— My Princess —Suavemente, pronunció Adrien— Llegaras tarde para el trabajo.
Repuso mientras se anudaba la corbata, entretanto miraba como su hermosa novia estaba durmiendo plácidamente en la cama que compartían los dos. Desde hace dos meses, el tiempo en que ellos decidieron vivir juntos, después de un año en pareja.
— My Princess —Volvió a decir, ahora, acercando su boca a la oreja de ella y pronunciando su apodo, tan cerca de su oído que su aliento inevitablemente le envió un cosquilleo en su cuerpo.
No obstante aun así, no despertaba.
— My Princess —Repitió— Despierta.
Mientras tanto con su mano, le tocaba suavemente su brazo desnudo, deslizando sus dedos hacia abajo. Ese recorrido y el oír la voz de Adrien más claramente, a Marinette le ocasiono que esbozara una linda sonrisa, pero esa acción, no ocasiono que abra los ojos. Por eso, su novio siguió deslizando su dedo hasta llegar a su mano, donde detuvo el mismo y le deposito un beso en su palma.
— My Princess —Volvió a decir, mientras besaba cada uno de sus dedos— Se te hará tarde.
— Adrien...
Esa voz salida como un jadeo/gemido, alarmó y coloreó al aludido que sin un segundo más de retardo. Se separó dejando de besar sus dedos.
— My Princess —Llamó, en una distancia prudente sintiéndose acalorado—Tienes que despertar.
— ¿Adrien? —Preguntó.
— S-sí, soy yo —Balbuceando un poco por lo de recién— Tienes que levantarte, My Princess.
Ella no abrió los ojos.
— Sabes... ¿Cómo se despierta a una princesa?
Adrien sintió como su corazón, de a poco, se le incrementaba sus latidos.
— Con un beso —Se respondió ella misma— Bésame.
Esas palabras descolocaron a Adrien, parpadeando rápidamente desconcertado por aquello, pero al minuto eso dicho le hizo sonreír traviesamente.
— ¿No te conformas con la noche? —Cuestionó— ¿Que también debes ser atrevida en la mañana?
Ella no dijo nada, manteniendo aún sus ojos cerrados. Al notar que no recibiría respuesta, comenzó a acercarse a ella.
— Como guste, mi bella durmiente... —Empezó mediante actuación— Este príncipe la despertara de su letargo, con un beso de amor verdadero.
Con eso dicho, termino de acortar la distancia y sus labios se unieron a los labios entreabiertos de la princesa. Estuvieron segundos así, degustándose hasta que el príncipe se apartó; esperando que su princesa, al fin, abra los ojos.
Pero no sucedió.
— Ya te bese —Anunció al poco tiempo— Abre los ojos, My Princess —Pidió— Llegaras tarde si no te levantas ahora.
— Soy la princesa Blancanieves, ese beso no iba dirigido a mí.
Adrien sonrió por como Marinette estaba procediendo.
— He recorrido lejanías y su belleza me ha cautivado ¿Me permitirías besarte? —Sin adquirir respuesta, obvio en esta situación. El príncipe vuelve a besarla.
Sin embargo, ella siguió sin abrir los ojos, pero antes de que Adrien pueda apartarse, ella rodea sus brazos en su cuello y lo atrae hacia sus labios, uniéndolos. Al separarse, Adrien está más extrañado que antes.
— Creí que necesitabas un beso de una princesa para que te conviertas en un príncipe —Explicó Marinette— Tus besos no me despiertan.
— Si sigues con los de los besos, voy a convertirme en el lobo feroz —Advirtió, mientras que sus ojos brillaban en deseo, sintiendo una presión en sus pantalones— Sera mejor que te prepares para el trabajo —Pero Marinette no lo libero.
— Esta bien que seas el lobo feroz —Al pronunciar esas palabras, abrió lentamente los ojos— Yo seré caperucita roja.
Clavando sus ojos azules en los verdes aturdidos de Adrien, después de todo su dulce y tímida Marinette, estaba actuando muy atrevidamente, quien para su ignorancia, ella quería continuar con el sueño que estaba teniendo y fue interrumpido por la voz de novio. Ese, que actualmente tenía la oportunidad de seguir en la realidad...
Al parecer, hoy, nadie iba a ir a trabajar.
