Hey! ¿Qué tal? les presento es esta historia, que si bien es apreciada pienso hacer muchos cambios. Este primer capítulo abre las puertas a un mundo lleno de romance, compañerismo, voluntad y, mi favorita, rivalidad. Espero trasmitirles mi pasión al escribir y que con un poco de tiempo vean a lo que me refiero. De antemano agradezco, sinceramente, que clicaras mi trabajo.

P.D el nuevo entrenador de Yuri es un buen tipo, será de gran ayuda en un futuro.

La decisión

No lo entiendo... ¿Cómo fallé? ¿Por qué lo hago aún? Dedico mis días al entrenamiento, sin excepción, sin descansos. Para ser perfecto no hay excusas...pero...sigo cayendo...Los demás patinadores y, si soy más específico aún, Viktor, presentan programas dignos de respeto, admiración e incluso deseo. Jamás he sido capaz de siquiera soñar con algo así. Sin embargo esta vez...de verdad lo deseaba...por eso duele tanto...arruiné mi última oportunidad, mamá y papá me lo advirtieron.

- Vamos Yuri- la dulce voz de Yuko me trae de vuelta- el Grand Prix debe continuar- sé que debo salir da la pista. El frio me envuelve como despedida, no siempre se gana...aun así...nunca he llegado lejos. Listo para entrar esta Yuri, el verdadero patinador, he notado lo intenso en su carácter, odia perder el tiempo, ser interrumpido. Su mirada prende llamas y, justo ahora, soy la leña. Al otro lado, más que hablar busca formas de ayudarme, Viktor. Él es todo lo contrario a su compañero, ojos azules capaces de paralizar a su objetivo. Si no viera la desilusión en su rostro seria agradable imaginar que es él quien me cubre.

¡OTRA OPORTUNIDAD! ¡SOLO DENME UNA MÁS! ¡SOY BUENO, SOY UN BUEN PATINADOR, ESTA ES MI VIDA!

-Sí, lo siento - aquí...

Ser bueno no es nada.

Los vestidores son el peor lugar para un perdedor, aquí el final es inminente. Cada error, cada cuadro de la escena se repiten en cámara lenta. Realmente apesta. Es cuando uno más piensa. Debí terminar la universidad, ahora tendría un trabajo estable o, bueno, probablemente también lo echaría a perder. No quiero ni pensar en la cháchara de mi familia. Después de tantas peleas regresar a casa es mi peor panorama, tendré que empezar a trabajar y si tengo suerte querrán ayudarme con alguna carrera. ¡Bien! abrocho mis cintas y guardo los patines, acomodo mi camisa y doblo mi traje. Cierro la maleta.

Yuko está fuera esperándome al lado del taxi, luce deprimida pero hace el esfuerzo de sonreír. Solo ella sabe lo que siento, nos conocemos mejor que nadie, mirándome a los ojos. Viajó tan lejos para ayudarme. Quizá debería decir algo...

- ¡Hey!- empiezo y me detengo ¿Qué puedo decir?

-Yuri, no importa lo que pase- hay fuerza en su mirada- yo...yo siempre te voy a apoyar- desde que se convirtió en mamá tiene la capacidad de verse tan convincente frente a todos.

- Gracias- respondo con mi mejor sonrisa- tomemos el maldito avión.

Ha pasado tiempo. Retomé la carrera en Derecho como prometí, a mi sorpresa me va mejor de lo que esperaba. Todos parecen haber olvidado cuanto que me gusta el patinaje, todos menos los Nishigōri...claro que no los visito tanto. Esta mal -lo sé- pero verlos hace que me arda el pecho y me siento imbécil. Hay algunas chicas, todas muy agradables, sin embargo siento que no debo. Una parte de mí no deja de pensar en la pista, un capítulo que aún no ha se cerrado y que ruega mantenerse abierto.

Hoy, en la cena, el ambiente es denso. Parece que Mari tuvo una discusión con papá y lamentablemente mamá acabó en medio. Poniéndolo en situación Mari sostiene el detonador y justo en el centro está la bomba ¿a quién afecta?

-Te vi el otro día- se hace el silencio.-No sé de qué hablas- miento. Genial.

-¿Piensas negarlo?-resopla- de verdad no tienes remedio- ahora nos miramos- dime que no eres tú.

En la pantalla de su celular baila con pasión, en el lago congelado, un Yuri al que no le importa nada, el mundo se detiene para que todos lo observen. Ese día cedí a mis deseos y tomé los patines. Quería volver al Ice Castle Hasetsu, Takeshi hubiera estado encantado mas no tenía cara para pedirlo. Aunque fue perfecto conectar de esa manera con el entorno. Distinguí los colores del atardecer con un deleite olvidado, olores tan frescos llenando mis pulmones y el premio mayor se lo llevaba el aire. Mis saltos causaban un choque de euforia y mi piel gritaba por tal placer.

- ¡¿Y de qué sirve?!- mis manos tiemblan impotentes- me graduare en dos meses. No voy a desperdiciar estos 4 años.

- DEJA A TU HERM...

- En 30 minutos- lo corta- pasarán entrevistas en vivo con los ganadores de este Grand Prix.

-NI SE TE OCURRA- bufa papá desde su lugar- YURI KATSUKI, REGRESA- necesito verlas.

Una joven de cabellos rojos entrevista a los grandes campeones: Giacometti, Seung Gil Lee y Victor Nikiforov. Todos miran con orgullo la cámara exhibiendo sus medallas.

- Víctor, es tu cuarto año campeón- breve pausa- dime ¿qué se siente estar en la mira de tan talentosos competidores? - Chris se retuerce de celos.

- Miedo- ríe Viktor- como dices todos vienen a por mí. Yo haría lo mismo en su lugar.

- No te creas tanto Nikiforov -amenaza Chris- esta vez estuve cerca.

- Lee, es tu primer premiación- cambia de tema - ¿algunas palabras?

- Todo fue gracias al esfuerzo...no pensaba que llegaría tan lejos... Pero no pienso salir- ese tipo siempre tan corto.

-Chicos, ¿qué opinan?

-Todo aquel que se lo propone es un posible riesgo. Sin lugar a dudas cada competencia nos topamos con rivales diferentes, quiero decir, nadie regresa siendo el mismo-la estrella medita un poco-Bajar la guardia es renunciar.

-Odio decirlo-agrega el teñido- pero te secundo. Nada es fácil pero como digo a mis fans- muestra sus esculpidos abdominales...debo admitir que no están mal- nada es imposible- por su cara deduzco que Viktor y Lee vieron lo trillado de la frase.

-Seguro tus fans lo tienen en cuenta-comenta la embobada entrevistadora-directo de los tres mejores de este año, pongan atención -finaliza la chica-gracias por su tiempo, muchachos.

Una bofetada, sí, es la mejor forma de describirlo. Son entrevistas cortas antes del gran final, pero aun así sus palabras caen como espadas en los simples mortales. Bajé la guardia y me derribaron pero tampoco soy el mismo...he cambiado... 12 meses...menos... Es posible que fracase pero si me quedo ni siquiera puedo luchar. Viktor, si piensas que solo otro tu podría quitarte la corona, recordando su mensaje implícito, estas muy equivocado.

Entonces, antes de lanzarme a la horca, debo encontrar a un buen entrenador. Y creo saber dónde. Phichit- un viejo compañero- me dijo que el entrenador perfecto para mí era el estadounidense Nathan World- sí, un nombre curioso- y, afortunadamente para mí, pasa por una mala racha. Resulta que se quedó sin competidores por su alto grado de exigencia y no tiene dinero infinito... ¡JA! el burro hablando de orejas...ok, eso es lo de menos, si quiero enfrentarme al gran Viktor unos cuantos turnos extra dan lo mismo. Ahora viene la parte difícil, decirlo. Durante años he intentado adaptarme a los perfiles de la familia, seguir la corriente y a pesar de eso es imposible olvidar. Los días anteriores a las entrevistas no eran malos, hubo estabilidad en mi vida e incluso el clima parecía relajado pero empezó a tambalearse.