Días de sol
Mis días eran nublados, unos padres que no me querían, una hermana que me odiaba y no hablar del resto de mi familia. El chico que estaba a mi lado, no lo quería ni él a mí. Él se casaba conmigo por las apariencias, él quería a otra pero no era lo que sus padres querían para él y yo me casaba con el por no seguir viviendo en casa. Él y yo nunca nos querríamos y yo lo sabia, y sin embargo aquí estaba apunto de casarme y la persona de la que estoy enamorada esta presente en la boda.
+ Dos meses antes
Estaba delante de la persona que quería, apunto de darle mi virginidad. Cuando me besa siento que el tiempo se para y el mundo se va y solo estamos el y yo. Él procura no hacerme daño, limpia cada lágrima que sale de mis ojos que no son de dolor si no de felicidad. Felicidad de estar con el, felicidad porque a su lado soy feliz y felicidad porque el será el primero y no are el amor con alguien que no sea él.
Nos quedamos en la cama abrazados, no sé cuanto tiempo pasamos así, pero pareció infinito, pero tenia que irme.
-Tengo que irme ya. – Digo. No tengo ganas de irme pero es lo que tengo que hacer.
-¿Después de esto seguirás con la boda? – Yo solo asiento sin poder decir nada.- Pero yo te quiero, ¿lo entiendes?
-Si que lo entiendo, pero el es mi prometido. Te he dado todo lo que tenia. Ahora tienes dos cosas que son mías, por favor cuídalas bien.
+ En la actualidad
Aun habiendo sido la persona mas rastrera del mundo, el esta aquí en mi boda se que me sigue queriendo y yo lo sigo queriendo a el.
Miro a mi prometido que tienes tan pocas ganas como yo.
-Yo no puedo seguir con esto- le susurro.
Antes de que el cura empiece la parte del "si quiero", noto unos pasos en la iglesia, miro y lo veo a él.
-¡Qué paren la boda!
-¿Hinata que haces?- dicen mi padre y mi madre a la vez.
-No quiero seguir con esta farsa, ni yo lo quiero a él ni él a mi. –Naruto seguía de espaldas- No pienso seguir siendo la perfecta, ni hacer algo que no quiero. Le estoy haciendo daño a la persona que quiero. Ese chico esta aquí, fui una rastrera con él, cometí un gran error. Recuerdo que me dijo que me quería pero yo no le conteste. Yo también y he tardado mucho en darme cuenta, solo espero que no sea demasiado tarde. Te esperare en el mirador esta noche, da igual la hora que sea, estaré allí.-Veo que cuando termino de hablar el se marcha. Me giro hacia mi ex-prometido y le doy el anillo de pedida- Cásate con ella sin importar lo que digan los demás.
Salgo de la iglesia y me voy a cambiarme, algo sencillo unos vaqueros y una camiseta. Salgo de casa y voy al mirador todavía es temprano pero así estaré aquí cuando llegue. Pronto empezó ha hacerse de noche, pero todavía no llegaba. Me levanto y me acerco a la barandilla. Pocos minutos después alguien me rodea con los brazos.
-Te costo mucho admitirlo.- su suave y aterciopelada voz en mi oído me hizo sonreír.
-No quería pasar una vida desgraciada con tan solo un recuerdo tuyo, uno que seria para siempre. Me pregunté, ¿por qué tenía que casarme con alguien que no quería? ¿Por qué no estar con quien si quiero? Me di cuenta tarde y creí que te perdía.
-A mí nunca me vas a perder.
-Ni tú tampoco a los dos.
-¿Cómo a los dos?– dice el confuso. Cojo su mano y la llevo a la parte de abajo de mi abdomen.
-A mi y a el o a ella. – él me da la vuelta y me abraza con cariño.
-Hinata, ¿por qué no me lo dijiste antes?- Me acaricia la mejilla con amor y me sonríe.
-Pues si me casaba, estaba pensando en si te lo diría. Ahora ya lo sabes, ¿no? Yo no sabía si decírtelo y si me rechazabas. –Pongo mi mano encima de la suya.
-Yo te quiero no iba a dejarte sola.
Él se acerca y me besa, y como aquella noche todo mi mundo se va. Y pese a todos eses días nublados encontré al sol que ilumina mi vida y ahora todos los días son Días de sol.
