Espero sea de su agrado, apenas va tomando pie y cabeza, espero para el próximo capitulo pueda ser mas entendible u.u. Cual quier cosa pueden dejar critica constructivas agradeceré. C:


Había sido un camino muy largo camino el que había recorrido, pero tuvo mucho que pensar y recordar en aquellas horas las cuales esperaba por su destino, en esos momentos, había pasado 45 años de su vida fuera de tan buenos recuerdos, acaricio la bufanda que estaba rodeando su cuello, aun era muy suave aun que tuviera bastantes años ya con ella, sus cabellos eran blancuzcos la juventud se le había ido de las manos, los años cobraban ya facturas,

Miro hacia su izquierda, conduciendo iba una chica de 23 años, su querida nieta Nae. hubo un suspiro de parte de la mas joven la cual rompió el silencio en aquel auto. -esta segura que no quiere vender ese terreno, abuela?- La miro por unos momentos. -Es viejo y el pueblo apenas y ya tiene habitantes, esta en medio de la nada- La chica siguió hablando mientras trataba de pasar por la nieve la cual se acumulaba en el vidrio del auto, los parabrisas le limpiaban con velocidad.

-Deberé tomar una decisión- Hablo la anciana de ojos rasgados, miraba atraves de la ventana, la nieve no dejaba de caer y a los lejos solo había oscuridad, pasada la hora llegaron a su destino, una enorme y vieja granja, Mikasa bajo lentamente del auto ayudada por su nieta.

-Iré a ver si puedo encender las luces- Mikasa simplemente le asintió a su nieta, ella sabia incluso con los ojos cerrados cada rincón de aquella granja, camino hasta llegar al pórtico de la casa y entro, ya todo era tan viejo, como ella. Entro abriendo la puerta con la llave que estaba debajo de la maceta en forma de perro en la entrada, fue difícil abrirla el chirrido al entrar de las maderas era estresante, miraba de derecha a izquierda, tantos recuerdos que jamas volverían a vivirse, sus dedos pasaron por las frías paredes que se escarapelaban dejando ver las estructuras. Casa basura con recuerdos viejos.

-Es inútil, no hay manera de hacer que la luz vuelva- Nae entraba con algunas velas -Pero he encontrado esto, nos sera de utilidad- Sonrió a su abuela y las acomodo en partes de la casa iluminándola. -Sera muy difícil poder pasar la noche aquí, abuela- Mikasa estaba mirando atraves de la ventana, el establo tenia algunas velas y a ella vinieron recuerdos que le hicieron sonreír, llevo sus manos a la bufanda roja que llevaba siempre puesta, a pesar de los años era suave y cómoda, vestía con un traje cálido de color perla.

-Es una casa segura Nae- Susurro la anciana y camino a la salida sola, la nieve hacia que sus pies se hundieran en la pastosa nieve, llego a su destino; el establo donde ya ningún caballo tenia estadía, aparto un poco de la paja seca y quebradiza para encontrar una puerta secreta en ella, la observo por momentos y dio pasos hacia atrás, venían esos recuerdos, eran dolorosos y hermosos.

A la edad de 19 años se habían mudado a un hermoso pueblo rural, los padres de mikasa querían probar como seria la tranquila vida en el campo, su padre era medico, su nombre era Walter, la madre de mikasa era una mujer hermosa encargada de las labores domesticas, Mikasa era hija única, mudarse a aquel pueblo les daba una buena oportunidad económica, no buscaban tampoco aprovecharse de las personas. Tomaron la Granja Jaeger como hogar, el antiguo dueño había muerto semanas antes y se vendió debido a que no tenia ningún familiar ni había testamento alguno, era una propiedad enorme, tenia 5 habitaciones 4 baños, el ático, sótano un establo y un patio bastante grande, había corrales para animales pero estos ya no estaban mas.

Mikasa miraba al rededor, no estaba muy de acuerdo con la idea de vivir ahí, había dejado a sus amigos atrás, pero no era quien para discutir a sus padres, ella obedecía a los mandatos de ellos y en cierta forma los entendía. Desempacar fue algo duro, no llevaban mucho ya que la mayoría eran libros, ropa y las ollas mágicas de su madre. después de ello salio a recorrer el lugar paso por el jardín, la casa ya la conocía, el ir y venir desempacando le hizo aprendérsela de memoria, el establo fue el ultimo lugar, era bastante espacioso, mas no era muy emocionante, camino de regreso a casa cuando tropezó y cayo al suelo, se levanto suavemente limpiando sus rodillas y busco el causante de su caída: un cerrojo.

Quito la paja para darse cuenta que era aquella una clase de puerta secreta, estaba ya abierta, simplemente la curiosidad ganaba así que entro bajando unas escaleras, rápidamente cubrió su nariz, el olor era horrible, miro a los lados, la luz se colaba un poco, no había nada, solo paja, olía a eses, miados, a animal muerto, salio de ahí asustada, había muchas cadenas simplemente, se sacudió las manos, sea lo que fuese que haya vivido o tuvieron ahi ya no estaba. Dio un suspiro y se sentó en las escaleras del pórtico, nunca fue buena para hacer amigos, dudaba seria la primera ocasiona en que lo hiciera, seria una vida tranquila como habían dicho sus padres, ahí nada sucedía.

A los lejos, detrás de la cabaña algo asechaba a la de cabellos negros, mikasa ignoraba lo que un pueblo pequeño y tranquilo era capaz de darle.