Bueno, este es mi primer fic por aquí, un one-shot para ser exacto, simplemente una vaga idea que concluyó en algo lejano a lo espléndido, si desean leer bienvenidos sean.
Y, pues, The Loud House no me pertenece, tampoco me lucro con esto, los personajes y escenarios de este one-shot fueron creados por los productores de la serie animada, principalmente por Chris Savino.
Y ahí estaba Lincoln Loud, el único chico en una familia de diez chicas (once contando a su madre), quién se encontraba viendo su programa de televisión favorito, "ARGGH!", luego de lidiar con la casi imposible tarea de tener el control remoto en sus manos.
– "Lo logré..." – Se repetía la misma frase una y otra vez el albino, jadeando de cansancio tras ocuparse de varios detalles para así obtener el control remoto con éxito – "Aunque... No sé por qué siento que algo me falta..." – Pensó ahora mientras rebobinaba todo lo que pasó, dejando a la televisión en un segundo plano.
En resumen, Lincoln sufrió como siempre para ver la televisión sin la intromisión de sus hermanas, pasando por asistir a la fiesta del té de Lola para descartarla como principal interesada en el control remoto y luego sometiéndose a uno de los entrenamientos intensivos de Lynn para que opté por no ver un partido de fútbol. Además de ello, el Hombre del Plan se encargó de verificar si sus otras siete hermanas verían o no la televisión, todo salió mejor de lo que pensaba y las chicas estaban en lo suyo. Quizá esta vez solo tuvo que lidiar con dos de nueve pero lo dejo verdadaderamente agotado... Dos de nueve.
– "Dos de... Nueve" – Se repetía ahora aquello en su mente el chico, y como si todo hubiese sido impredeciblemente predecible, la puerta de la casa Loud se abrió y por ella entró la décima chica... – "Mis planes cada vez salen peor" – Y tras decirse aquello a sí mismo, suspiró cansadamente dejando a su cuerpo recostarse en el sofá.
– ¡Hey, hermano! He vuelto de un ensayo lleno de rock and roll – Dijo enérgicamente mientras se tiraba de lleno en el sofá junto a su... ¿Guitarra acústica?
– Hola, Luna – Saludó algo seco, aunque todo se debía al cansancio, Lynn sin dudas era una máquina a la que jamás en su vida iba a alcanzar – Espera ¿Y tu guitarra eléctrica? – Preguntó al notar que Luna llevaba consigo una guitarra acústica, era raro porque recordaba que llevaba su guitarra eléctrica y el resto de su equipo al ensayar.
– En casa de Tabby no había electricidad, bro – Respondió empezando a tocar su guitarra, varios acordes, para Lincoln sonaba mucho más suave y sereno de lo que hacía con la guitarra eléctrica y todos sus amplificadores.
– ¿Y eso qué significa? – Preguntó.
– No iba a cancelar un ensayo por eso – Volvió a responder y volvió a dejar a Lincoln con la incógnita, aunque había algo que no pilló...
Esta vez, el albino se limitó a volver a preguntar, y siguió inhalando y exhalando aire como si no hubiese un mañana, realmente la sesión de entreno con Lynn le había agotado un montón.
– ¿Te ocurre algo, Linc? – Le preguntó la rockera parando de ejecutar acordes en su guitarra.
– No... Bueno... Sí, un poco de entrenamiento con Lynn – Soltó, esta vez ya habiendo recuperado un poco de aliento.
– Wow, debió de haber sido intenso – Dijo, sobando la cabeza del albino con cariño.
– Demasiado – Agregó.
Ahora que recuperaba el aliento, empezó a sentirse incómodo, intentaba centrarse en ARGGH! pero la presencia de Luna no ayudaba, retomó ella la ejecución de melodías en su guitarra y, sencillamente, Lincoln se frustró. Fue entonces cuando decidió decirle que se largue.
– Hermano – Le llamó la fanática de Mick Swagger justo antes de que Lincoln abriese su boca para él hablar.
– ¿Sí? – Suspiró el Hombre del Plan, aunque en esos momentos su plan no iba nada bien.
– Te quiero – Soltó ella sin apartar su mirada del suelo mientras continuaba tocando la guitarra.
¿Te quiero? ¿A qué venía eso? Lincoln empezó a sospechar de las cosas, ¿Por qué Luna seguía ahí? No mostraba interés en ocupar la TV, solo tocaba una monótona melodía que no se había fijado de lo monótona que era, aquella no llevaba una voluptuosa carga de energía, solo era algo sereno.
– Yo... Yo también, Luna – No entendía, recibir esas espontáneas palabras por parte de una de sus hermanas... Lo esperaba más de Leni – ¿Pasa algo en particular? – Le preguntó luego de meditarlo bien.
Nuevamente, Luna dejó de tocar la guitarra para luego mirar a Lincoln fijamente, había algo que estaba fuera de lo normal.
– La melodía de antes la compuse con tu ayuda, Linc – Reveló la rockera.
– Ah ¿Sí? Me parecía familiar.
– Suena distinto en esta guitarra.
Luna se calló por un momento y solo miró fijamente a Lincoln, era un momento incómodo, los dos detallaban cada facción del rostro del otro, pero el albino no tenía ni idea de por qué el juego de miradas.
– Luna... – Alcanzó a pronunciar denotando cierta preocupación, ¿Sus ojos se cristalizaban? ¿Iba a llorar?
Solo una lágrima salió de ella, y la limpió rápidamente, aquello confirmó algunas sospechas de Lincoln.
– Luna, ¿Qué ocurre? – Preguntó el chico Loud confundido, desconcertado por lo sucedido.
– Nada, hermanito – ¿Hermanito? Al chico le sonó raro oír aquella palabra con la que le nombró.
– ¿Nada? Si que ocurre algo, estabas animada cuando entraste, ¿Quieres el control remoto? – Ante ello, su hermana río.
– No, Linc – Negó divertida por la pregunta, aunque su mirada emanaba cierta tristeza que Lincoln captó a la perfección.
– Entonces, ¿Por qué la lágrima?
– Solo pensé en... Cosas – ¿Cosas? Lincoln no sabía si estaba frustrado por su presencia o por su falta de respuestas específicas... Quizás por las dos.
– Sé más específica, Luna.
– No es nada... Importante... – Al pronunciar aquellas palabras como respuesta, se dió la vuelta dándole la espalda a Lincoln.
– Luna... – ¿Qué podía decir ahora? La situación lo había dejado confundido y empezaba a preocuparse – Perdón por si hice algo malo.
Es lo único que su cerebro le permitió pensar con rapidez para decir algo, más no logró que su hermana se diera la vuelta, pero si que hablase.
– ¡No hiciste nada malo! – ¿Luna Loud le había gritado? ¿Lloraba, sollozaba? – Disculpa – Se disculpó por la exclamación, aún mirando hacia el lado opuesto de la sala en donde estaba Lincoln, mientras este no sabía que decir o cómo decirlo – Vivir con nosotras debe ser un infierno que ni Ozzy Osbourne podría describir...
– ¿P-por qué crees eso? – Preguntó, decidiendo omitir el no saber quién era la persona que mencionó su hermana.
– El entrenamiento con Lynn... La melodía que compusimos... Todo lo que haces para tener el control remoto o para leer tus cómics sin que Lola se enfade – Decía con la voz quebrantada, para el albino era sumamente difícil escuchar a su enérgica hermana mayor en ese estado, ¿Estaba preocupada? ¿Cuál era el punto? – ¿Acaso tienes tiempo para ti mismo? Cuando lo quisiste... – Ahí fue cuando las lágrimas empezaron a descender por sus mejillas, recordando no solo el asunto de la mala suerte, sino muchos otros, todas las veces que Lincoln armaba planes que siempre fracasaban y sus hermanas le ocupaban como venganza.
– No llores y no te preocupes, estoy acostumbrado y me siento orgulloso, sí, muy orgulloso, soy el único de mi clase que puede presumir por convivir con tantas chicas todos los días... – Dijo Lincoln intentando suavizar el momento, provocando una corta risa de su hermana – Soy el único que puede decirle a todos que sería un gran músico, un hilarante bromista o un deportista olímpico si me lo propongo, y aunque no tenga ni ritmo, ni ingenio, ni habilidad atlética, tengo a las mejores tutoras, amigas y, por supuesto, hermanas.
Tras soltar otra corta risa, fue cuando Luna volteó, miró a Lincoln y lo abrazó con fuerza, al principio el último no supo que decir o hacer, pero al cabo de unos instantes correspondió al abrazo con agrado.
– Cuenta conmigo para cualquier cosa, Luna, me sentiré orgulloso de ayudarte, de ayudarlas a cada una – Finalizó el chico con una leve sonrisa, sintió satisfacción al decir aquello, era la más pura verdad.
– Que cursi eres, Linc – Dijo con tono animado, causando la risa entre los dos... Todo volvía a la normalidad.
La familia. Simple y sencillamente esa palabra obtenía un gran significado que estaba en los corazones de cada miembro de la casa Loud. La preocupación, otra palabra que nunca faltaba, esta vez fue Luna, el remordimiento siempre hace acto de presencia aunque las disculpas nunca tardan en llegar, Lincoln a pesar de todo no sentía ningún tipo de rencor por su familia, sentía amor y orgullo, sobretodo lo último... Orgullo.
