Luego de que se establecieran y lograra refugiarse de la policía. Zack aún no cumplía su promesa, siempre encontraba una manera de posponerlo.

—Por favor... mátame —pedía ella como usualmente hacía.

—Otro día.

Habitualmente, Zack respondía.

—Lo prometiste.

—Y lo cumpliré... ¡Otro día!

—Por favor.

—¡Bien! —Ray sonrió, pero se esfumo al oír lo siguiente:" Pero mañana, estoy cansado"

Los días pasaban y Zack seguía atrasándolo.

—Mátame...

—No tengo ganas.

—Pero... lo prometiste —sus ojos detonando sorpresa.

—Y lo hare, pero no hoy... —añadió— Mañana.

Pero, esa palabra misma no tenía significado, cuando el día llegaba.

—¿Me mataras?

—Mañana.

—Eso dijiste ayer.

—Y hoy lo vuelvo a repetir —mientras seguía comiendo su cereal.

Era lo mismo, una y otra vez. Desde hace semanas era la misma rutina.

—Yo voy a dormir ahora —anunció Zack.

—¿No me mataras tampoco hoy?

Él no contestó, se había dormido. Ray, solo tuvo que resignarse que hoy tampoco moriría.

—¿Me mataras algún día?

—Sí, algún día —mientras cambiaba canales con el mando del control.

—¿Eso será pronto?

—Sí.

—¿Ahora?

Zack la oyó extrañado.

—¿Y ahora? —dijo— ¿Y ahora? —repitió pasados segundos. Sentándose al lado del sillón y mirándolo atentamente.

A Zack le dio escalofríos.

—Mira, si tanto quieres que te mate, tienes que ser útil.

—Pudimos escapar del edificio ¿No fue suficiente lo que hice? ¿No fui útil?

Él con el dedo pulgar y el índice le indicaba una pequeñísima cantidad, entretanto sonreía.

—Un poquito.

Ray esbozó una sonrisa leve.

—Oh...

—Y además también debes mejorar esa sonrisa tuya ¡Apestas!

—¿Si sonrió correctamente y demuestro mi utilidad? ¿Me mataras?

—Sí.

Ella sonrió satisfecha, una sonrisa que hizo poner incomodo a Zack, él suspiró y tomó un sorbo de la lata de gaseosa que se encontraba en su mano, ya sin observarla.

Definitivamente con las excusas, pretextos y su manera de posponerlo, esa promesa iba a tardar años en ser cumplida, incluso podía llevar casi una vida.

Y eso es lo que en el fondo, Zack quería.