Este es un fics basado en el universo robotech o macros los personajes no me pertenecen.

Aclaraciones: para entender este fics primero les recomiendo leer el viejo álbum de lisahayeshunter ya que el mío es una continuación de el de ella, aclaro que cuento con la autorización y colaboración de ella en la realización de esta entrega que contara con tres o cuatro capítulos.

A lisa HH gracias por tu ayuda y por prestarme tu fic para darle una continuación.

Aviso que en este fics es un universo alterno lo que significa que el SDF1 esta intacto no ha muerto ningún personaje exceptuando a Roy.

Su vida era perfecta, tenía el trabajo que siempre deseo y que se ganó con esfuerzo y dedicación. Toda una vida entregada al ejercito destacando siempre como la mejor, rodeada de amigos que la aman, respetan y la apoyan en casi todas sus ideas y sin prejuicios a la hora de señalarle sus faltas, un esposo cariñoso, atento y consentidor hasta de sus más mínimos caprichos, en sus seis años de matrimonio él se encargó de curar su corazón y de convertirla en la mujer más consentida del mundo, una preciosa hija de cuatro añitos la cual se convirtió en la luz de su vida.

Por amor y respeto a su esposo, Lisa desechó en el baúl de los recuerdos, escondido en algún rincón del ático, todas aquellas cosas que le recordarán a sus dos amores perdidos, uno perdido en la base Sara del planeta Marte, su primera ilusión de la adolescencia y el causante de que ella cerrara su corazón al amor, siendo demasiado joven para entender lo que hoy es la verdad más grande que existe en su vida y esa verdad la aprendió después de perder a su segundo amor, el piloto rebelde y atolondrado que jamás correspondió a sus sentimiento o que nunca se percató de lo mucho que ella lo amaba, y esa gran verdad es que la vida continua y que siempre existe la
posibilidad de volver a amar, que el amor y desamor son plumas en el viento o un accidente que van y vienen sin control, a no dejarse deprimir, a darle tiempo al tiempo, que aun con el alma hecha pedazos puedes empezar de ceros y a no desperdiciar su hermosa vida aferrándose al recuerdo de un imposible, ya había cometido ese error una vez y no lo volvería a repetir.

Richard hunter, el eterno enamorado de la cantante Minmey Ling, el hombre que sin darse cuenta de lo que hacía le daba falsas esperanzas, con el que construyó una solida amistad que en realidad no era tan fuerte como ella pensaba, porque bastaba con que la joven Minmey apareciera para derrumbarlo todo, luego esa joven simplemente se marchaba tan intempestivamente como había llegado, dejando al joven piloto con el corazón destrozado, y ella como buena amiga perdonaba todos los desplantes y malas palabras que él empleaba en su contra cada vez que intentaba advertirle que saldría lastimado una vez más, para extenderle su mano y prestarle un hombro para llorar, sin importar el echo de que su propia alma lloraba a grito herido por no ser correspondida.

Así es la vida y las posibilidades son infinitas, amar y ser correspondido o amar y no ser correspondido, en su caso era la segunda opción.

El tiempo pasó sin mayores cambios en su relación con el piloto pero un día la joven Minmey regresó buscando refugio en aquel que siempre la amó y el eterno enamorado la recibió con los brazos abiertos. A los pocos días Rick le dio la noticia que rompió su corazón en un millón de pedazos.

Todo fue demasiado rápido, pues a las semanas por pedido de su prometida, Rick abandonó el ejército, a sus amigos, y la vida que había construido para seguir a su futura esposa hasta el fin del mundo si ella así lo deseara.

El mes posterior a la boda de Rick, Lisa la pasó sumida en una profunda tristeza, que se reflejaba en sus profundos ojos verdes. Claudia estaba cada vez más preocupada por su querida amiga. Todos aquellos que la conocían, la quería y la respetaban, trataban de subirle los ánimos. Max y Miriya la invitaban a cenar y la atosigaban delegándole el cuidado de Dana. Claudia y las conejitas del puente
la sacaban a distintas discotecas prácticamente todos los fines de semana, y el Almirante Global le daba exceso de trabajo con el fin de mantenerla ocupada, y el viaje espacial al planeta de los maestros de la robo tecnología fue un excelente escape.

Pasó un año en este trajín. En el trascurso de ese año poco a poco
recuperó su habitual temperamento adornado con una chispeante alegría, convirtiéndose en la heroína que lograra un acuerdo de paz entre dos razas, y en la Almirante más joven en la historia de la humanidad.

Tomando las riendas de su vida y decidida a no llorar nunca más por algo que no valía la pena, emprendió una nueva aventura, vivir su vida al máximo y sin arrepentimientos.

Un día Lisa esperaba impaciente a sus amigas en el parque junto a la fuente.

Ese día ella estrenó un hermoso vestido veraniego amarillo claro con escote cuadrado, de tirantes muy finos cruzados en la espalda, ceñido hasta la cintura, y de corte campana. Este era el vestido más corto que había tenido en toda su vida, ya que la llegaba hasta media pierna. Lo complementaba con unas delicadas y cómodas sandalias apropiadas para caminar durante muchas horas en el centro comercial.

Sus amigas insistieron en que debería cambiar su guardarropa por uno más acorde a su edad. Su antigua ropa era demasiado conservadora y
aburrida según las palabras de Sammy. Que unas piernas tan hermosas
deberían ser lucidas y presumidas según palabras de Miriya, Max y Claudia.
Esto último estaba en discusión, ya que el almirante Global no lo vio con buenos ojos. Según él, las señoritas bien no tendrían que mostrar nada.
Desafortunadamente para él, sus reclamos y argumentos fueron olímpicamente ignorados, y el guardarropa de Lisa se llenó de vestidos ceñidos en distintos largos y colores, faldas y pantalones de todos los estilos, blusas, tops y chaquetas de todas las formas existentes. En pocas palabras, un guardarropa digno de una modelo. Este fue un gasto que Lisa consideró absurdo e innecesario, ya que ella pasaba la mayor parte de su tiempo en uniforme, pero no tubo la fuerza de voluntad para negarse. Claudia y las conejitas tuvieron
un gran poder de convencimiento, y sumándole el hecho de que ella estaba con la guardia muy baja, no tubo la fuerza para resistirse.

Aquel día no fue como todos los demás, todo pasó como en cámara lenta, un balón de futbol se dirigía a su rostro y de la nada aparecieron frente a ella unos ojos grises. Sintió unos labios presionando los suyos, un empujón, y segundos después el golpe del agua.

Así recordaba con gracia el primer encuentro con Jonathan Bond, su amado esposo. Recordaba claramente como él trataba inútilmente de quitarse de encima de ella mientras balbuceaba disculpas y palabras incomprensibles, y de sus propias reacciones, Recordaba haber reído de buena gana ante la tonta situación en la que se encontraba y
lo mucho que ese hombre la impactó, pues era por mucho el hombre más
apuesto que hubiese visto en su vida y eso que eran muchos los que veía a diario.

Jonathan Bond, contando con veinte seis años en el tiempo en que se
conocieron, ya era un destacado médico en Ciudad Granite. Brillante en su carrera, pero despistado del mundo que lo rodeaba, no era afecto a ver las noticias ni el periódico, así que desconocía totalmente a las estrellas de la farándula o a los destacados miembros gubernamentales.

Al ver a Lisa, lo único que se le pasó por la mente es que era una chica muy bella, seguramente una universitaria esperando a sus amigos para irse de fiesta, o algo por el estilo.

Nunca se le ocurrió que esa joven fuese la figura más influyente de las fuerzas espaciales, y una heroína de guerra. Pensar en su
esposo la llenaba de alegría, y un sentimiento cálido le inundaba el pecho, aun seis años después de haberlo conocido.

Caminado de forma distraída, sumida en sus recuerdos y con una nueva
ilusión brillando en su corazón, Lisa tropezó con la persona menos esperada.

"Discúlpeme, no era mi intención. Estaba distraída" - al levantar la vista se encontró con unos ojos azules que la miraban con sorpresa.

"Rick?" - todo esperó, menos encontrárselo en un hospital.

"Lisa no te disculpes… wooo a pasado mucho tiempo." - al verla, todos los sentimientos que por ella albergaba se arremolinaron en su corazón, y su cabeza no daba crédito a lo que sus ojos veían. Ella se veía casi igual que la última vez; su cabello estaba más largo, seguía siendo esbelta y atlética.
Sin duda los años le sentaron muy bien.

Para Rick el tiempo parecía haberse detenido y no podía apartar sus ojos de los de ella. Deseaba tanto abrazarla y besarla. Albergaba la esperanza de que ella hubiese esperado por él todos estos años.

Espero les haya gustado y espero sus mensajes de aliento o amenazas de muerte, como dice una amiga y me le robo su frase las faltas de ortografía son gratis.

Para bien o para mal continuare este fic para poder sacármelo de la cabeza y no garantizo que lo continúe muy rápido ya que las ideas están solo que me cuesta materializarlas.

Hasta el siguiente capitulo. U_U