Capítulo 1

Y entre otras noticias deportivas, la noche de ayer se llevó a cabo el juego de los Dodgers contra los Mets donde los primeros arrebasaron 6 carreras sobre 1. Lo más sorprendente de todo, es cuando al pitcher del equipo, el jugador Edward Cullen, le toca batear y accidentalmente golpea a una chcia del público del público. Mire usted el vídeo.

Bella Swan.

Era un día perfecto. El viento soplaba en mi rostro mientras conducía por las principales calles de Los Ángeles, el Sol iluminaba de manera hermosa los rascacielos y Queen sonaba en la radio.

En ese momento mi abuelo subió los vidrios del coche, encendió el aire acondicionado y apagó la música.

-¡Abuelo! -protesté mientras bajaba los vidrios de nuevo y le subía a mi canción favorita.

-Isabella bájale a esa velocidad, que prefiero llegar al cuarto inning que llegar muerto.

-Charlie, solo voy a 65 -él solo bufó y continuó mirando hacia fuera sin dirigirme la mirada.

Ese era mi abuelo. Un hombre demasiado honesto, directo y algo mandón; razones por las que le era difícil relacionarse con las personas, pues se sentían algo ofendidas después de una pequeña conversación con él. Pero para mí, era la persona con el corazón más grande que hubiera conocido jamás.

Después de todo, él no había dudado ni un segundo cuando guardó todas sus pertenencias en tres cajas y dejó su pequeña casa al norte de California para mudarse a la ruidosa y aglomerada ciudad de Los Ángeles para criarme, después de que mis padres fallecieran en un accidente de trafico camino a Phoenix, cuando yo tenía solo seis años.

Ese día mi vecina me dejó cuando el abuelo apareció tocando la puerta de la casa con una caja de pizza y refresco. Me explicó lo que había sucedido y después nos sentamos frente al televisor a ver un partido. Ése era mi abuelo, el tipo de persona que decía poco, pero que cuidaba de ti con todo su ser, aunque no te percataras de ello.

-¡Isabella! ¡Bájale! -se quejó, subiendo de nuevo los vidrios. ¡Oh no! Ahí vamos de nuevo.

Llegamos a tiempo, aunque no encontré estacionamiento cercano. Tomamos lugar en nuestros asientos mientras mi abuelo rápidamente se dirigía a saludar a algunos de sus amigos, también fanáticos del baseball que estaban por ahí. Básicamente crecí viendo baseball, pero eso no me hacia la mayor fanática del mundo, claro que me encantaba ver ciertos juegos e ir al estadio pero no era ese tipo de pasión como la de mi abuelo o la de otras personas que solía conocer. Además, con el estrés del último semestre de Universidad, tampoco es como que tuviera mucho tiempo para estar al pendiente de lo que pasaba en la MLB.*

-Deja ese celular Isabella y disfruta del juego -el abuelo regresó y se sentó a mi lado mientras me extendía un refresco.

-Es Angie, estamos hablando de un trabajo… está bien, está bien, ya lo dejo -por supuesto que cedí, no quería ser regañada en medio del estadio.

-¿Ya viste quien va a abrir? -preguntó el abuelo luego de que termináramos de cantar el himno.

-Si, es Eleazar Denali -en sus mejores tiempos había sido de los mejores pitchers pero se acercaba los cuarenta y el brazo mágico empezaba a fallar.

-No hablo de los jodidos Mets, sino de los Dodgers - por supuesto que sí.

-Ah, empiezan con Cullen -le dije mientras el abuelo asentía con felicidad. Claro que sí, el mejor pitcher de la liga estaba en nuestro equipo.

-Entonces ira bien, ahora cállate y déjame disfrutar del juego -claro que no le dije que yo no era la que estaba hablando.

El juego había estado bastante bien para los Dodgers, íbamos seis carreras arriba y Cullen había ponchado básicamente a todos los bateadores de los Mets. Era nuestro turno de batear y como todo estaba relativamente tranquilo (es decir íbamos ganando, nada de estrés para ningún fan de los Dodgers) decidí ir por comida.

-Voy por churros Charlie, ¿quieres algo? -él solo movió su mano callándome así que me giré y comencé a subir las escaleras. Si algo disfrutaba de este deporte era la deliciosa comida del estadio, nada barata, por cierto.

Estaba la fila para los churros que afortunadamente era corta, solo una persona delante de mí.

-Emmett está en segunda base papá y creo que ya sigue el turno de batear de Edward. -dijo el niño que estaba atrás de mí en la fila.

-Como debe ser -suspiró el padre. -Te prometo que vamos a alcanzar a verlo.

El niño solo sonrió y empezó a saltar de emoción. En la Liga Americana existía la regla del bateador designado donde básicamente asignabas a alguien para batear en lugar del pitcher, algo que no existía en la Liga Nacional donde el pitcher si lo hacía. Mi abuelo constantemente solía criticar a la Liga Americana por eso, argumentando que eso no era beisbol verdadero.

-Dos churros por favor -pagué y rápidamente me dirigí de vuelta a mi lugar. Traté de bajar con cuidado las escaleras pues mis dos manos estaban siendo ocupadas por churros, cuando de pronto escuché gritar a todas las personas. En ese momento levante mi rostro para ver qué había pasado, cuando una pelota se estampó en mi hombro tirándome al suelo. Genial.


Edward.

-James es un pitcher bastante bueno pero es un novato y los nervios lo traicionan todo el tiempo, aunque Eleazar sigue haciéndolo bien ya no es lo mismo. Después del segundo inning su brazo no da para más-me dijo Jasper que estaba sentado al lado mío. Estaba lesionado así que hoy estaba en la banca.

-Si, aunque probablemente James me quite el lugar en un par de años. -le dije mientras veía como James le lanzaba una segunda bola a Mike.

-Por supuesto que no hombre, tu eres el gran Edward Cullen. Y ahí está -Mike tiró el bate al piso completamente lleno de furia luego de que James lo ponchara. Y era mi turno de lanzar de nuevo.

No había nada como salir al campo y disfrutar del ruido del público, me sentía completamente lleno de energía y adrenalina. Ponché rápidamente a Laurent, y Emmet, que estaba de cátcher me hizo una seña. Seguía probablemente el mejor bateador de los Mets, Demetri Copeland. Bateó el primero. Default.

Minutos después regresé a mi lugar en la banca mientras James entraba al campo. Era mi turno de batear. Podía presumir de ser el mejor pitcher actual de la liga, pero como bateador era simplemente "bueno", nunca resaltando, pero tampoco echando todo a perder.

Entre de nuevo al campo entre gritos y vítores del público. James me miró a los ojos por un segundo y le sostuve la mirada. Estar en el montículo era sentir esa sensación de que eras el depredador y el bateador frente a ti, la presa.

La primera pelota fue marcada como default, la siguiente fue strike. Sentí el sudor caer por mi frente, lo había hecho antes cientos de veces, tan solo en el juego pasado fui yo quien logró el home run que nos dio la victoria. Podía hacerlo de nuevo.

Hasta que el marcador llegó a lo más alto. 2-2. Vi a lo lejos a Marcus, esperando por su turno para entrar a batear. Emmett ya estaba dentro del campo en segunda base. No teníamos ningún jugador ponchado. Joder, que podíamos con esto.

Mis ojos se centraron en la pelota que estaba en manos de James y en un parpadear ya estaba frente a mí, bateé tan fuerte como pude, la pelota entro al área de default y se perdió entre el público. Bola rápida a 165 Km/hr.

Marcus me palmeó la espalda mientras entraba después de mí. Me acerqué a Jasper quien traía una sonrisa en su rostro.

-¡Hombre! Que bola, lástima que se fue a zona de default -tomé una toalla que envolví alrededor de mi brazo y me senté junto a él en la banca. Tomé uno de los chicles que estaban ahí.

-Ya sabes, era solo un recuerdo para el público -contesté riéndome también.

-Y vaya que qué recuerdo, Edward. -Billy, el entrenador de bateo apareció en ese momento frente a mí -le diste a alguien.

Levante mi rostro en ese momento ¿qué había dicho?

-¿De qué jodido estás hablando Billy? -quité la toalla de mi brazo y me levanté de inmediato, malditamente asustado.

-Eso escuché, pero no te preocupes, no creo que haya sido nada grave… y además esto es baseball. Todos conocemos el riesgo. Ahora descansa muchacho, hiciste un excelente trabajo hoy. -oficialmente era el turno de Seth de lanzar, por lo que ahora podía descansar un poco, y vaya que lo necesitaba. No me la habían puesto nada fácil allá afuera, pero de todos modos mi cabeza seguía dándole vueltas a lo que Billy había dicho.

Por supuesto que cuando iba a responder, Billy ya estaba junto al coach.

-Jasper, ¿sabes de que está hablando Billy? ¿Cómo que le di a alguien? -él solo negó con la cabeza y continúo viendo el juego. No hicimos carrera y Seth entró al campo.

Me acerqué a Eric que estaba ayudando a Mark a buscar unos videos de Demetri. Eric era algo así como un asistente, nadie tenía muy claro su función, pero básicamente hacia cualquier cosa que necesitaras.

-Hey Eric -él dejó el Ipad en manos de Mark y se giró para chocar su mano con la mía.

-Excelente trabajo allá afuera Edward

-Gracias hombre, oye ¿sabes que pasó cuando batee? Escuché decir a Billy que le di a alguien. -él solo me miro con los ojos entrecerrados y rápidamente negó con la cabeza.

-No estoy seguro Edward, pero puedo investigar – y salió corriendo de inmediato.

Me senté de nuevo junto a Jasper después de que me pusiera mi sudadera encima. Mis funciones habían terminado por el día. Minutos después apareció Eric corriendo por el pasillo directo hacia mí.

-¿Qué pasa? -le pregunte de inmediato. Él estaba agitado por haber corrido tan deprisa y tomó una profunda respiración antes de hablar.

-Ya se a lo que se refería Billy, aparentemente la pelota llegó hasta una chica que estaba en las escaleras. Le diste en el brazo tan fuerte que se cayó al piso y se desmayó. Esta en enfermería. -Jamás en toda mi carrera me había pasado algo así, por supuesto que había escuchado de casos donde la pelota rompía la nariz de alguien o incluso casos más fuertes, pero nunca había sido yo el causante.

-¿Puedes llevarme a verla? -tomé mi Gatorade y lo seguí por los vestidores.

-No te preocupes tanto Edward, hable con la doc y me dijo que solo necesitaría yeso en el brazo.

Mientras caminaba no podía dejar de pensar en una niña siendo golpeada por mi culpa, ¿cómo había pasado eso?

Nos detuvimos frente a una puerta blanca y una doctora con cabello rubio salió de ahí.

-¿Puedo ayudarles en algo? -preguntó inspeccionándome.

-Si, ¿Cómo está la niña? -pregunté de inmediato.

-¿La niña? -preguntó extrañada -¿Cuál niña?

-La niña, la que golpeé con la pelota -respondí de inmediato.

-Oh Isabella. Ella aún esta inconsciente pero ya la revisé y solo será necesario inmovilizar su brazo por un par de semanas. Tuvo suerte, la bola venía con mucha velocidad, un poco más arriba y estaríamos hablando de una tragedia. -mis manos se congelaron de solo pensarlo.

-¿Puedo verla o hablar con sus padres? -le pregunté. Ella me señaló una silla y asintió.

-Puedes verla, aunque te repito que esta inconsciente. Y hablé con su abuelo quien ya firmó unos papeles. Él está dentro, iré por él.

-Tranquilo Edward, estas cosas pasan -dijo Eric sentado junto a mí.

Ella desapareció detrás de la puerta y yo tomé mi cabeza entre mis manos mientras esperaba. Jamás me había sucedido algo así, sé que Jasper golpeo a un hombre cinco juegos atrás pero solo le dio al celular que tría en sus manos y que quedó destrozado. Nada grave y no a una niña.

Un hombre mayor salió de la habitación usando su playera y gorra de los Dodgers y al verme sus ojos se ampliaron con sorpresa.

-Bueno, parece que el jodido gran Edward Cullen no falla una -dijo mientras extendía su brazo frente a mí.

-Señor, de verdad lamento mucho lo que pasó... yo no tengo palabras -él me interrumpió mientras sonreía.

-Escucha hijo… esto es el baseball, Isabella se rompe la pierna bajando las escaleras de la casa. Sinceramente me sorprende que no le haya pasado nada antes en el estadio. Estará bien, siempre lo está. Isabella es como la hiedra venenosa, no muere. Eso sí, nos debes tickets para el siguiente juego, que nos perdimos más de la mitad. Ahora tú muchacho -dijo mientras apuntaba a Eric -llévame por una botella de agua -él asintió rápidamente y se marcharon.

La doctora simplemente señaló la puerta con su cabeza, permitiéndome entrar. Por un lado, estaba agradecido de que la familia no fuera a demandarme y por el otro, algo asustado de que el abuelo pareciera completamente relajado después que de su pequeña nieta se desmayara luego de un golpe ¿estaría cuerdo él?

Cuando entré al pequeño cuarto casi me regreso de inmediato pensando que estaba en el uno equivocado. Lo que no podía pasar, considerando que solo había una puerta para enfermería y era esta. Había dos camas vacías y una estaba siendo ocupada por una chica, la cual claramente no era la pequeña niña que me había imaginado.

Una chica estaba recostada en la camilla con su cabello castaño extendiéndose en la almohada, traía su playera blanca del equipo y su piel parecía llamar por mi toque. Todo este tiempo habíamos estado hablando de ella, y no de una pequeña niña como había imaginado, lo cual no hizo que me sintiera mejor, por supuesto.

La observé por un par de minutos y justo cuando mi mano estaba a punto de tocar su cabello, sus ojos se abrieron de par en par. De pronto estaba ahí frente a ella mirándonos a los ojos. Un minuto después, ella estaba gritando.

-¿Quién diablos eres y que haces aquí? ¿Y dónde estoy? -trató de levantarse de la cama, pero de inmediato se volvió a recostar -Oh mierda, ¿Por qué me duele mi cabeza?

Tardé un par de minutos antes de que pudiera responder.

-Amm soy Edward y… estas en la enfermería. Supongo que te duele la cabeza porque tal vez te di en el brazo con la pelota y te golpeaste la cabeza cuando caíste en las escaleras. -ella abrió sus ojos de nuevo, inspeccionándome.

-¿Edward Cullen me golpeó con una pelota? -preguntó sonando impresionada -ya decía yo que solo eras bueno lanzando.

-¿Disculpa? Por supuesto que se batear, solo fue un pequeño error.

-¡Óyeme! -grito indignada -que este "pequeño error" me trajo a la enfermería mientras.. oh no…. ¡mis churros! ¿Dónde quedaron? -preguntó observando a todas partes en la habitación. ¿Realmente estaba preocupada por unos churros cuando una bola casi la mata? -Se cayeron al piso ¿verdad? ¡Diablos! Supongo que me debes unos, Grandioso Edward Cullen, por cierto ¿dónde está mi abuelo? Se va a morir cuando se entere que me mandaste a la enfermería -sonreí en respuesta, la chica no era solamente la persona ms linda que hubiera visto en mi vida, sino también la más loca de remate.

-Acabo de hablar con él allá afuera. No estoy muy seguro si casi me felicita por haberte dado o si está planeando mi muerte -contesté honestamente.

-¿Verdad? Con Charlie nunca se sabe. -un bostezo la interrumpió y rápidamente volvió a acomodarse en la almohada -Será mejor que le hables al doctor porque quiero irme a casa, mientras déjame te escribo mi número para que me compres mis churros y mis tickets para al menos, los siguientes tres partidos. -dijo ella mientras tomaba una hoja de al lado de su cama y con su mano buena escribía su número.

-Tu abuelo acaba de decirme lo mismo, estoy empezando a sospechar que esto fue a propósito y te pusiste en la trayectoria de la pelota para conseguir churros y tickets gratis.

Ella me regaló una sonrisa adorable que iluminaba sus hermoso ojos chocolates, y me extendió el pedazo de papel.

-No busques excusas para tu pésimo bateo Cullen, aunque si eso te hace sentir mejor, de acuerdo -solté una carcajada justo cuando la doctora entraba.

-¡Isabella! Ya estas despierta, soy la Doctora Kate y vengo a inspeccionarte. Supongo que ya puede retirarse señor Cullen. -guardé el papel en mi bolsillo y miré a Isabella una vez más antes de marcharme.

-Me pondré en contacto contigo para esos churros y los tickets Isabella, recupérate.

-Seguro Cullen. Te veo después. -y la adorable Isabella me guiño un ojo antes de que me marchara.

/

Al día siguiente llegué a mi apartamento con un montón de sueño, después de haber cenado en casa de mis padres. Alice había llevado comida tailandesa, mi otra hermana Tanya, apareció con china y mi madre ya había preparado italiana. Comimos hasta explotar porque nadie es lo suficientemente valiente como para negarle algo a esas mujeres. Era el menor de los tres, mi hermana mayor Tanya trabajaba como abogada en un importante buffet en Sacramento y rarísima vez se aparecía por la casa. Alice, por otra parte, tenía un posgrado en Arte y trabajaba como asesora de varios museos, estaba casada con uno de mis compañeros, Jasper Hale y tenían dos adorables niños de cinco y tres años. Cenar con ellos requería de mucha paciencia y energía, entre intensas pláticas, juegos y comida había terminado oficialmente muerto.

Me senté frente al televisor para ver un juego de la NBA mientras mi mente viajaba a la adorable morena que había conocido el día anterior. No podía dejar de pensar en su adorable rostro y en sus mordaces comentarios.

Sin pensarlo por mucho tiempo tomé mi celular al número que me había dado y que claramente ya había registrado en mis contactos con el sobrenombre de: CHURROS y escribí simplemente:

¿Sigues viva?

-Edward Cullen.

Alrededor de diez minutos después, una notificación llego a mi celular con la respuesta de Isabella.

Así es Sr. Cullen, lamento informarle que sigue debiéndome unos churros y entradas para los siguientes cuatro juegos ;)

-Bella Swan

De inmediato comencé a reírme, incluso a través de mensajes de textos seguía sonando igual de loca.

¡Diablos! Pensé que ya me había librado.

Por cierto, ¿Qué no eran para los siguientes tres juegos?

Esta vez obtuve respuesta de inmediato.

No, son para los siguientes 5 :P

Y soy Bella Swan, solo mi abuelo me llama Isabella.

Y también sigo esperando mis churros.

El juego que estaba viendo terminó en ese momento y apague el televisor sin saber cómo quedó el marcador. Bella Swan resultaba muchísimo más interesante.

Supongo que puedo comprarte tus churros en el siguiente juego.

O tal vez deba llevártelos antes, después de todo estas lesionada.

No puedo hacerte esperar tanto por ellos.

Leí el mensaje dos veces antes de decidirme por enviarlo. ¿Qué tal y yo era el único interesado? Claramente no quería quedar como un golpeador y acosador.

Pero mis preocupaciones desaparecieron rápidamente cuando me llegó el siguiente mensaje de ella.

Tienes mucha razón Cullen.

Estaba a punto de invitarla a salir cuando llegó otro mensaje de ella.

83 16 789

;)

¿Era el número de su casa, del trabajo o algo así? Simplemente envié un signo de interrogación y Bella respondió de nuevo.

Es un restaurante que envía churros a domicilio, diles que son para Bella Swan ellos ya conocen mi dirección.

Lo mejor de todo, solo tienes que dar tu número de tarjeta y ¡boom! Listo… churros en camino.

Sabía claramente que me estaba jodiendo. La imaginé riéndose detrás de su celular.

Para estar lesionada de gravedad, estas demasiado alegre.

Tal vez ya no te deba nada.

Un Emoji llorando apareció a continuación. Y luego otro enojado color rojo. De pronto mi celular comenzó a llenarse de caritas tristes y enojadas.

¡De acuerdo! Si habrá churros…

Presioné enviar y los emojis se detuvieron. El último fue uno de la carita sonrojada que tenía sus manitas a los costados.

El miércoles salgo a las 4pm. Puedes recogerme en la cafetería de la UCLA.

Y llevarme finalmente por mis churros.

PD1: No olvides los tickets para los siguientes 6 partidos para mí y mi abuelo.

PD2: Me voy a dormir, ya no molestes.

Y así fue como Isabella Swan terminó agendando nuestra primera cita.


*MLB: Major League Baseball o Liga Mayor de Béisbol.


**Hola, la temporada de baseball se ha terminado oficiliamente, así que decidí escribir algo para dejar ir mi tristeza porque los Dodgers no ganaron. En fin, solo serán 4 capítulos así que espero que les agrade la historia. Me encantaría saber si es así. Besos. **


"Los otros deportes son solo deportes. El béisbol es un amor." -Bryant Gumbel