9 MESES


-Ahhhhh ¡Renjiii!- Gimió Rukia llegando al éxtasis al sentir a su amado acabar dentro de ella.

-Ah, ah, ah… ¿es-stas bien?- pregunto Renji aún con la voz entre cortada.

-Sí, me siento perfectamente- dijo después de haber recuperado el aliento y con una sonrisa que deslumbró a su esposo.

Con toda la ternura del mundo el pelirrojo puso un mechón de cabello negro detrás de la oreja de su esposa para después darle un pequeño pero húmedo beso en los labios.

Quitándose de encima de ella acomodo a Rukia sobre su pecho para poder tener un mejor descanso después de una de sus tantas alocadas noches de pasión donde no paraban hasta que sus cuerpos estuvieran totalmente satisfechos.

Con el sueño venciéndolos cayeron rendidos en los brazos de Morfeo sin darse cuenta que un pequeño aliento de vida se iba a formar después de esa noche de amor.


A Rukia no se le daba la cocina ni las cosas del hogar. Ella era más bien una experta usando su zampakuto rebanando Hollows, pero quería consentir un rato a su amado pelirrojo. No era muy común que tuvieran días de descanso después de su pequeñísima luna de miel pero cuando tenían la oportunidad lo aprovechaban al máximo y esta vez la pelinegra se le ocurrió la gran idea de sorprender a su marido con un delicioso desayuno y aprovechando el sueño tan profundo que tenía después de una de sus sesiones de sexo y lo difícil que era despertarlo sino era con el olor de la comida, decidió pues poner manos a la obra.

En la habitación del matrimonio se encontraba un joven aun durmiendo, el único sonido que se oía eran sus ronquidos pero fueron interrumpidos por los ruidos que se oían desde la cocina del hogar.

-¿Eh?- confundido y aun con los ojos entrecerrados se dio media vuelta arropándose con la colcha para volver nuevamente a dormir.

Deslizando la puerta sin hacer demasiado ruido la pequeña shinigami ingreso con una bandeja al interior de la habitación. Colocándola sobre el tatami, se hinco esperando que el olor despertara a su amante. No tardo ni un minuto en hacerlo reaccionar ya que unos enmarañados cabellos pelirrojos se asomaron desde la colcha siguiendo después de un apuesto rostro dejando ver unos hipnotizantes ojos marrones.

-Huele delicioso- Halago el teniente.

- ¿Verdad que si? Anda levántate, desayunemos juntos.

Rukia estaba con una delicada yukata lila mientras él estaba completamente desnudo, solo mostrando ese ancho fuerte y tatuado torso. Escondió un suspiro sabiendo de antemano lo que escondía la sabana.

-Y sabe delicioso mujer- dijo un entusiasmado Renji devorando la comida. Sin duda que tenía hambre.

-Te lo dije, no soy tan mala en la cocina- Menciono orgullosa con los palillos a la altura de la boca.

-Ya veo que no-Acercándose un poco más a ella le quito el plato y puso su mano en su cintura.

-Oe que todavía no termino- le replicó su mujer.

-Aún tengo hambre, pero no de comida. Dicho esto se acostó de golpe llevándose a una sorprendida Rukia.

-¡Pervertido! Le grito entre risas al sentir sus manos sobre su trasero.

Una lluvia de besos dio inició en aquella habitación dejando olvidado el desayuno a un lado para dar rienda suelta a sus más locas fantasías.


N. A: Hola de nuevo, después de 2 meses difíciles, aquí estoy con este nuevo fic, mientras se me ocurre como terminar el siguiente capítulo de ¿De dónde vienen los bebes?

Espero lo hayan disfrutado y le den una oportunidad :)