir que no estoy decepcionado por el hecho de que realmente no es una cita. Pero espero que después de algún tiempo juntos, verá por sí misma que somos perfectos el uno para el otro.

Antes de que mi alarma suene, estoy listo para correr. Me siento como un buen tipo esta mañana, así que dejo que Emmett siga durmiendo y salgo sin él. Me imagino que él se pondría furioso si tuviera que correr los pocos kilómetros adicionales que he decidido agregar hoy porque tengo energía nerviosa que quemar. Estuve despierto la mayor parte de la noche, pensando en cómo, en unas pocas horas, estaré pasando tiempo con Bella y mi ansiedad ya anda por el techo. Mi carrera dura más de lo esperado y cuando llego a casa, me apresuro a conseguir que Emmett esté listo para el campamento y yo listo para salir de la ciudad.

—Toma una ducha y come esto, tenemos que irnos. —Pongo una pop-tart en la mano de Emmett y luego bajo corriendo a la suite principal para tomar una ducha. No me toma mucho tiempo lavarme y vestirme, ya que siempre uso la misma cosa: un par de pantalones atléticos cortos, camiseta y una gorra de béisbol. Pero me aseguro de que mi vello facial esté perfectamente rasurado, ya que he notado los ojos de Bella pasando por mi cara a veces, y luego me pongo mi colonia favorita.

El viaje a Port Angeles es perfecto. Hay demasiado ruido de la carretera para hablar con la capota del Carrera bajada, por lo que Bella enciende el estéreo, dejando a los altavoces Blaupunkt retumbar mientras ella presiona el pedal hasta el fondo. Puedo decir cuáles son las canciones que más le gustan cuando sonríe y menea la cabeza al ritmo de esta. Ocasionalmente canta, aunque no puedo oírla por el ruido excesivo del viento. Ella tiene una camiseta sin mangas y una falda suelta, por encima de la rodilla que atrapa el viento de vez en cuando, lo que me mantiene más que entretenido. Y en un momento, mientras su cabello gira alrededor de su rostro, se acerca para quitarme la gorra de la cabeza y se la pone. Ella se ve jodidamente caliente con sus Ray Bans y con la gorra hacia atrás.

Tengo que hacer un ajuste discreto de mi polla.

Mi gran sonrisa no ha caído desde que dejamos Forks.

—Llegamos. —Estaciona en el local donde quiere comprar la elíptica y apaga el coche.

Nos desabrochamos los cinturones de seguridad y noto que su largo cabello oscuro está enredado bajo mi gorra y algunas hebras están pegadas a su brillo labial. Me acerco, deslizando suavemente el pelo de su boca con mi dedo índice. Bella se lame los labios, luciendo sexy como el infierno, antes de alcanzar su bolso entre mis piernas.

Umpf.

Su brazo roza la piel desnuda de mi muslo.

—Lo siento —dice y luego abre la puerta.

Yo no lo siento.

Otro ajuste de polla y salgo del auto, corriendo al lado de ella mientras nos dirigimos adentro.

—¿Cómo puedo ayudarle? —dice una voz desde el fondo de la tienda.

Veo a un vendedor comenzar a caminar hacia nosotros.

—Solo estamos mirando —le dice Bella al chico.

Está lo suficientemente cerca de nosotros para ver que su nombre es Riley. Él no toma en cuenta lo que le dijo Bella y comienza a hablar con ella. Él ni siquiera me nota.

—No pareces necesitar este equipo. —Se ríe, mirando su cuerpo.

Bella hace un ruido nervioso y rueda los ojos solo para que yo lo vea y camina hasta una máquina diferente. Estoy a unos metros de distancia, haciendo ruido con el pie. Mis dientes se hunden en mi mejilla mientras Riley la sigue de cerca. Rápidamente lo sigo.

Bella me pide mi opinión sobre cada máquina en exhibición, pero Riley interviene en cada oportunidad antes de que pueda abrir la boca. Su tono es coqueto, demasiado coqueto para un vendedor, y estoy luchando para mantener la boca cerrada.

—Aquí tienes una que te puede interesar. —Riley se dirige hacia una máquina—. Esta está en rebaja, pero... —Le toca la parte de atrás del brazo—. Puedo endulzar el trato un poco más si...

Y pierdo la paciencia.

Cierro la distancia entre el imbécil y yo antes de que pueda terminar su frase.

–Quítale las malditas manos de encima.

Riley alza sus manos en rendición.

—Lo siento, hombre, no sabía que estaba comprometida. Sin anillo, sin daño.

Empujo mi pecho hacia fuera y estoy listo para otra ronda con este imbécil, pero Bella me detiene.

—Está bien, Edward —dice Bella, rozando su mano contra mi brazo.

Apunto mi dedo hacia Riley.

—No, no está bien, es un maldito idiota.

Estoy sacudiendo la cabeza y mi adrenalina está fluyendo a través de mis venas mientras le doy a Riley una mirada de muerte.

—Vámonos —dice Bella, tomándome la muñeca. Ni siquiera puedo disfrutar de su toque porque estoy listo para golpear a Riley en la cara.

Cuando volvimos al Porsche, abro la puerta de Bella y luego respiro profundamente para calmarme mientras camino hacia mi lado. Bella tiene la mano en la llave, pero no enciende el motor.

—Oye, gracias por eso que hiciste allá. —Me da una pequeña sonrisa, frota su mano sobre mi rodilla—. Era un idiota.

—Deberían despedirlo. —Entrecierro los ojos deseando poder golpearlo hasta dejar su triste culo en el suelo—. Pero lo siento si te avergoncé.

Ella sacude la cabeza y su sonrisa crece.

—No lo hiciste, se lo merecía.

Terminamos en Sears donde compramos el equipo perfecto y establecemos un plazo de entrega. Bella sugiere caminar por el centro comercial y divertirnos antes de regresar a Forks.

Me gusta ir de compras con Bella. Ojeamos la mayoría de las vitrinas de las tiendas, pero ella decide que necesitaba un nuevo par de zapatos, por lo que terminamos en una tienda. Estoy tratando de ayudarla a tomar una decisión, pero ella sacude la cabeza a cada par de zapatos que tomo.

—Oh, vamos, Vinyl, estos son perfectos para hacer mercado. —Un par de tacones negros, sexys, de doce centímetros cuelgan de mi dedo delante de su cara.

—Ponte serio. —Se ríe y luego me golpea en el hombro.

—Estoy totalmente serio, tú necesitas estos.

Estoy hablando completamente en serio, pero ella piensa que estoy bromeando. Me los imagino en los pies de Bella, haciendo juego con una pequeña pieza negra de lencería abrazando su cuerpo. Cierro los ojos y me lo imagino, sus tetas sobresaliendo por la parte superior y su culo asomando por la parte de abajo.

—¿Edward? —Bella me despierta con un dedo en el brazo.

—¡Oh, mierda! —Miro hacia mi entrepierna y Bella se ríe, cubriéndose los ojos con la mano.

Encuentro una silla cerca porque la erección en mis pantalones cortos está fuera de control. Afortunadamente, Bella actúa como si no pasara nada y se sienta a mi lado, haciendo gestos para la vendedora.

Cuando salimos de la tienda, llevo una bolsa con dos pares de zapatos planos.

Bella golpea la bolsa en mi mano y luego inclina su cara hacia la mía.

—Ahora puedo usar los tacones para hacer mercado.

Me mata.

Mi día con Bella está por terminar y mi estado de ánimo empieza a cambiar. Me digo que voy a verla por la mañana para nuestro entrenamiento y luego otra vez mañana por la tarde cuando llegue la elíptica. Me inclino hacia adelante para subir el volumen y luego dejo mi cabeza descansar contra el respaldo del asiento, disfrutando del paisaje a mi izquierda: la belleza de cabello oscuro con mi gorra sobre su linda cabecita, moviéndose al ritmo de las canciones.

Ahora esa es una hermosa vista.

.

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Emmett y yo necesitamos desesperadamente comida, así que nos arrastramos a la tienda de comestibles. Estoy holgazaneando en mi tarea de "mantener el niño nutrido", ya que nuestra nevera está casi vacía.

Conducimos por las calles, disfrutando de la perezosa tarde de domingo y pasando por la casa de los Whitlock. No diré que fue por accidente. Tiendo a optar por esta ruta cuando puedo, sintiéndome más cerca de Bella ya que había decidido descansar los fines de semana.

Extraño verla.

Los domingos por la tarde en Forks son tranquilos. Las familias juegan frisbee en sus patios delanteros, las parejas se toman las manos mientras caminan por las aceras y juegos de fútbol improvisados se juegan en el parque. Estoy atrapado en la tranquilidad de la vida, recordando lo mucho que disfruté de la sensación hogareña cuando viví aquí. Está muy lejos del ajetreo y el bullicio de Seattle. De repente, tengo el impulso de retroceder, pero parte de mí dice que no es por ninguna de las cosas que acabo de mencionar.

Nos acercamos a la tienda de Newton y me doy cuenta de que el Porsche de Bella está estacionado en el restaurante al lado. Por un segundo, me emociono, pensando que pediré un par de malteadas para poder encontrarme con ella. Pero entonces mi estómago se aprieta y los finos pelos de mi cuello se tensan. Ella sale de la puerta con un hombre a su lado y él tiene su mano en la parte baja de su espalda. Lleva un traje y ella está usando un vestido de verano, el que llevaba la primera vez que la conocí.

Está sonriendo.

Se ven amigables y mis emociones son crudas. Mis manos se aprietan alrededor del volante, la ira crece al ver a otro hombre tocarla. Me toma unos segundos darme cuenta de lo estúpido que estoy actuando, así que tomo algunas respiraciones profundas y me trago mi ira.

Aparco el coche y le digo a Emmett que tenemos que darnos prisa y hacer las compras porque tenemos otra parada que hacer antes de ir a casa.

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Después de la cena, dejo a Emmett delante de la televisión mirando A prueba de todo. Necesito ver a Bella, pero no le digo que es a donde voy. Sé que él le dirá a Esme y Carlisle que estoy caliente por la mamá de Jasper o algo así. Ya me ha preguntado un par de veces acerca de venir a la casa para recogerlo cuando siempre está listo y esperando. Podría ser más inteligente de lo que le estoy dando crédito, pero, por ahora, lo mantengo en la ignorancia. Desde que he programado entrenamientos con Bella, es mucho más fácil evadir el cuestionamiento de Emmett.

Me paro frente a la casa de Bella y apago el motor de mi Chevelle. Ambos autos están parqueados sin ningún otro carro extra, lo que significa que la persona con la que la vi hoy probablemente no está aquí.

Corro por las escaleras. Otro disco de vinilo se escucha y el golpeteo en mi pecho se vuelve loco. Sé que está cerca y estoy nervioso. Miro hacia abajo dónde está el regalo que le compré después de que Emmett y yo terminamos de hacer las compras. La evidencia de mis nervios se muestra en la impresión sudorosa de mi palma en el frente del empaque. Finalmente tomo una respiración profunda y cumple con la función que quería, alejando un poco la aprehensión. Justo cuando levanto el puño para golpear, la puerta se abre.

Las palabras no describen su belleza.

Ese mismo vestido con estampado de flores me provoca. Esconde lo que ahora conozco debajo: curvas delicadas, estómago apretado, un ombligo pequeño que mi lengua anhela explorar, piernas entonadas que quiero envolver alrededor de mi cintura y un culo tan redondo como un melocotón maduro.

—Hola. —Bella se ve feliz pero confundida.

Me quedo allí un segundo, tocando el regalo en mi mano, olvidando las palabras que había planeado decirle.

—Um, hola. —Me balanceo en mis pies. Mis nervios regresan cuando la veo.

—¿Estás bien?

—¿Puedo entrar?

Ella asiente y abre la puerta principal para que entre. Las melodías son lentas y los crujidos hacen eco en el tocadiscos, recordándome la razón por la que vine en primer lugar. En realidad, la razón que preparépara verla esta noche.

Le entrego el álbum que compré en la tarde. Es uno de mis favoritos, hablamos de algunas de las canciones en el álbum cuando empecé a venir más seguido.

Ella sonríe.

—Gracias.

Voltea el disco, mirando las canciones en la contraportada.

—No tenías que hacer esto, yo estaba planeando...

—Quería hacerlo.

Los ojos de Bella se lanzan a los míos y veo algo en ellos por primera vez. Algo que me oculta.

¿Necesidad?

¿Deseo?

Da un paso atrás y se gira. Doy un paso adelante, volteando su espalda suavemente para que quede frente a mí. Mi brazo se cierra alrededor de su cintura, tirando de ella hacia mi pecho.

Nos estamos tocando.

Finalmente.

Aminoro una pequeña parte de mi antojo por ella.

Sus tetas se levantan y caen con respiraciones rápidas y una mano empuja mi pecho.

—No —digo, cubriendo su mano con la mía.

Se siente tan pequeña en mis brazos.

—Por favor, deja de pelear contra esto.

Bella sabe a lo que me refiero, puedo verlo en su expresión. Hemos tenido una conexión desde la primera vez que nos conocimos.

Ella sacude la cabeza y cierra los ojos. Veo humedad en las esquinas de sus ojos y sus pestañas se humedecen. Suelto la mano en mi pecho y suavemente seco las lágrimas de sus ojos, primero uno y después el otro.

Tomo su barbilla para alzarla cuando termino.

—Abre los ojos, Vinyl.

Ella está luchando con algún tipo de demonio interno, tal vez es la cosa de la edad o la cosa del marido abandonándola, pero me importa un bledo en este segundo. Necesito que ella sepa que la quiero tanto como ella parece quererme.

—Ya no puedo fingir. —Mi voz suplica.

Ella sacude la cabeza más rápidamente.

—Ni siquiera vale la pena intentarlo, uno de nosotros terminará herido.

Bajo la cabeza y corto la distancia entre mi boca y su oreja.

—¿Según quién?

Mis labios hacen contacto con la suave piel de su cuello. Ciegamente tomo el disco de su agarre apretado y lo lanzo cuando sus manos agarran los lados de mi camisa.

Sus rodillas se doblan cuando ella cede y la agarro con más fuerza alrededor de la cintura, para que se ponga de pie nuevamente.

—Te tengo.

—No deberíamos —protesta una vez más, aunque esta vez no suena tan convincente como la primera.

Mi boca se cierne sobre su cuello, aspirando su aroma y luego empiezo a besarla marcando un camino a su clavícula.

—¿Hay alguien más, Vinyl? ¿Alguien de quien no me estás hablando?

Necesito saber que el tipo de la cafetería de hoy no significa nada para ella.

—No hay nadie más —susurra.

—Dime que sientes esto, dime que tú también me quieres. —Mis manos son codiciosas, una cae a una de sus nalgas mientras que la otra vaga por los bordes de su vestido de verano con la espalda descubierta, explorando adentro.

—Jasper —susurra Bella—. Está en la otra habitación.

Mi respuesta sale más ruda de lo que pretendo.

—Me importa una mierda.

Nuestros labios apenas se tocan, el calor de nuestras respiraciones se mezcla y un escalofrío corre por mi espina dorsal cuando nos miramos a los ojos. Parece como horas porque estoy perdido en las profundidades de su belleza, sin poder creer que este momento es real. Bella me trae de vuelta al presente mientras inclina la cabeza hacia adelante, iniciando el beso. Sus labios son como el satén y su lengua es dulce como el algodón de azúcar, mientras la pruebo por primera vez. El calor de su cuerpo me penetra, consolidando una conexión más que física. Es emocional y la punzada en mi corazón disminuye. Mi mano recorre su espalda hasta que mis dedos están enredados en el pelo de su nuca. Mi otro brazo, descansando en su cintura, la aprieta más fuerte. Nuestras respiraciones aceleradas intensifican el beso y siento que se derrite en mí. Nuestras lenguas se enredan y se sincronizan, explorando, y finalmente estableciendo en un ritmo lánguido. Sus manos marcan un sendero por la mitad de mi espalda y descansan entre mis omoplatos, sus uñas se entierran mi piel.

El impulso de ir por más me supera y me volteo para presionarla contra la pared al lado de la puerta principal.

—Eres tan jodidamente hermosa.

Estamos muy cerca, sin nada de aire entre nosotros. Estoy tan jodidamente duro y mi polla se tensiona en mi cintura. Ella siente todo de mí y gime.

Profundizo el beso y mis manos agarran su culo, levantándola para que sus piernas se envuelvan alrededor de mi cintura y sus brazos rodeen mi cuello.

Puedo sentir el calor de su coño a través de nuestra ropa. Mi polla presiona justo donde sé que ella me quiere.

—¿Te gusta esto? —Inclino las caderas hacia adelante, aplicando más presión entre sus piernas.

Su respuesta es un gemido estrangulado que escapa de su garganta.

—Me estás matando, no puedo dejar de pensar en ti —digo entre besos calientes y húmedos.

—Edward —dice todo entrecortado y sus manos agarran el pelo en mi cuero cabelludo. Sus caderas giran y sé que quiere más.

—Eso es —la aliento—. Eso se siente tan jodidamente bien.

Ella sacude la cabeza. Nuestras bocas están abiertas y nuestros labios se están tocando, pero estamos respirándonos, sintiendo la conexión de nuestros cuerpos por primera vez.

Mis ojos se cierran y estoy perdido.

Estoy tan jodidamente perdido en esta chica que no puedo decir si voy o vengo. Ella no se da cuenta de que ha creado un lugar permanente dentro de mi corazón, que reside allí y, con cada latido de mi corazón, se incrusta más.

Sus manos toman mi cuello y sus pulgares pasan con suavidad por el vello en mi mandíbula.

—He querido hacer esto desde el día en que llamaste a mi puerta. —Y luego me muerde suavemente la mandíbula y marca una línea con su lengua desde ahí hasta la barbilla. Envía escalofríos a través de mi cuerpo entero.

Luego escuchamos un fuerte ruido de la otra habitación y se acaba. Desenreda sus piernas de mi cuerpo y me empuja el pecho.

Da un paso a un lado y se endereza el vestido. Su voz es solo un susurro.

—No podemos.

Me paro frente a ella.

—Sigues diciendo que no podemos, pero no lo dices en serio. —Sacudo la cabeza y rozo su mejilla enrojecida con mis nudillos—. Veámonos en alguna parte, esta noche. —No es una pregunta.

Bella exhala profundamente, su barbilla cae y se mastica el labio inferior. La sangre que atravesaba mis venas violentamente se ralentiza. Veo algo en sus ojos y la esperanza que tenía hace unos segundos disminuye. Mis brazos caen de su cintura y empiezo a retroceder. Mi mano agarra el pomo de la puerta y estoy a punto de girarlo cuando ella finalmente asiente y mi puto corazón late otra vez.

—¿El parque? Envíame un mensaje cuando puedas escapar y te veré allí.

Me agacho, capturando sus labios una vez más con los míos.

—Vinyl. —Levanto su barbilla para que me mire directamente a los ojos—. Te veo pronto.

.

.

Las horas pasan lento y empiezo a perder la esperanza en el mensaje de texto anticipado. Repaso lo vivido con el beso, los toques y la forma en que Bella se veía en mis brazos. La energía del momento me tiene jadeando para recuperar el aliento.

—Mierda.

Me arremango la camiseta y agarro mis auriculares, así que salgo a correr. Necesito aclarar mi cabeza, golpear el pavimento y alejar de mi mente el hecho de que Bella probablemente no va a ponerse en contacto conmigo.

Cuando salgo de la casa, contemplo tomar la misma ruta que Emmett y yo tomamos cuando corremos por la mañana, pero lo reconsidero ya que me llevará por la casa de los Whitlock. No confío en que no vaya a parar y lanzar piedritas a la ventana de su dormitorio o golpear a su puerta, rogarle que me conozca y darme, darnos, una oportunidad.

Ni siquiera cuando Tanya y yo nos separamos sentí la desesperación que siento en este momento.

El anhelo de tocar a Bella es demasiado, balanceo mis puños y muevo mis brazos más rápido, corriendo, esforzándome más fuerte que nunca.

Termino en el parque.

Extraigo los auriculares de mis orejas, dejándolos descansar alrededor de mi cuello y camino en la oscuridad sobre la hierba recién cortada, dando vueltas al parque hasta que mi corazón vuelve a la normalidad. Estoy actuando como un emo de mierda, así que tengo que ir a casa y olvidar lo que podría haber sido.

Estoy a punto de irme cuando noto el convertible de Bella en el estacionamiento. Rápidamente agarro mi celular para comprobar si hay llamadas perdidas o mensajes de texto, pero no hay ninguno. El brillo del teléfono de Bella ilumina su rostro y me pregunto si se está debatiendo si quiere ponerse en contacto conmigo.

Me siento en un banco en un área totalmente oscura del parque. Mi vista es perfecta, pero a menos que Bella me busque, ella no notará que estoy aquí. Agarro mi teléfono, deseando que haga ping o suene y me haga saber que me quiere ver. Pero el celular no hace ninguna y después de cinco minutos el poco fragmento de esperanza que tenía viéndola aquí se apaga.

Suspiro, resignado ante el hecho de que Bella no puede o no tomará la oportunidad de convertirnos en algo maravilloso.

Me pongo de pie y empiezo a ponerme los auriculares de nuevo en mis orejas cuando mi teléfono empieza a tocar la canción "Wonderful Tonight" y la foto que tomé en secreto de Bella riendo brilla en la pantalla.

—Hola.

Hola. —Su voz es suave y dulce.

—Ya era hora, Vinyl —me burlo, pero ninguno de los dos se ríe.

La miro mientras arrastra sus dedos por el frente de su cabello.

Yo, mmm… No sabía si debía llamar.

—Me preocupaste. —Mis piernas se sienten débiles y decido sentarme de nuevo—. ¿Me vas a cancelar de forma fácil o...? —Me froto una mano sobre la cara antes de continuar—. ¿Vas a verme esta noche?

No lo sé.

—Dime algo. —El sonido de su respiración profunda no alivia mi mente. Me llena de más dudas y mi pecho se aprieta—. ¿Por qué condujiste hasta el parque si no quieres verme?

Su aliento se paraliza y mira a su alrededor, explorando el terreno desolado.

¿Cómo lo supiste?

—Fui a correr. —Me paro—. Mira hacia adelante.

Su cabeza se dirige rápidamente hacia adelante y levanto mi mano, inseguro de si ella puede verme porque no me saluda de regreso. El silencio persiste y, por un minuto, pienso que ella terminó nuestra llamada.

Finalmente, la escucho suspirar y habla.

Te veo.

—¿De verdad quieres verme o debo ir a casa? —No puedo ir hasta su coche hasta que responda a mi pregunta.

Dios, sí, quiero verte. Maldita sea, siempre quiero verte. Ese es el problema.

—Eso no parece un problema. De hecho, suena jodidamente bien.

Edward, tengo miedo.

—¿Miedo de mí?

La veo sacudir la cabeza y esta vez empiezo a caminar.

Sí. Quiero decir, no. Tengo miedo de que te vayas.

—No lo haré.

Lo harás, eres joven.

Intensifico el paso, trotando hasta que estoy de pie a solo unos metros delante de su coche. Levanto deliberadamente mi teléfono y termino la llamada, todo sin apartar mis ojos de los de ella.

La luz de la luna captura la belleza de Bella, sosteniéndola en la suavidad de su iluminación. Sus ojos brillaban como estrellas cuando inclina la cabeza para saludarme y veo las lágrimas que los hacen brillar.

Lanzo mi celular en el coche y abro la puerta. Me agacho junto a ella y ella se gira en su asiento.

—Tienes sueños —dice tristemente.

Mis manos acarician su rostro y traigo sus labios cerca de los míos.

—Mi sueño eres tú, Vinyl. Mi maldito sueño eres tú.

.

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*Calistenia: es un sistema de ejercicio físico que se concentra en el movimiento de los músculos.

*MILF (Mom I'd like to Fuck): Mamá con la que quisiera coger.


Una historia nueva… Un nuevo proyecto que comenzamos y esperamos que disfruten. También un poco diferente, con esta Bella que es bastante mayor que Edward. ¿Qué les parece a ustedes? ¿Les gusta la idea de una Bella mayor que Edward? ¿Las enganchó este capítulo? ¿Tienen ganas de leerla completa? ¡Cuéntennos en los comentarios!

¡Hasta el próximo capítulo!