Mar Furioso

Los derechos de los animes que use no me pertenecen

¡Yo jamás les pedí que me crearan!— grito Naruto al borde de las lágrimas, siendo el objeto de los ojos de todos— Hablar normal.

"¿Por cuánto has tenido que pasar, Naruto-Kun?"— pensó tristemente la maga de Espíritus Celestiales— Pensamientos.

Capítulo 1: Desde el Nacimiento

Mujeres siendo arrastradas por hombres más grandes que ellas. Esas mujeres estaban atadas por cadenas en sus muñecas, grilletes sangrientos que representaban su resistencia a ser llevadas por esos hombres.

Cuerpos en el suelo en un charco de su propia sangre. Hombres que alguna vez defendieron lo que amaban, pero ahora yacían muertos en el suelo producto de la magia y las espadas.

Pero no solo eran cuerpos de hombres los que estaban en el suelo, sino de mujeres también.

Todos los adultos estaban muertos y los niños junto a las mujeres embarazadas estaban siendo llevados.

Una mujer destacaba entre todas, porque era la que más luchaba, pero a pesar de ello, los hombres seguían riendo mientras que arrastraban a las mujeres.

El fuego cubría las casas y estas se derrumbaban por las llamas.

La mujer que más se resistía mostraba tener curiosas características.

Era pelirroja, de piel pálida y ojos violetas, ojos violetas encendidos en furia mientras que jalaba y tironeaba para impedir que los hombres se la llevaran.

Todas las mujeres embarazadas estaban en una fila india atada por cadenas, no cadenas cualquiera, sino unas que impedían que las mujeres magas pudieran usar su magia.

Un hombre destacaba ante todo. No por estar peleando ni tampoco por estar llevándose a la fila de embarazadas y niños, sino porque estaba de pie en medio del paisaje de destrucción estando cruzado de brazos con un rostro complacido.

Tiempo después

En un lugar del bosque, fuera de un gran edificio, una charla se estaba llevando a cabo.

Varios niños estaban de rodillas en el suelo, todos encadenados con grilletes en sus muñecas y cuellos.

La fila de niños solo llevaba como vestimenta un simple pantalón blanco, nada más, estando con el torso desnudo y descalzos. Las niñas eran un tema aparte, porque ellas llevaban una camisa blanca sin mangas también.

Dos hombres estaban frente a los niños, uno de piel blanca y el otro de piel oscura.

El hombre de piel blanca tenia cabello negro y ojos verdes con una sonrisa arrogante en su rostro. Su vestimenta consistía en pantalones negros holgados con botas marrones, una camisa blanca bajo un chaleco negro. El hombre tenía un rostro que podían definir como guapo, sino fuera por esa mirada arrogante y cruel.

El hombre de piel oscura tenía ojos oscuros y cabello plateado hasta los hombros. Su ropa consistía en un traje negro bajo una especie de toga blanca y un bastón con una calavera en este.

Esto es lo que pediste, ¿verdad?— pregunto el hombre de piel blanca teniendo una sonrisa en su rostro, estando cruzado de brazos mientras que el hombre de piel oscura miraba a los niños— Niños con un gran poder mágico...eso fue difícil. Solo conseguimos dieciséis.

Pero lo lograste.— dijo el hombre de piel oscura colocando su mano en el rostro de un niño rubio de ojos azules, girándolo para buscar marcas o algo, mirando sus ojos y viendo lo que estos expresaban.

Cansancio, agotamiento, miedo, odio, enojo.

Esa mirada era colectiva en cada niño. Todos miraban con ojos cansados y desesperanzados hacia delante. Algunos miraban a los dos hombres con emociones recurrentes en sus ojos, siendo el odio y furia, pero se mantenían callados.

Sus edades deben estar entre los seis y ocho...— dijo el hombre blanco algo dudoso, obteniendo una mirada de parte del peliplateado.

Me los llevo.— dijo el peliplateado mirando al grupo con un asentimiento, volteándose para mirar al pelinegro.

Ya sabes el cos...— pero el pelinegro no pudo continuar de hablar cuando un rayo verde rodeado de ondas rojas lo atravesó, causando que liberara un grito de dolor mientras que caía hacia atrás.

Si. Me los llevare gratis, si no te importa.— dijo Brain chasqueando los dedos, causando que varios hombres vestidos de blanco aparecieran, tomando a los niños y arrastrándolos por las cadenas.

Je…jeje...— el hombre rio dolorosamente entre dientes, escupiendo algo de sangre— ¿Sabes lo que mi gremio te hará cuando salgan…?

Brain solo chasqueo otra vez los dedos, causando que una gran explosión se formara en el edificio detrás de ellos.

Todo sea por mi séptimo general.— dijo Brain volteándose y comenzando a caminar, al igual que todos los demás, llevándose a rastras a los niños.

¿Todo está preparado?— pregunto Brain sin emociones en su voz.

Hai, Brain-Sama.— dijeron en sincronía una serie de voces.

Era una sala oscura, iluminada por las Lacrimas de luz. En dicha sala, una serie de personas con túnicas blancas estaban repartidas y detrás de ellos siendo separados por un cristal, Brain observaba con un rostro serio.

A través del cristal, Brain vio como los doctores abrían paso para que el hombre de piel oscura tuviera vista especial a una mesa de operaciones donde un niño se hallaba acostado, atado a la mesa mediante sujetadores de metal.

Unos hombres entraron a la habitación donde el pequeño niño estaba atado a la mesa, con un objeto en sus menos, levitando por la magia para que ellos no tocaran algo tan peligroso.

Al momento de llegar frente al niño, los doctores observaron lentamente sus características.

Era un niño pequeño de no más de nueve años, con cabello rubio dorado despeinado y puntiagudo, piel canela y en estado de inconsciencia. Sus ojos estaban cerrados, por lo que ellos no podían ver el color. En el cuerpo del pequeño, diferentes marcas eran visibles, cicatrices. Un tatuaje negro estaba en el antebrazo derecho del niño, uno con tres dígitos "015".

El niño frente a los ojos de los doctores y Brain era el sujeto número quince. Ese tatuaje servía para marcar a sus experimentos. Y el niño en la mesa era el número quince en recibir su Lacrima y ellos esperaban que sobreviviera.

Todos los demás niños no habían sobrevivido a ser implantados con una Lacrima tan poderosa a su corta edad. Había más probabilidades de que su sujeto de pruebas se adapte mejor al incremento de magia y la controle mejor si la Lacrima se implantaba en una edad menor. Por lo que los únicos sujetos de prueba que tuvieron fueron solo niños, que por mala suerte no habían sobrevivido a tener esa Lacrima en sus cuerpos.

Decidiendo que era el momento preciso para iniciar, y sabiendo que su líder se estaba impacientando, los doctores comenzaron la implantación de la Lacrima dentro del cuerpo del sujeto número quince.

Su líder observo la implantación de la Lacrima con una sonrisa maniaca en su rostro. Ese niño iba a ser su séptimo general. Se encargaría de educarlo para que lo obedeciera solo a él, para convertirse en su arma personal. Habían gastado mucho en esa Lacrima, era muy poderosa, era casi claro que nadie sin un poder mágico absolutamente abrumador sobreviviría a la implantación de esta.

La sonrisa en su rostro se amplió cuando vio como la cirugía terminaba. Era el momento de la verdad, para averiguar si el Sujeto Quince sobrevivió.

Uno de los doctores se acercó lentamente al cuerpo del niño. Estaba muy anestesiado, por lo que era natural que no reaccionara por sus voces. Por lo tanto, la única forma de hacerlo reaccionar era que cortar el flujo de anestesia y traspasarle a su cuerpo algo de magia para que la Lacrima reaccionara.

La mano del doctor toco el pecho del niño, donde la Lacrima se hallaba, y luego de liberar algo de magia, un aura comenzaba a ser visible por el cuerpo del pequeño. Un aura azulada con toques verdes.

Los ojos del niño se abrieron ampliamente, mostrando como ellos no eran ojos normales. Toda la esclerótica y el iris era de un color azul celeste y su pupila era verde reptiliana.

¡AHHHHHHH!—un gran grito salió de la boca del pequeño, al mismo tiempo que la habitación comenzaba a temblar.

Escamas azules y verdes comenzaron a aparecer en la piel del niño, y sus brazos comenzaron a cambiar, liberándose de sus ataduras.

El líder sonreía como un psicópata al ver el cambio en el cuerpo de número quince. Los demás sujetos de prueba que tuvieron esa Lacrima en sus cuerpos no pasaron por semejante cambio, solo gritaron de dolor, pero este niño, aunque si gritaba de dolor, lograba hacer que la habitación temblara por su poder mágico y escamas comenzaban a salir de su piel.

Toda la habitación dejo de temblar, y el sujeto de prueba detuvo su atronador grito, para quedarse mirando al techo con sus raros ojos bien abiertos a la vez que lagrimas bajaban por sus mejillas.

Sujeto Quince cayó de espaldas a la mesa de operaciones, estando mirando al techo con sus ojos bien abiertos. Uno de los doctores se acercó a él, y coloco sus dedos índice y medio en su cuello.

Brian permaneció mirando al niño y al doctor con anticipación, deseando saber que su séptimo general estaba vivo para comenzar a entrenarlo y lavarle el cerebro.

¡Tiene pulso!—grito el doctor con alegría—¡Brain-sama! ¡El Sujeto quince tiene pulso!

Brain comenzó a reír maniáticamente, disfrutando y sintiendo una gran alegría porque el sujeto de prueba había aceptado la Lacrima.

El séptimo general estaba listo. Era hora de comenzar a educarlo y entrenarlo. Hoy era el nacimiento de Oración Siete.

Tiempo después

Era una noche lluviosa. Las gotas de agua caían sobre la tierra con furia, los truenos hacían temblar el cielo, los rayos iluminaban la tierra.

Ahora mismo, muchas personas estaban en el bosque, todas armadas con espadas y armas mágicas, protegiendo y vigilando una jaula que se encontraba en medio del claro del bosque, donde la lluvia la mojaba constantemente.

Dentro de la jaula, un niño de trece años se hallaba.

Los rayos iluminaban la jaula, mostrando al niño que estaba dentro de ella.

Era un niño de cabello rubio dorado en un estilo largo, despeinado y puntiagudo, y piel con bronceado natural. Su musculatura estaba desarrollada a pesar de su corta edad, eso se podía notar porque la única vestimenta que llevaba era un simple pantalón blanco que le llegaba hasta por debajo de las rodillas. En su cuerpo varias cicatrices se hallaban, además de un tatuaje en el antebrazo con tres dígitos, siendo "015".

La lluvia caía sobre su piel, y a pesar de las precarias condiciones en las que se encontraba, a pesar del frio, hambre, sed, dolor y sufrimiento, el niño permanecía con sus ojos cerrados.

El nombre del niño, para los doctores, subordinados y el propio Brain, era Sujeto Quince, pero a pesar de ser llamado así desde los siete años, el niño sabía su nombre. El nombre que su madre le puso. El nombre por el cual ella lo llamo todo el tiempo que pudo, pero eso no impidió que ella fuera encadenada, y que él fuera llevado a rastras, siendo apartado de su lado, llevado por un hombre de cabello negro y ojos verdes.

Brain había dicho muchas cosas desde que estaba bajo su "cuidado". Le dijo que él era su Séptimo General. Le dijo que él era portador de una magia perdida junto a una magia antigua. Le dijo que su cuerpo escondía muchos secretos. Lo lleno de palabras y promesas falsas con tal de que siguiera sus órdenes.

Con cada promesa, un experimento seguía. Los experimentos eran inhumanos. Lo abrieron y cerraron, literalmente, lo abrieron y cerraron más de una vez. Lo hicieron pedazos y lo unieron repetidas veces. Le enseñaron a pelear, a sobrevivir, a matar.

Fueron cuatro años de todo lo mismo.

Promesas vacías. Experimentos dolorosos. Entrenamiento agotador. Malas enseñanzas que no debería aprender un niño pequeño.

Desde su primera cirugía, podía notar ciertos cambios en su cuerpo.

Su oído mejoro exponencialmente, tanto que ahora podía escuchar los pasos a la lejanía de las personas que se acercaban con cautela. Su olfato mejoro mucho, de tal manera que olía los olores desconocidos que se acercaban a través de la lluvia. Su resistencia física era otra cosa que también mejoro.

Gracias a su oído, el niño estaba escuchando las palabras de sus cuidadores.

Faltan tres días.— el niño escucho como un grupo de guardias hablaba— En tres días, Brain-Sama vendrá para llevarse a Sujeto Quince.

¿Cuándo crees que el niño se convertirá en el Séptimo General?— pregunto otra voz en la espalda del niño.

Ni idea...Tal vez en un mes o dos.— dijo otra voz algo dudosa— Puede que Sujeto Quince sea el mejor candidato para ser el Séptimo General…pero Brain-Sama no ha dejado de lado a Sujeto Dieciséis. Así que aún no es del todo seguro que Sujeto Quince sea el Séptimo General.

¿Has visto a ese pequeño monstruo?— pregunto alguien con voz incrédula— ¡Ese niño da más miedo que nosotros y tú piensas que no será el Séptimo General!

Hagamos una apuesta.— el niño abrió levemente los ojos — ¿Quién dice que Sujeto…?

¡Nos atacan!— gritaron varios subordinados de Brain mientras que el niño abría su boca, mostrando un clip metálico en ella— ¡El Consejo Mágico!

Las cadenas que lo ataban no eran normales. Eran cadenas Anti Magia, cadenas especiales para evitar que los magos pudieran utilizar su poder mágico.

Se había pasado la vida entera entre cadenas y rejas. Pudo descubrir cuál era el truco detrás de estas cadenas Anti Magia hace tiempo. Solo tuvo que esperar la ocasión perfecta. Fingir que le gustaba lo que estaba pasando y esperar a que alguien cometiera un error. Ese error provino en la forma de un doctor dejando sus documentos en la misma sala que él. Tarde o temprano todos cometen un error. Y desafortunadamente para Brain, ese error se cometió cuando lo sacaron de su base.

¡Saquen a Sujeto Quince de aquí!— grito el aparente líder del grupo mientras que creaba un sello mágico color azul frente a su mano, disparando balas de agua hacia los magos enviados por el consejo mágico.

Con esas palabras dichas, un único mago se acercó a la jaula donde el Sujeto Quince se hallaba, solo para abrir la puerta con la llave y guiar su mano hacia el cabello del niño.

A penas la mano estuvo cerca, el Sujeto Quince abrió sus ojos y tomo la muñeca del mago que abrió la jaula, apretando fuertemente.

El mago grito de dolor, pero no pudo hacer nada cuando un torrente de agua desde la boca del niño impacto en su cuerpo, causando que saliera despedido hacia atrás hasta chocar contra un árbol, rompiéndolo.

Todos los magos que eran subordinados de Brain se estremecieron de miedo al ver como el niño salía lentamente de su jaula y los magos del consejo sintieron curiosidad por ello.

Los magos del consejo notaron como todos sus enemigos miraban a un niño que salía de la jaula, por lo que rápidamente aprovecharon para atacar a sus enemigos y acabar rápido para ayudar al pequeño.

Pero cuando los magos del consejo suprimieron a sus enemigos, notaron que el niño había desaparecido.

¡Señor Makarov! ¡¿Qué hacemos!?— pregunto uno de los magos acercándose hacia un pequeño anciano que estaba sentado sobre una pila de magos enemigos.

Es solo un niño... ¡Encuéntrenlo ya!— grito Makarov levantándose de la pila de cuerpos inconscientes para caminar hacia una persona entre los magos— Erza...

Era una mujer pelirroja de armadura, de unos dieciocho años, muy hermosa.

Maestro.— dijo Erza mirando al anciano con duda— Ya acabamos…

No, aun no.— Makarov miro a la pelirroja con suplica— Ve a buscar a ese niño que escapo.

¿Él es la razón por la cual estamos aquí?— pregunto Erza con un asentimiento.

No podemos salvar a todos...pero al menos podemos salvar uno a la vez.— dijo Makarvo con sabiduría en su voz, causando que Erza asintiera con la cabeza mientras que volteaba, viendo como un gran pilar de agua se alzó al cielo.

Comenzando a correr, Erza Scarlet se perdió entre los árboles, siendo seguida lentamente por Makarov.

Mirando el pilar de agua, Makarov pensó en como llego a su situación actual.

Hace un día el Consejo Mágico reunió a los Maestros de gremios para pedir ayuda con una misión que los caballeros rúnicos no podían hacer solos.

La misión consistía en acabar con una posible base de un famoso gremio oscuro. Ese gremio era muy poderoso, uno de los gremios de la Alianza Balam. Por esa razón, el Consejo Mágico pidió la ayuda de los gremios.

Makarov observo por imágenes mágicas la estructura de la base, pero fue cuando sus ojos captaron a un niño encerrado en una jaula que no pudo quedarse callado.

Makarov decidió dirigir la misión para rescatar al niño. Ayudando al Consejo Mágico de paso, para que estos no tuvieran siempre sus ojos en su gremio.

El Mago Santo se detuvo al ver como los caballeros rúnicos estaban inconscientes y Erza los atendía.

Lo siento, Maestro...— dijo Erza inclinando la cabeza arrepentida— Llegue tarde.

No te preocupes, Erza.— Makarov se acero a su hija, viendo como esta tenía un gran corte en su armadura— ¿Él te ataco?

Si…trate de atraparlo…pero...— Erza se quedó callada al recordar la mirada en los ojos de ese niño.

Ya veo...— dijo Makarov ayudando a los caballeros rúnicos a levantarse— Debemos informar al consejo.

Con esas palabras, todos comenzaron a irse, y cuando se fueron, de un charco de agua, el niño que tanto buscaban salió.

Tiempo después

Era una cueva oscura, iluminada débilmente por una fogata.

Dentro de la cueva, el niño rubio de ojos azules miraba el suelo con una rama en su mano.

El niño escribía algo en la tierra, unos Kanji.

Naruto…Uzumaki...— dijo su nombre con un suspiro aliviado, sonriendo al decir el nombre que su madre le dio— Quería dejar el apodo de Sujeto Quince hace tiempo...

Nota del autor:

Gracias por leer.

Esta será la reescritura de Leviatán, llamada ahora Mar Furioso.

Cambio algunas cosas, como por ejemplo, Naruto ya no será un asesino, será como el Naruto base con un pasado terrible.

Les dejare un adelanto épico.

Dejen que les cuente algo sobre la persona que buscan...— dijo el maestro de gremio mirando a los líderes del consejo— Hubo un tiempo en el que yo no conocía el miedo...no lo conocía hasta esa noche.— los ojos del maestro de gremio brillaron al hablar— Pero ese niño...Es un auténtico perro sin miedo, causante de estragos y caos. Lo vi despejar el solo mi gremio entero sin parpadear.— los ojos de todos estaban algo abiertos, menos de uno que sonreía en su mente— Luchar como si fuera el mismísimo diablo vestido de hombre…— los ojos del maestro de gremio ganaron miedo, pavor, temor por recordar las cosas que vio en su gremio esa noche en la que The Kid entro a su hogar— Y es muy listo, de verdad...Sabe cómo moverse entre los demás, como uno más en la multitud...Como alguien más en la multitud...— el hombre sonrió macabramente mirando a su alrededor, pasando sus ojos por los guardias, las ranas, los miembros del consejo— No dudo que ahora mismo este en esta habitación escuchando nuestra conversación como un guardia...o un miembro del consejo...o un Mago Santo…— todos los guardias temblaron de miedo, mirando a sus compañeros y sudando profundamente— No dudo que ese niño descubra sus planes…Y si yo fuera ustedes, mejor lo atraparía ahora antes de que se haga mayor...porque si no lo tienen controlado…él será un auténtico Dios.

El tráiler de Assassin's Creed IV fue muy épico e inspirador.

Les prometo una pelea épica entre un gremio en el capítulo siguiente.

¿Quieren que Naruto tenga la espada de Tier Harribel? Él ya es un usuario de agua. Que tenga a Tiburón tal vez le sea útil.