Escribiendo Just for teh lulz pensé que sería bueno publicar una introducción a esta idea, tal vez a alguien le podía gustar
Sentada sobre el césped recién cortado de su jardín miraba atenta el desfile de recuerdos que pasaba ante su partida, observaba la escena con cierta melancolía atorada en la garganta que la ponía de mal humor. Irrisorio. El templo de su calvario estaba siendo demolido y ella no podía más que sentirse triste, las paradojas de la vida.
- Esto es lo que siempre quisiste
Sí, eso fue lo que siempre quiso, pero nadie le había dicho que deshacerse del pasado propio podía ser doloroso, aunque éste ya lo fuese sin necesidad de adhesiones. Quizás era la tendencia humana al masoquismo lo que se había apoderado de ella, negarse a aceptar que algo importante se convierta en un recuerdo lleno de polvo. O tal vez sí lo era algo propio de los cambios drásticos. No pensaba darle más vueltas al asunto, de cualquier forma.
Se levantó con lentitud para recibir el papel que le extendía el encargado de la demolición, firmó con rapidez y dijo secamente
- Yo me retiro, mañana vendrá el corredor de propiedades a constatar que todo esté en orden.
El hombre la miró fijamente, con un ademán de su mano se despidió y se alejó.
- Nos vamos?
- Sí.
Ambas mujeres subieron al automóvil blanco que las esperaba en la entrada. Ni una palabra salió de sus bocas durante el trayecto al aeropuerto, sólo al momento de la despedida un gran abrazo que junto a la promesa de visitas asiduas selló una amistad gestada desde la más tierna adolescencia. Ino siempre significó para ella la hermana que nunca tuvo, la indispensable en todo momento, pero también la persona a la cual le había dicho de todo, menos lo mucho que la quería y necesitaba. Sin duda alguna la extrañaría y el peso de las palabras nunca dichas estaría presente, haciendo presión continua en su mente, porque no quería que esa mujer pasara a formar parte de esas memorias empolvadas que intentaría crear a partir de la completa destrucción de su hogar y la huida a otras tierras.
Cuando era una niña había vivido momentos difíciles en completa soledad, y no sólo por su condición de huerfana, sino porque ese mismo hecho gatilló en ella una conducta de autosuficiencia y lejanía con sus pares, una automarginación que le había arrebatado la infancia y otras cosas de valor. Vivió inmersa entre los deberes y responsabilidades que la buena posición económica heredada de sus padres acarreaba y aunque estaba rodeada de gente que se preocupaba o pretendía preocuparse por ella, sólo unos cuantos llegaron a adentrarse en sus sentimientos, así mismo, a pesar del cariño recibido el vacío siempre estuvo ahí, destruyéndolo todo desde dentro e impidiéndole entregarse, porque inexplicablemente no sabía confiar en la gente. Su carácter había sido curtido con duros golpes propinados por el azar y otros tantos propinados por ella misma. En el accidente no sólo perdió a su familia, perdió también algo más profundo.
Luego de pasar años atormentándose con el pasado se dio cuenta de que debía mirar hacia delante, desde entonces intentó borrar los recuerdos de su memoria para que dejaran de acaparar sus sueños y transformarlos en pesadillas, lastimosamente todo intento fue en vano. No podía simplemente dejarlo atrás, no podía quedarse únicamente con lo bueno. Recordar lo bonito le hacía revivir la parte aterradora; Estaba profundamente herida, y por eso decidió que lo mejor era aprender a vivir con la yaga en lugar de olvidar.
Así fue como se embarcó en un viaje sin retorno hacia otra nación, con miras a otra vida, con el apoyo de su primo Naruto que esperaba su llegada. Y luego de un largo momento concentrado en un sólo suspiro, ya estaba bajando del avión.
