Love Rain.

Reto propuesto por TheBlueJoker.

Espero que te guste, y perdón por la tardanza.

Los personajes no me pertenecen.

-oOo-

— Deberías comer un poco más Katniss, estás muy delgada — le decía Prim.

— Lo siento, patito, pero ya tengo que irme — se despidió con un beso en su frente.

En el trayecto hacía el bosque muchas personas le sonreían o saludaban. No es algo que le molestara, las personas se habían vuelto mucho más felices después de la guerra (el enorme peso de mandar a sus hijos a los brazos de la muerte, el hambre, la muerte que podría tomarte en cualquier momento eran cosas del pasado, un simple recuerdo).

Le gustaba toda esa paz, muchas personas lo habían perdido todo pero eso no les quitaba las ganas de salir adelante.

Al llegar al límite del Distrito se encontró con la nada. La reja que los separaba de la hambruna y libertad había sido de las primeras cosas que se derribaron cuando las personas comenzaron a volver. Sin embargo ella tenía esa manía de quedarse unos segundos en silencio como si aún hubiese algo que se atravesara en su camino.

Otra de las cosas que cambiaron fue que cualquiera podría ir al bosque a la hora que quisiese, la minoría lo hacía, los demás aún tenían miedo de ir a lo desconocido.

Tomó su arco en el mismo tronco donde lo dejaba, ya no era ilegal tener armas pero ella seguía haciéndolo, era casi un animal de costumbres.

A pesar de tantos cambios en el poco tiempo que había pasado elbosque seguía siendo su lugar favorito. Ya no necesitaba cazar para mantener a su familia; Prim y su madre habían abierto una botica en la casa, sin contar que los Vencedores sobrevivientes seguían obteniendo el dinero que se les daba después de los Juegos (dinero que ella siquiera había tocado).

Era un sábado lo que significaba que estaría esperando a Gale para sercompañeros de caza como en los viejos tiempos. Claro que, decir "viejos tiempos"era solo una expresión.

Sí, habían vuelto a ser mejores amigos.

Sin embargo nada volvería a ser como antes. Se tenían el uno al otro; se vieron crecer, es sus mejores momentos y en los peores.

Pero a ella le faltaba algo.

Y es que eran esas noches (peores que las normales) en las pesadillas se presentaban y su mejor amigo no podía hacer nada para calmarlas.

Ese era un momento que guarda para Peeta.

Peeta.

Fueron exactamente 8 meses desde su llegada, la noticia no la tomó de la mejor manera, y a pesar de las palabras de Prim de intentar ayudarlo a no estar tan confundido su relación se había vuelto solo cordial.

Todo es muy interesante — parloteaba Prim mientras comían — lo único que lamento es ser muy chica como para ser aceptada en clases avanzadas, les he demostrado que soy la mejor de mi salón y aun así se niegan a dejarme practicar con los mayores.

Tómalo con tranquilidad, Prim — decía Katniss — ya verás que en unos cuantos meses comenzarás con Medicina.

La escuela fue de las primeras cosas que se reconstruyeron, luego de eso enviaron varias personas capacitadas del 13 para ser maestros pero solo en escuela básica. Pocos mesesdespués construyeron un edificio al que llamaron "Sede de sabiduría", era un nombre extraño aunque muchos estuvieron de acuerdo con el nombre ya que llamarlo escuela le quedaría corto.

Antes lo llamaban "Universidad"dijo Haymitch.

Prim seguía argumentando el porqué debía saltarse los próximos años de escuela básica cuando alguien tocó la puerta.

Yo abro — dijo su madre.

Katniss — chillo su hermana pequeña — ¿Quieres saber que pasó esta tarde en el hospital?

A parte de sus estudios Prim era ayudante en el hospital delDistrito.

Buen día, señora Everdeen — saludó Haymitch. Era extraño verlo fuera de su casa, no porque no fuese bien recibido; entre los gansos y el alcohol ¿quien tenía tiempo de visitas? — Si no le molesta, necesito hablar con Katniss.

Adelante — ofreció ella.

Ambos entraron al comedor para ver a una Katniss medio pálida.

Entonces... — charlaba Prim, quien con el tiempo se había puesto más parlanchina. — Lilia intentó poner un catéter por primera vez pero no siempre se puede a la primera — A Haymitch le encanta ver las reacciones de Katniss ante en trabajo de su hermanita. Era una expresión de asombro y terror que bien podría mirar todo el día — así que, al momento de enterrarlo en si brazo no le dio a la vena por lo que en lugar de quitarlo quiso ponerla pero sin quitarla — en ese momento Katniss sentía que iba a vomitar. — Oh, Katniss — dijo al ver a su hermana tapándose la boca con una servilleta — Aun no te cuento la mejor parte.

No creo que Katniss soporte la mejor parte — dijo Haymitch. — Necesito hablar contigo.

Ambos caminaron fuera del comedor.

¿Qué se te ofrece? — dijo ella sin rodeos. Tenía que ser algo muy importante si dejaba en segundo lugar el alcohol y gansos para verla.

Es sobre Peeta.

El simple hecho de que lo mencionara hizo que algo hiciera clic en su cabeza.

Debía recordarse en varias ocasiones que lo estaba muerto... aunque su relación hacia parecer todo lo contrario.

Había días en los que se sentía como si lo hiciera.

¿Qué sucede con Peeta?

Luego de que Paylor terminara con el control de Panem, él y Johanna estuvieron asistiendo a terapias psicológicas. Ella no había sufrido tanto como él por lo que no fue necesaria su hospitalización ni estancia temporal en el Capitolio como lo fue con Peeta.

Al principio del tratamiento él pedía verla, y aunque muchos se negaron le permitieron una visita rápida.

"Ese chico" había señalado a Peeta "estuvo varios días cerca de Katniss, tuvo miles de oportunidades de asesinarla, sin embargo no lo hizo".

Pero su encuentro no fue del todo amigable; llegaron a un punto en el que prefirieron no volverlos a juntar hasta que él no se encontrase mejor.

"¿Y ahora vives con él?" preguntó Peeta.

"¿Con quién?" dijo ella.

"Gale" sus ojos parecían soltar llamas, aunque eso siempre pasaba cuando ese nombre era mencionado "¿Están juntos ahora?".

"No" tenía que mantener la calma o la sacarían. Ella más que nada quería estar con él "Vivo con mi madre y Prim".

"¿Por qué será que no te creo?" ella notó como estaba haciendo un esfuerzo por no lanzarse hacia ella "´Él dijo que te quedarías con quien más necesitaras".

"Lo sé, lo escuché".

"¿Entonces que te impide correr a sus brazos? Lo necesitas, ¿Qué no?".

"Tú no sabes lo que necesito". Y con eso salió de la habitación.

Si bien su plática no fue tan intensa como en la boda de Annie no mostraba ninguna señal de mejora.

Lo darán de alta en esta semana, por lo que en estos días tendrás un nuevo vecino.

Haymitch esperaba todo tipo de reacciones; sorpresa, alegría, enojo, miedo… incluso llegó a pensar que se soltaría llorando.

Estaba preparado para ellas, incluso todas juntas.

Bien.

¿Bien? — Repitió él — ¿Es todo lo que dirás?

¿Qué mas esperabas?

No lo sé… ¿alguna expresión en tu rostro? ¿Felicidad, tal vez?

Estoy feliz de que ya esté bien.

Díselo a tu cara, preciosa.

Al principio pensó que solo era imaginación de Haymitch. Ella había sabido de Peeta todo este tiempo, Plutarch se había encargado de mantenerla al tanto de todo su tratamiento y por lo último que escucho de él no creía que aun estuviera del todo bien.

"Pero él no volverá a estar bien" se recordó.

Una semana exactamente después de su plática, Peeta regresó. Ella salía para el bosque cuando sus ojos se encontraron.

Él le sonrió.

Ella desvió la mirada y siguió su camino.

Desde ese día él la saludaba en las mañanas, salían a la misma hora por lo que era extraño cuando no se topaban en algún punto.

Él todos los días le saludaba.

Ella lo comenzó a hacer al segundo día.

No tenía idea de como referirse a él.

No después de todo lo que pasó.

Llegó un momento en el que ambos se deseaban buenos días y compartían una que otra sonrisa.

Su relación siguió así, solo saludos, hasta que, con la panadería reconstruida Peeta les llevaba pan por las mañanas.

¿No te quedas a desayunar, Peeta?

El primer día que Katniss escuchó eso rogaba por que el dijera que sí.

No lo hizo.

Todos los días su madre le hacía la misma pregunta sobre quedarse a desayunar.

Él siempre decía lo mismo; no.

Llegó un momento en el que Katniss se preguntó si valía la pena seguir preguntando.

No veo que tratas de hacer invitándolo a quedarse, siempre dice no.

Sé que algún día aceptará.

Los días transcurrieron. Katniss había decidido que esa mañana iría más temprano a cazar. Consiguió dos pavos y tres ardillas, para cuando estaban a punto de ser las ocho de la mañana se dirigía a su casa.

Hey, catnip — gritó alguien.

Hola, Gale — saludó, luego de darse cuenta que era su amigo quien la llamaba.

Te busqué por todo el bosque pensé que te habías perdido o comido un animal salvaje — bromeó un poco, ella apenas y sonrió.

Solo decidí ir más temprano hoy — se encogió de hombros.

Ambos caminaron hasta la casa de las Everdeen, apenas y charlaron.

Como en los viejos tiempos.

Llegaron a la puerta, cuando Katniss preguntó: — ¿Te quedas?

No, yo aun no voy a cazar — depositó un beso en su mejilla. Rara -por no decir casi nunca- él se despedía de esa manera. Enarco una ceja, preguntando a que venía eso. Se limitó a encogerse de hombros, para luego salir de su vista.

Intento restarle importancia aunque con un simple movimiento supo el porqué de la actitud de su amigo.

Allí estaba él. Con su canasta de pan de todos los días. Quien sabe cuánto tiempo había estado observando.

Por su reacción sabia que lo suficiente.

Antes de poder decir algo entro a su casa.

Buenos días, señora Everdeen — saludó como siempre.

Hola, Peeta.

Katniss entró en el preciso momento en el que su madre hacía la pregunta de siempre.

¿Quisieras quedarte a desayunar?

Me encantaría — todas le miraron con sorpresa.

Peeta explicaba pacientemente a las dos Everdeen como hacer pan de queso, Katniss quiso tomarlo como una especie de mensaje.

Aunque bien pudo ser una coincidencia.

Cuando Prim fue por más ingredientes al almacén y los dos se quedaron solos, él fue el primero en tomar la palabra.

— ¿Cómo has estado? — preguntó él.

— Bien — dijo ella — ¿Y tú?

— Bien — respondió con una sonrisa.

Silencio.

— ¿Te está gustando?

— ¿Qué?

—Hacer pan, ¿te está gustando?

— Oh, bueno, en realidad no creo que sea lo mío — se encogió de hombros. No entendía porque no solo quedarse en silencio, lo habían hecho los últimos meses y no parecía molestarle.

Hasta ahora.

— Sabes, podríamos ser amigos — dijo él. — Digo, si tú quieres.

— Yo no lo sé, ¿crees que seriamos buenos amigos?

— Eso depende que tanto nivel de compromiso tengamos en esta relación.

—No lo sé.

—No quiero que pienses que lo tenemos que hacer aun si no quieres, lo entenderé.

— Esta bien — dijo ella — Seremos amigos.