Saludos. Aquí presentando mi nuevo fic de Kof, siguiendo la línea de las presentaciones vampíricas de K´ y Kula. Esta es sólo una introducción, y notarán que está un poco confuso y que Diana y Máxima tienen algo más de protagonismo que mis K´ y Kula.

Seguro van a preguntarse de donde saqué esta historia tan -fumada- extraña, pero en realidad es un poco más sencilla de lo que aparenta ahora.

Y pues para quien no sabe:

-Diálogos-

Pensamientos/contactos psíquicos (esto lo entenderán al leer)

Ahora sí ¡a leer n.n!

Pacto de sangre

Capitulo 1

Promesas

(Introducción)

-¿Qué tal la noche?

-Normal, como siempre.

Ambas figuras se movieron en la oscuridad. La luna enmarcó sus siluetas, que se paraban en lo alto de un árbol desde donde se veía la aldea a todo lo largo y ancho.

-¿Bajamos ya?

No era posible que no hubieran obtenido respuestas en todo ese tiempo. Habían buscado y buscado y…

-Volvamos al castillo.

Máxima y Diana volaron envueltos en la capa de oscuridad hasta el castillo, en el cual entraron rápidamente, moviéndose a través de las largas escaleras hasta la habitación que correspondía a su protegida, que descansaba apaciblemente en una habitación.

-Kula…Kula chan- llamó Diana con dulzura- hoy todo ha seguido igual.

Kula se puso de pie.

-No es posible…Diana, lo he sentido.

-Kula… mi niña, fue hace trescientos años, ¿no deberías olvidarlo ya?- Diana acaricio su cabello y la abrazó.

-Él lo prometió…debe estar allí- Kula miró hacia la ventana tristemente-fue una promesa.

-Seguro él sigue descansando…algún día vendrá, ya lo verás.

Máxima llevó al cuarto una botella, de lo que parecía ser vino.

-La sangre es demasiado pura, Kula, aún no estás lista. Lo mejor será que trates de calmar tu sed con el vino.

Kula miró al gigante, y cerrando los ojos tomó una copa plateada, bebiendo lentamente la bebida que se le ofrecía.

Una vez que se terminó la cuarta parte de la botella, cayó dormida, siendo arropada por Diana. Tanto ella como Máxima salieron de la habitación en completo silencio y se instalaron en el gran comedor, donde un grupo de esclavos les sirvieron una cena especial.

-La hibridación no está completa, y sin él aún estaremos débiles- Diana apretó la copa con su mano, cuidándose de no destruirla- es preciso darle esperanza y paciencia a Kula, pero no puedo fingir más. Nuestra extinción se acerca y no hemos podido hacer nada.

-Pero si no ha venido ¿Qué más podemos hacer sino esperar? Kula recién despertó también. Hay que ser pacientes.

-¿Cómo ser así de pacientes frente al peligro inminente?...- Diana se puso de pie- todos los clanes preparan sus ejércitos. Hasta los nómadas y los bárbaros están listos para pelear. Si no despierta, Kula no completará su transformación. Necesitamos de sus poderes, o seremos destruidos todos.

Máxima se puso de pie también y caminó en círculos por la habitación. El brillo dorado de la elegante estancia desapareció al apagarse de repente todas las velas.

-¿Has sido tú, Diana?

Ella negó con la cabeza.

-Sabes que jamás uso mis poderes porque sí.

No había nadie más que ellos en la estancia.

Eran las 4 de la mañana.

-¿Sientes algo?- preguntó Máxima después de un momento.

-Siento…algo…es muy débil, pero es…más fuerte que todas las presencias de la aldea…

Máxima se quedó de pie sin saber qué hacer. ¿Y si era él?

-¡Es él!- la voz infantil de Kula resonó fuertemente en todo el castillo- ¡Es él! ¡Está cerca! ¡Es él!

Diana se apresuró a su habitación para tratar de calmarla. Mientras tanto, Máxima observó por todos lados alrededor del castillo y extendió su vista todo lo que pudo para observar la aldea.

-Su poder está muy por debajo de lo que debería…quizás nos hemos equivocado.

Salió velozmente del castillo, y después de mucho tiempo de sobrevolar de nuevo toda la aldea junto con el bosque, vio un ligero movimiento. Se aproximó a la enramada en el bosque donde había visto una figura que no debía haber estado allí.

-¿Kula?

La pequeña corría a través del bosque. Una luz cegó Máxima, que tuvo que bajar para poder seguirla. La luz les abrió paso hacia una entrada subterránea de lo que parecía haber sido una cueva.

-¡Kula, no entres allí!

Sin embargo, junto con decirlo, se encontró a si mismo dentro de ese lugar. Era un túnel bajo la tierra, apenas ligeramente iluminado por unas antorchas.

-¿Kula? ¿Dónde estás? ¡No puedes estar aquí, aún estás débil!- estaba húmedo y frío, las antorchas apenas servían para iluminar, mas no para dar calor.

La había perdido de vista. Sin embargo, el camino comenzó a hacerse más cálido e iluminado. Finalmente el túnel lo había guiado a una rudimentaria estancia, llena de formaciones rocosas, pero al mismo tiempo tocado por una luz cálida. Máxima oyó la voz de Diana a sus espaldas.

-Lo lamento, ella me dejó inconsciente unos momentos- dijo, poniendo una mano en el hombro de su compañero- no sé de dónde sacó fueras para…

Máxima estaba pasmado y lo que él veía pasmó a Diana también. En el centro de la estancia, Kula estaba de pie, sosteniendo con ambas manos una llama roja, como hipnotizada.

Kula bajó las manos y la llama quedó flotando en el aire. Máxima se aproximó, y Diana hizo lo mismo. Ambos apartaron a Kula, pues sabían lo que tenían que hacer.

Pusieron sus manos como si sujetaran la llama. De la llama comenzó a formarse un cuerpo. Un cuerpo de forma humana.

Los rasgos se definieron junto con la forma de sus brazos y sus piernas. Sus cabellos comenzaron a moverse por una brisa que de pronto llenó el lugar. El resplandor de la llama desapareció para dar forma al cuerpo desnudo e inconsciente de un joven. Su piel oscura contrastaba con sus cabellos blancos. A pesar de no estar consciente, emanaba una presencia tan fuerte que estremecía el solo hecho de estar cerca de él.

-Debemos llevarlo al castillo.

Máxima cubrió el cuerpo con su capa y fueron juntos al castillo. Kula trataba de acercarse a él pero Máxima y Diana la mantenían lejos.

-Aún no es hora, pequeña- le dijo Diana en cuanto llegaron- ve a descansar.

-Ha sido colocado en su habitación- Máxima entró en el despacho de Diana- esperamos que despierte mañana al anochecer.

Diana levantó su vista del libro que tenía en su escritorio.

-Han pasado trescientos años, y al fin ha vuelto- una mueca de temor apareció en ella- en cuanto Kula complete la transformación comenzará la guerra.

-Pero por eso los necesitamos a ambos. Ellos acabarán con todo esto y evitarán que desaparezca nuestra raza.

-Podría ocurrir todo lo contrario y lo sabes. Si ellos toman partido de algún clan, ése ganará la guerra y todo será un caos.

Ambos se guardaron silencio y esperaron a que llegara el amanecer. Entonces ambos fueron a descansar.

A tempranas horas de la tarde, ambos fueron a presenciar la aparición de quien habían esperado todo ese tiempo. Se encaminaron rápidamente por los pasillos, pero alguien se les había adelantado. Una vez más, Kula había sido vencida por sus instintos, y se encontraba a lado de él, contemplándolo impaciente.

En el momento en el que el sol se ocultó por completo en el horizonte, ella levantó su mano, dejando ver en ella una herida que cruzaba desde la base del pulgar hasta la del meñique. Lucía como si llevara poco tiempo allí, pero era la misma de trescientos años antes.

En el pecho del joven una cicatriz exactamente igual se dejó ver poco a poco. Kula puso su mano en contacto con el pecho del joven.

Éste abrió los ojos de golpe, y su sangre comenzó a fluir. La sangre de ambos comenzó a brotar lentamente de las heridas, y de pronto Kula cayó al suelo, batiéndose en desesperadas convulsiones. Había perdido todo control de su propio cuerpo, y su mirada dulce de niña fue perdiendo su brillo poco a poco.

El joven permanecía con sus ojos abiertos pero parecía no percibir nada. Todo era una fuerte agitación. Kula quedó inmóvil en el suelo.

Congelados literalmente, Diana y Máxima sabían que no estaban preparados para tales sucesos.

-D…Diana…

-¿Sí, mi señora?- Kula seguía tendida en el suelo. Diana se acercó a ella y limpio el sudor que se le agolpaba en la frente.

- Estoy lista. Mi cuerpo ha absorbido sólo unas gotas de su sangre y aun así he completado la hibridación- aunque estaba completamente debilitada su voz no mostraba titubeo alguno- él despertó también.

Él, que había permanecido en el mismo lugar, se puso de pie.

-¿Porqué me han despertado?- preguntó con inexpresiva voz.

-Para que cumplieras con tu parte, K´- contestó Máxima- Kula ha completado su hibridación. Es ya un vampiro completo y tú prometiste que ayudarías con la guerra.

K´ se llevó una mano a los ojos y los frotó. De pronto un abismo se formó entre su mente y todo lo que ocurría en ese lugar.

-No- declaró con firmeza- ¿Quién dijo que yo intervendría en esto? No ha sido mi elección.

-Lo fue- insistió Diana- hace trescientos años, ¿Lo olvidas?

K´ sonrió con burla.

-¿Porqué prometería algo que no me conviniera a mí en nada? Tenían que despertarme, y solo podía hacérselos prometer si yo garantizaba mi ayuda.

-¡Eres un necio! ¿Cómo puedes siquiera negarte? Esto te concierne tanto a ti como a nosotros. Además- Diana miró a su protegida- se lo prometiste a Kula antes de que ambos tuvieran que descansar. Ella te ha esperado desde la revivimos.

-Si no fuera por eso, malcriado- Máxima lo sujetó por el cuello de la camisa blanca con que lo habían vestido- créeme que no te hubiera regresado a la vida. Sigues siendo el mismo de antes.

-Y ya antes salvé a tu estúpido mundo de la destrucción, ¿Lo olvidas?- K´ se soltó y bajó la mirada-No soy un maldito héroe. Y la promesa que hice a Kula- la miró con tristeza y se sentó en la cama- me cegó el miedo y la confusión. Creí sentir algo en esos momentos pero luego de trescientos años en una cueva oscura te das cuenta de que esas cosas no valen la pena.

Máxima se sentó también, y Diana hizo lo mismo.

Kula dormía ya.

-Tal vez les exigimos demasiado- reflexionó el gigante- en comparación a nosotros ellos son muy jóvenes. Mira a Kula…ella es apenas un vampiro completo. Y K´ tuvo que irse a descansar al poco tiempo de convertirse en vampiro. Puede que sean los más poderosos pero ninguno de los dos tiene la experiencia ni la consciencia para enfrentar esto.

K´ permanecía sentado. De pronto recordó por qué Máxima había sido su protector en la antigüedad. Era la balanza perfecta para su egoísmo e inexperiencia.

-No planeamos bien nada de esto- completó Diana- debimos pensar que algo así pasaría.

-K´… piénsalo. La guerra se desatará cuando menos lo esperemos. Si sigues con ese egoísmo insano acabarás con todo.

-No pienso interferir en nada- afirmó él cortantemente.

-Debo irme- concluyó K´- si no me inmiscuyo en la guerra lo más probable es que no pase nada.

-No vas a acabar con el problema sólo evadiéndolo.

-Nunca dije que acabaría con el problema. Simplemente no quiero saber nada de ello.

Se encontraban en la estancia, frente a la gran entrada del castillo. De pronto, los pasos apresurados de Kula bajaron por las escaleras.

-Por favor, K´, no te vayas.

Corrió y cayó de rodillas frente a ellos. Estaba llorando, y Diana se agachó junto a ella, tratando de ponerla de pie.

-No te rebajes de esta forma- volteó a ver a K´- ¿Has visto? Ella confía aún en ti y tú no eres capaz de corresponderle.

-No tengo nada que corresponder. El sentimiento que nos unía desapareció durante mi descanso. Ahora debo quitarme del camino.

-Nos condenas a todos…

-Basta, Diana- interfirió Máxima- yo lo acompañaré. Si algo le pasa podría afectar el equilibrio.

-Pe…pero…- ¿Qué es lo que planeas?

-Tratar de convencerlo de volver. Espero lograrlo en poco tiempo, de lo contrario estamos perdidos. Sabes que con él no podemos insistir así, o sencillamente se nos saldrá de las manos.

-De acuerdo. Yo me quedaré con Kula.

-K´, por favor…- insistió Kula, tratando de acercarse a él. K´ desviaba la mirada.

-Kula, olvídalo. Ya no he de existir para ti.

Esa misma noche K´ y Máxima partieron, formando parte de la minoría rebelde que se ocultaba de los suyos en las sombras.

Pasaron los años y Kula aprendió, gracias a Diana, convirtiéndose en la señora de su Clan, tomando posesión de su cargo como debió ser desde el principio.

Pero era aún una vampiro muy joven. Todavía le faltaba experiencia y la guerra estaba a punto de estallar. En su corazón la inocencia de su alma se mezclaba con la tristeza de haber perdido a K´ apenas lo había tenido a su lado un corto tiempo.

Porque esa promesa había sido más que palabras. Esa promesa que se habían hecho y que él no había querido cumplir iba más allá de la guerra. Las heridas, una en su mano y la otra en el pecho de K´ eran el sello que lo había pactado. Y estaba segura de que K´ regresaría y la cumpliría.

Pues esa promesa, ese pacto, lo habían sellado con su propia sangre.

Continuará.

¡No me linchen! Tal vez ya les aburrieron las historias de vampiros, pero siempre han sido mis mitos favoritos y no me he podido resistir. Aunque bueno, a mí en realidad no me gustan las historias modernas de vampiros. Es decir, las series, libros y películas que han salido estos años no me convencen en lo más mínimo. A mí me gustan los vampiros estilo Anne Rice y Bram Stocker n.n aunque estoy consciente de que los míos tal vez jamás se les acerquen en grandeza.

Quería dejar eso claro.

Otra cosa… ¿Por qué no he visto nada nuevo en cuanto a KxKula en esta sección? Tal vez soy la única que aún le gusta esta pareja :/ espero que no.

En este fic quisiera respetar más las personalidades de K´y Kula, no sé porqué por más que trato de apegarme hago OC involuntario :s y espero poder corregirlo ahora.

Finalmente…bueno, si alguien lee esto, espero que me dejen reviews. Aunque con uno sólo me conformaría para continuar ;) después de todo, yo también tengo una promesa qué cumplir: nunca dejar un fic sin terminar :) aunque estoy teniendo algunos problemas con ello últimamente, pero cumpliré n.n

¡¡¡Saludos, besos y abrazos!!! , atte

Yereri Ashra