Por un Apretón de Manos.

La profesora Mendeleiev estaba entregando las notas de un trabajo en conjunto que mandó a hacer un par de semanas atrás.

—Couffaine, Lavillant; ocho.

Juleka y Rose se sonrieron y Rose levantò los pulgares en señal de silencioso festejo.

—Chiến Lê, Kubdel; seis.

Kim y Alix hicieron un rápido choque los cinco.

—Kurtzberg, Kanté; diez.

Nathaniel y Max se sonrieron con simpatia.

—Césaire, Agreste; diez.

Alya levantó el puño en señal de victoria persona y cuando Adrien se dio vuelta para felicitar a su compañera, ella chocó manos con él una vez, de frente.

Bajó la mirada de Marinette vio cono Alya dejaba su mano boca arriba, esperando un nuevo choque que Adrien complació, y después éste demandó. Cuando Alya respondió, lo hizo con una ligera expresión de sospecha porque le resultaba familiar. Solo cuando uno señaló al otro con el dedo indice mientras mantenían el pulgar levantado, como si estuviesen manipulando una pistola invisible, cayó en cuenta porqué la familiaridad.

Al ver la expresión en el rostro de Alya, Adrien tardó unos segundos en recordar y…

Sus sonrisas mutaron a una boca entreabierta. Sus ojos parecían querer salir de sus orbitas y el color de su rostro se drenó.

No. Lo. Podían. Creer.…¿En serio?

Nino sacudió a Adrien y Marinette hizo lo propio con Alya. Ambos tardaron en reaccionar y cada uno salió con una excusa más patetica que la otra.

—Eh… acabo de acordarme que dejé la ropa en la lavadora...—ése fue Adrien.

—Hombre, ¿no tienes una mucama que hace eso por ti?—fue la respuesta de Nino

—Ahm...ah… me olvidé de alimentar al gato…—Alya se golpeó el rostro con la mano.

—Pero tu no tienes un gato—Marinette le señaló.

—...del vecino— se apuró a agregar.

La profesora Mendeleiev llamó al orden para continuar con la clase, pero Adrien estuvo bastante seguro de que la mirada de Alya estaba sobre él.

.

—¡AHHHHH!¡TE JURO QUE NO LO PUEDO CREEER!¡AHHHHH!—Alya saltaba sobre un pie y el otro.

Adrien movía las manos intentando callarla, pero ella no veía sus gestos ni escuchaba sus palabras.

—Es que es increible! Ah, y Marinette no me creyó cuando le propuse la idea de que… ¡! ¡Esto es genial! —seguía Alya.

Adrien no pudo evitar sonreír. Sí, era genial. Realmente lo era. Pero si gritaba tanto y alguien entendía lo que estaban diciendo, podía ponerlo en problemas

—No digo que no sea interesante, pero...baja la voz—pidió él por vayase a saber qué numero de vez.

—Sí, es que…

—¡Lo sé! ¡Yo también me alegro!—replicó él—. Eres Rena Rouge y nunca pensé que una de mis amigas terminara siendo mi compañera de pelea junto con Ladybug! Pero eso no quita que podemos gritarlo por ahí. La gente pensará que estamos locos.

Alya bufó, cruzándose de brazos, pero asintió, eligiendo cambiar el enfoque de la conversación.

—Bien. Pero no sabía que eras todo un Don Juan, Agreste.

Lo agarró con la guardia baja. Adrien parpadeó, enrojeció y sonrió, antes de tomar una postura más relajada.

—Puedo ser muchas cosas, little one—Alya se carcajeó porque nunca en toda su vida podría asociar ese rostro de corte tan angelical a las frases comunmente dichas por Chat Noir; ni siquiera ésa, que estaba siendo dicha en vivo y en directo.

—¡Esto es increíble! ¿Cómo es pelear con Ladybug?

—Pero si lo has visto y lo has hecho tu tambien.

—Sí, pero lo mío fue algo de una única vez—confesó con una sonrisa pobre.

—¿Qué?

Alya le explicó toda la situación en general sin mucho ánimo y con cierta tristeza.

—Tuve que renunciar a Trixx, Ladybug dijo que no iba a ser algo que… durase porque no era el momento. Necesitaba alguien que la ayudase a ella y a Chat Noir por esa vez porque la situación era… demasiado.

—¡Pero eso no es justo!

Alya asintió con cierta tristeza y se encogió de hombros.

—Fue fantástico mientras duró. Quizás algún día pueda… no sé, volver, pero…

Se encogió de hombros y Adrien puso cara de decepción

.

Ahora ¿Como le planteaba la situación a Ladybug sin que Ladybug misma sospechase? Con lo estricta que era con el tema de la identidad secreta, no iba a entender lo accidental que fue descubrir a Rena Rouge por un choque de manos completamente inocente.

—¿Hoy nos acompañara Rena Rouge?—inquirió, como primera tactica, la primera oportunidad que tuvo de hablar con su lady.

—Ehm… no —respondió ella, con sorpresa de la pregunta—¿Por?

—No, nada, curiosidad —se encogió de hombros—. Es bueno tener una cara nueva en el equipo.

—Ah… Sí, no sé cuando vuelva a venir.

—¿No es de aquí? ¿Estaba de paso?

—Ehhh… puedes ponerlo así.

—¿Y de donde viene?

Chaton, haces demasiadas preguntas ¿tan interesado estás por Rena Rouge?

—¿Qué? Por favor, milady… mi corazón es solo suyo.

Y cambió de tema para no levantar sospechas.

.

Adrien se dejó caer en su cama con un suspiró de frustración. Le molestaba saber cuando le mentían, pero no es que podía poner a su lady en evidencia.

—Plagg ¿Qué sabes de otros Miraculous?—le preguntó

—¿hmngmjupsgh?

—¡Plagg!

Plagg tragó el bocado de queso y bebió una buena cantidad de agua para bajarlo antes de responderle.

—Depende de cuál preguntes—repuso.

—En general, me refiero. ¿De donde vienen? ¿Están todos repartidos por el mundo?...—hizo gesto de que la lista de preguntas seguía.

—Ah, yo qué sé. Deberías de preguntarle al Guardián—respondió despreocupado.

—¿Hay un Guardián de los Miraculous?

—Por supuesto que hay guardián ¿Por qué no íbamos a tener un guardián? Imaginate si caigo en malas manos o deciden ponerse el Miraculos de la Creación y de la Destrucción al mismo tiempo—espetó y frente a la mirada de confusión de Adrien, se dio cuenta de que, quizás, habló de más.

—¿Y conoces al Guardián? ¿Puedes llevarme a él?

—Ah… Oh, mira la hora que es, qué sueño ¿no tienes clases mañana, chico?

—¡Plagg!

No hubo caso, antes de siquiera darle alcance, su kwami desapareció de su vista.


Nota: ¿Qué hago yo acá, subiendo esto cuando podría estar terminando el capitulo de How It Went? ¿Qué hago?

Ah, sí. Ayer me encontré con una viñeta en tumblr en donde estaba una escena muy parecida a la escena en la que Adrien y Alya se dan cuenta de quienes son.

Actualizaré este fic una vez por semana.