Capitulo 1: Ellas

''Pero hay una parte de ti que nunca conocí, nunca conocí, todas las cosas que dijiste nunca fueron ciertas, nunca fueron ciertas, y los juegos a los que jugaste, siempre los ganaste, siempre los ganaste.

…Pero prendí fuego a la lluvia''

Era una mañana tranquila y hermosa, Kasumi estaba preparando el desayuno como siempre, Happosai estaba contando y doblando su colección de prendas íntimas, Sound y Genma estaban jugando Shoggi, Nabiki arreglando sus fotos de Ranma mujer y Akane par vendarlas, Ranma seguía roncando como un gorila en la habitación continua mientras la portadora de unos bellos ojos café chocolate despertaba lentamente con un sentimiento diferente que al de todas las mañanas, era un sentimiento de calidez que la recorría de pies a cabeza, sentía muy dentro de ella que algo hoy iba a cambiar, inmediatamente pensó en Ranma, aquel chico arrogante y engreído que tenía como promedito pero que muy escondidamente ella amaba en secreto.

-Hoy será un gran día, estoy segura.- Dijo Akane, mientras se estiraba y una hermosa y triunfal sonrisa adornaba su blanquecino rostro.- ¡Akane el desayuno esta listo, baja a comer!- Le gritó su hermana Kasumi desde la cocina.- ¡Sí, hermana ya voy!

La hermosa chica se apresuró en el baño, se lavó su cara y sus dientes, rápidamente se colocó el uniforme y bajó a desayunar. Todos la estaban esperando en la mesa incluyendo al dormilón de Ranma que se encontraba listo para devorar todo el desayuno, Akane los miró a todos y una imagen tan corta como un suspiro le nubló la vista, lo vio por primera vez, un ser extraño vestido totalmente de rojo, su pelo largo y plateado baila en el viento, sus grandes ojos dorados la miraban triste, no más que triste, desesperado, era un chico con unas extrañas orejas de perro pronunciando un nombre que no había escuchado jamás.- ¿Inu..ya..sha?.- Susurró suavemente la joven.- ¿Qué has dicho Akane?- La chica despertó de su trance para mirar a la persona que le había formulado la pregunta, Ranma la miraba extraño y con un toque de celos casi imperceptible, por muy desapercibido que pasará aquel susurró él lo escuchó, siempre estaba pendiente de ella, y jamás le había gustado que otro nombre que no fuera el suyo saliera de los labios de su prometida. Akane le regaló una deslumbrante sonrisa, no sabía por que pero sentía que hoy lo amaba un poco más que ayer.- No es nada Ranma, buenos días.-El chico atontado por la radiante sonrisa que le regaló su prometida, olvido cualquier motivo de celos y pregunta que le haya hecho a Akane.- Bu..e..nos dí..as.

La mañana transcurrió extrañamente tranquila, los dos chicos se dirigieron conversando animadamente a la escuela como nunca antes había sucedió, él no la insultó y ella no lo golpeó. Las clases tomaron su rumbo de siempre, sin ningún tipo de percance, Akane con sus amigas y Ranma con los suyos. Todo estaba demasiado tranquilo, demasiado calmado, como todo antes de estallar, de explotar, de cambiar.

- ¡Ranma!, ¿Ya nos vamos a casa?- Preguntó Akane sonriendo, hoy sentía que ella podía decirle a Ranma un poco acerca de sus sentimientos para con el, hoy sentía que podía abrirle un poco su corazón, se sentía feliz.

- Si Akane, ¡vamos!- Estaban apunto de partir cuando la tranquilidad estalló.- ALTO AHÍ RANMA SAOTOME, ¿A DONDE PIENSAS LLEVAR A MI HERMOSA NINFA DE LOS BOSQUES EH?- Kuno apareció junto con su espada de madera una vez para retar a Ranma por el amor de Akane pero esta vez venía con refuerzos.- Así es Kuno quedar con chica violenta y fea, y yo Shampoo quedar con Airen. Para lograr, nosotros tener que enfrentar a ustedes.-

Los dos chicos estaban en posición de ataque para acabar de una vez por todas con el lazo que unía a aquellos dos jóvenes, que aun no eran capaces de confesar sus sentimiento el uno con el otro.

-Akane adelántate, yo te alcanzaré después de que acabé con Kuno y me libre de Shampoo.- Le dijo Ranma a la bella chica de cortos cabellos azules.- Pero Ranma yo también soy una luchadora, yo quiero pelear, podré con Shampoo.-Ranma se dio la vuelta para mirarla enfadado, ¿es que acaso no podía comprender que lo hacía para protegerla?.- No Akane tu solo me estorbaras en la pelea y quiero terminar rápido con esto.- Akane lo miró dolida, no era la primera vez que escuchaba aquello de parte de Ranma , pero era la primera vez que le atravesaba de esa manera el alma.- ¿de verdad soy un estorbo para ti?.- Ranma instintivamente al escuchar ese tono volteó a verla, se sorprendió, la vio distinta, más débil, más frágil, más herida, algo en él se revolvió había lastimado Akane pero no era como las otras veces.- Akane yo no…

La risa de Kuno interrumpió su intento de arreglar las cosas.- ¡RANMA SAOTOME! ¿POR QUE NO ADMITES POR UNA VEZ TU AMOR POR AKANE TENDO Y DETERMINAMOS QUIEN SERÁ EL DUEÑO DE SU FIERO CORAZÓN?- Ranma estaba en el límite, se sentía presionado deseaba que Akane se fuera de allí, mandar a volar a Kuno y decirle a Shampoo que se devolviera por donde había venido pero solo las crueles e hirientes palabras salieron de su boca, las mismas que siempre uso para esconder sus sentimientos.- ¡YA BASTA!, JAMÁS ESTARÍA INTERESADO EN UNA NIÑA TAN FEA Y VIOLENTA COMO AKANE, ES PLANA, NO SABE COCINAR, ES VIOLENTA, NADA CARIÑOSA Y BOBA, PUEDES QUEDARTE CON ELLA KUNO, NO SIN ANTES DARTE UNA PALIZA.- Ranma esperó pero ningún golpe llegó, asustado miró hacia atrás, Akane lo seguía mirando con los ojos abiertos a más no poder y pudo ver como lágrimas se acumularon en sus chocolates ojos, sintió como Shampoo se le tiró encima para abrazarlo pero no le importo, solo estaba pendiente de ella, de cada paso que daba, de cada reacción no esperada.- ¿Lo ves chica violenta?, Tu no tener ninguna posibilidad con Airen, el no amarte, perder tu tiempo en otro lado.- Akane dejó caer su bolso de sus manos, de repente le empezó a pesar demasiado, algo en su corazón explotó, algo cambio, algo más profundo que otros veces dolió.- Si ahora lo comprendo.- Pronunció cada palabra tan suavemente para luego salir corriendo del lugar olvidándose de todo menos de una persona, Ranma.

Le dolía, no era mucho más que dolor ardía como el infierno, sentía tantos deseo de abrirse el pecho y poder arrancarse el corazón, jamás había sentido tanta desesperación, tanto amor le dolía, le dañaba, ¿Por qué lo amaba?, ¿Qué tenía el que no tenían otros?, ¿Por qué no la amaba como ella a el?. Tenía tantos deseos de gritar pero de su boca solo salían sollozos de tristeza y desolación, no era que nunca hubiera escuchado algo así de parte de el solo que esta vez sus palabras le habían roto algo, no sabía si era el corazón pero algo en ella se rompió tan fuerte, que creyó que no podría respirar nuevamente, sentía como cada vez se ahogaba más y más en aquel llanto. Seguía corriendo tan deprisa que no se dio cuenta del pequeño llavero que se encontraba en su camino que por descuidada piso y se resbaló, cayendo de frente en el piso, le dolió pero no tanto como le dolía su corazón. Despacio, se arrodillo en el piso para ver el culpable de su caída, lo tomó en sus pequeñas manos y se sorprendió al ver que era un pequeño llavero en forma de esfera de color lila, debajo de aquel llavero colgaba un diminuto letrero en el cual decía un nombre.- ¿La perla de Shikon?- Extrañada y llevada por un poder superior miró hacía arriba, se encontró con unas escaleras que no había visto nunca, eran largas y parecían llevar a un Templo, sin pensarlo se paró y empezó a subir aquellas escaleras. Cuando llegó arriba, se sorprendió al encontrar un lugar adornado de árboles y un diminuto templo a un costado. Siguió recorriendo el lugar con la vista hasta que vio algo que llamo su atención, era un árbol hermoso, se encontraba casi escondido en el lugar, era gigante y transmitía una armonía que no había sentido nunca, se acercó un poco más a él y posó su mano en su fibroso tronco, la imagen de Ranma se le vino a la mente e inevitablemente de sus ojos volvieron a caer aquellas cristalinas gotas de agua que bañaban su rostro y lo adornaban de tristeza, sentía como si un herida se abría en su pecho, un hoyo grande lleno de tristeza le inundaba su ser, lastimándola, llenándola de un sabor amargo y se lamento que a pesar de su desesperando estado, seguía amándolo con cada fibra de su ser, cada célula de su cuerpo reclamaba por el.- ¿Por qué Ranma?¿Por qué tengo que amarte?.- se preguntó mientras aquellas amargas lágrimas caían por su rostro.- Ranma…- Pronunció suavemente antes de caer de rodillas frente aquel árbol que escuchaban sus más profundos dolores, una voz en su interior la llamó e instantáneamente miró el tronco de aquel árbol, se sorprendió cuando vio a una jovencita más o menos de su edad reflejado en el, mirándola con la misma cara de sorpresa que ella y rastro de recientes lágrimas en su rostro, sus ojos al igual que los de ella, eran de un profundo color chocolate, su tez pálida se igualaba con la de ella pero su pelo era de un color negro azabache y muchísimo más largo que el de ella pero la tristeza que desprendía la embargaba tanto como la propia. Se miraron directamente a los ojos y un destelló de pureza las envolvió, algo cálido y conocido encontraron en los ojos de cada una, y al mismo tiempo cada chica puso su mano en el tronco del árbol tratando de tocar a la otra y cuando por fin sus manos hicieron contacto, un rugido furioso se escuchó por todo el lugar haciendo estremecer a Akane, de pronto su cuerpo empezó a ser cada vez más pesado, sus parpados se cerraban lentamente, dirigió una última mirada a aquella hermosa chica, que le regalaba una sonrisa triste pero reconfortante y antes de perder el conocimiento la desconocida chica le susurró .- Todo estará bien.- Y a Akane cayó inconsciente en los pies de aquel árbol.

Cuando despertó a luz del sol había desaparecido y solo se podía observar la oscuridad de la noche, su cabeza dolía y un vació en ella se expandía por cada rincón de su cuerpo como un veneno que arrasaba con toda su anatomía, se sentía extraña como una desconocida. Miró el cielo y se asustó, era demasiado tarde Kasumi debía estar preocupada, se paró para luego correr de vuelta hacia su casa, sin poder deshacerme de aquel molesto vació y una tristeza que no sentía como suya en su cuerpo.

Llegó a su casa y subió rápidamente las escaleras para llegar a su cuarto y tenderse en la cama, por lo poco que vio parecía que la cena aun no estaba lista, era perfecto, tenía tiempo para poder pensar en que le estaba pasando, sentía unas ganas tremendas de llorar, una angustia desconocida navegaba por su cuerpo, dejándola sin fuerzas, sin ganas, se sentía inferior a alguien pero no sabía a quien. Akane pensaba en aquellas emociones que la estaban carcomiendo lentamente mientras pasaba sus dedos por sus cabellos, cuando se dio cuenta de algo que no había notado antes. Corrió hacia el espejo del baño y casi se resbaló, no podía creerlo su pelo había crecido, estaba como antes a la altura de su cintura, seguía teniendo el mismo tono azul de siempre, se examinó con más cuidado el rostro, nada en ella había cambiado excepto el largo de su pelo sin embargo ella no se dio cuenta de que sus ojos mostraban más tristeza que antes como si la angustia de alguien más se hubiera sumado a la suya. Recordó a Ranma y aquella herida volvió a doler pero esta vez de manera distinta, faltaba la otra razón por la que se sentía angustiada, ya sabía la primera pero faltaba la segunda.

- ¡Familia a cenar!- Escuchó el grito de Kasumi y bajó a cenar.
Fue la primera en llegar y se sentó en la mesa tranquilamente, de apoco empezó a llegar toda la familia quienes la miraron extrañados por su largo cabello y su mirada ida en el cielo negro de la noche. Ranma fue el último en llegar, estaba pensando disculparse con Akane por el incidente de hoy no sabía por que Akane se había comportado tan extraño pero estaba consciente que había sido su culpa. Cuando la vio se sorprendió su cabello raramente había crecido hasta la cintura, como la primera vez que la vio pero ahora no lo tenía tomado en aquel moño que se ponía en aquel entonces, ahora lo llevaba suelto y no pudo evitar pensar que aquello le daba un toque más salvaje y libre a su prometida. Se sentó a su lado como todos los días pero ella pareció no notar su presencia, se dio la libertad que pocas veces se daba con tanta gente a su alrededor para mirarla directamente. Su nariz respingona le pareció más graciosa que antes, su flequillo le estaba dando un toque jamás visto por el, sus idos ojos brillaban como nunca antes había visto y le pareció mucho más hermosa que antes. Percibió el cambio en ella, era como si una parte nunca vista pero ausente en ella hubiera vuelto para completarla nuevamente e inmerso en aquel mar de emociones, recordó que debía disculparse con ella.- Oe A..kan..e yo em.. quiero disculparme por lo de hoy, sé que me excedí y que bue…- El joven de la trenza no termino de hablar al notar que la chica no se había inmutado ni a verlo parecía inversa en su interior, ajena totalmente al exterior y a todo lo que pudiera pasar, colocó su mano en su hombro y lo sacudió levemente.- ¿Akane?.- La chica pareció despertar de su trance y miró extrañada a Ranma.- ¿Eh?, ¿dijiste algo ranma?.- Ranma se molestó, tanto que le había costado ofrecerle disculpa y ella no había ni escuchado.- ¡QUE DIJE QUE ME DISCULPES POR LO DE HOY, BOBA!.- Akane abrió los ojos era la primera vez que ranma le pedía disculpas por tratarla mal, quiso emocionarse pero algo se lo impidió, sentía que estaba traicionando a algo pero no sabía a que.- Ah eso, no te preocupes Ranma, fue mi culpa.- La chica de los largos cabellos azules, pronuncio cada palabra sin mirarlo, le restó importancia al asunto , a él y su mirada que estaba fija en ella al igual que el de toda su familia que extrañada y asustada se preguntaban si su pequeña se encontraba bien.-¡¿ AKANE HIJA QUE TE HAN HECHO?!.- Lloraba Sound desconsolado por la extraña actitud de su pequeña hija, Genma igual de desconcertado y por miedo a un asalto escondido por parte de la jovencita se convirtió en panda, Nabiki la escudriño con la mirada tratando de descubrir lo que se escondía detrás del extraño comportamiento de su hermana y Kasumi ajena a cualquier preocupación desvió su atención al cabello largo de su hermana.- Akane¿ como es que tu pelo creció tan rápido?.- Le preguntó su hermana con una sonrisa maternal en el rostro.- ¿EH?...Ah eso hoy en la tarde me desmayé en la calle y cuando desperté estaba así.- Todos la miraron sorprendidos, la calmada y despistada actitud de Akane los desconcertaba a todos.-¿ Y no piensas amarrártelo como antes hermana?.- Kasumi formulo la pregunta pero Akane jamás respondió, después de eso no volvieron a preguntarle nada. Ranma la miró durante toda la cena preocupado y dolido por su desinteresada actitud con el, no hubieron golpes, no hubieron gritos, no hubo nada de parte de ella, durante la cena todos comieron y hablaron animadamente pero ella siguió en aquel estado ausente, su plato no fue tocado por ella salvó para revolverlo distraídamente con los cubiertos pero sin llegar a comérselos.- Disculpen pero no tengo mucha hambre, me voy a mi cuarto, buenas noches familia.- Dijo Akane para luego subir a su habitación.

No podía aguantar ni un minuto más ahí sentada, tenía unas enormes ganas de llorar, de gritar, se sentía encerrada, no sabía que era lo que sucedía con ella pero una angustia implacable estaba arrasando con todo su interior, algo faltaba, algo necesitaba a algo extrañaba pero ¿Qué sería? Ranma se encontraba en la casa, por esa parte se sentía tranquila pero no era eso, era otra cosa pero ¿Qué?. Alguien golpeó suavemente la puerta de su habitación.

- Akane soy Ranma puedo, ¿puedo pasar?

- Sí, pasa.- Ranma entró a la habitación lentamente, la miró molesto, odiaba no saber que era lo que la tenía así tan distante, tan no ella.- Yo Akane quiero saber que te pasa, ¿te sientes bien?- Akane medito un momento sus palabras, no podía decirlo, no lo entendería, no tenía caso explicarle algo que ni ella misma lo entendía.- Nada ranma, no te preocupes.- Y de nuevo aquella sonrisa pacífica, pacíficamente falsa. Agarró las muñecas de Akane para poder pararla y tenerla más cerca de él, para poder ver en aquellos ojos que sabía que algo le estaban ocultando.- Akane si fue por lo de hoy , yo de verdad lo lamento si quieres golpéame, grítame, mándame a volar con tu mazo pero por favor! dime algo!.- Ranma se encontraba al borde de la desesperación, no entendía esa actitud, esa tranquilidad, era extraño en ella.- No todo lo que me sucede tiene que ver contigo, por favor suéltame.- sus palabras cortaron el aire como un cuchillo afilado, sintió el frío de sus palabras, la vio distante, distante como nunca, sentía el calor de su cuerpo tan cerca del suyo pero en ese momento supo que ella se encontraba lejos, donde no podría alcanzarla, deslizo lentamente las manos por sus muñecas para terminar de nuevo sus manos sin vida en sus costados, retrocedió unos pasos y salió de su habitación.

Akane se tendió en la cama y rompió a llorar ¿por dios que era lo que le sucedía?, ¿Por qué sentía que estar cerca de Ranma estaba mal?, quería estar cerca de él, su toque le quemaba y le hacía sentir más cosas que nunca aun así estar cerca de él le creaba un sentimiento de culpa casi insoportable.- Ranma…Lo siento, no sé que esta pasando.- Akane lloró y lloró hasta queda profundamente dormida.

-

La llegada de un nuevo día no se hizo esperar, todos en la casa Tendo estaban despiertos esperando por el desayuno en la mesa, todos menos Akane que se encontraba aún en la suya. Ranma que distinto a otros días, hoy se encontraba preocupado y preocupado de verás, la noche anterior por muy fantástico que parezca pudo sentir como Akane se alejaba cada vez más de el como si de repente una barrera se hubiera impuesto entre ellos y no la de siempre, sino que una distinta una más poderosa y que era capaz de arrebatársela por completo.- Kasumi, Akane se ha demorado mucho en bajar ¿quieres que vaya a buscarla?.- La mediana de las Tendo preocupada e intrigada por el extraño comportamiento por su hermanita tenía pensado ir a buscarla si Kasumi se lo autorizaba.- No hermana, debe estar cansada ayer se notaba que estaba agotada, dejémosla recuperar fuerzas.- El desayuno inicio tranquilo en aquella hermosa mañana con el sol brillando a más no poder y la suave brisa que llegaba desde afuera, hacían que el día fuera optimó para salir a pasear. A mitad del desayuno se escucharon los pasos de alguien bajando las escaleras, Ranma supo inmediatamente que se trataba de Akane.

Akane se sentó en su puesto junto a Ranma susurró un desganado ''buenos días'' y se dedicó a mirar su plato sin tocarlo. Todos en la mesa incluyendo a Genma la miraron preocupado, la notaron apagada, la notaron ida, como si su vida se le estuviera yendo de sus manos, su cara estaba inclinada hacia abajo y su flequillo escondía su mirada. Ranma le miró con detenimiento y se paralizó al notar como silenciosas y pequeñas lágrimas recorrían su cara.- ¿Akane estas bien?- El artista marcial le colocó delicadamente su mano en su hombro en señal de apoyo pero su efecto fue el contrario. Akane comenzó a llorar desconsoladamente con sus manos cubriendo su cara y su llanto era tan angustioso, eran tan triste que a Ranma le atravesó cada parte de su cuerpo, verla llorar siempre ha sido la mayor de sus debilidades, se sentía impotente por no saber que hacer, por no saber que era lo que le pasaba, ¿Quién había lastimado de aquella forma a su hermosa chica?, lo mataría cuando lo supiera.-¿Hermana que te ocurre?- La sonriente Kasumi, se le había borrado su sonrisa al ver a su hermana llorar de esa manera, la preocupación maternal aumento al escuchar las palabras de su hermana.- No..no lo sé Kasumi, solo lo extraño, Kasumi lo extraño.- Decía la joven ahogando cada palabra con su llanto.- ¿A quien extrañas Akane hija?.- Preguntó llorando escandalosamente Sound al ver a su pequeña así.- ¡NO LO SE PAPÁ! PERO LO EXTRAÑO PAPÁ, LO NECESITO.-con cada palabra de la joven ranma se partía en dos ¿Quién era el?,¿ Acaso había alguien más?, ¿quien era el idiota que le había arrebatado a Akane? Y en medio de todas sus dudas y preguntas captó como el aura de alguien desconocido se acercaba a gran velocidad, a una velocidad sorprendente. Alguien saltó el muro de los Tendo, alguien que ranma no alcanzó a ver y de repente en frente de Akane se encontraba un chico desconocido con vestimentas de otra época y orejas de perro que miraba sin despegar su vista de Akane. Su mirada era seria pero transmitía un sentimiento de abandono y enojo, también de sorpresa y alivio.- Ka..gome.- y como si aquello hubiera hecho un clic dentro de Akane su llanto cesó, el vació misteriosamente desapareció, su angustia fue remplazada por un sentimiento de seguridad, todo volvió a estar en el sitio correcto. La hermosa joven levantó la vista aun con los ojos llorosos y sus miradas, dorada y chocolate, se encontraron entonces el joven de las orejas lo supo, era su Kagome, sus ojos al igual que los de Kagome, le transmitieron paz y calidez, ese sentimiento de seguridad y protección volvió a surgir sentimiento que solo Kagome podía darle, su tez al igual que la de ella era blanca como la porcelana y su aroma a rosas y lavanda la delatan, miró su rostro lleno de lágrimas cubierto por un flequillo extrañamente de color azul, se veía indefensa, se veía dolida, la miró atentamente y busco en aquellos ojos chocolate a la mujer que amaba.- Inuyasha.- La joven sin contenerse corrió a sus brazos y cuando aquellos brazos cubrieron el cuello del chico, el aroma de ella le llegó directamente, el calor emanado por su cuerpo, la forma de llorar en su pecho, la fuerza y alivio con que arrugaba su Haori y su voz, entonces lo supo era su Kagome.