Sailor Moon no me pertenece.

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Hijas de la Luna

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oOoOoOoOoOoOo~"El pasado es la única cosa muerta cuyo aroma es dulce"~oOoOoOoOoOoOo

- Edward Thomas -

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Prólogo

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La brisa de la noche mecía sus rojizos cabellos. Era muy entrada la noche, pero no había podido dormir en lo absoluto. Por el balcón observa la majestuosidad de su reino, el que había podido levantar de sus cenizas en tan poco tiempo. Pero había algo más, era otra cosa que la mantenía desvelada.

Eran sus sueños. Pesadillas de recuerdos de una vida pasada, una vida que había quedado en el olvido hasta no hace mucho. Un secreto que pocos sabían y muchos lo habían olvidado. Ella había sido elegida para ser la protectora de unos príncipes que habían sido tragados por el olvido, para que su destino no fuera el mismo del pasado.

Suelta un profundo suspiro. Estaba cansada de cargar con esa carga tan pesada, un secreto que ellos tenían el derecho de saber pero que le había privado de ello. Pero, ¿qué podía hacer ella siendo una simple princesa de un reino que acaba de florecer? Nada. Sencilla y claramente nada podía hacer, solo tenía que obedecer el mandato él y ella ha dado.

Un aroma suave de agua de rosas y canela acarició sus fosas nasales, era el dulce aroma que solo tenía una sola persona en el pasado. Ella había regresado después de todo este tiempo, seguramente, para arreglar los asuntos pertinentes.

- Tanto tiempo, princesa. – una voz suave ronronea en las penumbras rasgando el silencio de la alcoba real.

Vuelve su mirada al interior de su habitación, donde la luz de las lunas no lograba tocar completamente a la persona perteneciente de aquella voz. No había necesidad de ver su rostro para saber de quien se trataba. Su vestido blanco virginal con bordados en oro llegaba a escasos cinco centímetros sobre la mitad del muslo; unas botas blancas que le recordaba a las de la Princesa de la Luna, con adornos en oro en forma de estrella en el borde superior, los mismos que poseía en los antebrazos y muñecas, como también la tiara de plata que brillaba tenuemente sobre su frente donde mantenía la marca de la familia a la cual pertenecía. Podía ver entre la oscuridad dos pequeños broches de plata sobre sus cabellos dorados en forma de alas en ambos lados de su cabeza. La tiara y la gargantilla revelaban el alto puesto que ella poseía.

- Su Alteza, es un placer tenerla aquí. – con una reverencia devuelve el saludo a su invitada.

Otras tres sombras se unen a la reunión, ocultas en la oscuridad tras la primera sombra. Kakyuu no se inmuta ante sus presencias, conocía a cada uno muy bien.

- ¿En qué le puede ser útil? – Sabía que ella no estaría a esas horas por solo una visita casual.

La chica sonríe en las sombras.

- Tengo una orden para ti – comunica con voz tranquila y fría –, y es mi deseo que se lleve acabo enseguida.

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Había sentido unas presencias extrañas que provenían de la habitación de su princesa, ha donde se dirigía a paso apresurado junto a las otras dos Sailors. Estaban en tiempos de paz, el caos había sido destruido, no podía ser que nuevos enemigos quisieran corromper la armonía de su reino. Ni pensarlo, pensó con molestia. Nunca permitiría que su mundo fuera destruido nuevamente.

Sus pasos resonaban en los oscuros y solitarios pasillos. Faltaba poco, ya casi llegaban. Su respiración era agitada por la carrera, su corazón latía con fuerza, y sus sentidos estaban agudizados ante cualquier irregularidad que pudiera presentarse en cuanto llegaran a su destino.

La puerta de la habitación real se mostraba ante sus ojos. Sin esperar a que recibiera la orden de poder entrar, abren las puertas de golpe llamando a su princesa. No se habían equivocado sobre las presencias que habían sentido que eran ajenas a las personas del reino.

Cuatro personas se encontraban en la habitación junto con su princesa. La que estaba más cerca de Kakyuu posa su vista lentamente sobre las tres Sailor Star que acababan de hacer su aparición. Sus ojos azules fríos como el hielo hace estremecer a las recién llegadas. No mostraban sentimiento alguno, era una mirada tan filosa como una espada.

Ignorando a las recién llegadas vuelve su ojos celestes en los rubí de la princesa. Le susurra una que otra cosa que no logran escuchar. Dirige una mirada inquisidora a las Sailors Star, que por algún motivo no había logrado moverse ni un apéndice, y sonríe. Una sonrisa que hiela la sangre de las tres guardianas, pero que a su vez desprende una calidez que las acaricia con dulzura.

Como ilusiones en el desierto, las tres sombras que acompañaban a la primera desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. La joven que permanecía con la princesa de fuego mantenía observando a las Sailors con su sonrisa marcándole el rostro.

- Nos veremos muy pronto… chicos – se despidió la joven misteriosa dejando a las Stars completamente confundidas.

Desapareció igual que sus otros acompañantes. El silencio y la confusión reino en el lugar. Fue la princesa quien rasgo aquel incomodo silencio con su voz serena.

- Tenemos que partir… Quisiera explicarles el motivo pero me es imposible hacerlo. Solo quiero que confíen en mí.

- ¿A… a dónde partiremos, Princesa? – se aventuro a preguntar Star Maker.

No responde. Solo sonríe con dulzura. Estaba segura que sus estrellas estarían más que felices por el lugar a donde iban.

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oOoOoOoOoOoOo~Del pasado regresa la oscuridad, del pasado se anuncia un futuro cruel, del pasado se revela el secreto del presente.~oOoOoOoOoOoOo

- Selyna Kou -

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¡Hola!

Espero que le haya gustado el prólogo. Este fic lo tenía guardado en lo más profundo del disco duro de mi computadora XP

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