Disclaimer: Los personajes de Death Note no me pertenecen...

.

.

AVISO: ésta es mi versión de lo que pasó en el futuro luego de que acabó la serie.

.

.

.::Culpables::.

.

.

.

— ¡Feliz cumpleaños jefe!— exclamó con una ligera sonrisa, colocando una rodilla sobre la tierra— ¿no creía que me olvidaría de usted, verdad?— volvió a sonreír, inclinándose hacia adelante para despejar unas pequeñas hojas que habían caído sobre la tumba, para luego enderezarse, de rodillas al piso, y observar la lápida una vez más, dejando escapar un sonoro y largo suspiro de sus delgados labios—. Sí que han pasado muchos años desde que nos dejó… 17 años…— suspiró con pesar— y usted aún es una leyenda en el departamento— aseveró, con seriedad, pero sin borrar su sonrisa.

Al cabo de unos minutos cambió de expresión por una de más severidad, cerrando con fuerza los puños sobre sus rodillas y posando sus ojos oscuros distraídamente sobre el césped.

— ¿Sabe algo?—dijo de pronto— Todo lo que tengo se lo debo a usted, jefe… usted fue un verdadero amigo, un leal compañero pero, más que eso…usted fue como un padre para mi… ¡y aun lo sigue siendo!— afirmó, a la nada, pero con total convicción, llegando una de sus manos hacia la cruz de piedra que se erguía frente a sus ojos para tocar las letras que formaban el nombre de Soichiro Yagami, con la punta de los dedos— si pudiera ver el trabajo que hemos realizado en estos años…por suerte no hemos tenido otro Death Note suelto, y ya nadie ha vuelto a oír hablar de Kira…sé que eso lo alegrará jefe, esté donde esté…—suspiró con pesar— el departamento sigue siendo uno de los más respetables del Japón…todos hemos trabajado juntos para que así sea…

— ¡Papi!— alzó la mirada al oír una chillona voz infantil al otro extremo de donde él se encontraba, hallando la figura de un pequeño saludándolo fervorosamente con una mano en el aire.

Sonrió con nostalgia, poniéndose de pie tras depositar el ramo de flores, que había dejado momentáneamente a un lado, en la tumba sobre la que había estado inclinado momentos antes, recogiendo una rosa que se había separado del ramo, sujetándola entre sus manos.

Sin apartar sus oscuros ojos de la dedicatoria de la lápida de su jefe dio unos pocos pasos, hasta ubicarse delante de otra tumba, igualmente adornada que la primera, con una cruz de piedra en donde estaba grabado el nombre de la persona que ahí yacía.

Suspiró con pesar, arrodillándose delante de la lápida con una expresión sombría en el rostro, y una ligera sonrisa en sus finos labios.

—Ha pasado tiempo, Light…— susurró a la nada, colocando una rodilla sobre la acera, sosteniendo la rosa en una de sus manos.

Sus ojos de pronto se posaron sobre el nombre escrito en la piedra, y una sensación de desconsuelo le invadió el pecho.

Habían pasado muchos años ya desde aquel día, pero, sin embargo, el dolor en los corazones de todos quienes lloraron por la muerte de Soichiro y Light Yagami, aún no había menguado. Sobre todo, para quienes conocían la verdad detrás de la muerte del joven hijo del jefe.

La verdadera identidad de Kira jamás fue revelada al público, ni siquiera a sus familiares. Así habían decidido los miembros de la brigada, quienes conocieron al jefe, haciéndolo sólo por respeto a su memoria.

—Supongo que no te agradaría la situación en la que hoy vivimos…— suspiró depositando con suavidad la rosa sobre la tierra— a mí no me agrada, pero sigo luchando por cambiar el mundo— sonrió, una vez más, con nostalgia.

Guardó silencio unos minutos, rememorando todo lo acontecido años atrás con expresión cansina.

— ¿Sabes que es irónico?— volvió a hablar, súbitamente— En su momento, aunque secretamente, yo fui uno de los primeros en apoyar la causa de Kira— admitió, como si hablara con alguien en persona— es más, creo que aun estoy de acuerdo con los ideales que dejaste en el mundo…aunque creo que no te agradaría saber que poco a poco has pasado a ser poco más que un mero recuerdo para la sociedad; incluso, muchos dudan de tu existencia…— sonrió como si hubiera hecho una broma, pero al cabo de unos segundos borró su sonrisa, cambiándola por una expresión dolorosa, lamentándose ligeramente y cerrando los ojos un momento.

—Te hubiera seguido hasta el fin del mundo…— reconoció, con la mirada clavada en el suelo y total solemnidad— pero te permitiste ser corrompido por tu propia utopía, y equivocaste demasiado el camino. Jugaste a ser Dios, y al final, tú mismo desbarataste tu idea de un mundo perfecto, intentando ser juez y verdugo de personas que quisiste matar sólo porque te "estorbaban"… lo sentí mucho por ti, Light; en especial, por tu familia…— lentamente se puso de pie, dando un sonoro suspiro al recomponerse, sin apartar los ojos de la cruz de piedra— pero no te preocupes, si es que tienes ocasión de hacerlo en el lugar a donde el Shinigami llevó tu alma…ellos jamás sabrán la verdad sobre el caso Kira…

— ¿La verdad sobre qué, papá?— se sobresaltó ligeramente al oír esa voz a sus espaldas, volteando en el acto para sonreír bobamente, masajeando los cabellos castaños de su hijo mayor con una mano.

— ¡Hijo! Ya te he dicho que no me des esos sustos…— le reprochó, aunque cariñosamente, alborotando mucho más sus cabellos, haciendo que el chico se echara ligeramente hacia atrás para esquivarlo.

— ¡Ya papá! ¡No hagas eso que ya no soy un niño!— dirigió sus enormes ojos castaños alrededor del cementerio— además, alguien te puede ver…

Touta Matsuda bufó con falsa ofensa, para luego sonreír.

—Bueno, bueno…a veces se me olvida que casi tienes quince años…eres tooodo un hombrezote, ¡eh!— rió, y su hijo frunció el ceño— Oh, ¿tu madre y tu hermanito?

El niño parpadeó repetidas veces ante la pregunta.

— Oh, sí… estábamos buscándote para irnos…mamá dijo que iríamos a Vanilla´s por un helado…

— ¿Huh?— sonrió con burla— ¡Así que al niño grande le sigue gustando el helado, eh! ¡Pero no quiere darle un abrazo a su padre!— exclamó con ofensa, tomando a su hijo con un brazo por el cuello para frotar sus nudillos sobre su cabello a modo de juego, mientras reía y hacia sonreír ligeramente a su hijo también.

— ¡Ya, papá!

—jaja, descuida campeón, no hay nadie cerca, así que tu reputación permanecerá intacta— aseguró, guiñándole un ojo en complicidad, aunque, para cerciorarse, el chico una vez más observó a su alrededor, pero ésta vez, sus ojos se detuvieron en la inscripción de la lápida sobre la que momentos antes había estado inclinado su padre y en la cual había depositado una rosa, leyendo con claridad el nombre "Light Yagami" escrito sobre la piedra.

Frunció el ceño levemente, dejando de lado a su padre para acercarse a la inscripción.

—"Light Yagami…amado hijo…detective honorario, luchador incansable por la justicia…"— su mirada se perdió un momento, mientras su mente ataba cabos.

Matsuda observó a su hijo, totalmente ajeno a sus pensamientos, pero imaginándose lo que de seguro pasaba por su cabeza.

—Papá…— la voz del muchacho distrajo su atención, haciéndolo alzar la vista hacia él— es por él, ¿verdad?— inquirió de pronto, posando la yema de sus dedos sobre la palabra "Light"— por él me llamó así…por él me pusiste Light, ¿no es así?— demandó saber, con suavidad—. Siempre me pregunté por qué habías escogido ese nombre tan extraño…

Él sonrió paternalmente, acuclillándose a su lado para pasar un brazo sobre sus hombros.

—Así es, Light…creo que nunca te lo había mencionado antes…

—No, no lo hiciste.

Matsuda sonrió con inocencia, revolviendo los cabellos de su hijo una vez más.

—Supongo que se me habrá olvidado— se defendió, a lo que el niño dejó escapar un bufido.

— ¿Entonces él era…?

—Sí, era él.

—Oh…—bajó la mirada un momento—y aquí es donde yace…nunca nos habían traído; ni tú ni mamá…

—Ah, es que no creímos que fuera apropiado…es una historia muy triste, ¿sabes? Pero algún día te la contaré, Light…

Light frunció los labios, pero no protestó, más bien siguió observando la tumba con interés.

— ¿Y mamá? ¿Ella…?

— ¡Oh! Ella viene muy seguido a traerle flores.

—Ya veo…— dijo en un suspiro, perdiéndose en algún lugar de su mente durante unos segundos, hasta que volvió a hablar— papá, ¿puedes…? Podrías decirme… ¿Cómo era él?— inquirió casi sin poder contenerse, como si quisiera conocerlo todo acerca de la persona cuyo nombre llevaba él— ¿También era investigador? ¿Me parezco en algo a él?

—Uff…— infló las mejillas y dejó escapar poco a poco al aire de sus pulmones, preparándose para responder a las inevitables preguntas que, como había supuesto años atrás, su hijo tenía para él— bien, verás, Light Yagami era…él fue mi compañero en una investigación muy importante, a nivel mundial. Era un excelente investigador, ¡de los mejores que he visto!— su primogénito se giró a verlo y sus ojos centellaban de tal forma que lo invitaban a seguir hablándole de esa persona tan "aparentemente" maravillosa, advirtiéndole que debía tener mucho cuidado con lo que diría para no herir la sensibilidad de su muchacho— te pareces a él en…—adquirió un gesto pensativo, calculando las palabras que iba a usar— bueno, Yagami-kun era el alumno más inteligente de su instituto, al igual que tú, el alumno número uno del país— sonrió, siendo imitado por su hijo— eso lo heredaste de la familia de tu madre…

— ¡Wow! era un sujeto sensacional, ¿verdad?

Touta frunció levemente los labios.

—Psssí, supongo que lo era…incluso, nos ayudó muchas veces en algunas investigaciones cuando sólo iba en preparatoria…—sonrió para su hijo— era todo un prodigio, al igual que tú.

— ¿En serio? ¡Genial!— nuevamente se giró hacia la lápida, abriendo los ojos con excitación— entonces será un honor convertirme en detective y seguir sus pasos para limpiar éste mundo podrido, ¿no lo crees?

Se tensó ligeramente al oír lo escalofriantemente emocionado que se oía su hijo, pero rápidamente se deshizo de esos sentimientos, recomponiendo su semblante risueño.

—No digas eso, hijo. Tú serás mejor de lo que él fue, no debes dudarlo; porque Light, aunque era una persona honorable, no supo tomar el camino correcto; pero tú, hijo, sabrás tomar tus propias decisiones, y tengo completa confianza en que sólo elegirás la opción correcta, como lo hacía tu abuelo…— sonrió— y en cuanto a unirte a la policía…no le digamos nada de esto a tu madre, ¿de acuerdo?

— ¿Decirme qué?— se enderezó al oír la voz de su esposa a sus espaldas, sudando ligeramente.

—Decirte que luces absolutamente hermosa con ese vestido, amor…— la alabó, esperando que su mujer diera por terminado el tema; y por la expresión en el rostro de su esposa, su táctica había dado resultado.

—Mira mamá, encontramos la tumba del tío Light— señaló su hijo, a lo que la joven mujer abrió los ojos con intriga— y papá me estaba hablando sobre él…

— ¿Qué?

— ¡Así es Sayu-chan!— se apresuró a decir Matsuda, poniéndose rápidamente de pie para abrazar a Sayu por la espalda, acariciando suavemente su abultado vientre de embarazada— le contaba a Light un poco acerca de su tío…— la mirada de su esposa se ensombreció ligeramente, preocupándolo un poco— es que… creí que era tiempo de que lo conociera un poco más…— comentó, algo dudoso— ¿Hice mal o…?

Sayu sonrió con nostalgia, alzando una mano con suavidad para posarla sobre la mejilla izquierda de su esposo, moviendo el dedo pulgar para acariciársela.

—Claro que no, cariño. A mi hermano le hubiera gustado mucho que su sobrino supiera lo maravilloso que fue en vida…

Matsuda forzó una sonrisa, besando la mejilla de Sayu con amor, aferrándose con más fuerza a ella.

—Light, cariño, ¿por qué no vas por tu hermano para irnos?— dijo de pronto, en tono maternal.

El niño suspiró con resignación, poniéndose de pies para obedecer, no sin antes dedicarle una última mirada al nombre grabado en la enorme cruz, para después comenzar a caminar entre las demás lápidas del cementerio.

—Touta…— susurró de pronto su esposa, llamando su atención una vez más.

— ¿Huh?

— Aún lo extraño…—confesó con un dejo de dolor atravesando su dulce voz— lo extraño demasiado…— el llanto amenazaba con caer, y su esposo giró su cuerpo para abrazarla por el frente, permitiéndole hundir la cabeza en su pecho— él no lo merecía…aún no era su tiempo…

No dijo nada, sólo se limitó a abrazarla mientras acariciaba dulcemente sus cabellos castaños.

Sabía lo doloroso que el recuerdo de Light aun era para su familia, por eso tanto él como su esposa habían optado por mantener a sus hijos alejados de todo lo relacionado con él, creyendo que, de una forma u otra, estaban protegiéndolos de una pena mayor.

Le rompía el corazón ver a la mujer que amaba llorar, pero él nada podía hacer. A veces, la verdad luchaba por brotar de sus labios, pero sabía que no podía causarle un dolor tan grande a Sayu. La amaba demasiado como para siquiera contemplar esa posibilidad.

Seguiría firme en su convicción; y aunque la verdad llegara a agobiarlo, se mantendría imperturbable; sólo por ellos, por su amada familia, la cual, irónica e indirectamente, se la debía a Light.

Porque ellos no eran culpables de los errores del pasado.

.

.

— ¡Soichiro!— el pequeñito de cabellos negros se detuvo a medio camino, haciendo equilibrio para caminar sobre la orilla de un cantero de piedra, girando la cabeza para ver a su hermano mayor observándolo con el ceño levemente fruncido.

— ¡Nii-san! ¿Quieres jugar conmigo?

El mayor arrugó aún más el entrecejo, adquiriendo una pose de seriedad.

—No—. Sentenció con indiferencia— y baja de ahí, que mamá y papá nos esperan para ir a Vanilla´s…

Ante la última palabra, los ojos oscuros del niño brillaron, y de un saltó se bajó del cantero, comenzando a correr para dejar a su hermano atrás.

— ¡Vanilla´s, Vanilla´s!— comenzó a gritar, corriendo por el camino de piedra.

—Tsk— chasqueó la lengua mientras un pequeño tic invadía uno de sus ojos.

Su hermano era un caso perdido…

Volteó para comenzar a caminar detrás de Soichiro, pero antes de dar el primer paso, el sonido de algo cayendo sobre la piedra llamó su atención, haciéndolo volverse.

— ¿Huh?— bajó la mirada hacia el camino, para luego mirar en todas direcciones, y luego hacia el cielo, en busca de la persona que había arrojado el cuaderno negro que estaba frente a él, pero no había nadie cerca.

Se inclinó levemente para tomar el objeto, con un gesto de extrañeza surcándole el rostro. Lo dio vuelta y frunció el ceño al ver escrito, con letra clara y grande, la palabra "Death note" en la tapa.

—"Death Note"— susurró con gesto escéptico, procediendo a abrir el cuaderno para ver que había en su interior— Cómo usarlo…—leyó— Tsk, está todo escrito en inglés…— rodó los ojos, continuando con la lectura— "Aquellos humanos cuyo nombre sea escrito en este cuaderno, morirán…— abrió los ojos con sobresalto, sintiendo una pequeña descarga eléctrica recorrerle el cuerpo, pero, pasados unos minutos, su semblante volvió a ser indiferente— Tsk, "los humanos cuyo nombre sea escrito, morirán" — repitió en voz alta— Sí, como no— ironizó con gesto desdeñoso, arrojando el cuaderno nuevamente al suelo, alzando la mirada para intentar hallar al perpetrador de tan absurda broma detrás de alguna lápida— Muy gracioso, muy gracioso…— gritó a la nada, frunciendo el entrecejo al no hallar al responsable— Hmnp, la gente ya no sabe que idioteces inventar…

— ¡Light-kun! ¡Ya nos vamos!— oyó a su familia llamándolo y se giró hacia ellos, dando dos pasos cortos.

Antes del tercero se detuvo. Miró de soslayo el cuaderno tirado en el suelo y dejó escapar un pequeño bufido.

A otro idiota con ese cuento…

— ¡Light!

— ¡Ya voy!

.

.

— ¡Bien niños! ¿Quién quiere un helado para sacar el mal sabor del cementerio? Brrrr— exclamó Matsuda una vez que todos subieron al coche familiar, fingiendo que temblaba de terror.

— ¡Yo quiero!— gritó Soichiro tras colocarse el cinturón, alzando una mano como para hacerse notar.

— ¡Yo también!— lo secundó su madre con una sonrisa, mientras acariciaba su vientre— y el bebé también quiere uno.

— ¡Pues bien! pónganse los cinturones y… ¿Light?— observó al mayor de sus hijos a través del espejo retrovisor, girándose sobre su asiento para observarlo mejor— ¿Light, estas bien? Luces... algo extraño, hijo

El de cabellos castaños se sobresaltó ligeramente al verse observado por su familia.

—S-Sí. Estoy bien papá. No es nada— aseguró con una sonrisa fingida que pareció conformar a sus padres.

—Cuando regresemos a casa te prepararé un té de hierbas para que te sientas mejor, cariño…

—Sí…gracias mamá…

El coche comenzó a marchar mientras su familia charlaba amenamente sobre el gusto de helado que pedirían cuando llegaran a la tienda entre risas y bromas.

Giró sus ojos hacia la ventanilla y suspiró, recargándose en el apoyabrazos a su lado. Abrió ligeramente su abrigo, de modo que sólo él pudiera verlo, y sus ojos vieron la punta de un cuaderno negro sobresaliendo.

—Debo estar loco— suspiró hablando consigo mismo, mientras una inevitable curiosidad comenzaba a invadirlo desde el interior…

Death Note… veremos si eres real...

.

.

FIN...

¿o no?

.

¿Qué les pareció?

¿Soy bueno, perfecto o genial? ¿o una mezcla de los tres?

lol, just kidding guys!

jajaja, Sólo bromeo! XDD Pero si me gustaría leer sus opiniones ;)

Apreciaría cualquier comentario.

¡Gracias por leer!