Disclaimer: HQ! no me pertenece es de Furudate-sensei.
NA: Hoy comencé mis últimos exámenes, y yo debería estar estudiando. Pero el fin de semana vi tantos números y fórmulas que necesitaba escribir algo, porque hace mucho no lo hago, ¡y! Como es noviembre nunca falta el "Noviembre sin ti" de Reik. [Advertencia: No he revisado la ortografía. Lo siento].
—Noviembre—
No se había dado cuenta de lo que todo eso significaría, a pesar de que en el momento lo único que había podido hacer fue quedarse quieto en su lugar con el teléfono contra la oreja para luego formular un simple; "¿Ah?", que en el momento podía no significar nada, pero para él fue mucho porque cuando las palabras de Kei habían salido de su boca para traspasar el auricular, el simple; "Debemos terminar" hizo que sintiera que su mundo se venía abajo. Si lo pensaba seriamente no estaba seguro de cómo es que sus piernas lo habían podido seguir soportando y quizás fue por eso que tuvo que sentarse en la cama mientras sus manos y todo su él temblaba entero. Su pecho se contrajo en una forma que le dolió tanto que creyó moriría de asfixia. Dejó de escuchar durante unos momentos mientras su cerebro procesaba las horribles palabras, él tan en mutismo mientras Kei seguía dando sus explicaciones que en el auricular se escuchaban tan frías y robóticas, tan calculadas como si realmente no hubiera una vuelta atrás:
—Piénsalo, Kuroo-san, esto —jamás había escuchado que Kei se refiriera a lo que habían tenido de una manera tan fría y poco personal—no está funcionando, o bueno, no funcionara. Yo tengo que ver lo del equipo —Kei, en su último año, había sido seleccionado como el capitán de Karasuno y eso junto con sus clases avanzadas le habían restado mucho el tiempo—, el ingreso a la universidad y mis exámenes. Tú estás muy ocupado con la universidad. Simplemente pasaría tarde o temprano, ¿no crees? Además la universidad es otra cosa-
—Kei…
Aquel murmullo salió justamente como eso, un murmullo, nada más. Apretó más el teléfono mientras se daba cuenta que por alguna razón su vista se nublaba.
Sí, era cierto que ya no se veían o hablaban como antes, ya ni para eso tenían tiempo, pero Kuroo lo quería con tanta intensidad, como nunca había querido a nadie, que estaba seguro todas esas cosas no importaban. Todo eso no interesaba cuando podía conectarse por Skype y hablar con él o simplemente una llamada telefónica. Era cierto que la universidad lo absorbía y que Kei estaba más concentrado en otras cosas, pero de la misma manera no podía evitar evocar los momentos cuando estaban juntos; esas pocas veces en que habían podido volver a verse y se sentaban uno al lado del otro, en que sentía su esencia a su lado y sonreía sin poder evitarlo, en la cual le gastaba bromas o le robaba los lentes porque sabía que no podía ver para luego besarle la punta de la nariz y reírse de él.
No podía evitar recordar ese "Te amo" que le había dedicado hace unas pocas semanas. Y ahora sólo pensarlo le apretaba más el pecho.
—Kei —llamó de nuevo y su voz no parecía suya.
Entonces Tsukki simplemente cierra todo con un broche de oro, una cruz que se forma en su pecho con tanto dolor que siente que se quema, diciendo; "Quizás nunca fuimos realmente el uno para el otro. Lo siento, Kuroo-san".
Es así como Kuroo simplemente se acuesta en la cama, mira el techo y sin poder evitarlo saca cuentas para darse cuenta que en unos días, aquel noviembre, habrían cumplido un año de noviazgo.
"Puedes ser muy cruel, Tsukki", piensa con una sonrisa quebrada sintiendo como las lágrimas caen por su rostro sin que pueda evitarlo.
Aquel noviembre, sin duda, sería más frío que cualquier otro.
