Irreparable:
Después de tanto leer, decidí que era hora de crear mi propio fanfic.
No hay mucho que decir, es mi primer fic así que no sean tan duros conmigo, esta idea surgió gracias a mi pequeña y retorcida mente. Cualquier comentario, sugerencia, queja o amenaza háganmela saber para poder hacer bien y mejorar mi "trabajo".
Un nuevo día estaba por comenzar.
Era la hora de levantarse. Ese era el momento más confuso. El momento en que no sabes que es realidad o un sueño; lo que ya fue pasado.
Uno despierta, abre los ojos, pero tu mente no esta realmente "conectada" con la realidad, esta desenfocada. No tienes conciencia de que es lo realmente pasa, tratas de aferrarte al resto de tus sueños antes de que se desvanezcan.
De hecho, cuando los ojos otra vez logran identificar las cosas de la vida real y uno se acuerda de lo que debe hacer, ya sea con placer o dolor, el reino de los sueños a quedado lejos… muy lejos.
En este estado, una mañana cualquiera de otoño, en Japón, recién despertaba una joven mujer de larga caballera azabache. Lentamente la joven abrió sus ojos, los cuales eran un par de orbes color azul, un azul profundo, cual el zafiro. Parpadeo un par de veces para tratar de acostumbrarse a la luz del sol, rayos que entraban por la enorme ventana, la cual estaba ubicada cerca de su grande y cómoda cama.
La azabache giro lentamente su rostro en busca del reloj, ubicado en la pequeña mesa de noche junto a su cama. El reloj marcaba las siete y cuarto; lentamente se levanto de su cama y se dirigió al baño.
Ya dentro se coloco frente al espejo, y su reflejo apareció en el, que cruel podio ser en veces el destino, apenas días atrás era una persona alegre, llena de vida, con una sonrisa siempre en su rostro y ahora de eso ya no quedaba nada… absolutamente nada, solo se podía divisar su larga cabellera un tanto despeinada, sus ojos hinchados y rojos. Además ojeras, ocasionadas por la falta de descanso.
Al observar su reflejo no pudo evitar que su mente vagara a viejos recuerdos, acto seguido traviesas lagrimas escaparon por esas lindas orbes azules.
Con el dorso de su mano limpio inmediatamente las lagrimas que caían por su rostro. Y decidió que era mejor darse un buen baño de agua fría, tenia que estar lista, tenía una reunión a las ocho y treinta, de alguna forma tenia que despejar su mente. Y así lo hizo entro a la ducha y abrió la llave. Gotas de agua de fría resbalaban por su esbelto cuerpo.
Mas sin embargo, estar bajo el agua fría, no ayudo en mucho y viejos recuerdos hicieron acto de presencia en su mente.
***Flash back***
Eran alrededor de las tres de la madrugada, cierta joven se encontraba en su departamento, tranquila y profundamente dormida, pero el molesto ruido del teléfono la hizo despertar.
Aun medio dormida, extendió su mano hacia la mesa y tomo el teléfono.
-Hola- pronuncio la joven.
-Aome, es urgente, acaba de pasar una desgracia- dijo en un tono preocupado la persona que estaba al otro lado del teléfono.
-Kagura, que sucede, ¿estas bien?-
-No, bueno yo si, pero…-
Aome tomo asiento en su cama
-Pero que, que es lo que pasa-
-Necesito que vengas al hospital Shikon, tu hermana tuvo un accidente…
Pero Kagura no pudo terminar, Aome había colgado el teléfono, y en menos de un parpadeo ya se había cambiado de ropa, tomado las llaves del auto y salio de su departamento, se dirigía al hospital.
Al llegar, pudo divisar varias siluetas, más ninguna conocida.
Pidió informes acerca del estado de salud de su hermana, mas nadie le dio respuesta.
-Aome, que bueno que llegaste-
-Kagura, ¿Qué fue lo que sucedió?-
-La verdad no lo se, al parecer Kikyo tuvo una riña con su marido, no llegaron a ningún acuerdo, ella se enojo y se marcho, al parecer iba a exceso de velocidad y paso lo inevitable- expreso en tono triste la amiga de la azabache, una mujer pelinegra y de mirada color carmín.
-No puede ser, todo tiene que salir bien- dijo como para si misma la joven ojiazul.
Pasaron los minutos, los cuales se convirtieron en horas. Salieron varios doctores pero ninguno quiso dar informes acerca de la paciente Kikyo Higurashi.
Alrededor de los seis de la mañana salio uno de los doctores en turno:
-Familiares de la señora Kikyo Higurashi-
-Yo, soy su hermana, ¿Doctor dígame como esta, como se encuentra?-
-Su hermana esta muy grave, tuvo varias fracturas, además de severos golpes, por el momento esta en terapia intensiva, lo siento mucho. – expreso el medico.
-¿Puedo verla?-
El doctor miro a Aome, pudo observar que esa joven de no mas de veintitrés o veinticinco años se preocupaba por su hermana, y no puedo evitar decir lo siguiente:
-Sabe no hago esto muy a menudo, pero debido al estado de su hermana solo puede verla un par de minutos, además nadie puede enterarse que la deje pasar, así que sígame- el doctor condujo a Aome por los pasillos del hospital hasta llegar a terapia intensiva, le dio una serie de indicaciones y después continuo – Volveré por usted en un par de minutos.- acto seguido se alejo.
Aome entro con sumo cuidado a la habitación de su hermana, ya dentro pudo divisar a Kikyo acostada en una de las típicas camas de hospital, vestida con una bata blanca. Al parecer estaba dormida, en su rostro se notaba una serie de golpes, heridas, rasguños y moretones.
Se llevo una mano hasta el rostro, en forma de sorpresa.
Se sentó junto a su hermana. No pudo evitar decirle que todo saldría bien, que pronto se recuperaría y cosas de ese tipo.
De pronto, un par de ojos almendrados se abrieron, Kikyo había despertado.
-Aome- dijo débilmente.
La aludida levanto la vista, encontrándose con la mirada de su hermana mayor… su única hermana.
-Kikyo, o estas bien, como te sientes-
-me duele todo el cuerpo, pero sobre todo la cabeza-
-Quieres que llama a un medico para que te revise-
-No, no es necesario supongo que son mis últimos minutos-
-No digas eso, todo saldrá bien-
-No, para mí ya no hay esperanza-
-Pero el doctor dice que…- pero la menor de las Higurashi se vio interrumpida.
-No, Aome, solo mírame, no puedo ni con mi alma, ya no tiene caso, además si sobrevivo solo seria una molestia para todos ustedes, ya no tiene caso, es como si lo presintiera, no me queda mucho-
Silencio absoluto.
-Quiero que me prometas algo-
-Que cosa-
-Cuando yo me vaya de este mundo, quiero que te hagas cargo de mi hijo, que estés al pendiente, que no le haga falta nada, que cuides a mi pequeño Inuyasha, que siempre estarás ahí para el, prométeme que harás eso-
-Si lo prometo, pero no hay necesidad de eso, estarás bien… -
Pero unos golpes en la puerta hicieron que Aome callara:
-Srita, es hora de que se retire- anuncio el doctor.
-Si, ya voy-
-Ten fe, veras que todo saldrá bien, te quiero- Kikyo sonrió, algo que no pasaba desde hace varios años y después dijo:
-Yo también te quiero-
Aome salio del cuarto, se dirigió a la sala de espera, no se movería de ahí.
Cuarto para las ocho, un par de siluetas se divisaban a varios pasas de ahí, dos hombres, cuales caminaban con un porte elegante y distinguido. Ambos portadores de cabellos platinados y ojos dorados, como oro. No había duda, solo ciertas personas eran portadoras de tales características: Los Taisho.
-¿Cómo esta?- pregunto el mayor
-Mal, esta en cuidados intensivos, pero hay posibilidades de que se recupere-
-Cariño, tu hermana es fuerte, veras que estará bien-
-¿Puedo verla?- pregunto en tono frió e indiferente, el joven Taisho, después de todo no le importaba lo que pasara con esa mujer, si estaban casados era por culpa de su padre.
-No lo se, supongo que si, de cualquier forma eres su esposo-
El joven ambinario camino unos cuantos pasos y en su "travesía" se topo con un doctor.
-Puedo ayudarle-
-Sesshomaru Taisho, esposo de la Sra. Kikyo Higurashi ¿cree que pueda verla? –
-Pero solo unos minutos, su estado es delicado, lo mejor es que no se esfuerce.
-Entiendo-
-Entonces, sígame por favor-
Sesshomaru estuvo dentro un par de minutos, luego salio y se dirigió la sala de espera.
-Tengo asuntos pendientes, cualquier cosa ya saben donde encontrarme-anuncio a su padre y cuñada, con ese ultimo cometario abandono el hospital.
Horas mas tarde lo inevitable sucedió: Kikyo Higurashi, esposa del gran empresario Sesshomaru Taisho había fallecido a las diez cuarenta.
***End Flash Back***
Bien, ahora se encantaba frente a una enorme edificio, tenia unos asuntos pendientes con un abogado, el cual se encargaría de leer el testamento de su hermana.
Aome iba vestida con una blusa de manga larga y zapatos blancos y un pantalón de mezclilla, pues a pesar de estar de luto no quería vestir de negro, ya que pensaba que era una hipocresía.
Subió al ascensor y presiono el número de piso deseado.
Ya dentro de la oficina, una de las secretarias le dijo que el licenciado Ikeda y demás la estaban esperando.
-Buenos días, lamento el retraso-
-No se preocupe, tome asiento por favor- e hizo un además con la mano para que la joven mujer se sentara. –Bien ya que están todos reunidos daremos paso a la lectura de las ultimas peticiones de Kikyo- y asi el Lic. Ikeda dio inicio:
Supongo que cuando terminen de escuchar esto pensaran que estoy loca y cosas por el estilo, pero para eso ya estaré lejos, tal vez en un lugar mejor.
Primero quiero dar un agradecimiento al Señor Inu Taisho el cual siempre me ayudo y apoyo incondicionalmente. Que gracias al el fui una persona de bien.
Que gracias a e logre muchas cosas, y me enseño a jamás darme por vencida; y que siempre donde quiera que me encuentre le estaré eternamente agradecida.
Segundo, Aome, supongo que esto debe ser difícil para ti, pero tienes que ser fuerte y salir adelante, recuerda que todo tiene solución menos la muerte, jamás te des por vencida, lucha por tu sueños, por lo que anhelas.
En ti queda la responsabilidad total de mi pequeño hijo, cuídate, y donde quiera que este siempre te cuidare.
A mi esposo, Sesshomaru Taisho, queda a cargo de nuestro pequeño hijo, Inuyasha, eso indica que el se hará responsable de que no le falte nada, ya sea educación, salud, etc; para cerciorarse de que todo eso se cumpla tanto el Señor Inu Taisho, el Licenciado Ikeda y Aome lo "supervisaran" aunque no tengo duda de que hará un excelente trabajo como padre.
Prosiguiendo, todos mis bienes, como lo son ciertas propiedades dentro y fuera de la cuidad y la cuenta de ahorros, pasaran a manos de Inuyasha cuando cumpla la mayoría de edad.
Y último, que mi hermana Aome Higurashi y mi esposo Sesshomaru Taisho contraigan matrimonio en un lapso menor de un año, en donde se comprometerán a criar y cuidar a Inuyasha. Ya que, como lo mencione antes son las personas que considero que harán un excelente trabajo.
Así doy por terminada esta carta, en la cual redacto mi última petición, esperando que todo sea cumplido al pie de la letra.
Firma: Kikyo Higurashi.
Bien como ya lo mencione antes, esta es mi primera historia, la cual quizá no este muy interesante, pero bueno, ojala comenten y gracias por ojear esta historia. Nos vemos luego, quizá mañana ponga continuación. ya veremos bae XD
