Capítulo 1: El Comienzo de una aventura...
Ya es media noche y aún la pelirroja no conseguía dormir, algo no fuera de lugar, con lo ocurrido hace un par días, ella sabía que sus padres no volverían durante un tiempo y nadie en su sano juicio querría quedarse en casa sola por la noche dadas las circunstancias, aunque bueno sola no se encontraba, el pecoso se hallaba con ella pero no siempre podrá ayudarla como lo hizo aquella vez. Se levantó de la cama, dirigiéndose hacia la cocina, no era muy grande pero tampoco pequeña, allí hallo lo típico de todas las cocinas armarios, una vitro cerámica, y justo al lado de esta estaba la lavadora y el lavavajillas haciendo esquina, encima de todo un mármol lo recorría formando una mesa alargada que llegaba desde el principio de la pared de la cocina hasta el final, dejando un hueco entre la lavadora y el lavavajillas para dejar paso a un fregadero, arriba de todo esto está lleno de armarios por suerte no se adentró mucho ya que la nevera esta nada más entrar por la puerta, abrió la nevera, busco un yogur de plátano, cogiendo una pequeña cuchara del cajón de al lado, con pasos pesados y cansados camino de vuelta a la habitación mientras comía el yogur.
Suspiro después de terminarse la primera cucharada, aun sentía el miedo como si le estuviera pasando en el momento...
Dejadme contaros como empezó todo: hace unos días, Nerumi encontraba de compras con unos amigos en un centro comercial; uno de estos centros que hay un poco de todo y un mucho de nada, al menos nada que realmente le sirviera.
Se dirigió al baño, frunció un poco el ceño al recordar que estaban al otro lado de la tienda de Thoak pero no podía aguantase más las necesidades. El centro comercial era bastante grande con muchos escaparates de tiendas, en una de ellas había un maniquí con una camiseta bastante provocativa y de muy mal gusto, un rojo sangre, con mucho escote, pasando esa tienda había un restaurante chino y nada más pasar el restaurante. Dos tiendas más y finalmente llegó al baño. Dentro había un niño llorando desesperadamente.
- Hola, ¿qué te pasa? ¿te duele algo? – pregunto la pelirroja mientras se agachaba.
- Mi...mama...no...esta...-dijo el niño llorando
- cálmate un poco y dime donde está tu madre, así podré ayudarte a encontrarla – le contesto con una sonrisa tranquilizadora.
El niño se seco las lágrimas, levanto la cabeza observándola fijamente a los ojos
- no lo sé, salí del baño y ya no estaba ¿me ayudas a buscar a mi mama? - pregunto en niño mientras las lagrimas se volvían a apoderar de sus ojos.
- vale, vamos hablar con los de seguridad que seguro que ellos saben dónde está tu mama, pero no llores más ¿vale?- le seco las lagrimas de nuevo- mira tengo un caramelo, para ti.
- Gracias -dijo el niño
Se pusieron en marcha en busca de aquella madre, el niño se agarro de la mano de la joven mostrando miedo e inseguridad. Salieron del baño, la pelirroja buscaba con la mirada algún hombre de seguridad.
- Es mejor que vayamos nosotros a buscarla- dijo el niño
- Los policías buscan mejor que nosotros y así seremos más gente ¿no crees?- contesto con una voz suave mientras seguía su búsqueda.
- Pero creo que ya sé dónde está – le contesto el niño
- ¿Dónde?- pregunto parándose un momento para atender al niño.
- Creo que está en el parking, seguramente habrá ido a coger el móvil… antes de entrar al baño dijo que se le había olvidado…- después de decir esto salieron algo más deprisa hacia el parking, el niño comenzó a correr hacia las escaleras en cuanto las tuvo a la vista.
- ¡No corras tanto! - grito Neru corriendo tras él empezó a bajar junto al niño cuando de pronto oyó una voz al entrar al parking.
- ¡ESPERA! ¡no entres! - dijo la voz desconocida.
La joven se giro para observar al chico que le gritaba. Era un chico que andaba semidesnudo, llevaba unas botas negras, con unos pantalones negros piratas, le colgaba un porta objeto azul en la pierna derecha, algo más arriba, en la cadera, un cinturón naranja y en la hebilla grabada una A se aferraba a él, en aquel cinturón enganchado en su funda, una daga verde y naranja. Su torso estaba desnudo, no llevaba camiseta, del cuello solamente colgaba un collar de perlas ojo.
Su cuerpo era delgado pero sus músculos marcados y delineados perfectamente hacían que la pelirroja no pudiera evitar quedarse embobada, sus brazos fuertes, daban a notar la excelente forma física del chico, tenía un tatuaje en el brazo izquierdo que ponía asce junto con otro en la espalda, una cruz con una cara morada con un bigote grande blanco, la cara tenía una sonrisa y unos ojos algo siniestros para ella.
Él chico curvo su boca fina y perfecta, dejando ver el mal humor que tenía en aquel momento, llevaba un sombrero naranja con una cuerda, donde colgaba una especie de calavera con cuernos, que caía del sombrero. Alrededor del sombrero unas perlas rojas, entre las perlas se encontraban unas caras, una sonriente y una triste. Los ojos negros del pelinegro se fijaron en los de la pelirroja, los ojos verdes de la pelirroja se fijaron inconscientemente en los de él.
- ¿Por qué no debería entrar?- pregunto desviando la mirada - ¿quién eres?
- Ahora no es momento de preguntas ni presentaciones, aléjate de ese niño o estarás en peligro - dijo el chico mientras se acercaba a ella.
- ¿Cómo? Pero si es un chiquillo, no es peligroso... ¿porque debería alejarme? - esta situación la sacaba de los nervios...
Sin mediar palabra el chico el agarro de la muñeca llevándola otra vez arriba, pero ella se resistió asustada.
- ¡Suéltame! le prometí al niño que le ayudaría... ¡suelta! - grito mientras luchaba por soltarse.
- ¡NOOO! ¡no vayas con él! - gritó el niño - ¡El intento hacer daño a mi mamá!
- ¡¿Cómo?! !- cada vez más nerviosa estiraba del brazo sin comprender la situación
Asustada dirigió la mirada al niño, de pronto el niño ya no mostraba una mirada ni asustada ni propia de un niño de 8 años… su mirada era diabólica. Empezó reírse, dejando oír una risa diabólica que acompañaba a esa mirada… La pelirroja aterrorizada olvidándose del agarre de aquel extraño retrocedió chocando contra el pecho del muchacho, el chico no dijo nada, simplemente se quedó observando la terrible situación preparándose para lo peor.
- ¡JAJAJAJAJA! Niña estúpida... morirás aquí mismo - dijo el niño con una voz grave dirigiendo su mirada de odio hacia los jóvenes.
- Q-que...- Las palabras no salían de la boca de la joven, aterrorizada cayó al suelo, se quedo inmovilizada del terror mientras observaba como el cuerpo del niño empezó a transformarse...
- ¡Huye!- grito el chico estirando de ella - ¡Deprisa!
Pero ya era tarde, ya no había un niño sino un monstruo verde, grande con orejas puntiagudas y unos dientes afilados. Sus ojos eran rojos y grandes, sus manos gruesas y en una de ellas llevaba un martillo, era bastante grande debería pesar más que un simple animal, el monstruo empezó a acercarse rápidamente hacia ellos sin mediar mas palabras, el chico observando a la pelirroja en shock se coloco delante para parar el ataque, la empujo hacia la salida haciéndola reaccionar.
- ¡Sal! ¡vamos corre! – grito desesperado
Ella asintió, se levanto y salió sin mirar atrás hacia la salida pero cuando solo la tenía a un paso el monstruo lanzo el martillo destruyendo con un fuerte golpe la salida, las paredes se derrumbaron justo en el momento en el que la joven intentaba salir, El pelinegro pudo reaccionar a tiempo para lanzar una llamarada de fuego evitando así que la muchacha muriera aplastada. Horrorizada se giro observando aquel extraño muchacho envuelto en llamas, ella gritó, sus lagrimas empezaron a salir sin fin de sus ojos, asustada.
- ¡TE ESTAS QUEMANDO! –Grito sollozando.
- ¡No tranquila! ¡no me quemo! ¡apártate de ahí! - contesto el chico aun viendo otro pequeño derrumbe. Corrió hacia ella estirando de su brazo para apretarla contra
él, poso su brazo alrededor de la cintura de la joven y salto con ella hacia un lado. Ella se abrazo a él, asustada.
La dejo en un lado, girándose rápidamente hacia el enemigo, - Aléjate un poco, lo suficiente para poder luchar contra el sin causarte daño, pero no te alejes demasiado… por si tengo que correr a tu lado para ayudarte… - le soltó el pelinegro para luego lanzarse contra el monstruo.
Aquella pelea que observaba la joven era increíble no conseguía ver quién iba ganando, llamas salían por todos los lados del cuerpo del chico, Nerumi pensó que si no lo mataba el monstruo lo harían las llamas, solo podía rezar para que aquel muchacho que la salvo saliera sano y salvo.
- ¡Esto no quedara así, al próximo encuentro chica morirás!-grito el monstruo mientras desaparecía en una cortina de humo
El chico sin aliento se apoyó en la pared más cercana que tenía mientras se miraba las heridas. La joven ya no dudo en acercarse a él, su cuerpo estaba hecho polvo.
- ¿Estás bien? - pregunto mientras se rompía un trozo de la falda para vendarle la herida.
- No, no hagas eso - intento pararle el joven pirata -no hace falta.
- Pero que dices estas sangrando - el intento pararla de nuevo pero sin éxito, al final cedió dejándole vendar la herida del brazo. - madre mía... tienes otra.., hay que ir
a un hospital.
- No hace falta, puedo apagármelas, además no soy de aquí. - dijo el chico sonriendo – he salido de peores situaciones. No te preocupes.
- ¡Pero qué dices! ¡estás loco! ¡no te dejare ir por ahí con esas heridas! –le grito mientras presionaba la herida. Él sonrió, le levanto la cabeza suavemente con su mano, dirigiéndole una mirada tranquilizadora.
- No te preocupes, estoy bien - dijo el chico apartando la mano de la barbilla cuando ya consiguió el contacto ocular con ella.
- Como me puedes decir eso con todas las heridas que tienes...bueno... dime por lo menos tu nombre – dijo nerviosa por el gesto del muchacho- Soy Nerumi, un placer… Gracias por salvarme…
- Yo Ace, encantado de conocerte - contestó – no es nada.
- No eres de aquí ¿verdad?, ya que no es normal llevar una daga por la calle... no sé cómo no te han detenido la policía- señalo la daga
- Bueno, lo intentaron, pero conseguir escapar - Dijo entre risas.
- ¿Y dónde vas a pasar la noche?, aquí los hoteles son bastante caros – Le miro aun preocupada.
- No lo sé, no tengo dinero, pero ya me apañare -dijo el chico levantándose, ella le ayudo- salgamos de aquí antes de que alguien vea todo este desastre..
- Ven a mi casa, tengo habitaciones de sobra- le contesto la pelirroja amablemente
- No, no quiero molestar a tu familia - contestó enseguida el pelinegro
- Tranquilo, no están en casa, además con lo que me ha pasado hoy y la amenaza de esa cosa estoy bastante asustada, no podría quedarme sola en mi casa - ella suspiro.
. - Está bien - dijo sonriendo. De pronto me sonó el móvil rompiendo la tensión del momento. Ella lo cogió.
- ¿Quién? – contesto lo más tranquila posible.
- Soy Yuu ¿Dónde estás? - dijo preocupado - llevamos horas esperándote y como no aparecías me he asustado.
- No pasa nada, me entretenido con un amigo…. Estoy bien, siento no haber vuelto, pero no voy a poder ir… ha pasado algo, os lo recompensare otro día... ¿vale? – se disculpo.
- Vale, pero seguro que estás bien ¿no? –le contesto su amigo aun preocupado - ¿ha pasado algo malo?
- No no… que va, solo que me necesitan en un sitio, de verdad, no pasa nada. No te preocupes ¿vale? Hablamos más tarde, adiós Yuu – se despidió la pelirroja.
- Está bien, adiós Neru- ella colgó el móvil y volvió a dirigirse a Ace – bueno vamos a mi casa, a curarte mejor.
- Siento romper tus planes- dijo sonriéndole- muchas gracias.
- No es nada… Gracias a ti, sin ti hoy no estaría viva. – le devolvió la sonrisa.
"Fin de flash back"
Después de recordar lo que paso, suspiro, no se encontraba con muchas ganas de dormir, Ace seguía durmiendo como un tronco, en la cama del cuarto de su hermano, pero se empeñó en moverla al cuarto de ella para poder estar los dos en el mismo cuarto, ya que la pelirroja andaba varios días ya con pesadillas e intranquila, no quería dejarla sola en ningún momento, aun que ella no lo dijera, eso la tranquilizo y reconforto un poco aunque no fuera lo suficiente para poder dormir bien de un tirón.
Dejo el yogurt encima de la mesita y volviendo a tumbarse en la cama, cambiando varias veces de posición pero sin éxito de poder dormir.
- ¿Aún estás despierta? - pregunto Ace
CONTINUARA…
