Un poema para mi amor.

Kumi Sugimoto odiaba la clase de Lectura y Redacción. Siempre la querían poner a redactar cosas tontas como poemas o historias, cosas para las que ella no tenían la menor importancia. ¿Por qué la profesora no comprendía que lo que a ella le interesaba era el fútbol? O Tsubasa Ozhora, en todo caso. Sin embargo, mantener unas calificaciones regulares era un requisito indispensable para que a ella la dejaran continuar como segunda asistente del equipo de fútbol de la secundaria Nankatsu así que no le quedaba más remedio que tratar de esforzarse en esa materia.

Desde su salón de clases alcanzaba a verse el campo de fútbol de la escuela, en donde el equipo ya había comenzado a entrenar. Kumi no podía bajar a ocupar su puesto porque aún tenía esa condenada clase pero podía soñar con Tsubasa, quien ya se había puesto a hacer carreras con el balón. ¡Ahh, era tan perfecto! La pequeña Kumiko no hacía más que soñar con él.

- Para el día de mañana deberán traerme un poema.- dijo la profesora.- Pueden escoger la temática que deseen. Quiero que lo traigan escrito en una hoja suelta y…

Kumi no le prestó atención; su mano garabateaba en la libreta lo primero que se le venía a la mente, palabras que iban dedicadas a su amor platónico. ¡Si tan sólo pudiera comunicarle sus pensamientos a Tsubasa! O por lo menos esperaba que su voz fuese lo suficientemente fuerte para que él escuchara por encima de la de Sanae Nakazawa…

- Si no traen la tarea de mañana, les rebajaré la calificación en un diez por ciento.- anunció la profesora. Kumi siguió sin darse cuenta de lo que pasaba.

En cuanto la clase acabó, Kumi recogió sus cosas y salió corriendo con rumbo a los vestidores para cambiarse rápidamente de ropa y dirigirse después al entrenamiento. Ni siquiera registró en su cerebro el hecho de que tenía que escribir un poema para el día siguiente, de manera que, al acabar las clases, llegó a su casa, concluyó los deberes que sí sabía que tenía y se dedicó después a pensar en Tsubasa Ozhora.

Al día siguiente, antes de la clase de Lectura y Redacción, Kumi tuvo que salir de emergencia a arreglar unas cosas para Tsubasa Ozhora y dejó su carpeta en su pupitre. En ese momento, la jefa de su grupo comenzó a recoger los poemas y le preguntó a la compañera que se sentaba junto a Sugimoto si ésta le había dejado su tarea.

- Eh, no, pero puedo revisar entre sus cosas.- respondió la chica, tomando la carpeta de Kumiko.- ¡Ah! Aquí está.

La jefa de grupo tomó la hoja que la otra le ofrecía y continuó recogiendo las tareas, tras lo cual las dejó en el escritorio de la profesora. Cuando Kumi regresó, su compañera le hizo saber que ya había entregado su tarea del día.

- ¿Qué?.- exclamó ella, sorprendida.- ¿Cuál tarea?

- Pues el poema que teníamos que traer para hoy.- respondió la otra.- ¿Cuál más? Perdón por no esperar a que volvieras pero con eso de que la profesora dijo que si no traíamos ese poema nos bajaría la calificación un 10%, no me quise arriesgar.

Kumi estuvo a punto de gritar pero en ese momento entró la profesora y todos guardaron silencio. Sugimoto se devanaba los sesos tratando de saber cuál había sido la "tarea" que su compañera había entregado por ella. Durante la clase, la profesora les puso a hacer un ejercicio fácil mientras calificaba los poemas; Kumi, de por sí carente de ideas, no se podía concentrar por tratar de descubrir qué habría habido en su carpeta que su compañera había tomado por un trabajo escolar. Poco antes del final de la clase, la profesora se puso en pie y pidió la atención de sus alumnos.

- He calificado todos los poemas y debo decir que, aunque la mayoría son hermosos, hubo uno que se destacó por sobre los demás y quiero leérselos. Pongan atención, por favor.

Los alumnos guardaron silencio y se dispusieron a escuchar.

- Escucha mi voz

Que proviene de mi corazón

En mi alma se encuentra

La solución para tu dolor.

- En tus ojos negros encontré

La vida en una mirada

Mi esperanza mejorada

De que en algún momento contigo estaré.

- Ni todos los deseos del mundo

Podrían separarme de ti

Porque yo nací para amarte

Y es por eso que estoy aquí.

Kumi se hundió en su asiento. ¡Quería desaparecer, la profesora había leído las palabras que ella escribió pensando en Tsubasa la tarde anterior! Si bien le había salvado la materia por ese día, también la había expuesto al escrutinio público.

- La autora de este poema es la señorita Kumiko Sugimoto.- anunció la profesora cuando acabó de leer.- Felicidades, tienes la calificación más alta.

Los alumnos aplaudieron y Kumi sintió que la cara se le teñía de rojo. Bien, al parecer sí era capaz de escribir algo siempre y cuando se inspirara pensando en la persona adecuada. ¡Vaya bochorno!

Fin.

Notas:

- Los personajes de Captain Tsubasa son creación de Yoichi Takahashi ©.

- El poema fue escrito en el año 2007 como un reto para un grupo de MSN que ya no existe (independiente de los otros dos retos que también hice para ese grupo); originalmente se llamaba "Escucha mi voz", fue pensado para otros personajes y estaba mucho más largo pero lo edité porque me di cuenta de que le quedaba mejor a Kumi y a Tsubasa. El poema completo está en mi cuenta de FictionPress.

- Inspirado en un capítulo de la serie "Hey, Arnold!".