Y como si fuera una pesadilla, tu recuerdo volvió a mi mente.

Mi corazón volvió a latir cuando mi subconsciente gritaba tu nombre. Sin embargo, no puedo comprender el dolor que yace en mi alma, desde que en ella sólo perdura el polvo de tu recuerdo.

Dicen que cuando dos almas destinadas a crear un universo, se separan para siempre, una de ellas voltea y ésta, al ver que su amada sigue su camino, rompe a pedazos.

No hay ser más valiente que el que recoge sus propios pedazos, sólo con la ayuda de sus penas.

Tomé mi bebida, preparada para brindar porque tu recuerdo se había ido… volviste.

Mi pintura tomó el tinte rosa, mas los rastros de deterioro aún continúan en ella. Volvió a reflejar la utopía, tan perfecta e inalcanzable; poco a poco, el color rosa era absorbido por el tono que yacía debajo de éste, y, como consecuencia de haber intentado esconder los errores, el pegamento luchaba por hacerse notar.

Escribo esto mientras en mí cae una fuerte tormenta.

En las noches siento tu mano encajar con la mía, como dos piezas de rompecabezas, hechas a la perfección. Sueño con tus cabellos dorados, los cuales calmaban la miseria de mi alma. Despierto desesperada, buscando tu pecho para refugiarme de mis demonios, sin embargo, ellos sin ti, han sabido manejarme, su fuerza cada vez es mayor y yo cada vez me alejo de lo quise llegar a ser.

Siempre dije que me gustaría verte feliz, con o sin mí.

Esas sólo fueron mentiras… pero no todavía no soy buena mintiendo, creo que me faltó aprender de ti, el don de mentir.

Deseo que aceptes mi alma, la cual nunca dejará de amarte.

«Hasta que la muerte nos separe»

Me engañaste con esas simples palabras, aunque podré ver si mi amor sólo llega hasta la muerte, pero siento y añoro que éste dure para siempre.

Te amo Lucy Heartfilia.

Por favor, acepta que Flare sea tu ángel guardián. Te protegeré aunque no me veas ahí.