CHRISTMAS KISS in WINTER LOVE

"En algún lugar del mundo,

Noticias desagradables se oyen de nuevo,

Puedo oírlas,

Y

Una vez más,

Pretendemos no escucharlas;

Se repite de nuevo.

Y antes de que nos demos cuenta,

¿Ya hemos perdido nuestro corazón puro?...

Incluso el poder de que los deseos y los sueños pueden hacerse realidad,

¿Va a desaparecer pronto?"

Era una mañana fría y un poco nublada del mes de diciembre del año 2016, pero a pesar de ello, era muy animada, con mucho movimiento por doquier; claro, excepto para un joven que en esta fecha, y en especial, un día como este, prefería quedarse acostadito y calientito en su cama, en medio de sus sabanas; que salir a la calle a ver la hipocresía, banalidad y presunción que derrochaban las personas por doquier; claro, y el tonto y sin sentido afán de comprar el amor de otros con cosas materiales, caras e innecesarias; que al parecer, solo recordaban hacer en masa una vez al año; con comidas exuberantes, caras y raras en su alimentación cotidiana, que solo durarían por un día, si, por un día comerían como emperadores, para pasar el resto del año comiendo peor que un mendigo, por no equilibrar su consumo banal de estas épocas; además, "celebrando" (o poniéndolo como escusa) a lo que ni siquiera conocen y saben que es, y no tiene ningún significado para ellos, solo beber y beber hasta perder la conciencia, y reír por cualquier insignificancia hasta el amanecer, sino se han peleado con todo mundo antes ya; ¡Por Dios!, ¡Como si estas épocas se trataran de esto!

¿?: ¿Verdad?, mí querida… amiga…

WINTER KISS I

CONOCIENDO TU CALIDEZ Y ¿SOLTANDO NUESTRAS MANOS?

Hermana: (Gritándole desde las escaleras que conectaban la planta baja con el primer piso, conectando la sala y la habitación del joven) ¡Hermano!, ¿Ya te despertaste? ¡Baja ya!, que este año, ¡Te toca hacer las compras para la cena de Navidad!

Joven: Ya voy Yuzu (levantándose de su cama y vistiéndose con desgana, para posteriormente bajar hacia la sala donde se encontraba su hermana).

Yuzu: ¡Hermano!, ¡Corre, abrígate bien que está haciendo mucho frio!

Joven: Ya voy, ya voy (con desgano).

Hermana 2: Ichini, ¿En serio vas a hacer, hoy, las compras para la cena de Navidad?

Ichigo: Si, que remedio Karin (ya bajando los últimos escalones de la escalera, mientras se rasca la cabeza).

Karin: ¿De verdad?, si aún faltan unos días para la navidad, y… además… tú… (mirando a su hermano dubitativa).

Yuzu: Ya, ya lo encontré (estaba buscando algo en el armario de abajo), ten (le coloca el objeto a su hermano en la mano).

I: ¿Un paraguas? (observándolo detenidamente).

Y: Si, se ve muy nublado, es raro…, pero parece que lloverá…

I: Ya veo… (pensativo).

Y: Ten (le pone en su otra mano otros objetos), dinero que dejo papá, y la lista de compras que solía guiar a nuestra madre para hacer la cena.

K: Vaya, ¿Este año volverás a hacer su receta especial de la pierna horneada?

Y: Si, ¿Por qué?

K: (Por lo bajo) Espero que ahora no te quede tan seca como el año pasado…

Y: ¡Si te escuche Karin!, la vez pasada me quedo seca porque…

I: Ya, ya, dejen de pelearse, yo iré por lo necesario, así que no se maten mientras regreso, ¿De acuerdo?

Ambas Hermanas: Esta bien hermano, pero no tardes mucho.

I: Si, eso hare (de pronto se escucha la puerta cerrarse frente a las hermanas).

Y: Karin.

K: Dime.

Y: ¿Crees que nuestro hermano este bien con esto? Estamos en épocas navideñas, y muy cerca de la noche buena y la navidad; y ya sabemos que él siempre se pone triste en estas épocas, porque…

K: Estará bien Yuzu, es momento de que se quiete esa estúpida amargura que guarda hace años, y empiece a vivir nuevamente; se que este año, si lo conseguirá, de eso estoy segura… (con una sonrisa cálida, convincente y satisfactoria, como si una importante y valiosa profecía le hubiese sido revelada ya).

/En el centro comercial/

Viejito: (Acercándose a Ichi) Joven, una ayudadita, una monedita que le sobre o un pedazo de pan…

Ichigo: (Mirando al ancianito de pies a cabeza, con cierto desprecio) ¿No cree que podría trabajar en lugar de limosnear?

V: Pero no puedo joven, no ve que estoy ya muy viejo, débil y enfermo (tose), a mi edad ya nadie me daría un traba…

I: (Interrumpiendo bruscamente al ancianito) Eso debió de pensarlo antes, mucho antes, cuando era joven, conseguirse un buen trabajo, ser ahorrativo para su vejez, para que en estos momentos no esté pasando por esto (con fastidio).

V: Pero no todos tenemos la misma suerte, las mismas oportunidades y los mismos cuidadores y consejeros que tú jovencito…

I: Puede ser, pero ese no es mi problema, así que, de favor, quítese de mi camino, no me quite mas el tiempo.

V: (Desilusionado) Está bien joven, que Dios lo bendiga…

I: Si, como sea… (siguiendo su camino, pero viendo, más adelante, de reojo, hacia donde había dejado al viejito) Ah, por eso…

V: (Pidiéndole a una señora) Por favor, una ayudadita…

Señora: Si, tenga aquí buen hombre.

V: Gracias señora.

Niño: Una ayudadita señora.

Señora: Aquí tienes hijo (dándole una moneda en la mano).

Niño: Gracias señora (con una sonrisa).

I: Ummm…

Y el joven siguió su camino, sin darle importancia a algo que ya había visto muchas veces y que conocía perfectamente las raíces de eso; hasta que volteo a ver hacia un callejón…

/Callejón…/

Hombre: A ver, a ver, cuanto les dio esa vieja fufurona (jalándoles del brazo al niño y al viejito para que le enseñaran a este hombre que no pasaba de los 40 años de edad) ¿Qué? ¿Tan poquito? Vieja tacaña, ¿Seguro que es todo lo que les dio? (mirándolos inquisitivamente).

V y N: Si, seguro Gris (con nerviosismo en su voz y asustados).

Gris: Ya veo, mas les vale, si no, no dormirán bajo un techo hoy; a ver, traigan para acá (quitándoles su dinero dado por la señora), jaja, esa señora vera ahorita, ya vera...

V: Pero Gris, no pensaras… (muy asustado).

G: ¡Cállate viejo!, si no quieres que te tumbe los pocos dientes que te quedan.

V: Yo… (con nerviosismo en su frágil voz).

G: ¡Vamos, mocoso!, ¡Vamos por más!

N: No quiero… (temeroso, pero tratando de oponérsele a su enemigo).

G: (Mirando al pobre niño con cara de enfado y amenazadora).

N: Esta bien (rindiéndose ante la amenaza, desilusionado de sí mismo, y dirigiéndose junto con Gris hacia la señora).

Señora: Pero… ¿Qué?, ¡Ah! ¡Ayúdenme por favor!, ¡Policía! (grita desesperada).

Ichigo: Ah… (viendo como a la señora le es arrebatado su bolso de las manos, comprobando lo que ya sabía de todo esto) Por esto, odio tanto la navidad (seguía caminando, viendo aparadores por las decoradas calles del centro), todos son seres nefastos jugando a ser ángeles, unos hipócritas y viles, aprovechándose de los más débiles, usándolos a su antojo…

Policía: Aquí esta su bolso, señora (entregándole su bolso en sus manos).

Señora: Gracias (tomándolo).

P: ¿Quiere levantar una denuncia hacia este niño y este hombre? (tomándolos bruscamente de los hombros, para ponerlos frente a la señora).

S: Ummm… (viéndolos de pies a cabeza). No señor policía, se ve que lo hicieron por necesidad, no se preocupe, debe ser difícil vivir así, y más en esta época del año, déjelos ir (indicando con un movimiento de su mano dominante, que se vayan).

P: ¿Está segura? (sorprendido por el acto de la doña).

S: Si, y… (sacando su monedero de su bolso), tengan, cómprense algo, ¿Estamos ya casi en navidad, no?

Niño y el Gris: Gracias señora.

Niño: Que Dios la bendiga.

Y… perdón (disculpándose con sincero arrepentimiento y vergüenza).

Señora: No se preocupen, vayan con bien, y no lo vuelvan a hacer, eh (despidiéndose de ellos con un movimiento de mano y una sonrisa).

N: ¡Sí! (yéndose del lugar junto con el Gris).

G: (Por lo bajo) Si, claro, jaja.

(Mas adelante…) A ver niño, trae para acá (arrebatándole bruscamente de la mano las monedas que le había dado la señora de hace un momento).

Y tú que me miras viejo decrepito (dándole una bofetada tan fuerte, que lo aventó al suelo, a un par de metros lejos de él).

I: Mientras otros, juegan a ser buenas personas, perdonando y olvidando todo, falsamente…

Señora: Vaya, esos indigentes sí que me sacaron dinero… (revisando su monedero, y de paso su bolso, por si las dudas…).

I: En fin, (seguía su camino) eso no me incumbe… (restándole importancia al asunto).

"Por favor dame amor,

Para que así yo pueda vivir sin perderme,

Incluso en las mentiras y traiciones…"

El joven seguía caminando, viendo que comprar, según la lista de su hermana, cuando de pronto, posó su mirada hacia unos niños, extrañamente, con cierto interés…

Niño: ¡Tarja!, ¡Corre!, ¡Apúrate!, ¡Que no ves que el cielo se está nublando! ¡Tal vez vaya a llover hoy!, y ¡Nos vamos a mojar! y ¡Nos regañaran nuestros padres! y…

Niña: ¡Ya voy Kyu! ¡Ya voy!, es que se desato mi agujeta (mirando hacia abajo, su calzado, con un semblante triste).

Kyu: (Acercándose hasta donde estaba la niña, rápidamente) ¡Y como no se va a desatar si estas embobada en esa tienda, viendo quien sabe qué, que ni siquiera las has abrochado! (con cierto enfado en su voz, por la acción de su pequeña hermana).

Tarja: Es que no puedo hermano (aun más triste, bajando su rostro, a punto de llorar).

K: A ver, (cambiando su cara de enojo por una de comprensión) déjame ver…

T: Ummm (afirmando con un movimiento de cabeza).

K: (Agachándose hasta los pies de su hermanita, para amárrale las agujetas) Ya ves, ya esta, ya te las amarre.

T: ¡Gracias hermano Kyu! (sonriéndole muy felizmente, y abrazando fuertemente a su hermano).

K: Para que estamos los hermanos mayores (dándole unas palmaditas a su hermana en la espalda, y diciéndole esto con orgullo por su hazaña), ahora (soltándose de su agarre) ¡Corre! (tomándola de la mano, y cubriéndose con el suéter que se acababa de quitar el niño, para protegerse de la lluvia, y comenzar a correr para alcanzar a su madre que ya iba varias tiendas adelante).

T: ¡Mami!, ¡Espéranos!, ¡Ya vamos! (corriendo a más no poder hacia su madre).

Señora: ¡Pues apresúrense hijos, que ya nos vamos a casa! (gritándoles mientras los esperaba frente a una pequeña tienda).

I: Si… (viendo hacia los niños correr hacia su madre).

Señora: ¡Kyu!, ¡Tarja!… (extendiendo sus brazos para tomarlos de las manos).

I: Aun lo recuerdo como si hubiese sido ayer…

… … …

/Era una noche fría de invierno, para ser precisos, una noche de sábado, del año 2005, era… Noche Buena…/

Niño: (Llorando) Ummm… (volteando a ver por todos lados, como buscando a alguien, pero sin mucho éxito) Ummm… (tallándose los ojos) Mami… (sentándose, rendido, en la banqueta frente a una tienda de ropa). Ahhh (tocándose el estomago) también tengo hambre y frio (sollozando).

Niña: ¿Por qué lloras? (llegándole por la espalda, tocando su hombro).

Niño: Umm, que te importa (volteando a ver a la niña con cierto desdén).

Niña: Perdón, no era mi intención molestarte (agacha su mirada).

Niño: (La ve, y nota su rostro entristecido, y siente como ella en verdad quería ayudarlo, y decide…) Ummm, perdón.

Niña: ¿Perdón, por qué?

Niño: Por contestarte así (agacha su cabeza, y con verdadero arrepentimiento por su anterior actitud hacia la niña).

Niña: Umm, (sentándose a su lado) está bien no te preocupes (más animada por la nueva actitud del niño hacia ella), pero… (acercándose más al niño) ¿Qué te ocurre? (con curiosidad, y cierta preocupación por la personita a su lado).

Niño: Es que…, no te vayas a reír, pero… (nervioso).

Niña: Te perdiste.

Niño: (Suspiro) Si (sonrojado).

Niña: ¿Y cómo ocurrió?

Niño: Pues… me distraje viendo en esa tienda de allá (señalando una juguetería)…

Niña: Si, tienen carritos muy lindos, verdad.

Niño: Si, aunque yo realmente veía las muñecas, ¡Ah!, pero no vayas a pensar mal, ¡Eh!

Niña: Jaja, no, ya que eran para tus hermanas, ¿Verdad?

Niño: ¡Exacto!, /p. como supo/ (sorprendido); cuando de repente, mi mami que yo antes había visto a mi lado, ¡Ya no estaba más!, y como es la primera vez que vengo a esta parte del centro de la ciudad, no me imagino a que otro lugar pudo ir, ni dónde puedo ir yo a buscar ayuda (sollozo, agachando la cabeza).

Niña: ¿Y desde a qué hora la perdiste de vista?

Niño: No sé bien, pero era antes de que oscureciera…

Niña: ¡Ah!, ¡Pero si eso ya tiene más de 3hrs. que paso!

Niño: …

Niña: Ummm... sabes que… (se levanta de la banqueta y le extiende su mano al niño), vamos a buscarla (decidida).

Niño: Pero… no escuchaste que no sé dónde…

Niña: (Tomándolo de la mano, jalándole para que se levantara y la siguiera) ¡Vamos, vamos!, (tomándolo aun de la mano mientras caminaban a paso veloz por el centro) yo te ayudo a buscarla, yo si conozco bien este lugar, solo dime como es y cómo iba vestida, para que así los dos la busquemos con la mirada, y así la encontremos más rápido, ¿Vale?

Niño: Esta bien…

Niña: Pues entonces deja de sollozar y dime.

Niño: Ummm… está bien, mi mami es alta, de piel blanca como la nieve, de cabellos rubios como de oro… (con ensoñación en su voz y actitud).

Niña: Toda una diosa, ¿No?

Niño: Umm (afirmándolo muy feliz). ¡Ah!, y llevaba un vestido hasta las rodillas de color rojo, con un saco color negro y una bufanda también roja.

Niña: Oh, sí que eres un niño muy listo como para acordarte de cómo luce tu mama tan detalladamente.

Niño: Es que hoy yo le ayude a decidir que ropa ponerse (muy orgulloso de sí mismo).

Niña: Ya veo… (después, voltea por todos lados, pero sin éxito alguno).

/Después de media hora de dar vueltas y vueltas y no encontrar a su objetivo…/

Niño: Ah… (desilusionado y cabizbajo) me rindo, esto no tiene sentido, nunca la encontrare (empezando a lagrimear).

Niña: Ahh, ¡Qué clase de hombre eres!, ¡No te des por vencido tan fácilmente! (golpeándole con un puño el hombro izquierdo).

Niño: ¡Auch! (sobándose la zona afectada).

Niña: (Restándole importancia a sus acciones) ¡Esfuérzate y se valiente! Si no, no encontraremos a tu mami.

Niño: Pero, pero…

Niña: ¡Pero nada!, hay que seguir buscando (decidida), tonto.

Niño: ¿Eh? ¿Qué me dijiste, enana?

Niña: ¿Eh?, ya verás (correteándolo por todos lados, pero, ambos con una gran sonrisa en el rostro).

En ese momento no se que sentí cuando vi su convicción, yo en verdad, ya me había rendido, me iba a dejar morir en ese momento, pero con solo escucharla y verla; y más bajo las destellantes luces de las calles, de la Luna y de las estrellas, que ella misma opacaba con su propia luz; me sentía fuerte, invencible, como si pudiera lograr todo lo que me propusiera; con ella me sentía estupendo, lleno, pleno, feliz…

/Tiempo después…/

Niño: (Grrrrrrr, rugiéndole el estomago) Ahh (tocándose el vientre).

Niña: Tienes hambre ¿Verdad?

Niño: (Apenado) Umm, no, como crees (grrrrr, otra vez).

Niña: Ten (extendiéndole un pequeño trozo de pan envuelto en un pedazo de papel estraza, que saco de un bolsillo de su ya muy gastado suéter), tal vez no sea mucho, pero te ayudará a calmar un poco esa hambre, en lo que encontramos a tu mami.

Niño: Pero, pero…

Niña: No está sucio ni nada por el estilo (agitando sus manitas desesperadamente para negarlo), si eso es lo que te detiene (cabizbaja).

Niño: ¡No! Para nada, ¡No es eso! (agitando también sus manitas desesperadamente para negarlo)… Es solo que…

Niña: Si no es eso, entonces, no digas nada, y ¡Comételo! (mirada asesina).

Niño: Esta bien, está bien, me lo comeré, no quiero otra corretiza como la de hace rato (y así lo hizo).

Niña: Así me gusta (lo miro atenta, y con una sonrisa llena de satisfacción, y muy cálida a la vez).

/Pasaron otros 2 min. ¡Y nada! No la encontraban, y cada vez se hacía más y más noche, con más frio y lloviznado…/

Niña: (Viendo al niño temblar) Ah, en verdad, que débil eres (quitándose su gastado, delgado y algo remendado suéter casi blanco) Ten, póntelo.

Niño: ¿Ah?

Niña: Te dije que te lo pusieras, tal vez no sea muy fino, ni nuevo, o (viéndolo de la cabeza a los pies) demarca, pero ayudará a cubrirte del frío, y de la lluvia que se está viniendo.

Niño: Es que… ¡No puedo aceptártelo!

Niña: ¿Por qué no es la ropa cara que se ve que usas? (su tono de voz se escuchaba un poco con enojo y desprecio, pero también con tristeza y desilusión).

Niño: ¡No, no es por eso!, es que mi padre me ha enseñado que hay que ser caballeros, no desamparar a una mujer en estas circunstancias, y menos juzgar a las personas por su mera apariencia, hay que ayudar a todos los que podamos y protegerlos, y más ¡Si es una dama como tú!; así que no, mejor… (empezando a desabrocharse su camisa, la de encima porque traía 2… mal pensada(o)s, jaja).

Niña: Que niño tan machista (con cierto enfado, fingido, en su voz).

Niño: ¡No!, ¡No es eso!, lo que quise decir fue…

Niña: (Pero, interrumpiendo la defensa del niño, rápidamente, la niña toma su suéter y cubre a ambos por la cabeza para protegerse del frio y la lluvia que empezaba a venir cada vez más fuerte) Así, así está mejor…

Niño: Pero…

Niña: (Susurrando por lo bajo) Gracias… (y acto seguido, dirigió sus labios cerca de los suyos, para solo besar su mejilla, pero alcanzando un poco la comisura de sus labios…).

Y en ese momento, no supe porque ella bajo su mirada, me agradeció cálida y a la vez tristemente, solo pude percatarme que una lagrima corría por su rostro, e inevitablemente, lloré, por dentro y por fuera; primero por el dulce beso que me lleno de sorpresa al principio, y de felicidad después, ya que era el primer beso que recibía de una chica que no era mi madre o alguna de mis hermanas; después, por su calidez ante conmigo, un desconocido, por su esfuerzo de ayudar a un completo extraño, sacrificando así su salud y bienestar, compartiendo de lo poco que tenia, con alguien que tenía mucho, aunque no pudiera acceder a él en ese momento; o mejor dicho, despojándose de lo que la mantenía con vida, para dárselo a alguien que no se lo merecía tanto; pero gracias a la lluvia de aquel momento, pude disfrazar mis lagrimas; excepto para ella, que a pesar de ir corriendo bajo la lluvia, cubriéndonos, con su suéter desgastado, levanto su mirada, para observarme detenidamente, y dirigir sus cálidas manos hacia mi rostro, y secarme las lagrimas, y el rostro completo; cuando, en realidad, yo debí haber hecho eso con ella…

"Por favor dame amor,

Así las peleas estúpidas

Desaparecerán poco a poco.

Cuando las personas se lastiman,

Y las lágrimas se agotan,

Solo hay amor en tu corazón…"

Niño: …

Niña: Ya, ya no llores, veras que la encontraremos, no me daré por vencida tan fácilmente, yo sé que ella te quiere mucho, y seguro está sufriendo por tu ausencia, así lo siento, así que, definitivamente, te llevare ante ella, y serán muy felices (con una cálida sonrisa).

Niño: Pero, ya te has mojado mucho por mi culpa, ¡Seguro te enfermas!

Niña: No te preocupes, soy resistente a esto, ya estoy acostumbrada.

Niño: Pero…

En ese momento no pude ver su situación, y me dolió no darme cuenta antes…

Niña: ¡Corre!, ¡Corre!…

Niño: Esta bien.

Y la seguí, sin temor ni angustia, mientras nos tomábamos de las manos y saltábamos charcos, y personas por doquier, escapábamos de perros furiosos, y nos tomábamos un descanso bajo el techo sobresaliente de alguna entrada o costado de algún negocio.

Niña: ¡Mira!, ¡Mira!, ¡Esa señora de allá! (señalando a la señora que estaba en la banqueta de enfrente), no será acaso…

Niño: Si… ¡Mami!… (llamando a su mamá con el típico saludo de la mano levantada hacia el cielo).

Señora: ¡Ichigo! (llamando a su hijo desde la distancia de la misma forma que este la llamo).

Niña: /p. Ichigo, que lindo nombre./…

(Ambos, madre e hijo, corrieron al encuentro tan deseado, se abrazaron y besaron, la madre lo reviso por todos los rincones para cerciorarse que no le hubiese ocurrido nada malo).

Señora: Ichigo, Hijo mío, ¿Te encuentras bien? (preocupada, pero regresándole el aliento por verlo de nuevo).

Ichigo (Niño): Si mami, estoy bien, no tienes de que preocuparte, ya, deja de abrazarme tanto, ¡Me asfixias!

Señora: ¡Es que estaba tan preocupada por ti!

I: Pero estoy bien, ya, deja de llorar.

Señora: ¡Gracias Dios, por traerlo de vuelta a mis brazos! (aun sollozando).

I: Y a ella…

Señora: ¿A quién? (dubitativa).

I: ¡A la niña!

Señora: ¿Cuál niña?

I: A ella, esa niña de cabello largo negro, y piel clara, un poco más clara que la tuya, chaparrita, con un pants color negro y blusa gris, y suéter…

Señora: Suéter blanco, ¿Verdad Ichigo?

I: ¡Sí!, ¡La viste!, ¿Verdad? ¿Dónde está?, ¿Dónde está que yo no la veo? ¡Te la quiero presentar!, ¡Me ayudo mucho!, aunque también me sorprendió su lenguaje, es muy maduro (recordando que lo llamo, increíblemente, machista, a su corta edad, entre otras cosas más, jeje) y ¡Quería invitarla con nosotros a la cena de Noche Buena!

Señora: Lo siento Ichigo, pero si en verdad esa niña estaba contigo, ya se ha de haber ido a su casa, porque por aquí ya no hay casi nadie.

I: Ummm… (desilusionado) pero… entonces como sabes del suet…

Señora: Porque aun lo traes en tu cabeza Ichigo (señalándoselo con su dedo índice).

I: (Dirigiendo sus manos hacia su cabeza para comprobar lo que le decía su madre) Es verdad (se quito tristemente, y con cierta desilusión el suéter de aquella buena niña que había hecho tanto por él) Ah… (suspiro), pero… (viendo con más detenimiento el suéter) ¿Por qué esta de un blanco tan resplandeciente ahora? (sorprendido).

Señora: (Caminando, cuando nota que su hijo se quedo parado, y no la seguía) Vámonos, que nos estamos mojando mucho, y nos enfermaremos.

I: (Saliendo de sus cavilaciones) Está bien mami, /p. solo espero que no te mojes y enfermes mi querida amiga/ (abrazando fuertemente el suéter blanco, colocándolo en su corazón, dirigiendo su mirada hacia el cielo nocturno, viendo hacia la Luna y las estrellas, percatándose de que…) pero mami, ya no está lloviendo.

Señora: ¡Oh! (sorprendida), es verdad, (volteando la mirada hacia el cielo) ¿Pero, cómo? Si parecía que esta lluvia duraría toda la noche, aunque claro, desde un principio fue muy extraño que comenzara a llover en el mes de diciembre… Pero (bajando su mirada), pues (cerrando, su paraguas), vámonos hijo (yendo hacia él para tomarlo de la mano) porque son más de las 12 am, y tu padre y tus hermanas deben estar preocupados, y hambrientos, porque aún no llegamos para la cena de Noche Buena, o Navidad mejor dicho.

I: ¡Sí!

En ese bello momento, y a mi corta edad de 7 años, agradecí a Dios por decidir mandar a su hijo Jesús a la tierra para salvarnos de nuestros pecados; ya que, aunque ahora sea por fines egoístas y superficiales; si eso no hubiese ocurrido, no me hubiera encontrado en esa situación, y no te hubiera conocido, mi Luz; en ese momento donde ya daba todo por perdido, estaba resignado a ser un niño huérfano y sin hogar, tu llegaste como mi luz de Luna, para iluminarme, y detener mi lluvia interior; como un ángel de luz, con una gentil sonrisa, con unas palabras llenas de decisión y esperanza, con tus amables y generosas acciones, con un cálido beso navideño, un beso bendito, celestial…

Pero...

/Varios, días y meses después/

Vecina: Vamos Ichigo, ¿Aun la sigues buscando? ¡Ya ha pasado casi un año!, y por más que has recorrido toda la ciudad a pie, en bicicleta, en patineta, en camión, y por todos los medios de transporte habidos y por haber; por más que has pegado carteles, por más que has llamado a la policía, a los hospitales, escuelas, y demás lugares, ¡No has encontrado ni pista de ella!, ¡Ni siquiera sabes cómo se llama! Ah, en verdad, ¡Parece que estas buscando un fantasma!, Ya deberías saberlo, esta búsqueda es ¡Inútil! ¡Ya date por vencido!

Ichigo: ¡NO! ¡Eso NUNCA Tatsuki! No me daré por vencido así porque así, ¡Tengo que encontrarla!

Tatsuki: Pero Ichigo…

I: No insistas Tatsuki, ¡No descansare hasta encontrarla!

T: Ha, ¿De dónde tomaste tanto coraje y valentía?, si hace apenas un año eras un debilucho al que podía vencer fácilmente en el karate.

I: De ella.

T: ¿De ella?

I: Si, ella me enseño a ser fuerte, valiente, para encontrar a la persona que más amo, y detener mi lluvia interior; así que, aunque me lleve toda la vida, ¡Nunca descansare hasta encontrarla!, lo juro, ¡Lo juro por mi alma!...

Y así,

Lo jure,

Lo cumplí,

Pero…

Parece que poco a poco…

Lo fui olvidando…

"El significado de mi vida,

El significado de mi existencia,

Quiero saberlo todo…"

Hasta su propia…

MUERTE…

"21 Gramos…

Fue todo lo que dejaste en

Mi corazón…"

. . .

/

COMENTARIOS DE LA AUTORA:

De la Primera publicación del capítulo:

¡Hola mis queridos lectores!,

¡Cuánto tiempo sin leernos de nuevo!,

Jeje, aquí viene una vez más su retrasada autora a resubir (ya que sufrió algunos cambios necesarios) está loca historia navideña y de amor en invierno (aunque casi ni parece, jeje), que había subido ya hace un tiempo, pero nunca había concluido, jiji; pero ahora, la meta es esa, concluir esta historia, que no sé porque, pero termino siendo más larga de lo que había pensado en un principio, keke.

Espero que les guste, y me dejen sus comentarios, para subir más pronto la continuación de esta historia; y que espero que no me maten, porque será algo triste, pero linda también, jeje.

¡Felices y benditas fiestas!

Y que

¡Viva el IchiRuki!

Pd. Y, como les dije en la edición pasada, no sean tan amarguetes como Ichi en un principio, recuerden que Kami-sama solo nos da una vida en este mundo y hay que aprovecharla al máximo, no hay tiempo para llorar (como dice la canción de Memories in the Rain de Ichi y Ruki) y mucho menos para amargarse solito en casa; si no hay nadie físico a nuestro lado en estos momentos, no hay que bajar el ánimo, hay que leer un buen libro, fics, ver anime, hacer noche de karaoke, dibujar, etc. cosas que nos gusten mucho; hay que sentir que nunca estamos solos, porque siempre habrá alguien que nos acompañara aunque sea con su espíritu, ¡No lo olviden nunca!

De la Reciente y Presente publicación del capítulo:

Queridos lectores, por si lo notaron o no, resubí este capítulo, porque note, tiempo después, ciertos errores ortográficos y de redacción, jeje, espero ahora si no sean tantos, y haya quedado mejor la historia.

Conserve mis comentarios anteriores, para los que leyeron esta historia antes y me escribieron su lindo review, recuerden porque escribieron eso, y yo también, jeje.

Estaré subiendo las correcciones pertinentes de los siguientes capítulos a lo largo de estos días, y los capítulos faltantes, para ya, ahora sí, terminar en esta navidad, esta bella y trágica historia de amor, que les quede a deber desde el año paso; perdón por la demora chic s.

Ahora sí,

Nos leemos después.

CREDITOS:

Esta historia es de mi loca imaginación, inspirada en los personajes del manga y anime titulado "Bleach" de Tite Kubo (santo troll), y el titulo de fic, está inspirado en los títulos de las canciones de uno de mis cantantes surcoreanos favoritos Park Jung Min; y los mensajes en cursivas, con comillas y en negritas de al principio, en medio y al final del fic, también pertenecen a una canción de Jung Min, titulada "Ai Wo Kudasai" (una de mis favoritas, y que tal vez utilice en alguna otra de mis historias, keke), y el último verso es de una canción de Doble S titulada "21 gramos", de la cual, viendo su MV, también me base para la historia y el final que le voy a dar a misma; escúchenlas, es muy linda y la tonada algo triste pero hermosa.

Nota: Los párrafos sin alguna letra y dos puntos (por ejemplo N:), que están solo en cursiva, son cosas que se dice en presente Ichigo, sobre su propia historia, y su propia postura de ver las cosas; y /p.-/, son los pensamientos del personaje.