nada es mío (ya quisiera...u.u)
Alcanzando mi estrella
Me desperté a las 5:30 AM. El celular que me regalaron la navidad pasada emitía el sonido que me acompañaría y me daría los buenos días en los próximos meses de mi vida escolar.
No me quería levantar. Hacía frío y la ropa estaba tendida muy lejos, cerré por unos momentos mis ojos, solo para recordar donde había puesto mis zapatos el día anterior y no perder energía por todas partes. La desagradable musiquita sonando en mi oído me volvió a la realidad. ¡Maldito celular! Le habría sacado la alarma en ese mismo instante, pero me detuve al ver la hora, 6:30. ¡Me había quedado dormido! Salté de la cama y como pude me vestí, no tomé desayuno y me fui arreglando en el camino, ni siquiera me peiné. No sabía si había traído todo lo necesario para mi primer día de clases en el año, pero de lo que sí estaba seguro era de que Mello me mataría. Nadie hacía esperar a Mello.
Corrí lo más rápido que pude y al doblar la esquina de la calle pude vislumbrar a un rubio escolar. La situación era extraña, o me acercaba apresuradamente para morir y o no lo hacía, solo para prolongar mi agonía. De cualquier forma estaba muerto.
-Hola- le dije tratando de pasar desapercibido.
-Por fin te dignaste a aparecer- me respondió ácidamente- A la próxima me iré, no me mataré de frío por ti-
No había sido tan terrible como había pensado, a los pocos minutos ya se le había olvidado mi retraso.
Cuando íbamos en el bus se me acercó y me pasó una cajita envuelta en papel de regalo, lo miré extrañado, no era mi cumpleaños ni nada.
-El videojuego que querías, no te hice un regalo en navidad- me dijo al ver que no abría la caja. Mello sí que podía ser tierno cuando quería, le dí las gracias despreocupadamente, sabía que no le gustaban las demostraciones de afecto en público, él debía mantener su ruda imagen en todo momento. Por eso soy su único amigo, la demás gente no lo entiende… no se han dado el tiempo de conocerlo, no saben cómo es en realidad, solo miran su superficie, solo se conforman con eso.
Mello es un tipo raro, eso no se discute, pero soy el menos indicado para quejarse por ello. Mucha gente me pregunta por qué sigo siendo su amigo si me trata al igual que un perro, yo no les contesto, pero para Mello los seres humanos son traidores, crueles, mentirosos, perversos, y tan solo en los animales se puede confiar, solamente un perro puede ser tu amigo, tu confidente. Además la gente exagera, él no me trata como a un perro, si lo hiciese no estaría con él, no soy un masoquista. Mello es así conmigo porque así es con todo el mundo. Reparo en lo último: es peor con el resto del mundo. Pero es un gran compañero y puede ser realmente tierno cuando se lo propone.
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Llegamos 10 minutos antes de la entrada a clases, nos acomodamos en la fila del medio en el segundo puesto.
Mello fue a hablar con nuestros compañeros, yo me quedé vegetando en mi silla, no tenía ganas de contar lo que había hecho en vacaciones. Marqué mi mesa con una pequeña "M" en la esquina.
Me puse a pensar en mi nuevo videojuego, lo único que quería era darle vuelta de una vez, maldita obsesión. Mi mente empezó a divagar en la estratósfera y no me percaté cuando empecé a rayar la mesa con jeroglíficos que no significaban absolutamente nada.
De repente la algarabía que existía a mis espaldas se extinguió, no supe a qué se debía pero seguí inmerso en mis garabatos que, a mi juicio, eran una obra maestra. Seguramente en dos mil años más los nuevos pobladores y amos de la Tierra los encontrarían y los pondrían en el más famoso museo de la época, o quizás, los convertirían en patrimonio de su especie o incluso mejor, se crearía una religión a partir de ellos, donde yo sería su dios.
-Jeevas-
Para que me reconocieran en el futuro tuve que dibujar mi autorretrato, el cual quedó simplemente perfecto. Era divertido imaginar que te convertirías en un dios ¿qué nombre me pondrían?
-¿Jeevas Mail?-
¿Qué forma me darían? ¿Sería un dios misericordioso, piadoso o perverso?
-¡Auch!-
Un golpe fuerte y seco me sacó de mi ensoñación, el maldito codo de Mello se había incrustado en mis costillas. En ese momento lo odié.
-¿Por qué rayos…?-
No pude terminar mi pregunta, una fría voz me interrumpió.
-¿Es usted el señor Jeevas? Tendré en cuenta la próxima vez su falta de audición-
La sala estalló en risas y la sangre fluyó hacia mi cara, dejándome más rojo de lo que era, por una mezcla de vergüenza y rabia acumulada hacia la albina persona que seguía inmutable pasando lista.
-Buenos días, mi nombre es Nate River. Soy su nuevo profesor de Lógica. Mi método de enseñanza es sencillo: interrogo todas las clases y hago solo una prueba durante el semestre.
-Es un asco- le dije a Mello, pero parece que el mensaje no solo llegó a él, sino que a los oídos de mi nuevo profesor también.
-Puedo parecer un asco, pero a mi me pagan para enseñarles, mi función es pasar la materia e irme, no tengo ni la más mínima intención de agradarles, no anoto y no acostumbro a llamar la atención. Si ustedes desean aprender, bien, de lo contrario, no protesten después por los resultados. Ah, y no doy segundas oportunidades…-
El albino siguió hablando y por cada palabra que pronunciaba, mi odio hacia él crecía al cuadrado. Estaba decidido, le haría la clase imposible.
Al día siguiente empezó el martirio. Llamó a tres compañeros a su perdición ¿Cómo pretendía que supieran lo que preguntó si ni siquiera había dicho qué era la lógica? "Su deber es investigar" había señalado sin ningún escrúpulo. Su voz era extremadamente inflexible, lo odiaba, me repugnaba. Solo instintos asesinos rondaban mi cabeza en aquella clase.
-Matt- Mello me sacó de mis pensamientos y me lanzó un papel a medio doblar. Mis reflejos no resultaron tan buenos como antes y el papelito cayó al piso. Cuando lo agarré y volvía a mi puesto, los orbes negros del peliblanco me miraban acusadores.
-Parece que el señor…-miró la lista, el desgraciado no se sabía mi nombre –Jeevas quiere participar, háganos el favor de tenerlo aquí adelante por favor- pidió con su rostro inescrutable como siempre.
Cuando me levante, mis rodillas empezaron a temblar. No quería ir, pero no me convenía quedarme sentado. Me fui lentamente, paso a paso, como si tuviese todo el tiempo del mundo, el profesor esperaba paciente, parecía que él también lo tenía. Se sentía la tensión en el ambiente.
TIMBRE. Bendito sonido que llegaba como un ángel a salvarme de las garras del infierno, suspiré aliviado. Mello corrió al kiosco a comprar chocolates, yo mientras tanto disfrutaba mi felicidad a cada centímetro que recorría hacia la salida, pero cuando iba pasando por el umbral de la puerta sentí una mano sobre mi hombro, escuché un "nos vemos a la vuelta" y vi como una figura de un blanco radiante se perdía delante de mí entre los numerosos alumnos.
No me había salvado. Mello me las pagaría la próxima vez. Todo pasaba por su culpa y siempre era yo el perjudicado. ¿Quizás qué pasaría después del recreo? No quería ni pensarlo.
Sonó la campana y tuve que regresar. Me detuve en la puerta, no quería mirar al interior.
-No hay una razón lógica para tener miedo- esa voz era inconfundible, me giré y le vi.
- No tengo miedo y menos de usted- le dije ácidamente para después irme a grandes zancadas hacia la pizarra. Por supuesto que había mentido, estaba aterrado.
Cuando todos estaban en su sitio, empezó la clase. Yo estaba parado al lado de la mesa del profesor, mientras este se paseaba por la sala hablando quizás qué cosa. De repente sus ojos se posaron en mí y recordó por qué estaba allí.
-Señor Jeevas- comenzó a decir pero unos golpes en la puerta lo interrumpieron. Se acercó a la entrada y la abrió.
-Hola Near- le saludó un hombre de cabello negro con unas inmensas ojeras.
-¿Me podrías prestar por un momento a Matt?-
Estaba a salvo de nuevo, le debía a Elle la vida, estaría eternamente agradecido.
-Claro- le respondió el albino.
-Ven Matt, necesito urgente hablar contigo- me apresuró L.
Avancé más que rápido y cuando pasé por delante del profesor, este me miró extrañado.
-¿Matt?-inquirió.
-Mail- corregí, para él era Mail, solo mis amigos podían llamarme Matt, y él, estaba a años luz de ser mi amigo.
Elle me llevó al departamento de Literatura, me senté en el sillón que adoraba y del que me había adueñado hace años.
-¿Mail?-me preguntó divertido L-¿Desde cuándo te gusta que te digan así?-
-Desde nunca, solo que para él soy Mail o el señor Jeevas si prefiere, no tengo ninguna relación de confianza con él para que me llame de otra forma- le respondí indiferente, pero sin poder ocultar mi enojo cuando me refería al nuevo profesor.
-Está bien-continuó Elle- lo que te tengo que decir Matt, es que te inscribí para una especie de Olimpiadas de Literatura, donde te llevarán a conocer diferentes países y te darán charlas sobre diferentes escritores famosos de cada nación, te explicarán su estilo y obras. Tendrás acceso ilimitado a los libros que se te ocurran y todos quedarán para ti al final. Será una buena oportunidad para que aprendas. Al terminar tendrás que realizar una composición narrativa o lírica si prefieres, pero ese no es el punto…-
¿Acaso estaba escuchando lo que estaba escuchando? ¿Elle se había vuelto loco? Era un orgullo para mí que me tuviese tanta confianza, pero definitivamente yo no estaba preparado para competir en una olimpiada, por lo demás ni siquiera me interesaba.
-Matt ¿me estás poniendo atención?-
-¡Sí!-
-Como te decía, el punto es que solo te podré entrenar por unos meses más. Tengo que viajar a Japón en cinco meses y las olimpiadas empiezan tres días después de mi partida, por lo que te tendrá que acompañar otro profesor, pero no te preocupes, el que elegí te ayudará enormemente con tu ensayo. Hemos sido colegas durante años y es extremadamente competente. Te confiaré a él-
Estaba confirmado, Elle estaba desquiciado ¿cómo se suponía que iba a lograrlo sin él?
-Y… ¿quién es?- pregunté.
-Ya lo conoces, es Near-
-¿QUÉ? Es una broma ¿cierto?-
-No, yo no bromeo y lo sabes- respondió seriamente.
-Lo sé y por eso me asusta-
-Near no es malo, él…-
-Es perverso- lo interrumpí- prácticamente un demonio, ahora puedo decir que he visto al verdadero anticristo. Es Satanás-
-¡Matt para ya! No digas eso de Near. Además él ya aceptó y no te queda otra opción…-
En ese momento salí corriendo del departamento de Literatura. Sabía que se me había pasado la mano, pero no pude evitar que saliera la rabia que sentía. Necesitaba calmarme un poco para poder pensar. Me detuve a los pies de un árbol, nadie me podía ver allí.
Pateé el pasto y apreté los dientes, la impotencia que sentía me sobrepasaba. Necesitaba la cabeza fría ¿pero cómo lo lograba? Permanecí hasta el final de la jornada ahí. Conocía a Elle y no delataría donde me encontraba. Después de lo que parecieron horas escuché como unos pasos se acercaban.
-No estoy para retos Mello- dije al viento tratando de que mi amigo se esfumara.
-Sé que no te soy grato y eso lo hace más interesante-Alguien que no era Mello me hablaba.-Esto será… una especie de reto personal-
Eso era lo último que le dejaba pasar.
-No soy un maldito desafío-
-No maldigas Matt-
-¡Mail!- apreté mis puños enterrándome las uñas en las palmas de las manos. Tenía que calmarme.
-Mail, no tengo la intención de ser tu enemigo…-
-Parece lo contrario-
-Lo siento mucho si te he dado esa impresión-
-Pues, no se nota-
¡Por supuesto que no se notaba, si no mostraba ninguna emoción! Era una maldita máscara ausente que miraba a la nada. No dejé que respondiera, estaba ya varios metros lejos de él, caminando hacia Mello que me esperaba enojado cargando mi mochila.
-¿Pero qué demonios…?-
-No preguntes-
Le quité la barra de chocolate que estaba comiendo y la mordí, esperaba que algo dulce me alegrara el día.
