Disclaimer: personajes de JK Rowling. No gano nada haciendo esto más que divertirme y divertirlos.

Nota: este fic participa en el minirreto de mayo para "La Copa de las Casas 2016-17" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Cantidad de palabras: 394.


Juntos en la muerte

Un fantasma es la esencia de lo que somos en vida, una parte de nosotros pero a la vez, algo completamente diferente. Y la esencia no se puede cambiar.

Los pensamientos son una cosa distinta. Estos pueden modificarse, porque no es posible pensar lo mismo durante toda la eternidad.

El castillo, aquel lugar que tanto tenía de Rowena Ravenclaw, estaba siendo evacuado y se preparaba para ser la sede de un acontecimiento histórico en el mundo mágico.

Y Helena estaba allí, flotando en el pasillo por el que los más pequeños estaban saliendo, vigilando que todos siguieran las instrucciones y llegaran sanos y salvos a sus hogares.

Los jefes de casa y los fantasmas estaban ayudando, y ella era capaz de observar cómo ningún alumno se atrevía siquiera a acercarse al Barón Sanguinario.

Sin embargo, para su sorpresa, un niño con corbata verde y plata se negó a irse.

—¡No abandonaré el castillo! —gritó, enfrentando a Slughorn, que se quedó pasmado. Helena ve como en cámara lenta cuando el Barón se acerca veloz y, antes de que él pueda alcanzar al niño, ella se adelanta.

—¿Cuál es tu nombre? —pregunta, con la voz fuerte, mucho más de lo que la ha usado nunca en el lugar.

—Stephen Hodgkins —responde, desafiante —. Y no pienso irme a casa, no quiero vivir en ese lugar donde me maltratan, con unos padres que sólo aceptaron enviarme aquí para librarse de mí.

—Morir no será un buen castigo para ellos, y será todavía peor para ti. Además, no querrás ver al Barón enfadado, créeme. Podría matarte y no llegarías a defender este lugar que consideras hogar. —El niño la miró asombrado.

Pero ella ya no estaba allí. Se encontraba de nuevo en el momento de su muerte, estaba sumergida en los motivos que tuvo para irse, una venganza contra su madre y un castigo para un hombre que, incapaz de controlarse, le había dado a ella las formas de cumplir su objetivo.

Encontrando su mirada con la del otro fantasma, pudo ver el efecto que sus palabras habían tenido. Y sin embargo, sabiendo que pasaría junto a él toda la eternidad, decidió que lo mejor era comenzar a tolerarlo. Sentir deseos de venganza también en ese tiempo, siendo un ser sin sustancia, no sería lo mejor, y no iba a ayudarlos en nada. Ni a ellos, ni a nadie.


Este mes se me sorteaba un libro y yo tenía que escribir una escena perdida de él. En mi caso, el libro fue Las Reliquias de la Muerte, y yo elegí a Helena Ravenclaw. Esta escena perdida es completamente inventada por mí, y la verdad es que en realidad tenía otra idea, pero terminó saliendo esto.

Espero que les guste.

Besos, Ceci.