Piece of Love
Los Mugiwara se encontraban en un gran salón donde se estaba celebrando una fiesta por todo lo alto. No era muy habitual el que unos reconocidos kaizoku pudieran relacionarse con aquellos que, si se hubieran encontrado con otros kaizoku, o con Nami de mal humor, habrían huido para tratar de evitar el quedarse sin un mísero berry. Y eso era algo que no necesitaban imaginarse porque, precisamente, fue lo que había ocurrido esta misma mañana. Por suerte para ellos, a esos kaizoku no se les ocurrió otra feliz idea que la de enfrentarse a los Mugiwara.
No resultó un combate muy disputado, incluso fue algo vergonzoso, pues tanto Luffy como Franky se disputaban el derrotar a los kaizoku. Uniéndose luego Sanji cuando se percató de las miradas que varios de ellos les habían lanzado a Nami y Robin. Usopp dirigía el ataque de sus nakama con unas órdenes muy precisas y efectivas, que ninguno parecía acatar pero que, a ojos de Chopper, era lo que había llevado a los Mugiwara a la victoria.
Brook, que no pudo unirse al ataque al habérsele subido el gemelo de su pierna izquierda, animaba a las dos muchachas con su música mientras observaban a sus nakama peleando. Mientras que, el último de los Mugiwara, el kaizoku-kari, Roronoa Zoro, siguió con su entrenamiento sin darle ningún tipo de importancia al combate que se estaba desarrollando. La verdad porque no podía, ni siquiera, llamarse un combate de lo desigualado que era. Ni siquiera el mayor número de kaizoku, un cincuenta a uno, era suficiente para que pudiera llegar a ser un problema para un solo Mugiwara. Algo que Usopp no dejaba de aclarar al asegurar que el solo podría haber derrotado a toda la tripulación contraria.
El yate de lujo que se dirigía a la isla Ryuusei con todo el pasaje completo con numerosas, y acaudaladas, personalidades, pensó que su suerte no había cambiado, si no ido a peor, al pasar de ser robados por unos kaizoku desconocidos a serlo por los famosos, e infames, Mugiwara. Afortunadamente para ellos, a Luffy le fue suficiente con poder comer aquellos platos tan deliciosos y la promesa de un gran banquete en su honor, y para el resto de sus nakama, por haberles salvado.
Una vez más los Mugiwara dejaron muy claro que no eran como el resto de kaizoku que navegan por los mares, tanto de Gran Line como de los cuatro Blue. A Nami se le pasó el enfado de un posible botín cuando se le prometió que por haberles salvado serían recompensados, si bien no con oro y joyas, si con un gran vestuario para las muchachas y diversión en la fiesta para los chicos.
Nami podría elegir el vestido y con esto se quedó satisfecha porque no tendría ningún tope de precio. Aunque no siempre lo mejor es lo más caro, en cuestiones de ropa no puede negarse que, habitualmente, así es.
Y, tal y como había sido prometido, los Mugiwara se encontraron partícipes en una fiesta de grandes proporciones en la que no faltaba meshi para Luffy como música y bailes para los demás. Por supuesto que Sanji no se quejaba de nada al encontrarse en la misma sala junto a decenas de hermosas onna.
Al final Nami había logrado unos cuantos vestidos para poder cambiarse según las necesidades de la fiesta. Por ello, si en un principio había estado llevando un vestido de noche de tallo largo, y tan atrevido que Sanji necesitó reanimación asistida para volver en si, ahora llevaba algo más casual pero igual de elegante con un sinuoso minivestido de finos pliegues y encajes en la bastilla.
Y, todo ello, porque, como suele ocurrir siempre con las fiestas en las que se encuentran los Mugiwara, al final se convirtieron en una pura locura. Si bien antes Nami había rechazado los bailes propuestos, ahora que no se trataban de bailes lentos si no puro desenfreno, se encontraba en plena pista dejándose llevar por la música y las sensaciones. Lo mismo que hacían todos los demás.
… bueno, no todos porque, como solía ser habitual, dos de los Mugiwara permanecían en un segundo, si no un quinto o décimo, plano apartados del centro de las atenciones de todos, que no de sus miradas. Pues, tanto Zoro como Robin, atraían a sus respectivas admiradoras y admiradores a su pesar ya que no habían hecho nada más que sentarse y dejar que el tiempo pasase.
Cierto que Robin llevando un ajustado vestido, de un azul claro cercano al verde más suave, que, con una raja hasta la cintura dejaba a la vista su pierna izquierda, y hacía lo propio con su costado derecho al tenerlo cubierto por una secuencia de finas tiras de tela que dejaban la mitad de su pecho derecho expuesto, sin llegar a mostrarlo por completo, como ocurría con toda la parte derecha de Robin. Así era muy difícil que pudiera pasar desapercibida pero, tras comprobar que lo único que lograrían de ella era una sonrisa de agradecimiento, dejaron de tratar de conseguir un baile con ella. Aunque no dejaron de admirar su sensual belleza en ningún momento.
Salvo cuando se levantó de la mesa y se dirigió a la barra del bar en donde se encontraba el otro Mugiwara que se mantenía apartado del centro de atención.
Roronoa Zoro.
Mientras se acercaba vio como Zoro pedía una nueva ronda de bebida pero, para su sorpresa, al sentarse junto a él, en silencio y sin hacer notar su presencia, la encargada de la barra le puso delante una taza de kouhii.
—Arigatou.
Una vez la muchacha se alejó a atender a otros invitados, dejándolos a solas, en una sala repleta de gente, el silencio se apoderó de ambos nakama. Durante unos apacibles minutos, si no fuera por el fuerte sonido provocado por la diversión de los Mugiwara y, por ende, del resto de la gente, ambos disfrutaron de la silenciosa compañía del otro.
Hasta que Robin volvió el rostro hacia Zoro con una sonrisa en su rostro y, tras la seguridad de sus ojos celestes, cierto temor que no llegaba a ser visible.
—… kenshi-san, yo…
Zoro detuvo el vaso a medio camino de sus labios pero, viendo lo absurdo de esto, decidió llegar a su destino y acabar con lo que quedaba de su bebida antes de abandonar el vaso en la barra.
—Ya te dije que no tienes que decirme nada. Lo mejor habría sido que hubiera seguido en silencio pero, como en el fondo se trata de algo que te atañe pues terminé por contártelo— dijo Zoro con la vista posada en su vaso vacío. Entonces también se volvió hacia Robin—. El hecho de que yo te quiera no tiene que obligarte a mostrar ningún tipo de sentimientos hacia mí por un intento de reciprocidad. Mi intención nunca ha sido la de colocarte en esa posición, Robin.
A pesar de la seriedad del asunto o, tal vez, por eso mismo, Robin no quiso dejar pasar la oportunidad de tratar de relajar el ambiente.
—Supongo que serían otras muchas las posiciones que tenías en mente para mí, kenshi-san… para nosotros…
Zoro desvió la mirada durante el tiempo en que sintió como sus mejillas se habían ruborizado. Por una o por otra, Robin siempre lograba reducirlo a esto.
—La verdad es que prefiero dejar que la situación exponga primero sus intenciones y luego actuar en consecuencia.
—Como haces en tus combates. ¿También aquí hay vencedores y vencidos?
Ladeando la cabeza, Zoro se sumergió en la intensa mirada de Robin y no pudo evitar que una sonrisa surgiera en sus labios por lo que podía ver en aquellos ojos.
—Solamente vencedores, Robin. Te quiero y sabiendo eso me conformo porque es algo que sé que es real y verdadero. No necesita ser correspondido para que me haga sentir feliz o comprometido. Se trata de mis sentimientos y el que haya encontrado a alguien por quien poder sentirlos es mucho más de lo que pudiera haber esperado jamás.
Robin no podía evitar el morderse el labio inferior inmersa en un mar de dudas, sentimientos y enfrentamientos entre la lógica de su mente y de su corazón. Sin saber cual era el camino por el que debería dirigirse.
—Siempre había soñado el poder encontrarme a los nakama que Saul me dijo una vez que me aguardaban más allá de los mares y tardé, una vida, veinte años— una manera, no muy sutil, de hacer ver la diferencia de edad que había entre ellos pero, tal y como Robin esperaba, Zoro no se inmutó por ello—. Jamás encontré a nadie que hubiera sentido nada remotamente cerca, o parecido, al amor por mí. Y, si bien encontré a mis nakama, nunca esperé que alguien pudiera llegar a quererme más allá de la amistad.
Zoro se encogió de hombros de manera indiferente.
—Sumimasen, Robin, pero no se puede forzar a un corazón a que quiera. Lo sabe cuando se encuentra con esa persona y, para mi propia sorpresa, te quiero.
—¿Y si yo nunca puedo amarte como dices que tú me amas a mí, kenshi-san? Sería mejor que buscases a otra a quien amar y no perdieras tu tiempo conmigo— tras sus palabras, Robin apartó la vista y tomó un sorbo de su kouhii. Su boca se le había secado de los nervios.
Y yo no suelo ponerme nerviosa tan fácilmente.
—Para ser tan lista, en estos momentos no lo pareces, Robin. El que tú puedas llegar a amarme o no, no cambiará lo que yo sienta por ti. No es que me guste conformarme con eso pero es algo real que me pertenece— de manera sorprendente Zoro cogió, delicadamente, el rostro de Robin entre sus dedos y la hizo mirarle a la cara—. ¿Qué es lo que sientes por mí, Robin?
La verdad es que nunca antes había sentido este tipo de nerviosismo y no podía negar que era, no causado por Zoro, si no por lo que ella sentía por Zoro. O lo que podía llegar a pensar que sentía a causa de estos nervios.
—Eres mi nakama, kenshi-san pero, no puedo negar que, desde un principio, sentí algo más por ti que por el resto de los demás. Al principio incluso llegué a pensar que era únicamente por el reto de conseguir que pudieras llegar a confiar en mí como tu nakama, igual que confiabas con los otros— cuando la mano de Zoro dejó de sujetarla, y, únicamente, se posaba en la mejilla de Robin, no pudo evitar el disfrutar de aquella sutil caricia—. Pero no parecía ser capaz de lograrlo y, con lo sucedido en Water 7, que te dio la razón en que no habías debido confiar en mí, ya perdí toda la esperanza de obtener tu confianza. A pesar de que hubieras ido con los demás para salvarme de mi misma. Supongo que una orden de Luffy sigue siendo una orden a seguir.
—Así es— asintió Zoro—. Es nuestro senchou— Zoro pudo ver como aquel brillo en los ojos de Robin se apagaba ante sus palabras—. Pero su orden se asemejaba a mi propia intención. Aunque lo que yo pretendía era ir a traerte de regreso para que te quedases con nosotros. Rodeada de gente a la que traicionaste y hacerte sentir lo mismo que sentí yo desde que te uniste a nosotros.
—Pero no sería lo mismo, kenshi-san— Robin no pudo evitar un inaudible suspiro de decepción cuando Zoro retiró su mano—. Porque yo sé que vosotros no sois del tipo que… oh— Zoro miraba para ella con una media sonrisa en su rostro—. Y a pesar de saberlo, cómo pude llegar a plantearme que me podrías llegar a entregar, o abandonar, en el futuro.
—La desesperación puede llegar a nublar el juicio de uno, por muy listo que puede llegar a creerse.
Robin volvió su atención al resto de su kouhii que parecía haberse enfriado durante la conversación. Un pequeño sorbo se lo confirmó pero, a pesar de ello, se lo terminó.
Aún con la taza cerca de sus labios pudo decir algo en voz baja que a Zoro le llegó alto y claro como sus anteriores palabras.
—¿Y si te digo qué te quiero?
Robin no sabía cual podría ser la reacción de Zoro. Aunque estaba segura que no haría ninguno de los gestos patentados por Sanji para sus demostraciones de cariño, y daba gracias por ello. Y, aunque la imagen era graciosa, el rostro de Robin seguía igual de serio sin mostrar nada más allá de su neutra voz.
—Todo cambiaría y todo seguiría igual que antes— ante estas palabras Robin se volvió nuevamente hacia Zoro con un ligero fruncimiento y sus grandes ojos entrecerrados tratando de encontrar un sentido a lo dicho por Zoro—. Se trataría de algo que, únicamente, afectaría a nosotros dos. Si me quieres…
A pesar del vuelco que le dio el corazón a Robin ante aquella afirmación, que la hizo sentir liviana y sin ese horrible peso que parecía que la acompañaba desde siempre, no pudo evitar el rebatirlas. Por miedo.
—No he dicho que te quisiera, kenshi-san. Sólo fue una pregunta retórica.
—… querría decir que una parte de ti, de tu corazón, de tu alma, tu esencia o como quieras llamarlo es mío como mi amor sólo te pertenece a ti— le dijo ignorando su interrupción, o no dándose cuenta de ella—. Aunque, a pesar de quererme, no me lo demostrases nunca. No lo dijeras e, incluso, pudieras llegar a estar con otra persona, me daría igual porque esa parte de ti seguiría siendo para mí y con eso solo me conformaría.
Eran palabras, palabras que podrían llegar a ser rebatidas o llevadas por el viento. Palabras que pueden llegar a ser dicha en momentos de ciega necesidad, o necedad. Que significan todo o nada. Y, a pesar de ser una persona que se dirige por la razón y la lógica del pensamiento, Robin sentía como sus ojos se humedecían por la sinceridad con que eran formuladas aquellas palabras por parte de Zoro.
—¿Serías capaz de amarme a pesar de que pudiera estar con otro, amando a otra persona y sin ninguna posibilidad de tener nada más allá de la amistad por mi parte?
—Mientras esa parte de ti siguiera ahí para mí, así lo haría, Robin. Por mucho que me gritases y exigieras que me fuera y te dejase en paz. Si aún pudiera sentir que una parte de ti me quiere nunca podría permanecer alejado de ti porque esa parte me pertenece solamente a mí, y no a esa otra persona.
Robin bajó la vista azorada por la intensidad de los sentimientos de Zoro y que podían verse reflejados, con total nitidez en su limpia mirada.
—Pero el día en que ya no vea ese brillo en tu mirada por mí, me apartaría de tu camino, de tu vida, y ya no me volverías a ver. En tu vida amorosa, por supuesto, ya que seguiríamos siendo nakama y viajando juntos pero, a pesar de ello, no te molestaría en ningún momento.
—¿No actuarías de mala manera, celoso por haber perdido ese amor que te ofrecía y que le daría a otro?— le preguntó Robin con gran curiosidad.
—Cada uno es libre de amar y ser amado por cualquiera y, a pesar del hecho de amar a alguien, eso no significa que esa persona te pertenezca pues lo único que es tuyo es ese amor que te profesa. Y si ese amor ya no está ahí pues ya no tienes nada que hacer. Es muy simple.
Muy simple, lógico y directo. Como podía llegar a esperarse de alguien como kenshi-san. A pesar de su juventud, de no parecer tener mucha experiencia sobre el amor o, en concreto, con las onna, tiene un concepto muy claro sobre como comportarse respecto al amor.
El amor es libre para darlo a cualquiera, a cuantos uno quiera sin que por ello pudieras llegar a amar menos a una sola de esas personas amadas.
—Pero yo no tengo varios amores para sufrir esa situación, kenshi-san. No estoy segura si podría llegar a amar a dos personas o si sólo soy capaz de llegar a amar a una sola persona pero, por ahora, sé que no amo a ninguna— si Robin esperaba ver una muestra de dolor, pena o, incluso, rabia e ira, en Zoro por sus palabras, se habría llevado una gran decepción al comprobar como el rostro de Zoro seguía igual de sereno y estoico como durante toda la conversación.
—Yo nunca he amado a nadie y, aunque pudiera parecer mentira, precisamente por ello soy capaz de darme cuenta de que lo que siento es amor. Amor por ti, Robin. Como he dicho, estaré a tu lado porque te quiero pero si no me quieres, ni cerca de ti, sólo tienes que decírmelo porque no tendré ningún problema en apartarme de tu camino porque, tal vez, podría estar cubriendo a la persona que quieres con mi presencia.
Robin le miró muy seria y negó levemente con la cabeza, casi de manera imperceptible.
—No hace falta, kenshi-san. Eres mi nakama y quiero que estés a mi lado, como todos mis nakama, y no digo que sea amor pero una parte de mí le gusta tenerte cerca. Saber que estás ahí como un faro con el que guiarse y sentirse protegida, una piedra en la que apoyarse— Zoro le levantó una ceja inquisitiva—… una certeza.
Robin se mordió el labio antes de soltarlo junto a un suspiro.
—Tal vez no sea un gran amor pero, en cambio, si puede que sea…
—Mío.
Le interrumpió Zoro con gran seguridad en su voz.
—… a piece of Love.
ENDorFIN
Muy bien, este fic es en respuesta a como me hizo sentir el fic "Culpa" de Mugiwaragirl, de Mugi-chan^^. Sí, es un fic surgido a causa de otro. Suele ocurrir pero es la primera vez que me ocurre a mí hahahaha y también para Hime-chan_kyu para que no se nos enfade cada vez que vea a Robin cerca de Franky ;P algo que parece que se dará en "Strong World".
Está claro que ya tuvieron una conversación en la que, sorprendentemente, Zoro pareció ser el que la trajo a relucir el tema de su atracción, y que en Zoro ya se convirtió en amor, pero que Robin sigue teniendo sus dudas. Con su pasado es lógico que pueda sentirse en la necesidad de ir con cuidado para no sufrir más de lo que ya lo hizo.
También sirve para todos esos que sienten temblar los cimientos del ZoRo cada vez que Robin aparece cerca de Franky, o incluso le habla.
No, Zoro, con esa alma samurai suya, me parece alguien que entiende muy bien el sentimiento de libertad y compromiso. Y el amor es algo que debe darse de manera libre y, sobre todo, sin esperar nada a cambio porque eres tú quien ama y no tienes porque ser amado recíprocamente. Pero eso no anula el que ese amor sea real y muy fuerte.
Robin, durante toda la historia de One Piece, manga, anime, color spread, portadas de capítulos… siempre ha mostrado un gran interés, atracción, por Zoro sobre todos los demás. Esa pequeña chispa, ese piece of Love es lo que le pertenece a Zoro porque es algo que Robin le ofrece y todo lo que puede llegar a aspirar hasta que ella le dé un poco más.
Esperando no haberles aburrido con esta exposición hahahahaha
REVIEWS.
REVIEWS.
Para todos ustedes. Muchas gracias.
Nos leemos.^^
