Sin que lo quisiera
Aún no tenían rangos, porque eran demasiado jóvenes, pero entre las potenciales, eran las más temidas y sus cabellos aún conservaban dejos de la coloración original. El cuerpo del yoma no ganaba terreno.
-¡Quiero probar mi fuerza peleando contigo!-Decía Noel, saltando sobre Sophia con una espada de madera, mostrando los dientes y agitando los brazos.
Siempre había algo que diferenciaba a un guerrero de otro. Un gesto, la forma de los ojos, el cabello, las manos, la complexión. Noel parecía un muchacho con aire diabólico y no cesaba de moverse. Sophia le seguía con los ojos, tumbada en la cama, con una expresión de dolor contenido en el rostro. No quería sufrir delante de Noel, que ya bastante se burlaba de sus vestidos y manías extremadamente femeninas a su ver.
-Pareces una mujercita estúpida.-Le decía, haciendo muecas, como si permitirse algo de gusto tras sonreír con aire delicado a sus tutores fuese algo penalizado.
Entonces Sophia acariciaba su nuca y Noel se quedaba helada ante el contacto. Le hablaba con cariño y le preguntaba como si se tratara de una muñeca que hace de hija, si alguna vez había hecho el amor.
