Hola!
Algunos os preguntaréis ¿por qué está subiendo de nuevo esta historia? Bien la vuelvo a subir por esto:
-La historia inicialmente era de dos capítulos, pero en total tiene casi 25000 palabras y creo que repartir esa cantidad en solo dos capítulos es demasiado. Por ese motivo vuelvo a subir la historia y esta vez con capítulos más cortitos (de entre 2500 y 4000 palabras) para facilitar la lectura.
-Me gustaría que releyerais esta historia (por voluntad propia), es decir que fuese una historia que guste y que os apeteciera repetir la lectura varias veces. Como los capítulos eran tan largos, creo que eso desanima a la hora de volver a leer una historia.
-Cuando la subí por primera vez, subí los dos capítulos seguidos porque quería que disfrutaseis de la historia de una vez y no teneros esperando ni con incertidumbre. Pero pese a subir los dos capítulos seguidos no recibí la respuesta que esperaba por vuestra parte. Creo que la gente se limitó a leer y a pasar, no se detuvo en unas palabras de agradecimiento o en decir si había gustado o no. Por este motivo nunca más volveré a subir todos los capítulos seguidos de una historia, porque si no creo expectación e incertidumbre entre vosotras, no recibo el feedback que necesito como escritora. Quizás esto os parezca mal, pero poneros en el lugar de la persona que escribe si fueseis vosotros; ¿no os gustaría que vuestro trabajo fuese recompensado? Porque mi recompensa son solo vuestros reviews, favoritos y alertas, a mí nadie me paga por escribir aquí.
-Me gustaría hacer algunos retoques a la historia y quizás ampliar un poco el final. Las que ya la habéis leído por favor no hagáis spoilers a las nuevas lectoras (emoticono de las manos rogando).
Bien, dicho esto os dejo con la lectura. Espero que os guste ;)
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Bella estaba junto a la mesa de operaciones sujetando una grapadora con su mano derecha. El estridente ruido, más parecido a un chasquido, marcaba el ritmo dentro del quirófano. Junto a este ruido había distintas voces manteniendo conversaciones, el sonido del instrumental metálico al golpearse entre sí y el fluflu de las batas quirúrgicas mitad tela, mitad papel.
Un último chasquido de la grapadora silenció a toda la habitación.
-Bien, acabamos chicos- dijo Bella sonriente tras la mascarilla- excelente equipo, todo ha salido perfecto. Llevad al paciente a reanimación, yo iré a hablar con la familia para comunicarles que el señor Stevens podrá estar vendiendo libros en unos cuantos meses. Ahora tiene un corazón tan fuerte como el de un adolescente- terminó de decir mientras salía del quirófano hacia la zona del lavamanos.
Se quitó los guantes, la mascarilla y la bata quirúrgica y comenzó a lavarse mientras tarareaba la nueva canción de Enrique Iglesias. Cuando acabó salió hacia el pasillo donde una impaciente Alice llevaba esperándola 10 minutos.
-Eh Iss, acabo de atender una llamada que era para ti, eran los del catering. Solo he confirmado lo que ya habías pedido tú: gambas, queso, salmón, jamón, hummus, tempura de verduras, mini napolitanas saladas y de beber agua, refrescos y vino rosado y blanco. ¿Todo correcto?
-Todo correcto- dijo riéndose- y gracias por contestar mi móvil- dijo con sarcasmo.
-Solo lo he hecho porque he visto que era del catering para la fiesta de Ed-
-Ya, ya…- dijo Bella riéndose.
-Bueno cree lo que quieras. ¿Y tu guapísimo novio sospecha algo de la fiesta sorpresa que le estás preparando?
-Creo que no. He intentado hacer todos los preparativos cuando estaba en el hospital. Así en casa no me verá hacer llamadas sospechosas…- explicó sonriente.
-Yo sigo pensando que esa noche te pedirá matrimonio. Lleváis casi 4 años juntos, vuestra relación es perfecta, seguro que ni discutís, sois como la pareja del año- dijo Alice risueña.
-Sí discutimos Al, pero tengo que reconocer que nos entendemos bastante bien. Está mal que yo lo diga pero después de dos relaciones llenas de altibajos, Edward me está ofreciendo una relación tan plena, tan tranquila… creo que me enamoré de él por la estabilidad que me ofrece- dice Bella sonriente y con los ojos brillantes.
-¿Ves? Pues por eso, lo único que falta es la boda. Bueno y los niños, pero esos ya vendrán.
-Eh, eh. Para el carro Alice, nadie ha hablado de hijos aun. Tengo 29 años así que tengo tiempo, no me agobies- la regaña mientras abren las puertas que conducen a la sala de espera- voy a hablar con la familia de un paciente y me voy a casa, ¿nos vemos mañana?
-Nos vemos mañana- se despide Alice con una sonrisa antes de darse la vuelta y volver a su consulta.
Bella camina hacia la familia de su paciente y tras decirles que todo ha ido bien la abrazan y la dan las gracias.
Ya está acostumbrada a que las familias le den muestras de afecto e incluso regalos, y es que al ser cardiocirujana las familias la veían como una diosa salvadora de todos los males. Tras despedirse de la familia se dirigió al cambiador donde dejó el pijama de médico y volvió a ponerse sus vaqueros rotos, el jersey amplio que dejaba un hombro al descubierto y los zapatos de tacón color nude a juego con el jersey. Se fue al baño y soltó su pelo acomodándolo un poco con los dedos para quitar la forma que había adquirido tras 9 horas con una coleta.
Bajo al parking mientras miraba el móvil. Tenía whatsapps de varias personas pero el que miró primero fue el de Edward. Le había escrito a distintas horas del día contándole la primera ocurrencia que se le pasaba por la cabeza. El último mensaje era de hace dos horas, ''Hoy me apetece comida china, sé que hay sobras de la cena de ayer pero…. ¿Las podemos dejar para mañana?'' al no tener respuesta de Bella, Edward asumió que estaba de acuerdo ''Paso a por ella al salir del trabajo, tiene que ser del restaurante que he visto esta mañana si no, no se me quita el antojo''.
Riéndose con el último comentario de su novio se montó en su coche y condujo camino a casa. Al llegar a esta se cambió de ropa y se puso unos leggins de deporte negros junto a un top deportivo de color naranja chillón. Revisó la lista de cosas que tenía que preparar para la fiesta sorpresa de Edward. Su novio cumplía 30 años en 4 días y ella le estaba organizando una fiesta sorpresa a la que asistirían amigos, compañeros del trabajo, compañeros de la universidad, familia…etc. Bella había tirado la casa por la ventana en cuanto a preparativos, y es que 30 años no se cumplían todos los días.
Llamó a Esme para pedirle que el jueves por la noche, día de la fiesta, entretuviese a Edward en su casa hasta que lograse prepararlo todo y llegasen los invitados. La fiesta se iba a celebrar en el jardín de su casa. Se habían ido a vivir juntos hace tan solo 8 meses y prefirieron comprar un chalet adosado en una zona residencial con jardín delantero y trasero, 4 habitaciones, 3 baños, amplia cocina, salón y garaje. Aunque el jardín no estaba aun acondicionado del todo, el césped que habían plantado hace más de un mes ya cubría todo el jardín trasero de un bonito color verde, perfecto para dar la fiesta allí.
Llamó a una tienda de alquiler de carpas y toldos para alquilar una pequeña carpa que proporcionara sombra y algo de resguardo del aire una vez anocheciera.
Al terminar todos los preparativos salió al jardín donde extendió una alfombrilla acolchada para poder hacer ejercicio sin dañarse las rodillas. Comenzó con series de sentadillas simples, de sumo y con salto, para seguir con ejercicios de glúteo y finalmente unas tablas de abdominales. Cuando estaba por la segunda tabla sintió un pinchazo en ambos costados que la hicieron caer boca abajo en la colchoneta. Una estruendosa risa inundó el jardín haciendo que Bella se girase sobre sí misma para ver a Edward llorando de la risa.
-Eres muy gracioso cariño- le dijo seria.
-Por favor, tenías que haber escuchado como ha sonado tu cuerpo al caer a la esterilla- dijo riéndose más fuerte.
-Me faltaban 10 segundos para acabar.
-Estabas roja como un tomate, te he hecho un favor- dice Edward mientras le da la mano para ayudarla a levantarse.
Bella le agarró la mano y tiró de él hacia abajo haciendo que cayera encima de ella.
-¡Mierda!- gritó Bella poniendo cara de dolor.
-¿Bells? ¿Bella? ¿Qué te pasa? ¿Te he hecho daño? Mierda, déjame ver- dijo Edward mientras se ponía de rodillas a su lado -¿te duele la cadera?- le pregunta poniendo la mano en la zona –Si es que solo se te ocurre a ti hacer que me tire encima tuya, peso 85 kilos tú no llegas ni a los 60. Te he podido romper un hueso….
Bella tiene la cara tapada con ambas manos para ocultar a Edward la risa. Realmente no se ha hecho daño, lo ha fingido. Edward la aparta las manos de la cara y la ve riéndose, así se da cuenta de que todo es fingido y de que su novia le está gastando una broma.
-Qué graciosa eh- la dice con voz burlona.
-Yo no pero tú sin duda sí. Solo tú podrías pensar que puedes romperme un hueso por caer sobre mi desde 30 cm de altura….- dice riéndose.
Edward se queda mirándola fingiendo seriedad sentado a su lado sobre la esterilla.
-No te enfades, te la tenía que devolver. No eres el único que sabe hacer bromas- le dice poniéndose de rodillas, pasándole los brazos por el cuello y pegándose a él. Le besa el cuello y poco a poco va subiendo hasta besarle los labios suavemente.
Edward le pasa ambos brazos por la cintura para acercarla más a él y se deja caer sobre la esterilla, de modo que Bella está tumbada encima de él.
-¿Qué tal tu día?- la pregunta Edward.
-Genial, he tenido un reemplazo de válvula y hoy en la cafetería había pollo asado. ¿Y tú?
-Día aburrido en la oficina. Estoy documentándome para hacer el documental sobre trata de blancas y cada caso que leo y con cada persona que contacto es más horrible.
-Tiene que ser horrible pasar por todo lo que pasan esas mujeres y niñas- dice Bella.
-Lo es. Y para colmo llego a casa para que mi novia se ría de mí- dice fingiendo tono de enfado.
-Bueno no todo es mentira, la verdad sí que me duele un sitio- dice con voz sugerente. A la vez que levanta un poco las caderas para comenzar un vaivén sobre el regazo de Edward.
-Oh ese sitio es delicado- dice Edward- menos mal que sé cómo tratarlo.
Acto seguido pone a Bella de pie delante de él y pasa dos dedos por encima de los leggins justo donde está su clítoris. Bella coge la mano de Edward e inclinándose un poco hacia delante mete la mano de Edward por debajo de su tanga, piel con piel.
Edward había tenido que viajar a Arizona a principios de semana durante 3 días para su nuevo documental y cuando había vuelto Bella tenía la regla así que tras la abstinencia, ya no podían más.
Edward comenzó a acariciar el clítoris de Bella y ella con ambas manos bajó los leggins y el tanga para poder quitárselos. Sin el impedimento de la ropa Bella pudo abrir un poco más las piernas y Edward introdujo dos dedos en su interior. Acercó su cara al pubis de su novia y comenzó a lamer el clítoris mientras metía y sacaba con cuidado los dedos de la vagina. Bella le agarró la cabeza con ambas manos y le acariciaba el pelo y las orejas. Sentía como cada vez se acercaba más al orgasmo y separó la cabeza de su novio de ella. Con ambas manos le empujó hacia atrás y cuando Edward estuvo acostado en la esterilla Bella se sentó sobre él, poniendo su vagina sobre la boca de Edward. Mientras él seguía haciéndola sexo oral, ella se quitó el top deportivo quedando totalmente desnuda. Estuvieron así un tiempo hasta que Edward notó que Bella estaba a punto de correrse y se separó de ella.
-Eh- se quejó Bella- que solo me faltaban unos pocos segundos.
-Lo sé nena, pero quiero que te corras sobre mi polla, no en mi boca- la dijo mientras se desabrochaba el cinto y bajaba el pantalón hasta las rodillas-ven Bells. Sé que esto también te pone- la dijo a la vez que la agarraba por la cabeza y la conducía hacia su polla. Bella abrió la boca y se introdujo la punta en su boca donde su lengua no paraba de moverse. A Bella le gustaba y le excitaba pensar que ella le estaba volviendo loco y dándole placer. Edward lo sabía y disfrutaba mientras su novia le hacía sexo oral.
Cuando Edward estaba a punto de correrse se apartó de la boca de su novia. La colocó a cuatro patas y la penetró desde atrás. Agarrándose a la cadera de la chica, él entraba y salía mientras Bella boca abajo gemía y notaba como sus pechos se movían hacia adelante y hacia atrás al mismo ritmo que marcaba su novio. Antes de lo previsto ella comenzó a contraerse sobre el pene de Edward y se corrió gimiendo levemente. Cuando su orgasmo terminó Edward cambió de postura a la del misionero donde minutos más tarde se corrió el también.
-Echaba de menos el sexo- dice Bella tumbada en la esterilla mientras que Edward estaba aun apoyado en su pecho regulando su respiración.
-Ha sido una semana muy larga- le responde Edward un minuto más tarde ya recuperado.
-Mañana voy a estar agotada, hoy he tenido sesión doble de ejercicio- dijo riendo Bella.
-No sé porque te empeñas en realizar tanto ejercicio todos los días, estás buenísima- dice Edward mientras sube una mano desde la rodilla hasta el pecho de la chica pasando por el abdomen duro.
-Estoy buena precisamente por eso, porque hago ejercicio. Tú estás bueno porque tienes una buena genética pero eres un vago.
-Hablas como mi médica- le contesta Edward.
-Soy médica, la profesión va por dentro- responde la chica riendo. -Se nos ha hecho de noche mientras tú estabas ocupado bajo mis bragas.
-Oh mierda- dice Edward levantándose de repente alarmado.
-¿Qué pasa?- dice Bella mientras agarra el tanga y el sujetador deportivo.
-Que la cena se ha debido de quedar fría- dice él como si fuera la mayor catástrofe del mundo.
Bella se ríe y termina de vestirse a la vez que recoge la esterilla y Edward termina de atarse las deportivas.
-Suerte que tenemos microondas eh- le dice Bella a Edward mientras entran a casa.
Antes de irse a dormir Edward está leyendo un libro sobre la trata en la cama esperando a que Bella termine de ducharse y le acompañe. Cuando Bella sale se tumba en la cama al lado de su novio y le quita las gafas que usa para leer, seguidamente le quita el libro de sus manos y le besa cerca de la oreja.
-Mmm camisón- dice Edward mientras pasa una mano por las suaves piernas de su novia.
-Hace demasiado calor para el pijama convencional- dice Bella mientras echa hacía atrás la suave sábana que cubre su cama para meterse dentro.
-Siempre puedes dormir desnuda- responde Edward.
-Me gusta como piensas, pero me gusta la lencería- responde Bella.
Edward por otro lado sí duerme prácticamente desnudo, tan solo un bóxer cubre su cuerpo a la hora de dormir en los meses donde el calor es constante tanto de día como de noche.
Bella se tumba de lado en la cama y Edward se acomoda a su lado pegado a su espalda y pasando un brazo sobre la cadera de Bella.
-Hasta mañana- le dice Bella.
-Hasta mañana amor-
A la mañana siguiente cuando Edward se levanta a las 8, Bella ya no está en casa. Los turnos de Bella van variando a la vez que va alternando guardias, por lo que para Edward no es sorpresa levantarse y encontrarse solo en casa. Él por el contrario trabajando de periodista sus horarios eran… bueno no tenía un horario fijo. Cuando estaba grabando un programa podía trabajar más de 12 horas seguidas, cuando estaba investigando para grabar tenía un horario más flexible e incluso la cadena le permitía trabajar desde casa y cuando el programa ya estaba en fase de post producción tenía un horario normal de 8 horas diarias.
Cuatro días más tarde era el cumpleaños de Edward y Bella entró una hora más tarde a su trabajo para poder desayunar con su novio. Bella le preparó un desayuno completo con zumo de naranja, tostadas, bacon, huevos fritos y café. Desayunaron juntos y Bella le dio su regalo, un smart watch que contabilizaba los pasos, las pulsaciones…etc. Antes de irse a trabajar le dijo que tenían reserva para cenar a las 9:30 en uno de los restaurantes del centro.
Sobre las 3 de la tarde Edward estaba saliendo de la oficina de la cadena cuando su móvil sonó. Llevaba sonando todo el día con llamadas y whatsapps felicitándole. Se extrañó al ver el número de su madre de nuevo en la pantalla, pues ya le había felicitado esta mañana.
-¿Mamá?
-Ed, siento mucho pedirte esto en tu cumpleaños porque supongo que querrás pasarlo con Bella pero tu padre compró ayer una smart tv y no tenemos ni idea de sintonizar los canales. ¿Podrías pasarte un momento y decirnos como se hace?- pidió Esme.
-Claro- dijo un poco decaído, esperaba poder llegar a casa y estar con Bella hasta que fuese la hora de cenar- acabo de salir del trabajo así que voy para allá.
Cuando llegó a casa de sus padres su madre estaba sola con su pequeño sobrino, hijo de su hermano Emmet y su mujer Rose. El niño a penas tenía seis meses así que se pasaba todo el día durmiendo. No podía negar que con la llegada de su sobrino a él se le había despertado el instinto paternal, pero por ahora prefería disfrutar de su sobrino antes que embarcarse en el mundo de la paternidad, además no había tratado el tema con Bella. Ella no estaba cerrada a tener hijos pero tampoco habían hablado de cuando querían tenerlos.
En torno a las 5 de la tarde llegó Rose y Emmet a recoger a su bebé, Matt. Insistieron en quedarse un rato tomando café todos juntos para celebrar el cumpleaños de Edward pero un poco después llegó Carlisle de trabajar y al final salió de casa de su madre a las seis y media.
En cuanto vieron alejarse el coche de Edward, Rose llamó a Bella y la dijo que Edward ya iba para allá. Tras colgar el teléfono ellos también se pusieron en marcha para llegar a casa de la pareja.
Bella llevaba desde las 2 colocando todo para la fiesta en el jardín, las mesas, las sillas, la carpa, la decoración… el catering había llegado hace tan solo 20 minutos y estaban colocando la comida a la vez que la mayoría de invitados llegaban. Tras la llamada de Rose, Bella fue dejando pequeñas notitas de amor desde la entrada hasta la salida del jardín. La puerta del jardín estaba tapada con cortinas color azul impidiendo a Edward poder ver que había al otro lado.
Cuando comenzó a leer todas las notas y le llevaron hasta la puerta del jardín, él tan solo podía pensar en que su novia le esperaba al otro lado con algo, tal vez una cena aunque fuese temprano, o tal vez otra sesión sexo salvaje como la de hace unos días. Cuando abrió la puerta del jardín, un gran ¡Sorpresa! Llenó el espacio junto a la música que un dj pinchaba en una de las esquinas.
La primera en acercarse a Edward fue Bella, vestida con un vestido blanco de flores largo y con abertura lateral que estaba muy de moda.
Le dio un beso delante de todos los invitados y volvió a felicitarle.
-Te quiero- le dijo Edward a Bella- te quiero muchísimo Bella, muchas gracias por organizar todo esto.
-Yo a ti también te quiero cielo. Sé que últimamente entre grabar programas y documentarte para ellos has tenido poco tiempo para disfrutar de tu familia y amigos así que pensé que esta sería una buena ocasión para ello.
-Siempre vas un paso por delante de mis necesidades- dijo Edward riendo- te amo- dijo antes de volver a besarla.
Cuando acabaron el beso había una buena cantidad de personas rodeándoles para poder felicitar a Edward. Cuando estuvo libre de nuevo se acercó a Bella y pasando un brazo por su cintura la acercó a él.
-Muchas gracias a todos por venir y en especial a ti Bella, por organizar esto, por hacer que todas las personas que quiero estén aquí- la volvió a besar- sin embargo, me siento fuera de lugar, todos estáis tan bien vestidos y yo en vaqueros y deportivas- dijo haciendo que todos sus amigos se rieran.
-No te preocupes por eso cielo, arriba te he dejado un cambio de ropa preparado- le respondió Bella solo para que él pudiera escucharlo- te acompaño a cambiarte. Podéis ir empezando a comer- dijo dirigiéndose a toda su familia y amigos.
Subieron de la mano las escaleras y cuando estuvieron en el piso de arriba Edward arrinconó a Bella contra la pared y la besó de forma ruda.
-Te amo- le dijo de nuevo.
-Te amo- contestó la chica- por 30 años más a tu lado.
-¿Solo 30? Nena nos quedan por lo menos otros 50 años juntos porque desde hace 3 años y 7 meses, estoy con la mujer con la que quiero compartir mi vida. No me imagino viviendo sin ti- declaró Edward.
-Oh Ed, yo tampoco quiero vivir sin ti, eres mi persona, mi compañero, mi pareja, mi amigo, mi amante y algún día quiero que seas también mi marido y el padre de nuestros hijos- le dijo Bella emocionada.
-¿Quieres hijos?- le preguntó Edward sonriente. Precisamente esta tarde había estado dándole vueltas al asunto.
-Solo si son tuyos-
-¿Cuándo? ¿Ya?- dijo acercándose más a ella.
-Creo que aun no, aun quiero tenerte para mí sola-
-Pero el proceso de creación sí podemos ir practicándole ¿no crees?- dijo Edward mientras ponía una pierna de Bella alrededor de su cintura para que sus sexos se rozaran.
-¿Y los invitados? Se darán cuenta- rió Bella.
-Tú estate callada, confía en mí y dame 10 minutos- dijo Edward mientras se bajaba la bragueta de los vaqueros.
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20 minutos más tarde Edward y Bella bajaban de la mano sonrientes hacia el jardín donde los invitados comenzaban a preguntarse qué pasaba con los anfitriones. Sentados en la mesa y todos comiendo, James le enseñó a Edward un periódico donde en la sección de sociedad habían publicado la foto de Edward y otros tres chicos hace cuatro años cuando estaban estudiando en Nueva York. La foto la había enviado James al periódico para felicitar a Edward.
-Muchas cosas han cambiado desde entonces, para empezar me corté el pelo- dijo James haciendo reír a todos- pero fueron los seis meses que más he disfrutado de la vida. Todos los fines de semana nos íbamos a algún sitio de fiesta, conocimos a mucha gente. Bendigo la hora en la que la empresa nos recomendó hacer ese viaje para hacer ese curso de fotografía Ed.
-Sin duda fueron unos meses increíbles. Pero muchas cosas han cambiado desde entonces, yo por ejemplo ya trabajo y no solo estoy llevando cafés al jefe. Y justo a la vuelta de ese viaje conocí a la persona más importante de mi vida- Dice mirando a Bella y abrazándola- Volvía de Nueva York cuando una chica me empezó a gritar porque me llevaba su maleta- recordó riendo.
-Mi maleta era rosa y casualmente Edward, tenía una igual- dijo Bella.
-¿Rosa Edward?- rió Emmet.
-Para tu información la maleta es de tu mujer Rosalie.
-Es cierto- recordó Rose- se la dejé porque el chaval compró tantas mierdas en Nueva York que necesitó su maleta y la mía.
Estaban todos riendo cuando sonó el timbre de la casa.
-Ya abro yo, no os levantéis- dijo Esme.
Cuando Esme abrió la puerta se encontró con una mujer joven, 25 años como mucho, rubia, alta, ojos azules, vestida de manera sencilla, vaqueros, deportivas y camiseta blanca.
-Oh debes ser amiga de Edward- dijo Esme.
-Sí, ¿está él aquí?- preguntó la mujer.
-Sí, sí pasa, estamos todos en el jardín. ¿Trabajas con él?- dijo Esme mientras cruzaban la casa para ir al jardín.
-No, realmente hace años que no tenemos contacto. Le conocí en Nueva York hace 4 años.
-Oh, precisamente estábamos hablando de ese viaje ahora mismo- rió Esme cuando ya estaban en la puerta que daba al jardín.
Cuando llegaron al jardín todos se quedaron callados mirando a la extraña. Bella no sabía quién era esa mujer y Edward tampoco.
-Hola Edward, soy Irina- Se presentó la mujer. Edward empezó a quedarse frío, él había conocido una vez a una Irina pero llevaba años sin saber de ella- nos conocimos en Nueva York.
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¿Quién será Irina? ¿Y qué querrá de Edward tantos años después? ¿Qué os parece la relación de Edward y Bella? ¿Son monos o no?
Espero vuestras respuestas en los reviews, ya sabéis cuanto me gusta leeros ;)
Además ya sabéis, review es igual a adelanto, como la historia ya está escrita siempre habrá adelanto.
Bella Bradshaw
