In the verge...
Summary: Sam es raptado por los Decepticons, sin embargo, un milagro lo hace regresar sano y salvo a la tierra. Sam no puede dejar de preguntarse si era mejor haber sido asesinado por los 'cons... ¡Slash!
ADVERTENCIAS: Miren, no empiecen ¿Sí? Esta es una historia cargada de incoherencias canónicas, OOC, cosas que no son, AU completo y totalmente AAAAUUUU y etc. Soy una fan que sólo recuerda las dos películas del 2007 y 2009 y lo que ha leído de Transformers por ahí. Y esta historia no sé exactamente porque tengo tantas ganas de publicarla, pero, whatever. Así que moleste usted las disculpas y proceda a discreción. Y ESTO ES SLASH HOMBRE/HOMBRE :S o 'mech/hombre... si no es lo tuyo ¿qué haces aquí? Y por cierto, Transformers no es mío, ni tampoco lo quiero :D. Es movieverse y se encuentra entre la uno y la dos pero Sammy todavía no entra a la universidad. Y por último pero no menos importante. Los capítulos van a tener probablemente incoherencias entre sí XD
Parejas: Principal: CadexSamxBee (sí, kind of threesome por separado if you know what i mean xD). Y las que vayan saliendo.
Capítulo I: De vuelta a la tierra.
Lo único que Sam podía sentir era dolor. Dolor como nunca antes lo había sentido... el mundo era una pantalla blanca y dolorosa, sus piernas temblaban, su corazón era un manojo de latidos irregulares, su cabeza era sometida a fuertes presiones y algo incrustado en lo más profundo de su cerebro lo obligaba..., lo obligaba de la misma manera a la que se le obliga a un asesino a tomar siento en la silla eléctrica, a caminar... a caminar hasta que la última gota de estabilidad en su cuerpo desapareciera por completo. Podía sentir las lágrimas corriendo, quemándole, imparables por sus mejillas. Quería a su madre... necesitaba que alguien lo escondiera en sus brazos y le asegurara que ya nadie podría lastimarle y que estaba fuera de todo peligro. Quería creer que todo aquello había sido un mal sueño... una pesadilla. De nuevo podía escuchar sus patéticos sollozos abandonar sus labios mientras su mano izquierda se aferraba torpemente a su brazo derecho.
Cayó por fin desvalido en el asfalto... aún todo lo que veía era blanco, pero, sus demás sentido, agudizados por los recientes acontecimientos sucedidos en su vida, le aseguraron que el material en el que se encontraba era el cemento... la calle, alguna calle de su planeta natal. En ese punto no importaba, estaba a punto de morir. Era increíble lo tranquilizador que se presentaba la muerte en aquel escenario, aquello era el prefacio a la finalización de todo aquello. Ya no más dolor, no más pesadillas.... sólo la apacible calma que quedaba luego de la muerte. Trató de vomitar, pero sus fuerzas, inclusive aquellas que activaban sus movimientos reflejos, habían desaparecido por completo. Tosió lo que fuera aquel intento de, mientras su respiración se volvía más y más trabajosa. La culminación de aquella sufrida etapa era un regalo de los cielos. Trató de calmarse para acelerar el proceso. Toda su persona quería morir, lo pedía a gritos, sin embargo, aquella cosa que lo mantuvo caminando hasta que su cuerpo se apagó revelándose, no se lo permitía.
1
Que los humanos lo vieran ingiriendo "aceite" y "gasolina" en su estado Pretender, realmente le resbalaba. Aunque se estaba volviendo particularmente molesta la situación, y lo que era peor de todo, es que, desplegarse a su estado original era la cosa más insufrible que conocía, pero, cuando menos los Autobobos no tenían ninguna oportunidad de encontrarlo en un estado tan pequeño (porque ahora medía un miserable metro noventa) y estando a miles de kilómetros de distancia.
Volvió a mugir internamente cuando pasó al lado de un grupo de hembras humanas y dichas comenzaron a señalarle y a susurrar nada disimuladas con sus risitas tontas y sus comentarios sin sentido, para su persona, inclusive algunos ejemplares masculinos lo hacía, sólo que más comedidos.
¡Humanos! Jamás los entendería del todo. Una estantería le reflejó. Observó sus ojos rojos, su cabello mitad blanco, mitad negro, la única piel que había tenido a mano era de un color blanquecino tan exagerado que podía ver sus cables a través de dicha. Su forma actual le parecía por demás, asquerosa. Sin embargo los humanos parecían bastante fascinados con ella. Se rascó la cabeza contrariado y siguió su camino. Prefería infinita veces su holofrom, pero, con ella no podía llegar tan lejos, además que cualquier podía detectarlo en ese modo. Volvió a gruñir mientras tomaba otro trago de aceite, el cual, tenía que admitir no estaba nada mal... para haber sido creado por 'humanos' por supuesto.
Quería volver a su forma original, pero, para ello tenía que llegar a lo que le servía como refugio. Acabó con lo que quedaba en el envase, cuando se percató que un humano estaba tumbado en aquel desolado callejón. Sus escáneres le sorprendieron, puesto que el humano apareció en su base de dato y con más de una designación.
"Afiliación: Autobot. Designación terrestre: Samuel James Witwicky [...]"
Aquel era el humano del insecto scout. Expandió sus escáneres en busca de cierta molestia amarilla, sin embargo, el último Youngling de su raza... que, no sabía si afortunada o desafortunadamente; era un Autobot, no se encontraba en el rango de sus escáneres. Volvió sus ópticos al humano y lo primero que observó fue que el estado de daño del cuerpo rondaba en el ochenta por ciento y la mayoría del daño era irreparable... lo segundo los latidos de lo que ellos tenían por Spark, era inconstante y comenzaba a apagarse. Tercero, una fuerza ajena que comenzaba a mezclarse con el mismo ser de aquel humano, no lo dejaba morir... aquella fuerza era la misma energía que poseía el AllSpark. ?Cómo un humano sin gracia podía emanar la fuerza primigenia de su raza? Unos ojos casi muerto de de un hermoso color hazel, le miraron sin mirarle realmente. Algo en su interior se removió creándole una sensación que en ninguno de sus vorns de vida había conocido y no podía identificar.
Barricade era consciente de que él también había nacido cuando Cybertron no era más que un recuerdo, debido a la guerra... y que todo lo que sabía además de la cruda educación militar a la que había sido sometido, había sido aprendido dando tumbos por la vida... él, literalmente, sólo le sacaría dos vorns de vida al Insecto Autobot. Afortunadamente para él, eso a los Decepticons no les importaba siempre y cuando fuese efectivo en su campo.
Guardaba pocos recuerdos de su tiempo como Sparkling, Megatron, mandaba a Suprimir obligatoriamente las memorias, en casos como él, que había sido 'criado' bajo el yugo militar de Megatron. Lo que sí sabía es que si los Autobots hubiesen llegado dos nanokliks antes. ?l hubiese sido criado por los Autobots. Cientos de vorns después se enteraría de aquello y cuando sus procesadores lo analizaban tenía sentimientos contradictorios. Mitad desagrado, mitad curiosidad y anhelo, posiblemente el Insecto y él, hubiesen sido amigos. Terció una mueca. No... no había ninguna posibilidad en ningún universo existente de que aquello se diera.
La molestia amarilla, según Frenzy le había comentado una vez, era "hijo" de Optimus Prime y Elita-one. ?Cómo aquello era posible? El misterio mejor guardado y más especulado por todos los Cybertronios... Decepticons y Autobots por igual. Ya por allí se castraba cualquier probabilidad de que sus caminos se cruzaran fuera del campo de batalla. "Bumblebee" (ugh... que nombre tan ridículo). Siempre sería protegido por todos, incluyendo allí a los Decepticons, al dicho ser pariente directo del High Lord Protector. Mientras él sería cedido al cuidado por algún Cuidador en las líneas más bajas... y mientras él seguía delirando el humano y la extraña energía, luchaban por sobrevivir.
— ¿Ladiesman217? —Preguntó Barricade sin saber que hacía. Los ojos del humano se movieron pero jamás le miraron—. ¿Samuel?
— … B... be... ee... —Murmuró ido y con tono mortuorio. El anhelo hizo latir su corazón de nuevo, hablándole de ilusión. ¿Qué había hecho el Insecto para ganar el ser recordado en los últimos momentos del Destructor de Megatron? Ni el nombre de sus unidad parentales, o su "pareja", aparecieron en su delirio, en cambio, un alíen, al que tenía unos poco meses conociendo, había sido fuerza suficiente para que su alma chispeara momentáneamente. Casi con curiosa morbosidad, buscó una grabación del bichejo amarillo llamando al humano y la reprodujo.
— ¿Sam? —Llamó en la grabación Bumblebee. La sorpresa no cabía en su cuerpo, cuando todos los procesos del humano se revolucionaron ante la voz grabada. ¿Cómo era posible aquello?
— B... be... du... l... —Barricade suponía que las "cuerdas vocales" del humano habían sido brutalmente dañadas. Ladiesman, obviamente había sido despiadadamente torturado. Ahora, la pregunta del millón ¿Dónde estaban los Autobots cuando su salvador estaba muriendo sólo en un callejón? Sin saber por qué lo hacía, buscó otra grabación de sus días vigilando 24/7, al bichejo y al humano.
— Aquí estoy, Sam... —Un líquido cristalino comenzó a brotar de los ojos de Ladiesman y por primera vez en su vida, Barricade sintió algo que sólo había leído y escuchado. "La culpa". Descubrió en carne propio, el nacimiento triunfal de "La Consciencia" en su cuerpo. No sabía por qué esas gotas le causaron tan sentimiento. Llorar lo llamaban los humanos. Samuel lloraba de dolor, de anhelo, de tristeza y de felicidad. La ansiedad comenzó a desbordarlo, cuando todos los signos vitales de ladiesman217 se apagaron súbitamente.
2
— ¿Dice que lo encontró en un callejón? —Preguntó la humana luego de que Barricade hubiese llevado casi instintivamente a Ladiesman217 al hospital.
—¿Sobrevivirá? —Respondió sintiendo un incómodo salto en su Spark.
— No lo sabemos, lo trajo aquí, básicamente sin signos vitales. Será un milagro si logra salir del quirófano con vida. ?Sabe como se llama y si podemos contactar a algún familiar?
— Sólo sé su nombre... —Mintió a medias. El único contacto que podría proporcionar, era decirle a los Autobots dónde estaba Samuel. Eso era igual a tener al Topkick, apuntándole con uno de sus cañones apenas lo tuviera en sus radares—. Su nombre es Lad... Samuel... —Rectificó a tiempo. La mujer asintió.
— Si desea puede esperar en la Sala de Esperas —Barricade sólo asintió ligeramente con la cabeza. Sus circuitos lógicos le demandaban huir de allí. Los Autobots para ese entonces ya debían saber que ladiesman217 estaba en aquel hospital muriendo y de nuevo, lo último que quería en su vida era entrar en los radares del especialista de armas. Son embargo, sus pies no se movieron ni un centímetro de donde estaba y sus escáneres no dejaron de enfocarse en el humano que luchaba por sobrevivir en el quirófano. El simple hecho de pensar que aquella vida estaba a punto de apagarse, le creaba inestabilidad e inconscientemente un pánico desconocido para él hasta ahora.
No supo cuantas horas pasaron, cuando un médico de aspecto cansado y abatido, buscaba a los familiares de Samuel. Actuó de nuevo de forma inconsciente y se levantó de la silla que lo había alojado incontables horas y dirigió hacia el doctor.
— ¿Es usted el familiar del chico? —Asintió sapiente que buscarle la tangente a aquello sólo haría más tediosa la situación—. Hemos logrado estabilizarlo, ahora todo depende del chico para sobrevivir.
— ¿Puedo verlo? —Preguntó tentativo. ¿Pero? ¡¿Qué le pasaba?! ¡Él NO quería verlo!
— Actualmente está sedado, pero, creo que una presencia conocida le hará bien, mientras conseguimos a sus padres.
Cuando vio al humano. Se lamentó por primera vez que el psicópata CMO de los Autobots no estuviese en un lugar cercano. A pesar de que sus agresores casi no arremetieron contra su cara, dicha estaba llena de rasguños menores, que comenzaban a cicatrizar.
Luego de que el médico los dejara solos, agarró el informe médico y lo leyó. Varios traumas en la cabeza (posible amnesia temporal). Más del cincuenta por ciento de los huesos severamente dañados, desollación parcial en varias partes del cuerpo. Incisión quirúrgica en el estómago, daños en el canal rectal, Barricade miró al techo. ¿Un humano había hecho aquello? Y de ser así ¿Con qué propósito? ¡Pero aún! ¿Dónde coño estaban los jodidos Autobots? Volvió al informe e inmediatamente soltó la carpeta, la cual cayó encima del mueble. Subió el cobertor que cubría el maltratado cuerpo del humano y revisó la parte interior del muslo. ¿Cómo en el nombre de Primus, Starscream se las había arreglado para arrebatarles al chico a los Autobots? Aunque Skywarp hubiese logrado aparecerse en Tranquility, sin mostrarse en los radares del bichejo, raptárselo sin crear una situación de alerta roja, incluyendo a los humanos en aquella alerta, no entraba en aquel sistema universal. Pero, la marca de los Decepticons estaba allí. Cuando soltaban a un prisionero de guerra como advertencia, introducían en el muslo una especie de clavo quirúrgico que lisiaba de manera permanente a los torturados (aunque a saber de dónde sacaron uno del tamaño de ladiesman217). Suerte para Samuel, ser humano y aquel dispositivo no había tocado ningún "nervio" lo llamaban, que le impidiera el uso de sus miembros, post-recuperación.
El humano nunca le había parecido tan vulnerable, normalmente un aura de decisión y fuera lo acompañaban junto a sus fulgurantes ojos hazel y, su personalidad easy going, inspiraba un extraño tipo de respeto y encanto que no se evidenciaba demasiado físicamente. Pero, ahora, sólo aquella energía similar al AllSpark alcanzaba sus sensores. Sus ojos se encontraban cerrados y sus fracciones estaban libres de cualquier expresión, aunado a todo aquello su piel se había vuelto cetrina y su saludable bronceado, había languidecido bajo la palidez de la enfermedad que se acrecentaba con aquella luces de neón blancas.
Tenía que conseguir aquel pedazo de metal inmediatamente. No podía darse el lujo de que fuera analizado. Lanzó sus escáneres tratando de encontrar algún rastro de metal Cybertroniano, sin embargo, sólo ladiesman217 y él, entraban en ese rango. Tal vez habían utilizado un metal terrestre. Aunque seguía sin poder entender como Ladiesman había logrado caer en las garras de los Decepticons. Se sentó y volvió a revisar el informe. Privación de oxígeno, exposición prolongada a gases desconocidos. ¡Aquello sí que no se lo creía! Aunque, explicaba el cómo los Decepticons habían conseguido al chico y como los Autobots no se habían enterado de nada. Pero, que Starscream se hubiese llevado al humano hasta Cybertron, salía fuera de todo lo coherente y no se explicaba tampoco el como lo había logrado mantener con vida en la atmósfera de su planeta madre.
Se masajeó la cabeza, gesto inconsciente que había adoptado de los humanos. ¿Corolario de todo aquello? ¿Qué iba a hacer ahora? Suspiró, sintiéndose frustrado...
4
Sorprendiendo a todos, Sam había despertado al día siguiente, demasiado lúcido para alguien en su estado. Cuando sus ojos se encontraron, las fracciones cansadas del humano se llevaron de confusión. Algo le decía que a esa persona ya la había tratado antes, pero, su mente no podía decir de dónde... trató de hablar pero nada salió de sus labios. Se llevó una mano a la garganta.
— Tus cuerdas vocales fueron en pocas palabras: Destrozadas —Explicó el hombre de ojos rojos. Las máquinas de Sam comenzaron a pitar y sus gestos se transformaron en miedo y sorpresa. ¡Barricade! Los recuerdos le golpearon de nuevo y no pudo contener las lágrimas que jamás soltó en su corta estadía en Cybertron. Trató de huir, pero lo único que podía mover era su mano izquierda—. Cálmate. Yo fui quien te trajo aquí. ¿Para qué te voy a matar ahora? —Razonó el Decepticon, agarrando la única silla que había en el lugar y sentándose al lado de la cama. Dolorosamente las constantes de Sam volvieron a la normalidad—. ¿Y dónde está la plaga amarilla? —Sam parpadeó, seguramente recordando a su guardián—. No sé que estrella te protege Ladiesman, pero, salir con vida de las garras de Starscream no tiene otra definición más que de "Milagro", utilizando el lenguaje humano... —Los rasgos del humano estaban cargados de desconfianza.
» ¿Supongo que los Decepticons se la pasaron bomba contigo! —Sam cerró los ojos con dolor—. ¿Y dónde están "tus amigos"? Que molesto que no puedas hablar —El menor observó sin tener de otra a Barricade aparecer un data-pad y un lápiz óptico. No le sorprendió, cuando estudiaba con Ratchet o con Optimus, también lo proveían con eso.
Trató de buscar la fuerza para escribir, pero no la encontró. Todo le pesaba demasiado. Volvió a mirar a su supuesto salvador.
— Qué inútil eres... —Aquello hizo reír a Sam, lastimándose en el proceso. Gimió de dolor, llevándose con cuidado su mano 'casi' sana, al estómago—. ¿Quieres que te suba la morfina? —Preguntó sorprendiendo a Samuel—. ¿Qué? ¡Sobreviviste a los Decepticons, puedes tener toda la morfina que quieras! —El de ojos hazel no podía creer que aquel Decepticon le hiciera reír y lo tranquilizara tan rápido y con tanta facilidad como Bumblebee. Suspiró derrotado. No quería que los Autobots le vieran así, su amigo había sido secuestrado y recluido hasta que lograra perfeccionar su Alt-Mode Pretender, en el consulado de los Autobots y él se había ido, sólo (obviamente) a su viaje de graduación.
Una semana de haber llegado. Uno de los Decepticons había aparecido y luego se lo había llevado a Cybertron... ¿Cuánto tiempo había pasado allí? Sólo Dios sabría... aunque si nadie estaba buscándole todavía, era porque seguía dentro del tiempo de su viaje de graduación.
— Infiero que deberías poder teclear —Explicó de pronto, dándole una pequeña computadora. Sam suspiró y se dispuso a teclear con su única mano buena.
"Estaba en mi viaje de graduación. Bee está en el Consulado de los Autobots. ¿Por qué me ayudas?"
— No lo sé. ¿Hubieses preferido que te dejara morir? —Preguntó sin tacto. El de ojos hazel apretó una tecla varias veces, sin activarla... ya no quería morir desesperadamente, pero, en aquel momento era lo único que deseaba y nada más—. ¿Qué voy a hacer contigo ladiesman217? —Lo único que recibió fue una mirada expectante por parte del humano—. Llama a tus estúpidos Autobobos para irme de aquí.
"Deceptidiota :S"
— ¿Cómo dices humano estúpido? —Reaccionó violentamente Barricade, con sus ojos rojos brillando peligrosos. Lo que ocasionó que Samuel tuviera un nuevo ataque de pánico. El de ojos rojos se retrajo—. Lo siento... —Se disculpó a medias. Sam cerró los ojos sin poder ocultar el dolor. Se llevó una mano a la garganta, removiéndose lo mejor que podía. Barricade consideró prudente esa vez, llamar a una enfermera.
5
Cuando lograron estabilizar de nuevo a Samuel. La habitación había caído en un terrible silencio. Sam decidió mirar a su presunto salvador. El ventilador que lo ayudaba a respirar estaba volviéndole loco.
"Ummm... ¿Hola allí?"
Tanteó Sam, mostrándole la pantalla. Los dos se miraron un rato.
— ¿Qué te pasa?
"Lo siento, creo que sobre reaccioné"
— Como sea, ladiesman217...
"Sam"
— ¿Cómo? —Aquello lo había tomado por sorpresa. Sam perdió todas las fuerzas de nuevo en ese momento. Barricade lo sintió y se sorprendió aún más al descubrir que sus escáneres seguían monitoreando al chico—. Descansa...
6
Cuando Sam despertó de nuevo. Barricade estaba viendo por la ventana, pero, inmediatamente volteó sin razón alguna. Sam sonrió aunque el gesto no le salió muy bien. El ventilador no le dejaba muchas opciones. Sintiéndose con la suficiente fuerza, agarró la máquina y escribió:
"Nunca pensé que te quedarías"
— Yo tampoco... escribe el teléfono de tus unidades parentales, y así poder irme de una vez... —Sam cerró los ojos y relajó la postura—. ¿Qué? ¿Es que acaso no piensas decirlos nada? No seas estúpido. El psicópata que tienen por doctos los Autobots notará tus heridas y daño interno antes de que llegues. Sin contar esa extraña energía que expeles... y que es igual al AllSpark.
"No quiero que me vean así"
Aquella palabras habían sido casi una plegaria escrita. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué aquel humano le importaba tanto a sus circuitos? Era como si algo le gritara desde lo más profundo que debía protegerlo. Pero, pero aquel humano era, era... ¡Un Autobot! ¡Los estúpidos le habían honrado con una designación! Aunque, volvió a correr su base de datos... al parecer los Decepticons también habían hecho lo mismo. ¿Por qué? ¿Qué tenía ese humano de importante?
"Afiliación: Autobot. Designación terrestre: Samuel James Witwicky. Edad: 6935 Ciclos Orbitales. Color de Ojos: Hazel. Color de Cabellos: Marrones. Origen: Terrestre. Nacionalidad: Estadounidense (Tierra). [Amnistía permanente en Cybertron 'Autobot Gated Citadel']. Designación Autobot: Spike. [Mención honorífica de 1er Grado]. Equipo: Prime [1er grupo]. Estatus: Scout. Compañero: Bumblebee. Designación Decepticon: Némesis.Estatus: (priori) Prisionero de Guerra / (actual) [encriptado]."
¿Qué era aquella encriptación? Barricade utilizó sus códigos como comandante de brigada que era y desbloqueó la información.
"[...] / actual: (48% en base a 100% de probabilidades). Nuevo catalizador del AllSpark. [nivel de confidencialidad. Sobre los 85/100 box de encriptación. {Comandante+ o superior}]".
"¿Estás bien?"
Aquel mensaje lo sacó de su estupor. Observó al chico. ¿Aquel humano era el nuevo AllSpark? ¡Por Primus y la Matrix...!
— ¿Recuerdas que quería Starscream? —Ante la mención del nombre, Sam tuvo un nuevo acceso de pánico—. Cálmate. Las posibilidades de que se aparezca por aquí, rayan en lo negativo —Sam trató de calmarse lo mejor que pudo. Con manos temblorosas escribió:
"El Fragmento..."
— ¿Tú tienes el fragmento? —Escupió incrédulo, arrepintiéndose inmediatamente. Por suerte, Samuel se mantuvo en los límites normales—. ¿Todavía lo tienes? —Él lo dudaba pero, nada iba a perder por preguntar. Sam se acomodó como preparándose para escribir más de tres palabras.
"Antes de que Starscream pudiera hacer nada... me lo tragué".
Shock, shock, shock, shock... ¡¿Qué tenía en la mente, Ladiesman?! ¿Aluminio? Bueno, allí tenía su explicación del por qué le habían abierto de hito a hito el estómago.
"Y bueno... el fragmento desapareció de mi cuerpo... creo".
— ¡¿Qué tienes en la cabeza para tragarte un pedazo de metal altamente radiactivo?! —Le regañó molesto, con unas inmensas ganas de hamaquearle, hasta despertarle algo de sentido común.
"Je, je... Ratchet tiende a preguntarse lo mismo..."
Bromeó, aunque al ver la cara de Barricade se enserió...
"Primero muerto, antes que entregarle el fragmento al maldito Decepticon".
Le hizo saber mirándole fijamente. La determinación que destilaba el humano era algo que Barricade no había visto nunca antes en el chico... creía ahora entender él por qué los Autobots le tenían en tan alta estima. Lo que sus circuitos lógicos no podían terminar de entender era el qué habían hecho los Autobots para ganarse a tan poderoso aliado, como había resultado ser aquel fangoso...
— ¿Starscream te dijo algo más?
"¿Por qué quieres saberlo?"
Escribió sin entender por qué el Decepticon estaba tan interesado en todo lo que le habían hecho o dicho en su corta estadía en Cybertron.
— Porque sí. Ahora responde, humano —Sam suspiró ante el mandatorio robot. Con desconfianza volvió a mirarlo tratando de sacar algo en claro de aquellos extraños ojos rojos.
"Sólo lo oí... ya que no creo que los 'cons supieran que entiendo un poco de Cybertronio... pero creo que Starscream quería el fragmento para revivir a Megatron"
Confesó como si aquello fuera el apocalipsis... cosa que posiblemente sí fuera. Barricade se llevó una mano a la barbilla ponderando. Starscream sin Megatron, no era nadie, y el Decepticon lo sabía, las probabilidades de amotinamiento de las tropas tenía un porcentaje de probabilidades de ocurrencia bastante alto, dándole a los Autobobos demasiada ventaja, especialmente teniendo a los humanos de su lados, los cuales habían resultado ser un incordio bastante problemático en cuanto al campo de batalla se refería. Sin contar con que la raza podía ser terriblemente inventiva en tiempo de crisis...
Poco sabía él de cómo estaban las cosas en las líneas de sus compatriotas... luego de que desactivaran a Frenzy, él había decido quedarse en la tierra, a pesar de tener que esconderse, casi al punto de apagar todos sus sistemas excepto los vitales, del Topkick. Pero, si el humano realmente había resultado ser el nuevo AllSpark, cambiaba todo el tablero de juego... de nuevo, especialmente porque este AllSpark podía correr y decidir, y esa decisión había sido tomada antes de la conversión. El nuevo AllSpark estaba 100% del lado de los Autarados... aunque lograran revivir a Megatron y Megatron lograra retener a Ladiesman217, no iban a sacar mucho más del chico.
Ponía en juego sus reservas de Energon a que el fangoso no había soltado prenda alguna mientras lo torturaban, si había sido tan ridículamente estúpido como para tragarse una pieza de metal radioactivo desconocido, potencialmente dañino para su salud, sin siquiera bizquear, y una vez que los Autobobos descubrieran (si no lo sabían ya) que el chico era el nuevo AllSpark, ajustarían la seguridad a tal punto, que tal vez inclusive el bichejo fuera remplazado y algunos veteranos... tal vez Cliffjumper o Springer, tomarían su lugar (cuando llegaran a la tierra. Los únicos Autobots que habían arribado, hasta donde sabía, eran: Perceptor y Wheeljack. Prowl y su grupo [amén que grupo sería] habían dado alerta de llegar próximamente). Aunque... considerando lo que había visto. El insecto y el Humano patalearían hasta volar los sensores auditivos de todos.
No sabía por qué eso en particular le molestaba, pero, detalles. El tener el AllSpark, te hacía inmediatamente el ganador de aquella guerra, aún sin haber encontrado Energon, y aunque los Autobots no lo sabían, realmente ya habían ganado por default aquella guerra inmemorial (sin contar con que, todas las femmebots que existían, eran Autobots y Optimus Prime las protegía con todo lo que había… aunque, por lo que había escuchado eso a Elita-one no le hacía nada de gracia, y de allí, los rumores más calientes del por qué Elita-one y Optimus Prime, teniendo un Sparkling; no podían verse ni en pintura. Ni idea de por qué el bichejo no sabía nada de su progenie…) reviró los ojos. Actualmente estaba delirando con mucha facilidad.
— Esto no puede significar nada bueno —Murmuró Barricade en Cybertronio. El humano asintió, entendiéndole, aunque sabía que Barricade no le estaba prestando atención. Un mensaje escrito de Sam, sacó al Decepticon de sus cavilaciones.
"Un centavo por tus pensamientos".
— ¿A qué viene eso, Ladiesman217? —Un intento de risa que fue cortado inmediatamente, se oyó de chico.
"Es un decir humano".
Trató de explicar Sam lo mejor que podía sólo pudiendo utilizar una mano y teniendo que escribir. Estaba loco porque le quitaran aquel tubo que le ayudaba a respirar.
— ¿Y qué quiere decir ese dicho humano? —Preguntó con ironía.
"Quiere decir; más o menos: ?En qué estás pensando?".
— ¿Y no podías preguntar eso de una vez? —Espetó de mala gana, sin poder entender esos procedimientos humanos. Sam sólo reviró los ojos, comenzando a acostumbrarse a la encantadora personalidad del Decepticon—. Y no estoy pensando nada de tu incumbencia, fangoso… —El torturado simplemente suspiró y cerró los ojos para descansar un rato, de nuevo se sentía particularmente cansado—. ¿Qué piensas hacer de ahora en adelante? —Tanteó Barricade, a la espera de la contestación del chico. Sam abrió los ojos de nuevo y miró un rato al techo, cómo pensando la respuesta. Barricade comenzaba a perder la paciencia, sin embargo no hizo nada por apurarlo. Unos minutos, que le parecieron una eternidad, Sam agarró de nuevo el aparato, lo abrió y comenzó a teclear.
"Volver a mi vida normal… ir a la universidad…, la verdad es que no sé."
Contestó volviendo a poner a un lado la maquinita y cerrando los ojos.
— ¡Ja! ¿Vida normal? ¿Ir a la universidad? Por lo que sé, ¿No eres tú el enlace entre los Autobobos y los Humanos? ¿Qué vas a estudiar? ¿"Diplomacia alienígena"? —Ante la burla, Sam sólo suspiró derrotado, él también había pensado mucho en ello, pero, él sólo quería una vida normal. Tener un carro, una novia, ir a la universidad, bromear con sus amigos… pero, recientemente todo se había vuelto una marea de situaciones confusas…
Su carro, que ahora también era su mejor amigo, que también era un Robot Gigante, perteneciente a una raza súper avanzada y servía al ejército de la misma como teniente, no tenía demasiado tiempo para bromear con él. Su intento de tener una relación había terminado como "el mejor amigo" (ese que todas las chicas desean tener pero no como pareja). Mikaela y él, habían terminado. A decir verdad, más como, Mikaela había terminado con él, y él había tenido que aceptar (lo peor de todo es que habían terminado por teléfono) así que actualmente no tenía una novia sino una tremendamente sexy y mecánica, mejor amiga que tampoco tenía tiempo para bromear con él, ya que era la nueva aprendiz/enfermera del CMO y aquel era un trabajo 24/7, especialmente ahora que habían acabado la escuela.
Ratchet le había dado la oportunidad a Mikaela de estudiar mecánica en cualquier lugar del mundo, siendo subsidiada por los Autobots, dado que era necesario, además de un trabajo de por vida como médico auxiliar. Ni él se hubiese negado a semejante trabajo. Ratchet, habiendo perfeccionado su forma Pretender, había ido a la cárcel en el que estaba encerrado el papá de Mikaela y había hablado sus buenas horas con dicho. Al final de la conversación, Ratchet era el nuevo guardián de Mikaela… así que ahora su ex novia, vivía en el consulado de los Autobots.
Miles, quien era su mejor amigo (humano) y con quién podía bromear y relajarse y vivir. Había sido relegado a un segundo plano, haciéndole sentir la mierda más plasta como mejor amigo, por todas las responsabilidades y demandas que tenía en esos momentos. Normalmente ni siquiera pasaba el tiempo suficiente en su casa, aquel mes que duraba su viaje de graduación, había sido como unas vacaciones que Ratchet (su maestro, cuando Optimus no podía tutorarlo o torturarlo mejor dicho). Había aceptado a regañadientes y con promesas de hundirlo a estudiar lo que no había estudiado en toda su vida.
Aquella situación ocasionaba que sus padres se quejaran de ello, y tuviera que sacar tiempo que no existía para consentirlos un rato, por lo que Miles… bueno… sentía que tenía siglos sin ver a Miles, especialmente ahora que había terminado el colegio… y eran los únicos minutos que le podía regalar a su amigo de toda la vida, antes de que Bumblebee, apareciera y lo llevara al consulado, almorzaba con los Rangers (cosa a la que se estaba acostumbrando, pero, todavía le parecía de lo más raro). Fuera secuestrado por Optimus, luego por Ratchet, interrumpiendo en el proceso cualquiera de los Autobots que necesitara asistencia con respecto a las cosas humanas. Luego Ironhide y el Capitán Lennox (si no estaban de misión), trataban de instruirlo en la vida marcial, a las doce de la noche (a veces), se apiadaban de él y lo soltaban, Bumblebee lo llevaba a su casa y normalmente perdía el conocimiento antes de llegar a su hogar para, el día siguiente repetir…
Su viaje de graduación había sido como una briza de aire fresco, sin preocupaciones (aunque tenía que admitir que había extrañado un montón a 'Bee, pero ni modo… especialmente luego del sermón que se habían llevado los dos, cuando había tratado de persuadir a Optimus para que dejara venir a Bumblebee con él, ese día, había aprendido porque Optimus Prime, era el líder de los Cybertronios, ni más ni menos [y por primera vez vio que Optimus y Megatron eran hermanos…]). Hasta que el maldito de Starscream había aparecido en el escenario… su corazón se volvió a acelerar al recordar esos días en Cybertron. Bee le había mostrado muchas imágenes que le habían sido proporcionadas por los otros Autobots, ya que su amigo había nacido cuando la guerra ya había destruido básicamente todo su planeta, ahora podía entender cómo se sentía Bee.
La Gran Civilización llena de historia y vida… de eso sólo quedaban los escombros. Lo que una vez fue toda luz y calidez, ahora era frío y austero. Todas las edificaciones no eran más que un recuerdo de su antigua gloria. ¿Cómo podían los Decepticons, vivir en un lugar semejante? Ya ni se preguntaban el por qué los Autobots, decidieron buscarse otro planeta en el que vivir…
Sam y Barricade oyeron que la puerta comenzaba abrirse. El humano guardó rápidamente el dispositivo que le había cedido Barricade para comunicarse temporalmente, bajo su espalda, maltratándose en el proceso, ya que los glifos que tenía impresa la computadora, era el abecedario Cybertronio… y no iba a ser nada inteligente dejarle ver a cualquier persona, semejante cosa. Estaba seguro que Ratchet le quitaría la cabeza y el gobierno no iba a estar demasiado alegre de que la información se había extendido a otro país…, porque no. Ni siquiera en estaba en los estados unidos… su viaje de graduación había sido un recorrido a Europa y por el inglés que hablaban, seguía en ese lado del mundo.
— Buenas tardes, Samuel. ¿Cómo te encuentras? —Preguntó el doctor. Sam miró al hombre de bata blanca y alzó una mano para enseñarle el pulgar—. Es genial que tengas ese entusiasmo, hijo. Hoy vamos a ver como siguen tus pulmones, tus costillas y general todo tu cuerpo… y… ¿Podrías escribir tu nombre completo y un teléfono para contactar a tus padres? Tu… compañero sólo sabe tu nombre —Insinuó refiriéndose a Barricade.
— No te hagas de rogar Ladi… Samuel… —Para el momento de esa advertencia el doctor le estaba ofreciendo papel y lápiz. Sam agarró lo que le tendían con la mano izquierda. Él era diestro… apenas si podía teclear, ¿Cómo esperaban que escribiera? Trató… de verdad trató; pero sus manos (o más bien, su cerebro) no parecían coordinar para lograr algo tan complicado como para escribir a mano. Cuando Barricade le tendía un nuevo aparato (más parecido a la tecnología de la tierra) se dio cuenta que ya no sentía la presión de su espalda. El Decepticon le insistió para que la tomara.
Cuando lo abrió, se encontró con el teclado usual de las computadoras terrestres e inclusive estaban las teclas de Función. Miró disimuladamente al médico, quien simplemente tenía un gesto de aceptación en la cara ante la computadora. Suspiró y comenzó a teclear.
"Samuel J. Witwicky. 996633. Judy o Ronald Witwicky…"
'Bee a veces tendía a contestar el teléfono, pero, si la última vez que le habían dejado ver a su mejor amigo, dicho no iba nada bien con su Pretender. El último Youngling de los Autobots, sólo podía convertir sus manos, y porque casualmente 'Bee también tenía cinco dedos como los humanos, pero, del resto… sus engranajes parecían atrofiarse y ni Ratchet ni Optimus tenían demasiadas luces cómo apoyo moral. Al final, decidió dejar sólo el nombre de sus padres.
— Ese número de teléfono no parece ser de este país… ¿Tienes los códigos de área? —Inquirió el doctor luego de anotar la información en el papel que le había tendido anteriormente al chico. El doctor observó como Samuel miraba al extraño hombre de ojos rojos y cabellos bicolor.
— ¿Y tú qué miras? —Le soltó demasiado franco. Samuel lo miró con acuse en los ojos. El Decepticon suspiró enfurruñado—. +50 (210) —Le proporcionó de mala gana al doctor.
— ¿Estados Unidos? —Soltó con sorpresa. Sam asintió, inseguro—. ¿Cuántos años tienes?
"18"
— Bueno, cuando menos eres mayor de edad… —Murmuró el doctor con una mano en los labios—. Ok, Samuel. Esto haremos, yo le proporcionaré esta información a una de las enfermeras en recepción y ellas se encargarán de buscar a tus familiares, mientras nosotros tenemos que seguir tu tratamiento para que nada empeore—. ¿Está bien? —Sam simplemente veía con desconfianza al hombre.
1
Bumblebee era el robot más infeliz sobre la faz del universo… y además de no ser un 'bot feliz… también era miserable. No sólo no había podido ver a Sam en casi UN mes completo sino que tampoco había podido terminar de, cuando menos; reducir su cuerpo al tamaño de un humano… bufó irritado. ¡Estúpida forma Pretender! Se comenzó a dar golpes contra la pared frustrado.
Se calmó y volvió a intentar antes de que Hatchet entrara y comenzara histérico a regañarle. ¡Prefería mil veces a Judy! Pero no… bueno, cuando menos era Ratchet y no Optimus quien lo regañaba periódicamente, el líder de los Autobots normalmente tendía a apiadarse de ellos cuando Hatchet entraba en acción, pero igual. ¡Él quería ver a Sam! ¡Él también quería conocer Europa! Pero NO… tenía que quedarse en ese estúpido cuartel vacío, hasta que lograra plegar correctamente sus piezas ¡Era muy difícil! ¡Era para él, casi imposible bajar, de ser de casi cinco metros de alto, a ser de cuando menos, un metro noventa! ¡Eran casi cuatro metros de diferencia! ¡Sus circuitos lógicos no sabían ni entendía como todos los demás podían hacerlo tan fácil! Y lo único que habían hecho los muy majaderos fue darle un instructivo en Cybertronio y dejarle sufrir allí.
Y unos días hacia el presente, a penas si podía concentrarse en caminar. Su Spark no paraba de retorcerse y dar vuelcos. Sólo esperaba que Sam estuviese bien, porque, algo en su interior le decía que Sam no estaba bien, pero, se lo había atribuido a la paranoia que había acaecido desde que cuidaba a su humano. Pero, en el poco tiempo que llevaba con Sam, se había convertido en una de las personas más importantes para él y sabía que el sentimiento era recíproco, nadie le replicaba de esa manera a Optimus Prime… la verdad que su amigo, con ese gesto se había ganado lo que no tenía de él, que para esos momentos no era mucho, de todas maneras.
Volvió a tratar de plegar sus partes. Sólo sus manos y su cabeza le hicieron caso. ¿Por qué no le podían decir el truco? ¿Les dolía demasiado en el alma ayudarle? Igual fue con el estúpido Holoform… le habían dado casi un tera de información y luego lo habían dejado en su cuarto en Cybertron para que lo activara. Aunque esa vez había sido si quería… al final siempre tenía interferencia, aunque a Sam no parecía importarle la mala calidad de su Holoform. Con Sam todo era divertido, él jamás había sido capaz de divertirse con personas de su edad (utilizando una equivalencia, Sam y él eran contemporáneos y tenían exactamente la misma edad mental…). Todos los Autobots que conocía eran adultos o ancianos… ninguno le interesaban las cosas que a él le interesaban, así que, estar en la tierra había sido lo mejor que le había pasado.
Lo único que le hacía intentar (más o menos), tratar de perfeccionar alguna de sus dos ilusiones humanas, era la promesa de Sam de presentarle a Miles y algunos otros conocidos, aunque, a él, el único humano que le importaba era Sam, tampoco se quejaba si podía jugar con otros humanos de su edad. Pero~ hasta nuevo aviso… tenía que quedarse en ese lugar hasta oxidarse, porque sólo sus manos (y ahora su cabeza) respondían a sus comandos…
Apareció de nuevo el manual holográfico acerca del "Alt-Mode Pretender" que Ratchet y Optimus le habían proporcionado amablemente y volvió a leer algunas partes que no terminaba de entender del todo. ¡A él le gustaba más ser un Camaro! Además, a Sam le gustaba más el Camaro que Mikaela… ya por ahí todo el mundo podía seguir sacando cuentas ¡Él quería seguir siendo un jodido Camaro! Pero no… como siempre, él no podía replicar. El tener como unidad parental a Optimus Prime, hacía inviable ese tipo de negociación. El líder de los Autobots lo había criado desde que tenía memoria, pero, su punto era que a veces parecía que realmente lo fuera. Sin embargo, él no tenía memorias de cualquier cosa que hubiese sucedido antes de Optimus Prime y los Autobots.
Ratchet, Ironhide y Jazz que ya se había unido a Primus… que eran los más cercanos, desde siempre al líder, simplemente evadían el tema, nadie jamás le decía de dónde había venido, o porque todo el mundo se comportaba extraño cuando el tema referente a su pasado salía flote. Ironhide, quien había actuado como su babysitter en términos humanos, se reía cuando le preguntaba y le pedía por favor que se dirigiera a Ratchet para ese tipo de problemas.
Inclusive una vez había tratado de preguntarle a Prowl, dicho simplemente había carraspeado al mejor estilo humano y se había disculpado, diciendo que tenía que atender unos asuntos de vital importancia mientras Jazz se moría de un ataque imparable de risa. Siendo un simple Sparkling para ese entonces, simplemente se había quedado confundido. Hasta el sol de hoy, seguía confundido… una vez el tema había surgido en una conversación con Sam al respecto, pero, dicho simplemente se había alzado de hombros y le había dicho que todos los adultos actuaban de manera extraña y le aseguró que ya los entenderían (los dos) cuando crecieran. Él no podía dejar de preguntarse si realmente algún día los iba a entender…
Volvió a suspirar, desapareciendo el manual. Movió la cabeza un poco y se enfocó… si tenía suerte, podría ir a buscar a Sam al aeropuerto cuando llegara de su viaje por Europa. ¡Como había deseado ir a ese viaje! Pero… tampoco habría podido ir, al menos de que Sam decidiera irse en crucero y le permitieran llevar carro. ¡Buu! ¡Que injusta era la vida!
¡Oh! Estaban llamando a la casa de los Witwicky… dejó de hacer lo que estaba haciendo (que de todas maneras era nada) cuando Judy contestó la llamada.
2
Judy esa mañana se encontraba en la cocina, preparando su café matutino, pensando que la casa sin su único hijo, no era lo mismo. Ya quería que regresara, aunque, seguro los Robots se lo arrebatarían (de nuevo) por más tiempo del que podía contar… estaba pensando en mudarse a la base de los Autobots… cuando menos así podría ver a su hijo con más frecuencia y asegurarse de que descansaba y comía adecuadamente. Agarró su taza de café, cerró los ojos para degustar el primer trago, cuando el teléfono sonó… abrió los ojos, con una mueca de disgustos en su cara… ¿Quién llamaba a las seis de la mañana un domingo? Reviró los ojos y se fue a contestar, tal vez era Miles… ya que su hijo, ¡carne de su carne! Se había olvidado que sus padres existían y… había llamado la primera semana, luego… ni un repique…
— ¿Sí?
— Buenas noches —Saludó una voz británica—. ¿Hablo con la familia Witwicky?
— Sí… habla Judy Witwicky… ¿Qué sucedió? —Preguntó sintiendo que el corazón se le estrujaba. Algo le había pasado a Sam, algo se lo decía… ¡Su hijo no era de los que dejaban de llamar por tanto tiempo! Pero…
— Estamos llamando del hospital central de Londres —Su tensión se le fue al suelo y tubo que sostenerse de la pared—. ¿Es usted la madre de Samuel Witwicky?
— S… sí… —Respondió temblorosa—. ¿Le sucedió algo?
— Su hijo está en el hospital, actualmente está lúcido y fuera de peligro, sin embargo tiene serias dificultades para hablar…
— ¡Oh dios mío! ¡Vamos a tratar de estar allá lo más rápido posible!
TBC
