Robotech

El Camino del Guerrero

Cuentas por Cobrar

Cuentas por Cobrar

Por Vick Peña

Capitulo 1

La mujer bajo la lluvia.

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Como todo evento destinado a un fin oscuro y malévolo, la reunión tuvo lugar en un miserable callejón de ciudad Granito muy entrada la noche, una noche de lluvia fría de finales de Octubre.

Aquel callejón era usado por vagos y mal vivientes para sus fechorías o para pasar sus noches sumidos en el estupor de las drogas o el alcohol.

Muchos negocios se realizaban ahí, transacciones de todos tipos y grados delictivos, todos ellos llevados a cabo por personas tan peligrosas que aquellos que tenían el infortunio de presenciar tales eventos eran descubiertos en un contenedor de basura, muertos.

Así que cuando alguien dejaba correr el rumor de que alguien planeaba un negocio los vagos dormían en los albergues y daban al alcohol o la droga una noche libre.

Como aquella noche.

Los faros de un lujoso Lexus iluminaron la entrada del callejón y a la figura de cabello azul que fumaba al fondo, bajo un pequeño techo, una mujer que contrastaba completamente con aquel lugar.

Ella iba vestida con un traje sastre muy ajustado que dibujaba una silueta atractiva y sensual, su largo cabello azul estaba peinado de una manera muy estricta en una trenza que caía por uno de sus hombros.

Sus facciones eran finas y de una belleza prístina, era como ver un ángel, un hermoso ángel en traje sastre con ojos tan azules como el mar y labios delgados y muy bien delineados.

Incluso al fumar, aquella mujer demostraba que estaba fuera de lugar y que cualquier intento por confundirla como alguna de las prostitutas de la zona terminaría como un error.

La mujer, sin embargo, parecía estar muy indiferente al hecho de que estaba rodeada de basura y despojos y bajo una lluvia torrencial.

Cuando el Lexus se detuvo, un hombre bajo de el sin apagar la luces de su auto y camino hacia la mujer.

-De Delkes.-dijo la mujer en un Zentradi claro y sin acento.

El hombre se detuvo en seco.

-¿Hablando Zentradi? - dijo el hombre con tono cordial. -Pensé que no querías saber nada de ellos.-

-Es una costumbre, - apunto la mujer. -no la puedo evitar…gracias por venir, Dimitri.-

-¿Cómo negarme?-El hombre sonrió pero su sonrisa fue sumariamente ignorada por la mujer quien se limito a dar un par de tocadas a su cigarrillo.

-Él me pidió que viniera a verte en su lugar.-

El hombre se encogió de hombros.

-Mientras te pueda ver en ese traje sastre no me importa.-

Ella lanzo una risita coqueta.

-Gracias por el piropo.-dijo, - pero, ¿Qué te parece si vamos al grano?

-Esta bien. - el hombre se encogió de hombros y avanzo otro paso. -¿trajiste el dinero?-

Ella asintió sin moverse de su sitio.

-Eres demasiado metalizado, Dimitri.-apuntó la mujer de cabello azul.- me gusta tu estilo. -

Dimitri lanzo una pequeña carcajada que resonó por encima del fragor de la lluvia por unos instantes.

-las identificaciones para entrar al SDF-1 son difíciles de conseguir.- declaro acercándose aun mas a la mujer y no se detuvo hasta tenerla muy cerca, tanto como para poder oler su suave perfume, el cual lo excito sin darse cuenta. - ¿sabes lo que me costó obtenerlas?-

-Fodants, Por eso, Él te confió ese trabajo.-

Dimitri se atrevió a acercarse un poquito más a aquel ángel, solamente para ver si su cercanía era bien recibida pero como no vio reacción alguna simplemente se retiro a su posición anterior que era ya de por si, dentro del circulo de confort de la mujer.

-¿Sabes?, empiezo a pensar que no existe ese tal Él.- señalo Dimitri cruzando los brazos. –y que todo esto no es más que un teatro para enmascarar otro atentado contra el SDF-1-

- Es más real de lo que crees. - la mujer lanzo su cigarrillo lejos de ella y por encima del hombro de Dimitri, - y no te conviene cuestionarle pues todos los que lo han hecho han deseado no conocerlo en persona., además, te puedo garantizar que estas equivocado…no es acerca del SDF-1—

-¿Entonces…?—

-¿Te gustaría morir esta noche?—pregunto la hermosa mujer con voz firme.

La amenaza que le lanzo la mujer fue evidente para alguien tan fogueado como aquel hombre así que sonrió para aliviar la tensión.

-esekesta, confiare en ti, -Dimitri busco dentro de su saco con movimientos lentos para no mostrarse amenazante y aunque rozo la culata de su arma no se atrevió siquiera a sacarla pues sabía que aquella mujer no estaba sola, alguien la estaba cuidando desde las sombras, de eso estaba bien seguro, así que continuo hasta el primer bolsillo de donde saco un pequeño paquete envuelto en cinta canela, el cual le ofreció a la mujer. - identificaciones, seis de ellas. -

- Quinientos mil por cada una-sonrió la mujer tomándolas. - en efectivo. -

- Así es. - Dimitri volvió a cruzarse de brazos y luego sonrió al notar que no había suficiente espacio en los bolsillos de la mujer para traer tal cantidad de dinero aunque de muy buena gana se habría ofrecido el para buscar a conciencia y muy lentamente. -¿vas a hacer algún pase mágico para aparecer el dinero?—pregunto para aclarar su mente.

Ella sonrió, una sonrisa hermosa como el atardecer en la playa y en ese preciso momento una maleta aterrizo a los pies de Dimitri, sorprendiéndolo.

-Abracadabra-dijo ella.

Dimitri volteo hacia arriba solo para darse cuenta de que era observado por un par de ojos por encima del techo de edificio atrás de la mujer.

Un Zentradi en tamaño normal se inclinaba para poner atención a lo que pasaba en el callejón protegiéndola mientras la oscuridad y los edificios vacíos lo ocultaban de cualquier patrulla.

-Ese si es un guardaespaldas.-Dimitri se apresuro a recoger la maleta.

- Es útil, - la mujer sonrió hacia el gigante a sobre ella y obtuvo lo mismo. - ahora vete, si Él necesita algo te llamara.-

Dimitri se retiro a su auto con un dejo de desconfianza y temor sintiendo la mirada celosa del gigante en su espalda.

Tres minutos después el Lexus salía a toda velocidad calle abajo mientras un Zentradi de tamaño normal caminaba despreocupadamente hacia las luces de la ciudad a lo lejos llevando en uno de sus bolsillos a un ángel de cabello azul.