Do I Wanna Know?

DISCLAIMER: Ninguno de estos personajes me pertenecen, así que agradezcamos a J. K. por crearlos y nosotros darles una mejor historia.

I dreamt about you near me every night this week
how many secrets can you keep?

I don't know if you feel the same as I do
we could be together if you wanted to.

DO I WANNA KNOW – ARCTIC MONKEYS

Suspiras con los ojos cerrados, la sensación de la piel fría bajo tu mejilla es placentera y el ritmo acompasado de sus respiraciones es una tenue canción.

—¿Estás dormida? —Susurra aquella voz que te vuelve loca.

—No— Respondes en un susurro imperceptible.

—Luces cansada— Dice Hugo en un tono de preocupación en su voz. —Deberías dormir.

—No tengo deseos de dormir— Confiesas y refuerzas el abrazo sobre el pecho desnudo del chico.

—Está bien, pero deberías hacerlo— Accede y besa tu cabeza, te estremeces y él puede notarlo inmediatamente.

El incómodo silencio en medio de la madrugada te hace pensar como cada noche junto a él. ¿Cómo es posible que continúes sintiéndote así? Deberías estar acostumbrada. Aún así, te recriminas el dejarte manejar por tu corazón débil, sucumbiendo a una tentación que no corresponde a un sentimiento razonable, sino a una necesidad de sentirte mediocremente correspondida.

"Mediocremente" porque entre él y tú no puede existir absolutamente nada; son primos y punto.

Eres su Lily, te aprecia, te estima, te respeta, incluso pide tu autorización para algo sobre lo que, él sabe, tiene absoluto permiso. Pero no te ama. Eso lo tuviste claro desde un principio y te importó muy poco cuando eso sucedió por primera vez. ¿Cuántas veces ha intentado excusarse?, tú simplemente no quieres oír sus razones, lo entiendes bien, te has convertido en una necesidad cual si fueras alcohol o droga, y aunque suene perverso, te complace. Es lo máximo a lo que podrías aspirar en esta situación.

—Tengo que hablar contigo.

—Ya te dije que no necesito razones, esto está bien, siempre y cuando lo mantengamos de este modo…

—¿Íntimo?

—No es la palabra que buscaba, pero sí.

—No está bien y lo sabes.

—No me interesa, puedo vivir con eso.

—Mentirosa— Te recrimina posando su mirada en tu rostro. —Te conozco demasiado bien como para fingir que todo es perfecto cuando te estoy haciendo daño.

—No me estás haciendo daño, Hugo, ambos accedimos a esto y no hay problema alguno con eso.

—Por supuesto que no Lily. ¿Siempre tienes que ser tan testaruda?

—¿Quieres hablar de algo en particular?

—De hecho sí,.. ¿Hace cuánto estamos en esto?

— Unas…tres semanas

—Bien, hace tres semanas entonces me considero un ser patético.

—¿De qué rayos estás hablando?

—¿Qué otra persona podría hacer esto y pretender que la vida sigue siendo la misma?

—Yo.

—Eso no cuenta, incluso tú has cambiado… Lo último que quiero es lastimarte— Él suspira, se toma una pausa y finalmente contesta —Eso tiene que acabar.

—No tiene por qué, yo puedo con esto.

—Falso. ¿No ves cómo estás ahora? Es mi culpa, no debí permitir que sucediera esto.

—¡Fui yo la que lo permitió!—Exclamas, olvidas que debes mantener la voz baja para no despertar a tus padres, unas habitaciones más allá. — ¿Qué no lo entiendes? Ambos estamos en esto, ambos aceptamos las consecuencias, porque sabíamos perfectamente lo que queríamos.

—No puedo… No es como si fuésemos unos desconocidos que de la nada se convierten en amantes y pueden dejarse de la noche a la mañana y aparentar no haberse conocido jamás, en este caso, nosotros somos familia…

—¡Es mi maldita decisión si soy tu amante o tu prima!

Aún recuerdas con precisión la primera vez que sucedió, en la que al despertar y vestirse, él te dijo con palabras monocordes y lastimeras que no pasaría de nuevo. Una semana después, habían terminado en el mismo sitio. ¿Y cómo dejarlo ir si lo quieres tanto?

—Será tu decisión, te quiero, por eso mismo no quiero seguir con esto.

—Pero no me quieres del modo en que yo quisiera—susurras intangiblemente sin que tus palabras lleguen a sus oídos —No lo entiendes, estar contigo me hace sentir…feliz.

—¿Eres feliz con estos simples encuentros en los que solo hacemos el amor? Créeme, estarás bien sin mí y sin esto.

—¿Cómo puedes asegurarlo?

—Eres Lily, tienes la fortaleza de toda una mujer valiente

—Bien, siendo así el caso, ¿qué harás tú si ya no estás conmigo? — Decides plantearle aquella situación la cual esperas, él recapacite muy bien.

—Yo…no estoy seguro— Confiesa abatido —Es decir, sí disfruto estar contigo pero no puedo jugar con tus sentimientos, aprovecharme para conseguir lo que yo quiero.

—Por si no lo notaste, ya lo has obtenido.

—¿Cómo puedes permitirme permanecer en tu vida cuando no hago más que lastimarnos a ambos?

Era un punto que habías examinado con anterioridad y juzgabas que estaba bien, es decir, era un encuentro solo de los dos, algo que él solo podía compartir contigo y tú con él. Casi diseñados uno para el otro. En resumidas cuentas: solo habían estado con el otro, desde siempre.

—¿Cómo puedo? —Sonríes irónica ahogando un sollozo. —Cada vez que te escurres por mi habitación y me preguntas si puedo ser tuya me hace sentir que soy importante para ti. No…no sé cómo explicarlo, suena bastante idiota pero te quiero y el punto es que no importa lo que tenga que hacer para estar a tu lado.

—Pero no recibes nada a cambio excepto…esto…— Señala a ambos, desnudos bajo las sabanas.

—Bastará, por ahora— Concedes, quizá no pueda durar para siempre pero harás lo que puedas para lograrlo.

Él accede sin reclamaciones, aun mirándote con cierta ternura

—Lily…— Te llama, posas un dedo sobre su boca y te colocas sobre él.

—Hugo…solo continuemos en…lo íntimo— lo haces callar con su propia palabra.

Sonríes y él te atrae a su rostro, te roba uno de esos besos que te acelera el corazón. Te toma por las muñecas y cambia sus posiciones, él arriba de ti. Sonríes para tus adentros, todo parece perderse cuando toma tus caderas entre sus manos extendiendo el momento en el que se hace de tu cuerpo con la misma facilidad que la primera vez.

—Si quieres seguir con esto… solo prométeme una sola cosa, y nos olvidaremos de todo lo demás— Susurra en tu oído, manteniendo aquella peligrosa cercanía que tanto conoces. —Se mi novia.

Tu corazón se detiene casi de inmediato, tu razón aun esta turbada por sus palabras, pero en tu interior sabes que en las palabras de Hugo Weasley nunca hay duda alguna en lo que dice y solo puedes atinar a sonreír abiertamente ante él, mirándolo de una forma tan intima que solo los dos pueden entender, aquel lenguaje de miradas que los delata… el silencio que se transforma en aquella respuesta más que afirmativa; solo atinando a adherir nuevamente tus labios con los de él, uniéndose por fin de la forma que tu esperabas… no solo como la simple diversión de tu primo, sino como lo que ahora eran, y que nadie, ni siquiera los prejuicios de la familia los separaría.

Tu interior lo recibe con placidez dejando emitir un gemido que brota de tu boca cuando te enviste por primera vez, cada movimiento seduce y alivia por igual, ¿Cómo pudo pensar en renunciar a esto, a lo que él te había mostrado en todas las formas posibles?

No, simplemente no pueden.