Fate / 101 Résistance
El Grial es realmente impredecible. Una vasta cantidad de magia capaz de cumplir cualquier sueño no debería quedar en manos de cualquiera, o incluso en manos de nadie. Por mera casualidad; podría ser utilizado para alcanzar la paz, o destruir la existencia de esta misma. El Grial es impredecible porque no hay manera de saber de antemano quién será el ganador. Es impredecible porque sus mismas reglas pueden ser rotas. Es impredecible por todo el caos capaz de desatar. Impredecible son, por supuesto, las consecuencias de que incontables almas estén luchando por hacerse con el Grial.
Esta es la historia de la Guerra que puso fin a todas las guerras.
Las espadas chocaron en el aire arrojando ambos adversarios de un lado a otro. El terreno escarpado dificulta los pasos y el equilibrio de ambos Servant. La portadora del sable corvo tenía la ventaja a pesar de sus graves heridas, de hecho tenía ventaja gracias a sus graves heridas.
A su alrededor centenares de espadas también chocaban. El aire se empapaba con el aroma de la sangre derramada y los cuerpos de los honorables soldados caídos en batalla. Y una leve neblina gris se levantaba a partir de los huesos destrozados de los esqueletos reanimados, ahogando casi a los heroes en batalla.
-Que clase de heroe eres?! Como puedes pelear a pesar de tales heridas? Es monstruoso ese poder... no debería...
Preguntó él paladín.
-Ara ara. Monstruo? Eso es un halago en comparación a los apodos que me han dado. - Respondió la reina alzando su hoja. - Pero a tu pregunta... la respuesta son mis mismas cicatrices, por supuesto.
El paladín observó detenidamente el sable de la reina. Sin duda era un artefacto mágico de importantes reservas mágicas. Y el hecho de no ser el verdadero Noble Phantasm de su rival complicaba las cosas por que el Paladin no podía encontrar ningún punto débil. En la noche despejada la luz de la luna iluminaba el delicado rostro de la falsa reina llena de heridas cortantes finas y largas.
-Que fastidio, me recuerdas a cierto guerrero que disfrutaba de las heridas al igual que tu.
-Ohh? Perdoname pero creo que me mal interpretas, mis heridas no son por gusto. Son mi responsabilidad, cargar con las heridas de los demás sobre mí, hacer propio el sufrimiento ajeno y afrontar sin remordimientos mi destino; todo eso forma mi más preciado tesoro.
-Coleccionar heridas a cambio de poder no me parece un tesoro digno de apreciar. Es lamentable que hayas decidido eso, no deberías cargarte a ti misma tanto sufrimiento de forma tan egoísta!
-Ah... es una lastima que no lo puedas comprender, Chariot Saber.
-No lo comprendo ni lo quiero comprender. Star Saber, no... Star Assassin. Lo que si entiendo es que tu corazón es bueno, y tus acciones son guiadas por tus sentimientos a los humanos. No tienes remordimientos ni odio... Es por eso que te pido que luches a nuestro lado.
Saber bajo su espada en señal de armisticio.
-Lo que quieres es recuperar la espada.
-Bueno, eso también. Pero creo que a nuestros masters les encantaría volver a juntarse. Jeje, seria bueno que los amigos se reencontraran...
Bromeó el Paladín.
-Lo siento. Pero aun no he acumulado suficientes heridas para convertirme en la estrella que ilumine este mundo.
La reina saltó hacia adelante empuñando una estocada puntual contra el pecho del paladín. Saber lo contuvo interponiendo su lanza larga en medio y devolvió el golpe con la espada en su otra mano. La hoja de Chariot Saber apenas rozó el rostro de Star Assassin. Al notar la expresión de dolor en el rostro de Assassin el paladín retrocedió preocupado.
Al instante una herida se abrió sobre el rostro Saber en el exacto lugar donde le había provocado la herida a Assassin.
-Ooh... se me escapó esa herida... dejame tomarla. - Expresó Assassin.
-Ya basta! - Gritó el paladín tapándose el rostro sobre la herida para evitar que Assassin usará su magia sobre ella.
-Es inútil paladín. Cargaré con todas y cada una de las heridas de este mundo. Me encargaré de hacer propio...kgh... haré propio los sufrimientos de todos y... me los llevaré... conmigo...kgh..
Assassin trastabilla y cae de rodillas. Las heridas acumuladas en su cuerpo superan por mucho su resistencia. Assassin comenzó a brillar, señalando que su verdadero Noble Phantasm estaba a punto de ser liberado.
-No...aun no... Aún no es... el momento. - Se lamentaba Assassin. Saber corrió hacia ella sin pensarlo dos veces y la abraza.
-No! Aguanta Star Assassin!
Antes de la catástrofe Saber escuchó la voz de Chariot Caster en su mente.
"Saber, hazlo ahora... solo puedo darte unos pocos segundos con usando mi Hogu."
El paladín miró a su alrededor y vio la oscuridad absoluta. Un ambiente seco y silencioso donde sólo sus pensamientos podían tomar forma. El paladín recordó gracias a las imágenes ficticias creadas en su mente. Entonces solo la luz de Star Assassin brillaba frente a él
-Ah! Muchas gracias Caster!
El paladín invocó su grimorio y recitó las sagradas palabras para liberar su poder.
-Casseur de Logistille!
El paladín invocó un escudo mágico que rodeo a ambos, impidiendo que la luz de Assassin alcanzara a nadie salvo él mismo. Saber se llevó todo el daño junto. El escudo se rompió finalmente para mostrar a Assassin inconsciente en el suelo y Saber sobre ella, con severas heridas en todo su cuerpo.
Un joven jinete se acercó hasta ambos en socorro de Saber.
-Cha...Chariot... Rider...
Murmuró Saber botando sangre de su boca. Rider se bajó de su caballo y levantó a Saber entre sus brazos para llevarlo consigo hasta un lugar seguro lejos de la batalla.
-Al final conseguiste el sable. Entonces es hora de regresar Saber...
-Espera... ella... salvemosla... a e...ella...
El jinete miró confundido al espadachín. Aun así no puso objeciones y cargó sobre su caballo también a la moribunda Assassin. Velozmente Chariot Rider y Saber se alejaron de la batalla en las planicies de Azincourt junto a Star Assassin. La batalla bajo la luz de la luna continuó arduamente.
16 noches Antes.
La noche oscura y la tormenta a punto de desatarse entregaban la oportunidad perfecta para el robo. Caída la medianoche Celestia inició su operación para escabullirse dentro del museo y obtener su premio. La recompensa verdadera para ella era demostrar que nada podía permanecer escondido ni resguardado fuera de su alcance, como experta ladrona esté era su orgullo y no le importaba que la Asociación de Magos haya puesto los ojos sobre ella por hacer mal uso de sus habilidades.
De cualquier manera, este seria un trabajo que pasaría a ser recordado por el resto de la historia de la humanidad. Si el Museo del Louvre perdiese frente a sus narices su articulo mas preciado en la exposición de "Los Libertadores" todos sabrían que ella fue la responsable. O mas bien, sabrían que la ladrona de "la estrella" era insuperable.
Celestia entró desde abajo, por un camino creado especialmente desde las catacumbas de la ciudad. Y a paso ligero completo la primera parte de su plan, entrar.
Esquivar la seguridad fue sencillo. Moverse entre las sombras alejada de la visión de las cámaras de seguridad, infrarrojas incluidas, también lo era. Las cámaras térmicas eran un problema. Debía gastar maná para disminuir el calor emanado por su cuerpo, y eso era agotador.
Tomó un respiro justo al lado de la sonriente Gioconda. Celestia la saludo devolviendole la sonrisa. El leve reflejo en el vidrio protector le hizo dar cuenta de que cometió un grave error. Se olvidó de quitarse sus aretes de diamante antes de iniciar el trabajo. No es que le incomoden, pero se le cayeran por algún motivo la rastrearon hasta ella. Los magos, ellos la rastrearian. Siendo tarde para lamentarse Celestia se los quitó y los guardó en uno de sus bolsillos pequeños y continuó. Su premio estaba en la ala de los artículos bélicos.
Los mayoritarios artículos eran diagramas y artefactos sin terminar de armas y maquinarias complejas imaginadas principalmente en el Renacimiento. Había otros artículos interesantes como pinturas representativas y fotografías de históricas batallas como el Desembarco de Normandía, el Asalto a Troya, San Lorenzo, Stalingrado...
Pero en el dia de la fecha se presentará por primera vez en Francia en décadas, una pieza de lujo artesanal y solidez metalúrgica.
Delicadamente Celes se acercó al pedestal para contemplar la obra de arte.
-Lo siento General, pero no sería la primera vez que te lo roban. Jeje.
Puso su mano izquierda a centímetros del cristal que la aislaba del sable y conjuró su magia.
-Trace... on!
El cristal se desintegró momentáneamente, durante unos segundos tuvo la oportunidad de tomar su trofeo y reemplazarlo por una copia exacta. Estéticamente exacta. Una vez terminado volvió a cerrar el cristal no sin antes dejar una pequeña tarjeta con una estrella grabada.
-Bien. Hora de irme!
Celes corrió hacia su salida hacia el estacionamiento privado que usaban los trabajadores del museo. Antes de entrar saltó hacia una pared y concentró su magia en sus pies. Nadie sospecharia de nada o nadie caminando por las paredes y techo del lugar, una manera elegante que le gustaba usar para escapar.
Pero a mitad de camino empezaron los problemas. Creyó que la seguían silenciosamente a intentó esconderse detrás de un pilar para comprobarlo. No había nadie siguiendo sus paso. Aun asi sentia que alguien la observaba.
-Otro ladrón?
No sería extraño, ladrones de guante blanco solían abundar últimamente. Alguien lo suficientemente osado tambien podria haber puesto sus ojos sobre el sable. Bueno, alguien tan osado como Celes no existía.
-Uff. Debe ser mi imaginación.
Pero...
-Ukooooooo!
Algo arremetió contra ella. Celes saltó hacia otro pilar escapando del golpe que logró fragmentar el concreto.
-Que demonios?!
La sombra saltó apuntando su arma contra ella. Celes se cubrió con sus brazos para bloquear el golpe, saliendo expulsada contra una pared y cayendo al suelo definitivamente.
-Khg...kh...
Celes sintió entumecidas sus manos. Aun así se tomó el tiempo de comprobar que su premio seguía dentro de la bolsa en su espalda. Allí estaba. Seguía bien amarrada. Celes se levantó
-Hey, por qué no arreglamos esto por las buenas, antes de atacarme a traición...
Una voz grave le respondió.
-Coincido. No tengo intención de matar a nadie. La espada a cambio de tu vida.
-Ohh, que generosa oferta. Pero lamento decirte que jamas dejo un trabajo sin terminar. Tengo una reputación que mantener.
-Uh uh uh uh uh. Eso es un no?
Celes no respondió. Estaba preparando su salida intentando hacer estallar la pared a su espalda. La sombra saltó hacia ella desde lejos. Celes se dejó golpear para camuflar la explosión de la pared con el ataque recibido, saliendo expulsada hacia el exterior.
Las alarmas sonaron por todo el área alertando a seguridad. Eso no importa ya, Celes estaba en el exterior pudiendo ahora huir en la noche oscura. La seguridad se encargaría de su competidor.
Sus manos estaba insensivilisadas, ya no podía usar magia en ellas pero sus piernas aun le respondian. Celes saltó hacia un edificio cercano y comenzó a correr hacia arriba hasta el techo. Una vez arriba solo debía saltar de un edificio a otro hasta escapar de la ciudad.
Celes corrió hacia la ubicación del Arco del Triunfo donde tenía un vehículo preparado para ir directo hacia su escondite. Estaba a punto de alcanzar su auto cuando un haz largo y oscuro rozó su cuello desde atrás, estrellándose contra el auto.
El largo bastón se extendía decenas de metros en diagonal hacia arriba desde el monumento. El bastón comenzó a encogerse desde aquel extremo y su portador avanzó en el aire en una patada.
Celes giró sobre el suelo y lo esquivó, un hombre barbudo se estrelló contra el vehículo. El estruendo podría confundirse con un relámpago de tormenta. Celes examinó detenidamente a su enemigo. Era alto, de orejas redondas y sonrisa risueña. Vestía una armadura oriental, y entre ellas se escapaba una cola de mono larga y peluda.
-Ohh. Te sorprende mi apariencia? Creí que un Master estaría preparado para algo como esto. - Se rió el guerrero.
-Ma...máster? Ah!... La Grail War?
-Eso eso! Mira, voy a repetirme sobre esto. No puedo permitir que se invoque al Servant ligado a esa espada. Así que damela si eres tan amable.
La "Grail War", la Guerra del Santo Grial. El evento bélico en el que 7 Magos y 7 Servants se enfrentan entre si en honorable combate. Y el ganador tiene el derecho de usar ese poder para cumplir sus deseos.
-Kgh, así que por eso me pidieron robar esta baratija. Je, entonces tendré que exigirles el triple de dinero por el trabajo. Y un cargo extra por poner mi vida en riesgo.
-Uh uh uh uh. Entonces no eres un Mago buscando participar? Uh uh, que complicado.
-Oye, te propongo un trato diferente. Yo entrego esta basura, me dan el dinero y tu te encargas de ellos? Todos felices.
-No, parece que no entiendes. Esa cosa es peligrosa en manos ajenas.
-Grrr, podría jubilarme para siempre con esto. No me lo estás poniendo fácil.
-Eres demasiado avara.
El guerrero saltó y girando en el aire golpeó el suelo donde hace instantes estaba Celes. Ella logró escapar y corrió hacia la avenida más cercana y luego hacia un edificio. Una vez arriba intentó recuperar el aire, pero el Servant la siguió.
Celes continuó escapando, en dirección hacia la dama de hierro, allí tenía su plan B de escape. Era arriesgado pero si salía bien ni siquiera un Servant podría alcanzarla.
En un despliegue largo Celes alcanzó a subirse a la estructura. Ahora solo le quedaba alcanzar la cima. Pero antes de que pudiera iniciar su ascenso la interceptaron. Lancer hizo acrobacias entre los fierros para colocarse justo en frente de Celes.
-Kgh, que persistente. - Se quejó Celes.
-Lo mismo digo. - Replicó Lancer extendiendo su bastón hacia adelante, haciéndolo crecer hasta alcanzar la bolsa de Celes y romper sus amarres.
-Ah!?
La espada cayó al vacío, y Celes se arrojó tras ella para recuperarla. Pero el bastón de Lancer volvió a desplazarse contra la bolsa y sujetar al clavarse en sus telas, Celes no pudo recuperarla.
-Jajaja. Premio! - Festejó Lancer.
Con el objetivo completo le tocaba regresar a la guarida de su Master. Pero su brazo recibió un golpe duro haciéndole soltar la mochila.
-Ugh!?
Celes se desplazaba entre las columnas hacia Lancer y a mitad de su camino tomó la mochila devuelta. Y ahora en sus manos poseía un bastón similar al que poseía Lancer.
-Uooooooouh... Entonces puedes replicar Hougus?
-Yo también estoy impresionada...
El bastón de Celes desapareció desintegrado para luego ella continuar su huida. Por suerte logró sacarle ventaja a Lancer, le quedaba pocos metros en vertical hasta la cima.
Los truenos sonaban cada vez mas seguidos, los sentía muy cercanos. Celes siguió subiendo a pesar del miedo.
Pero Lancer volvió a atacar, su bastón creció hasta impactar contra una columna lateral. Celes creyó que erró su disparo, pero el bastón se adentró en la columna para aparecer desde otra, desde un punto ciego de Celes golpeándola.
Celes cayó a una plataforma. Adolorida intentó levantarse, pero el pie de Lancer la volvió contra el suelo.
-Lo siento, pero ya no puedo negociar con mi Master para salvar tu vida.
-Kgh...hg... Entonces... por qué no me matas aun?...
Lancer suspiró cansado.
-Bueno, podría dejarte inconsciente o algo.
-Paso.
-Vaya, que respuesta rápida. En ese caso no tengo otra opción. Honraré tu muerte niña...
Lancer giró su bastón y lo acercó hasta el pecho de Celes para darle una muerte rápida. Pero Celes materializó un bastón en dirección al pié de Lancer para liberarse. Giró hasta su bolsa para recogerla y dejarse caer al vacío, en dirección a las redes de contención planeadas para evitar suicidios.
Pero el bastón de Lancer le atravesó el hombro antes de que saltara, utilizando el brazo izquierdo. Entonces Lancer arrojó su ataque final contra el pecho de Celes. Ella en su última esperanza tomó el sable con su mano derecha e intentó bloquear el ataque de Lancer.
Un enorme estruendo, una enorme explosión de luz. El sable desenvainado desvió el bastón de Lancer, y su hoja arremetió contra este en un as circular. La luz se conformó en una forma humanoide.
La mano de Celes le ardía, ese ardor se conformó en tres marcas largas y zigzagueantes hasta formar una estrella de ocho puntas roja.
-Vaya vaya. Creo que tuve en desliz en dejar que general fuese invocado.
-¿General?- Replicó una voz vibrante. - Espera, quizas asi me vea...mejor...
La forma de luz asentó su imagen en un traje militar antiguo, ornamentado y atractivo. La sombra de su amplio sombrero impedía ver con claridad su rostro.
Lancer tomo su postura de batalla, extendiendo su bastón hacia atrás y mostrando la palma de su otra mano.
-Entonces no tengo opción. Ya que el Servant Saber fue invocado no puedo perder la oportunidad de pelear contra un gran héroe.
-Ara ara. Que confiado... Crees que tu Rú Yì Bàng podrá darte la victoria, Rey Mono?
-Uh uh uh uh. Jeje. Se que debía impedirlo, pero estoy seguro que me pondrás a prueba.
Lancer saltó alejándose del general. Celes miró a su Servant, confundida. Ambos se miraron durante unos segundos. Los ojos dorados del heroe frente a ella la cautivaron.
-Disculpa, pero tendrás que esperar aquí por un momento. - Escuchó atentamente Celes. - Jeje. Bueno como si pudieras moverte en todo caso. Pero no te lamentes, regreso pronto.
Y su Servant saltó tras Lancer. La hoja curva se encontró contra el bastón de Lancer en el aire. El Rey Mono giró para golpear al General con una patada al cuerpo que envió a su enemigo contra las columnas de acero. El General logró sostenerse en pie antes de chocar y usó la pared a su espalda para impulsarse contra Lancer, pero este ya le esperaba con su bastón. El arma de Lancer atravesó el abdomen del General sin resistencia, pero el ataque del General continuó con su inicial vehemencia. La espada se incrustó en el pecho de Lancer con gran precisión.
La hoja giró y se deslizó hasta el exterior abriéndose camino por la carne de Lancer. Ambos Servant se separaron heridos y agitados.
-Kgh... buen golpe... General...
-Aun no termino...
El General colocó su mano sobre su herida expuesta y conjuró su hechizo.
-"Perdoname... amiga mia..."
La herida del General se cerró por completo, y en el abdomen de Lancer se abrió otra en el mismo lugar; le había traspasado sus heridas. Lancer cayó arrodillado al suelo rendido.
-Jejejeje... no me esperaba un truco sucio como ese.
-Puede irte Lancer.
-Oh...cierto.. tu.. master... kgh...Jejeje... será la próxima entonces... Saber...
Lancer se desintegró para volver a su forma fantasmal. El General observó con entusiasmo su espada y la regresó a su lugar de descanso.
Celes se había reincorporado con esfuerzo pero se dejó caer contra una columna. Su Servant la encontró sin problemas y la cargó en uno de sus hombros con el brazo de Celes rodeando su cuello. Celes le indicó el camino hasta el punto de escape. En la cima de la torre flotaba una pequeña grieta mágica, al activarla se abrió hasta tamaño humano para que Celes pudiera pasar junto a su Servant. Ambos lograron escapar antes de que las fuerzas de seguridad supieran realmente lo que sucedió, y tras ellas la grieta se cerró por completo.
Lancer regresó de inmediato hasta su Master para comunicarle avergonzado de su derrota. Su Master, un hombre anciano y notablemente sereno, lo esperaba una vieja casa en las áreas suburbanas del distrito de Paris. Lancer no se materializó de inmediato debido a sus heridas.
"Sensei!"
La voz de Lancer tomó forma dentro de la mente del anciano.
-Lancer. Qué noticias tienes?
"Lo siento sensei. La misión fue un fracaso. Subestime por mucho al enemigo."
-Pero aun sigues con vida Lancer. Qué has aprendido de todo esto?
El anciano se expresó calmado mientras bebía su té.
"La verdad, no estoy seguro. Un Servant fue invocado, pero no hubo ningún ritual de por medio. Creo que me llevé un golpe de suerte."
-Háblame de ese Servant. Te enfrentaste al General?
"Es, bastante hábil y fuerte. Es obvio que baje mi guardia y pague caro por eso."
-Mmm... entiendo Lancer. Supongo que tendrás que descansar bastante. Dejemos la discusión sobre ese Servant y su Master para mas tarde.
"Preferiría volver a entrenar, sensei... Estoy ansioso por una revancha!"
-Si tan ansioso te sientes, por que no primero me acompañas en este té?
Lancer se materializa lentamente delante de su Master. El anciano mantenía los ojos cerrados por completo, aun así se las arregló para prepararle una taza de té caliente a su Servant y entregarle la taza con precisión. Lancer aceptó la invitación del anciano.
-Sensei...
-Bebé primero. Trata tus heridas y descansa antes de volver a cometer un esfuerzo.
Lancer asintió y comenzó a beber en silencio. De a poco las heridas de Lancer empezaron a cerrarse a medida que su base mágica era restaurada gracias al té. Ambos continuaron bebiendo plácidamente durante varias horas.
Celes y su Servant aparecieron en la habitación de un hotel lujoso. Celes adquirió la habitación pensando como ultimo recurso para esconderse literalmente en las narices de los sabuesos sin que estos se dieran cuenta de ello. El Servant colocó delicadamente a Celes en la cama siguiendo sus instrucciones. Celes logró poco al intentar de cerrar sus heridas usando magia, su Servant notó como Celes se retorcía del dolor.
-El frasco azul... busca el frasco...
Señaló Celes hacia una mesa en la que descansaba un botiquín que ella preparó de antemano. Su Servant corrió hacia al botiquín y busco entre todos los frascos. Las luces seguían apagadas, el Servant no podía distinguir bien entre varios frascos claramente azules. ¿Cual de todos era el correcto? Finalmente se rindió y se volvió a su Máster que agonizaba para atenderla directamente con sus poderes. Acercó su rostro hacia el suyo y posos sus labios levemente contra los de Celes.
El dolor disminuyo hasta desaparecer en cuestión de segundos. Celes se apartó sorprendida, aun así agitada.
-Que...?
Su Servant cayó de rodillas temblando. Antes de que Celes alcanzara siquiera a reaccionar volvió a levantarse y sonrió.
-Descuida. Solo... te robé tus heridas...Jeje~. Mejor yo que tu... Masteeer~.
En la oscuridad de la habitación los ojos dorados de su Servant cambiaron a azules, al igual que su apariencia se transformo hasta tomar las cualidades mas femeninas. El uniforme militar desapareció para ser reemplazado por un vestido blanco ligero. El Servant frente a Celes tenia la piel llena de cicatrices, pero la mas impresionante era la de su cuello, la cual la rodeaba por completo en un amplio collar, una marca característica de una hoja afilada.
Celes se sacudió para despertar de su embelesamiento.
-Oye, Servant. Que... Que fue todo eso?
-Ara ara... mis disculpas Máster... Yo soy el espirito invocado quien acudió a tu llamado.
Celes resopló disgustada.
-Maldición...?
-Oh. Estas disgustada conmigo, Master?
Celes se disculpó al notar que pensó en voz alta. Observó detenidamente la marca en su mano derecha.
-Servant... creí que las historias del Santo Grial y las guerras solo eran una leyenda urbana.
-Ooh. Entiendo tu confusión. Después de todo fui invocada por el hecho de que estabas a punto de morir. El Grial me abrió una puerta y solamente tuve que tomar aceptar maná.
-Je... que maldita ironía. Te debo la vida entonces, Servant.
-Ah...eh..jejeje. Me alegro que podamos ser amigas!
-Amigas?
Celes tocó las áreas donde antes se ubicaban las heridas que le provocó Lancer.
-Amigas... No puedo permitir que me consideres tu amiga sin ni siquiera sé el nombre de quien recibió una bala por mi. Servant... tienes un nombre verdad?
Celes se sentó en la cama para mirar de frente a su Servant.
-Mi... nombre?
-Soy Celestia Svetlana. Tu turno.
Celes le entregó una sonrisa amable. El espíritu dudo un instante, intentando reflexionar. Tras unos segundos sonríe y entrega una leve reverencia formal levantando su vestido desde dos puntas para luego inclinarse.
-Josefa Juana de...no...em... Jeanne. Jeanne de Valois...Condesa de la Motte y mejor amiga de Josefa Juana. Servant de la clase...clase...
Jeanne dudó bastante. Sus recuerdos estaban agitados y confusos. Y para peor, el Grial se suponía que le entregaría información vital al respecto de su identidad como Servant lo cual no parece haber sucedido nunca. Jeanne sintió angustia al no saber que responder.
-Jeanne? Lindo nombre. Si!
Celes abrazó a su Servant.
-Gracias... Master...Ehem~. Pero... Master.
Celes se apartó confundida. Jeanne lucia avergonzada a pesar del elogio recibido.
-Yo... no se que clase Servant soy... Que clase de amiga seria si no puedo brindarte esa información...
-Oh? Pero peleabas usando ese viejo sable no? Eso te haría... como era? Servant Saber? Puedo llamarte Saber.
-No... esa espada no es mía. La espada peleó por mi. Solo me limité a intentar proteger a alguien dejando que la espada me usar. Yo... Mis heridas, las tuyas... todas estas heridas son mi verdadero poder. Creo que es el poder de un Servant de clase Assassin, pero aun asi, yo...
-Jeanne?
El Servant frente a Celes comenzó a soltar pequeñas lagrimas.
-Perdoname Master. No mereces una Servant así... no mereces una amiga como yo... alguien que le hizo eso a su mejor amiga... alguien... Alguien que solo pudo matarse a si misma...
Celes volvió a abrazar a Jeanne, esta vez con fuerza.
-No soy quien para juzgarte Jeanne... Despues de todo soy una estafadora que también le hizo daño a mucha gente.
-Master...
Jeanne se calmó y comenzó a sonreír tras secarse sus lagrimas.
-Esta bien... puedo llamarte directamente Jeanne.
-Mmmh...Jeje~. Aun asi, Master. Es peligroso que uses mi verdadero nombre.
-Entonces...ni...Saber...ni...Assassin. Mmmm... Que tal... Faker?
-Fa...ker?
Jeanne se mostró intrigada.
-Así es. Significa "falsificadora". Podría decirse que es lo que soy exactamente ademas de una ladrona. Puedes aceptar mi trabajo como tu nombre y olvidarte del resto.
-Faker... faker... Me aceptas como tu amiga, y tu Servant Faker? - Jeanne sonrió. - Si! No me importa su significado. Es el nombre que me dió mi amiga y voy a aceptarlo!
Jeanne saltó hacia atras con entusiasmo para reiniciar su presentación formal.
-Soy Jeanne de Valois! Amiga de Celestia Svetlana y su nueva Servant Faker. Celestia... Celes, me alegra de que seas mi Master.
Finalmente la Servant Faker sonrió emocionada a su nueva Master. La sonrisa desapareció por un instante al escucharse repentinamente un estruendo. El relámpago y posterior trueno anticiparon la tormenta desatada en la ciudad. Esta solo de momento seria una tormenta electrica comun y corriente.
Episodio 1: La dama de Paris.
