Asuna

Capitulo único

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Entré y en seguida todos me empezaron a saludar, para ellos era normal verme ahí, como todos lo días, desde hacía tres meses.

La hora de visita aún no comenzaba, pero las enfermeras, que sabías de la situación, me dejaban pasar igual. La puerta se abrió frente a mis ojos, maldita modernidad, aún no me acostumbro; tomé el florero de la entrada y me dirigí al baño, tiré las rosas del día anterior y puse agua nueva para las flores del día, y lo coloqué en su lugar.

Me alisé la remera, que no había llegado a planchar en el apuro, y pasé a través de la fina cortina casi transparente que nos separaba.

Ahí estaba ella, recostada en esa cama, quieta, el único movimiento era el de su pecho subir y bajar, y el único sonido que podía oír era el del —horrible— Nerve Gear.

Su cabello estaba más largo de lo que recordaba y su piel estaba muy pálida, estaba más delgada y eso no me gusto, no quería que le pasara lo mismo que a mi.

Tomé su mano entre las mías e inmediatamente me sumergí en los recuerdos que teníamos del SAO, desde el primer día, la primera lucha, Yui, los días que vivimos de casados, nuestros amigos, la primera vez, hasta nuestras "muertes".

Quería saber que pasaba por su cabeza, quería saber en dónde se encontraba...

¿Estaba bien?

¿Era feliz?

¿Ella era feliz sin mí?

¿Acaso ella quería que la buscara, que la trajera a este mundo?

Todas esas preguntas rondaban en mi mente, cada vez que la iba a ver, bueno, en realidad siempre, es algo que deseo, deseo que ella este acá, conmigo, abrazándome, besándome, quiere que este acá, quiero traerla de vuelta.

Quiero que seamos felices, que todo sea como en SAO, quiero formar una familia con ella, quiero tener los amigos que teníamos en el juego, quiero que todo sea así de perfecto, quiero que ella este sana y salva y no peleando por sobrevivir, o lo que sea que esté haciendo ahí, sola.

Siento que me aprieta la mano, en imposible, seguro fue solo un reflejo, o una impresión mía.

La puerta se abre y entra su madre, me sonríe y sé que tengo que irme.

Y beso su mano deseando que este bien.