Flashback*

-¿Estás segura de esto, Bella? – Pregunté con la voz cortada, mientras mis ojos comenzaban a picar, rogando porque dejara salir a todas las lágrimas que comenzaban a inundar mis ojos.

-Sí, te amo, pero enserio necesito esto, además será lo mejor – Dijo apenas conteniendo un sollozo – lo mejor es que lo nuestro termine, por lo menos durante este tiempo, después ya veremos.

No aguante mas y dejé salir algunas de las lagrimas que tanto ansiaban salir mientras tomaba sus cálidas y suaves manos. –De acuerdo, solo quiero que sepas que cuando vuelvas, te estaré esperando, justo aquí – Dije mientras tocaba el árbol del Instituto donde estábamos justo en aquel momento.

En cuanto menos me lo esperé, escuche un gemido de dolor, provenía de los labios de Bella, quien en ese momento ya estaba hecha un peligroso mar de lágrimas, casi por inercia, limpié sus lagrimas, las cuales ya descendían como cascadas por sus mejillas.

-No Bella, princesa, no debes llorar, solo será durante el tiempo que estarás en Londres, ya verás que en cuanto menos te lo esperes, aquí estaremos los dos de nuevo, abrazándonos y recordando con alegría este momento – Dije en apenas un susurro, inseguro de que aquello en realidad pasara, 3 años era mucho y no sabíamos que ocurriría en ese momento.

Cuando lo noté, ambos estábamos llorando bajo la sombra de aquel árbol, abrazados como si eso fuera lo único que nos importara.

Fin flashback*

Ya era costumbre mía, todos los viernes últimos de cada mes, me encerraba en mí oficina, sentándome frente a su fotografía con una botella en mano. Siempre era lo mismo, me sentaba a recordar ese momento, llorando, esperando que ese día llegara, el día en que la mujer que me ha quitado el sueño durante 3 años regresara a mi. Los mismos años en que no ha sabido nada de ella.

Pero es por ella por la que no me he rendido, he estudiado y he luchado por ser el ingeniero más famoso y prestigioso del mundo, todo con tal de estar seguro de que noticias mías llegarían a sus oídos.

Yo soy un hombre de palabra y como le había prometido que la esperaría lo cumpliría.

De repente, recordé todo lo que yo había cambiado desde la partida de Bella.

Vivía con mis padres y mis hermanos, Emmett y Alice. Mis mejores amigos, Garrett y Jasper. Mi segundo amor después de Bella, la música, el baseball, todo eso había desaparecido. De vez en cuando recibía mensajes de Alice, la pequeña duende, había sufrido tanto o más que yo, desde la partida de Bella, ellas eran justo como hermanas, aunque Alice cubrió su dolor con oscuras capas de odio contra ella por abandonarnos y contra mí, por dejarla sola, de nuevo.

Ahora yo era el presidente de constructoras Cullen, una empresa dedicada a precisamente la construcción de casas, conjuntos habitacionales, presas, de todo un poco, como decía mi padre Carlisle, quien había decidido retirarse para viajar por el mundo con mi madre, Esme.

Abrí con cuidado el cajón de mi escritorio, el único que tenía bajo llave, busqué entre todo el papeleo y ahí estaba, la foto de mi familia, en esa foto yo era feliz, al fondo nos encontrábamos, Emett, Carlisle, mi padre, y yo, en el sillón, estaba sentada mi madre Esme, con aquella cara angelical enmarcada por aquellas cascadas color miel, a su lado, parada junto al sillón y sosteniendo la mano de mi madre, se encontraba Alice, con su pequeña cara de duende, con una sonrisa que contagiaba a todo el mundo. Me permití sonreír al ver aquella fotografía, añoraba aquellos tiempos, pero no podía volver a ellos, aun no, yo me he prometido que volvería, hasta que mi vida estuviera completa, con Bella en ella de nuevo.

De repente miles de dudas me invadieron, ¿dónde estaría ella en este momento?, ¿se acordaría de mi?, ¿habrá conocido a alguien más?..

Todas esas dudas se disiparon cuando encontré la foto de grupo, a diferencia de otras fotos, en esta nos habían permitido ponernos junto a quien más quisiéramos, todo por ser el último año de preparatoria. Yo estaba detrás de Bella, sujetándola por la cintura, Alice estaba detrás de nosotros muy cercana a James, el chico que era su novio desde que se conocieron y hasta el momento; por otro lado, Rosalie estaba coqueteándole a Emmett mientras que él no le era para nada indiferente, debajo de nosotros, sentadas, se encontraban Victoria, Lauren, Jane y Jessica, esas 4 se habían dedicado a hacerle la vida imposible a Bella, aunque Victoria nunca fue tan mala, ella únicamente acompañaba a las otras 3 en el momento de molestar a Bella, por lo que Victoria después se hizo la mejor amiga de Bella, Alice y Rosalie.

Estaba tan envuelto en aquellos recuerdos, hasta que el sonido de Stand By Me de Ben-E-King me despertó de mis ensueños. Mire la pantalla del celular, pero el número no estaba registrado y no recordaba habérselo dado a alguien.

-Hola- respondí aburrido

-Edward, ¿eres tú? – Dios, esa voz, era Bella. Mi Bella.

-Sí, princesa, soy yo – Dios mío, nunca había sido tan feliz

- Edward, necesito tu ayuda, estoy en Forks.- Sonaba agitada y sobre todo temerosa

- ¿Qué ocurre Bella?, ¿Dónde estás exactamente? – Toda alegría comenzó a irse de mí, en cuanto sentí que Bella, mi Bella estaba en peligro.

-Edward, iba rumbo a tu oficina, me dijeron que ahí estarías, pero desde que llegue de Seattle, un auto me ha estado siguiendo y tengo mucho miedo – Los sollozos comenzaron a inundar su cálida voz de ángel.

- Hermosa, ¿por dónde estás?, dime e iré por ti. – Rápidamente me levante de mi silla, tomé mi chaqueta y comencé a bajar al estacionamiento, donde se encontraba mi auto.

-Te estaré esperando en el Instituto Forks, Edward, no tardes – Suplicó con voz temerosa.

Ambos cortamos el teléfono.

Al subirme al auto, la felicidad me inundó de nuevo, vería a Bella, la vería de nuevo. Arranque y en menos de 2 minutos ya estaba estacionándome en el aparcamiento del Instituto.

Me asusté al no ver a nadie cerca, cuando de pronto un taxi se detuvo frente a mí, y de él bajó, el ángel más hermoso de todo el universo, era Bella, mi Bella. Se veía espectacular, con un vestido a medio muslo, color negro, su cabello había crecido hasta media espalda, creando hermosas ondas color chocolate. Me sorprendió verla usando tacones stilettos, caminaba con paso firme pero inseguro. Se detuvo a unos pequeños pasos de mí y fue cuando la escuché hablarme en persona.

-¿Edward?, ¿enserio eres tú? – Preguntó como si estuviera frente a un extraño

-Claro que si princesa, soy yo, ¿no me recuerdas? – Sentí mi corazón hacerse añicos, Bella se había olvidado de mi.

- No, no es eso, si no que te has puesto mucho más guapo, no te recordaba así.- Dijo mientras esbozaba una hermosa sonrisa y colocaba su pequeña mano en mi mejilla.

No atine a hacer nada más que sonreírle de vuelta y abrazarla. Pronto, un rechinido de un auto nos sacó de nuestra burbuja de reencuentro. Era un porshe amarillo, era EL porche amarillo de mi hermana Alice.

De pronto la melodía de "Memories" de David Guetta inundó el perfecto silencio del estacionamiento. Del auto bajaron Alice, James y Victoria.

-Vaya, vaya, los tortolitos se han reencontrado.- Escupió Alice como la víbora en la que se había convertido. – Vamos chicos aunque sea apláudanles. –Dijo mirando a Victoria y a James.

-Alice, ¿eras tú? ¿Tú me estabas siguiendo? – Escuche tartamudear a Bella, mientras me miraba confusa

-Claro, Bellita, era yo, ¿quién más?- Respondió con sorna en su voz.

-Alice, déjanos en paz, y lárgate a amargarle la vida a los demás- Reproché mientras abrazaba a Bella contra mi cuerpo.

-Oh claro, ya me voy solo quería asegurarme que ESTA mujer, si era Isabella Swan, la misma que nos ha arruinado la vida a nosotros.

Acto seguido, se subió a su auto, junto con James y Victoria y se fueron tan rápido como pudieron.

De pronto escuche los sollozos de mi ángel y de pronto murmuró "Aun me odia"

Bpov.

Las palabras de Alice me dolieron hasta el alma, al notar que ella aún me odiaba y que tal vez jamás me perdonaría por haberle hecho tanto daño a su hermano. Claro, ella no supo todo lo que yo sufrí. Mi padre lo había arreglado y yo no podía negarme.

Sus palabras me hicieron recordar la llamada que me hizo el día que partí.

Flashback*

El tono de mi celular comenzó a sonar, aun faltaba una hora para que pudiéramos comenzar a abordar el avión así que entre al baño a contestar.

-¿Bueno? Alice.. – Estaba alegre de que mi mejor amiga me llamara para despedirse.

- Isabella, espero y ahora estés feliz, ya has alejado a Edward de nosotros y lo has dejado sufriendo. – Escupió tan rápido que apenas y pude entenderle, aunque eso no evitó que me doliera escucharlo de su boca.

-Alice, no espera – intenté defenderme pero ella me interrumpió

- No, no esperaba menos de ti, no puedo creer que te abrí las puertas de mi corazón y de mi casa, eres la PEOR mujer que he conocido, y me alegro de que te hayas marchado, ahora se el tipo de mujer que eres, TREPADORA. – Gritó Alice mientras yo ya no pude contener el llanto, al intentar hablarle de nuevo y explicarle las cosas, ella me grito un " te odio" y colgó el teléfono sin darme tan siquiera la oportunidad de defenderme.

Fin flashback*

No, no podía ser que ella me odiara, era mi mejor amiga. Debía ser que estaba dolida. Si, probablemente era eso.

-No te preocupes princesa, todo estará bien. – Me consoló Edward mientras acariciaba mi cabello.

Le tomé la mano y camine, jalándolo, hasta un árbol, nuestro árbol. El mismo donde Edward me había prometido que nos veríamos el día de mi regreso.

-Edward, te extrañé, no sabes cuánto. –Dije mientras acariciaba su rostro.

-Yo también princesa, no sabes cuánto tiempo te extrañe. Te amo. – Respondió mientras tomaba mi mano y la besaba.

-Yo te amo más. – Dije mirándolo a los ojos y acercándome a su boca. El tomó mi rostro, y nos fundimos en un intenso beso.