Fandom: Matantei Loki Ragnarok
Titulo: Un Gran Misterio
Género: Romance
Rated: K
Palabras: 493 c/título
Pareja: Loki/Mayura
Summary: Sin duda, un Gran Misterio que él estaría dispuesto a resolver.
Disclaimer: Matantei Loki Ragnarok no me pertenece, sino a Sakura Kinoshita.
Un Gran Misterio
Sus piernas templaban, tal vez fuera el hecho de que llevaba corriendo ya varios minutos en medio de la lluvia, ¡Y todo por olvidar su paraguas! Se regaño a si misma, debió haberle hecho caso a su padre, aquéllas nubes oscuras ya habían anunciado una gran tormenta. Sn embargo, decidió ignorarlo.
Se llevó su mano a la boca trás el estornudo realizado, para poco después frotarse la nariz. Lo que faltaba… un resfriado. Como pudo, llego hasta "SU" preciada Agencia. Una sonrisa ilumino su rostro. Con un clima así cosas misteriosas pondrían ocurrir. La joven se detuvó ante la puerta principal, un rayo había iluminado todo el lugar, la joven se estremeció tras el trueno que escuchó.
La puerta de su despacho se había abierto de repente. El Dios pudo distinguir de inmediato a la joven peli-rosa que se encontraba entrando en aquéllos momentos. Su uniforme escolar se encontraba completamente mojado y pegado a su, nada desagradable figura, casi como si fuese una segunda piel.
─Mayura… ─había murmurado el Dios.
¿Désde cuando ponía tanta atención en su peculiar Asistente?
La joven se acercó a él, se rodeó a si misma con sus brazos con el sólo fin de mitigar el frío que envolvía su frágil cuerpo.
─Loki… ─susurró.
Su voz había sonado temblorosa. El Dios dio un suspiro. No sería la primera vez que la chica del misterio iba a la Agencia en medio de una tormenta, todo para que al final le hiciera la misma pregunta, "Loki-kun ¿Hay algún Misterio?"
El Dios resignado, se levantó de su asiento, se encaminó hacia la joven que se encontraba ya frente al gran escritorio del Detective.
─Siéntate ─le ordenó el oji-verde, como si un Padre regañara a su hija.
Mayura sonrío ante tal orden. La joven se había sentado sobre el sofa, no le importaba llegar a mojarlo, no era la primera vez que lo hacia. Claramente la peli-rosa veía como el pequeño detective sacaba un blanco pañuelo de su negro saco. Poco después, la joven sentía al Dios deslizar el pañuelo sobre su rostro, intentando quitar las gotas de lluvia que recorrían el rostro de Mayura. La joven tuvo que interrumpir la tarea del Dios al llevar su mano de nuevo al rostro, un nuevo estornudo hizo acto de presencia. El Dios no dudó en seguir con su trabajo, por lo que deslizó nuevamente el pañuelo sobre el rostro de la peli-rosa.
─¿Cuándo aprenderás, Mayura? ─regañaba de nuevo el Dios─. No debes caminar bajo la lluvia, ¿Cuántas veces tengo que decirlo?
La joven sólo sonrío. ¿Por qué Loki hacia aquello?, siempre lo hacía, una y otra vez. Pareciera no cansarse. El Dios no comprendía por qué de su acción, ¿Por qué cada vez que la veía llegar, se sentía tan tentado a tocar su delicado rostro?
Sin duda, un gran misterio que al Dios del Caos le encantaría resolver, aunque para ello tuviera que estar tan cerca de su peculiar asistente.
03 de Abril de 2010
