Hola!
Esto es una locura que se me ha ocurrido mientras estoy con fiebre en la cama -.-.
No me lo tengáis en cuenta!
-¿Y-y dice q-que funciona?-
Mierda, he querido esto desde hace mucho tiempo ¿por qué estoy tan nervioso ahora?
-Sí, señor, me he asegurado como me ha pedido, usted ha pagado mucho dinero por esto y yo siempre cumplo con mis clientes-
-¿Cuánto duran los… los e-efectos?-
-23 horas, señor-
Su sonrisa tranquilizadora y de completa seguridad me dejan un poco más tranquilo, aunque aún queda la peor parte de mi estúpido plan.
-Gr-gracias… muchas gracias-
-¡A usted, señor! ¡encantado de hacer negocios con usted!-
Abandono el clandestino puesto de pociones rápidamente, si alguien me ve ahí sería bastante embarazoso explicarle lo que estoy haciendo y además estoy tan nervioso que no tengo ganas de encontrarme con nadie. Llego a mi casa y me encierro quedándome apoyado en la puerta, mirando al pequeño bote pensativo.
-¿De verdad quiero hacer esto? ¿Estoy tan desesperado como para hacer esta locura?-
Pronuncio esas dos preguntas en alto mientras me contesto a mi mismo, por supuesto que quiero hacerlo. Después de todos estos años deseando su cuerpo es lo único que puedo hacer, para mi desgracia nací hombre, y él solo tiene ojos para las mujeres.
Este ímpetu repentino me da ánimos para abrir el bote, huele fatal así que supongo que sabrá igual de mal, pero ya no me importa nada. Mientras el líquido resbala por mi garganta pienso que no hay vuelta atrás, me arrepiento y dejó de beber, pero después vuelvo a conseguir la determinación necesario para beber de nuevo, con sus musculosos y perfectos abdominales en mi mente… Mierda, el bote está vacío en mi estómago.
Espero con la respiración acelerada, mis manos y mi cuerpo tiemblan mientras mi mirada está fija en el espejo observando mi cuerpo desnudo. Un dolor en mi pecho hace que lleve mis manos a los bultos que brotan en él, mi poco vello corporal desaparece, mis caderas se ensanchan, mi cara se refina… soy una mujer…
No puedo evitar las lágrimas salir de mis ojos de enormes pestañas, clavo mis rodillas en el suelo rodeando mi desconocido cuerpo con mis brazos y empiezo a llorar desconsoladamente ¿qué estoy haciendo?
No se cuanto tiempo ha pasado, pero el entumecimiento de mis piernas me levanta del suelo. Camino a mi habitación y me pongo la ropa que compré para la ocasión, un precioso y caro vestido con bastante escote… no sé si habré elegido bien.
Salgo de mi casa con los nervios comiéndome por dentro, mi respiración no se calma sino que empeora según me acerco a mi objetivo, entro en la taberna que él frecuenta con Bickslow todos los viernes y me siento a esperar que lleguen. Después de unos minutos eternos de dudas, temores e inseguridades, aparecen riéndose por la puerta. Todos mis males anteriores se evaporan al instante cuando veo su sonrisa, una nueva determinación se apodera de mi mientras mis ojos le desnudan exageradamente con la mirada… por fin no tengo que disimular para no quedar como un idiota.
Sus ojos se posan en los míos, su risa cesa inmediatamente y mi cara se ruboriza mientras camina hacia mí con expresión seria y se sienta a mi lado.
-¿Te conozco de algo? Me resultas tremendamente familiar-
-N-no creo… soy nuevo ¡nueva! a-aquí-
-Hmm ¿por qué estás tan nerviosa? te tiemblan las manos-
-E-es por tu culpa-
-¿Mi culpa?- dice sonriendo de nuevo.
-Me dejas sin… sin aliento-
Se queda mirándome unos segundos pensativo, a veces incluso pienso que va a descubrirme, pero juego con el factor de que no se lo espera por nada del mundo.
De pronto una mano acaricia mi pelo… tan dulce que casi empiezo a llorar por los celos que me entran, pero contengo mis lágrimas y cierro mis ojos dejándome llevar por su caricia.
-¿Cómo te llamas?-
¡Mierda! no había pensado en eso
-Re-Reynia- Fue el nombre de mi madre… no se me ocurría otra cosa.
-Es un nombre precioso, Reynia-
Le conozco muy bien, y puedo distinguir en su sonrisa algo que no estaba entendiendo, parecía sarcástico.
-Gracias, La-Laxus-
-¿Hm?-
-¿Q-qué pasa?-
-¿Cómo sabes mi nombre?-
Muy bien Freed… acabas de meter la pata… espera… es Laxus ¿Quién no conoce a Laxus Dreyar?
-¿¡Quién no conoce a Laxus Dreyar!?- nunca en mi vida había estado tan nervioso, menos mal que está sonriendo de nuevo y… y deslizando una mano por mi muslo derecho levantando levemente mi vestido.
-¿Sabes Reynia? Quiero charlar un poco más contigo, pero aquí hay mucho ruido ¿por qué no vienes a mi casa?-
Vaya, ¿siempre era así de lanzado?
-Cl-claro-
Salimos del bar y justo cuando se cierra la puerta me acorrala contra ella mostrándome una mirada que hace que mi nuevo sistema reproductor se humedezca… que sensación más extraña.
-No solo vamos a hablar, quiero avisarte para que no te lleves luego una sorpresa… Reynia-
Sigue pronunciando mi nombre falso con un tono que me está empezando a poner nervioso. Asiento con la cabeza a punto de decirle que es justo lo que quería y sigo sus pasos mientras por el camino charlamos de otras cosas, permitiéndome relajarme un poco.
Por fin llegamos a su casa, me invita a entrar y cuelga mi abrigo en la entrada junto con el suyo que tan bien conozco. Nos sentamos en su sillón y mientras le estoy explicando una invención sobre mi vida falsa se lanza sobre mí levantando mi vestido con su enorme mano derecha… si antes me parecían grandes ahora me parecen monstruosas.
-Has querido esto desde que has posado tus descarados ojos en mi, ¿verdad preciosa?-
-S-sí-
Su mano ya se encuentra muy cerca de esa zona que no ha dejado de estar húmeda desde que salimos del bar.
-¿Me estabas esperando?-
Mientras lame mi lóbulo de la oreja derecha logro articular torpemente mi contestación.
-S-sí, solo t-te deseo a tí-
-¿Te has masturbado pensando en Laxus Dreyar?-
-¡SI!-
Aparta la tela de mis bragas a un lado y un dedo se desliza dentro de mi nuevo agujero húmedo, ha entrado tan fácil que me sorprendo yo mismo y le pido más sin miedo.
-Más, ¡dame m-más Laxus!-
-Estás empapada, es tan húmedo y pegajoso… No estoy acostumbrado a esto-
-¿Qué?-
¿Acaba de decir que no está acostumbrado a eso? ¿Qué significa? Mis pensamientos son interrumpidos cuando tres dedos se meten agresivamente mientras abro mis piernas para recibirlos… que sensación tan placentera… los saca y los mete a toda velocidad y yo solo puedo gritar y gemir a la vez que golpea mi clítoris con la palma de su mano cada vez que los mete hasta el fondo. Agarro su enorme mano con la mía y la intento forzar para que entre más profundo.
-Eres muy ansiosa, pequeña ¿Quieres algo más grande?-
-¡SI!... P-por favor… sí-
Se pone de rodillas y levanta su camiseta… por fin puedo recorrer con mis manos esos impactantes abdominales, mientras me entretengo en su estómago se desabrocha los pantalones y me quedo sin aliento cuando compruebo el tamaño de su polla erecta… no puede caber dentro de ese agujero tan pequeño.
-La-Laxus…-
-¿Crees que es muy grande para tí?-
Asiento intentando recuperar mi aliento mientras agarra mi mano y la posa sobre su erección, comienzo a frotarla inseguro a la vez que noto el líquido salir de mi vagina abundantemente cuando ésta empieza a contraerse y dilatarse constantemente… creo que eso significa que quiero más, así que llevo mi otra mano ahí y empiezo a frotarlo a la misma velocidad que su polla.
-Esto es tan jodidamente caliente… nunca nadie me ha puesto así... ¡Para! no quiero correrme en tu mano-
Su erección comienza a temblar mientras quita la mano de mi coño con brusquedad y la sustituye por la suya, la mueve tan rápido que no puedo evitar correrme encima de ella gritando y llorando por el intenso placer que recorre mi nuevo cuerpo. Laxus no me da tiempo a recuperarme y mientras el orgasmo aún me está provocando espasmos él me la mete de un solo golpe… Dios, es tan grande y gorda que abro mis piernas lo máximo que puedo mientras el embiste mi mojada vagina una y otra vez. Los sonidos que emiten me vuelven loco, el punto que presiona una y otra vez me hace ver las estrellas... ¡estoy en el paraíso! pero de pronto cuando está a punto de correrse dice algo que no me esperaba.
-¡Fóllame Laxus! ¡Más fuerte!-
-Nunca pensé que eras así de caliente en la cama, Freed. Voy a correrme dentro de tu coño postizo-
Siento como mi segundo orgasmo va a llegar, por eso no tengo fuerzas ni cordura para contestarle… me dejo llevar otra vez por la exquisita sensación mientras él sale de mí, jadeando y acariciando mi cara.
-Eres la primera… "mujer" con la que estoy, idiota-
No puedo evitar las lágrimas salir desconsoladamente mientras su semen se mezcla con mis fluidos saliendo juntos por mi palpitante agujero. Él me atrae hacia su cuerpo y me sostiene entre sus brazos con dulzura, es tan relajante que me acurruco en su pecho y me quedo en silencio, incapaz de decir nada coherente por primera vez en mi vida.
-¿En qué estabas pensando?-
Pero él no zanja el tema… quiere explicaciones.
-Sé que es la única manera en la que esto podía pasar-
-¿Acaso hemos hablado de esto alguna vez?-
-N-no-
-No me gustan las mujeres, Freed-
-¿¡QUE!? N-no lo… parece-
-Sabía que eras tú-
-¿Desde el principio?-
-Sí-
-¿¡Cómo!?-
-Vaya… no me puedo creer que el gran cerebro de Freed se haya olvidado del olfato de los dragonslayer-
-¡Mierda!-
-Y de nuevo vuelves a sorprenderme diciendo una palabra mal sonante-
-¿P-por qué no me… lo has dicho?-
-Porque me habías puesto muy caliente y tenía curiosidad, además, te lo mereces por idiota-
-Laxus… lo-lo siento-
-¿Cuánto dura esto? No me digas que es permanente-
-¡No! E-eeh- me aseguro de la hora y le contesto -2 horas-
-2 horas ¿eh? si te soy sincero… no me ha gustado la sensación-
-¿A qué te refieres?-
-Demasiado húmedo y resbaladizo-
-¡La-Laxus!-
-¿Ahora te ruborizas?... Tsk-
-Vamos a esperar que pasen dos horas y a intentar esto de nuevo… ¿qué te parece?-
-Cl-claro, Laxus… es lo que s-siempre he soñado-
No tengo intención de hacer continuación, pero si hay gente que quiere no tengo problema en escribir un capítulo yaoi lemon entre esta formidable parejita.
Sois libres de criticarme por esta locura, cuando me recupere de la gripe ya me daré de cabezazos contra la pared cuando vea lo que he hecho.
Saludos!
