Disclaimer: El Potterverso le pertenece a J.K Rowling. Escrito sin ánimos de lucro.
Este fic participa en el minireto de Febrero "Doce meses, una historia" del foro Amor de Tercera Generación.


Conteo de palabras: 468.


Perdedor


—Treinta y siete, treinta y ocho… Espera, estaba seguro de que eran cuarenta. ¿Dónde está? ¡Se han perdido!

—Supéralo, hermano. Has perdido.

—¡No, no! ¡Te lo juro!

James agitaba la cabeza negativamente mientras buscaba con desesperación las dos cartas que confirmarían su triunfo inminente. No podía ser, hasta hace veinte minutos tenía cuarenta cartas de San Valentín y ahora sólo tenía treinta y ocho. Era inaceptable. ¿Cómo podía haber pasado de estar en la cima a la ruina en sólo veinte estúpidos minutos? Se tiró de los cabellos con desesperación y suspiró. Bien.

—No se vale. Seguro se han caído en lo que venía para acá.

—Pues que pena —dice Fred, su primo, en un tono que indicaba que se regodeaba de su desgracia. Imbécil—. Conoces las reglas: sólo contaremos las tarjetas que tengamos hasta las cinco.

—Ya, pero… —trató de replicar a pesar de saber que era inútil.

—Nada. En el Gran Salón a las cinco o nada. Has perdido, ahora tienes que pagar —sentencia él, con una sonrisa.

Es una cosa un poco idiota lo que hacen. En segundo año, James había recibido una cantidad un poco ridícula de cartas en San Valentín. Fred le había dicho que era una cosa muy rara que los niños de segundo recibieran de esas —y James había recibido diez— y añadió que debía sentirse completamente afortunado por tal suceso porque quizá no volviera a ocurrir. Pero lo hizo. James se sentía encantado por la cantidad de regalos, no le importaba mucho saber quién enviaba las cartas, pero había tal cantidad y calidad de chocolates y chucherías que se moría del gozo.

Fred fue el primero con la idea. Un concurso, le dijo, el que recolectara más chucherías en San Valentín, ganaba y el perdedor tenía que hacer cualquier cosa que el otro quisiera. Él aceptó porque claramente ganaría —y lo había hecho, durante dos años seguidos—. James había hecho hacer cosas claramente vergonzosas a su primo en su calidad de vencedor y ahora tenía que pagar todo eso.

Merlín.

La sonrisa de Fred se hizo mucho más grande, burlona y salvaje. James podía tener dieciséis años pero aún sentía miedo (después de todo, quien no sintiera miedo del exquisito pensar vengativo de su primo era idiota).

—Que buena manera de disfrutar el último año en Hogwarts, ¿no? —suspira—. Muchísimas gracias, Jimmy. De verdad.

—Jódete.

—No, Jimmy —le dice él, acercando su cara a la de James—. Jódete tú.

Y con esas, Fred se levantó de la mesa riéndose. James lo vio caminando hacia Britney Clarkson, una Gryffindor rubia con sonrisa adorable quien había sido su novia durante dos años ya. Frunció el entrecejo, eso significaba que Fred no lo haría pagar en ese instante. Lo haría sufrir con la espera.

Y diablos que sí sufriría.


Notas de autor: No tengo nada que decir. James es un perdedor que come los chocolates que le regalan el 14 de Febrero a pesar del riesgo de la Amortentia. Perdedor.