La base estaba hecha polvo, había mucho trabajo que hacer después del ataque de los daleks y Ianto sabía que le llevaría más de algún día ponerlo todo en orden. Además, estaba solo, le había dicho a Gwen que se fuera a casa, pues ella no tenía la cabeza más que en como se encontraría Rhys después de todo lo que había pasado.
"Yo me las arreglaré aquí, además no tengo nada mejor que hacer. tu vete a casa tranquila con tu marido. Aprovecha tu que tienes un vida fuera de Torchwood."
"No seas así, tu tienes a Jack y ya verás como está bien y vuelve en seguida con nosotros."
Ianto esperaba que su compañera tuviera razón, pues no podía dejar de pensar que en que había visto a Jack en la TARDIS, con el Doctor, con todos sus amigos, salvando no sólo la Tierra, si no a todo el universo. Se preguntó si el capitán no preferiría quedarse con gente como él, heroes a los que el mundo jamás llegaría a conocer. Tal vez, quedarse con el Doctor, sería algo más excitante que pasar el resto de los días con él.
Miró a su alrededor en cuanto Gwen se fue, tenía mucho que hacer y demasiados sitios en los que trabajar, cables sueltos o completamente chamuscados, muebles que había que cambiar porque no se podía hacer nada con ellos y ordenadores nuevos que conseguir y llenar de información otra vez. Aquello le llevaría mucho tiempo, pero al menos así le permitía no pensar en Jack.
El tiempo pasó, algo más lento de lo que le hubiera gustado, pero cuando quiso darse cuenta se había hecho de noche, o al menos eso creía, pues allí abajo, en la base, era muy fácil dejar de saber si era de día o de noche.
Aquel cable se le resistía, estaba atascado bajo un par de capas de escombros y no le estaba siendo nada fácil sacarlo. Protestó y utilizó algunas palabras que no estaba muy acostumbrado a usar, pero estaba empezando a acabar con su paciencia. Tiró con más fuerza, pero al hacerlo, perdió el equilibrio y cayó al suelo. No se hizo daño, pero su orgullo había acabado mal parado; entonces dio gracias a que nadie pudiera verle. O al menos eso pensaba él.
"Siempre he dicho que pese a tus estupendos cafés y a lo limpia que tienes la base, no eres el más experto manitas de Torchwood." Ianto no se lo podía creer, aquella voz no podía ser real, porque el mismo había empezado a creerse que después de tantas horas de que todo hubiera terminado, Jack no iba a volver.
Tal y como había siempre, había empezado a cerrar su corazón para no hacerse daño. Se lo guardaría, no se lo diría a Gwen, no se lo diría a ninguno de sus conocidos, porque aquel dolor que había empezado a formarse por pensar en la separación del capitán tenía que quedarse dentro de él para siempre.
Por eso, se quedó quieto, completamente inmóvil, sentado en el suelo con la mirada clavada en la pared y las manos agarrotadas alrededor del enorme cable, con el que llevaba su batalla persona desde hacía media hora.
"¿Ianto estás bien?" Escuchó los pasos, sabía que aquello no podía ser productor de su imaginación, aunque cada vez que estaba lejos del capitán creía que se volvía completamente loco.
Entonces notó las manos sobre sus hombros, aquellas manos fuertes, pero tiernas al mismo tiempo, aquellas manos cariñosas que tantas veces le habían abrazado, las mismas con las que se perdía cada noche.
"¿Eres real?"
"¿Esto te parece real?" Los labios de Jack se posaron sobre su mejilla y las manos del capitán rodearon su cintura tirando de él hacia atrás para apretarlo contra su cuerpo. Se estremeció tan fuerte que Jack no pudo evitar reír. "Vamos tranquilo, soy yo. Te prometí que volvería y aquí me tienes, contigo… siempre contigo."
"Dios Jack… pensé, después de tantas horas, cuando todo había terminado, ahora que estábamos de vuelta en el sistema solar… pensé que ya no…"
"Lo siento, fue el Doctor, me dejó en Londres y volvió a deshabilitarme el controlador del Vortex. Fue interesante el viaje en tren, recuérdame que lo hagamos algún día, creo que esos baños pueden ser lugares muy excitantes."
Siempre el mismo sentido del humor, tan sólo para ocultar los verdaderos sentimientos, el miedo por pensar en que el dalek pudiera haber matado a Ianto, la alegría por haberle visto ahí, trabajando igual que siempre, pero con la mente puesta en Jack, el capitán lo sabía y sobretodo la emoción de volver a tenerlo otra vez entre sus brazos, sentir su corazón latir con fuerza por él y escucharlo respirar entrecortadamente por los nervios.
Para su sorpresa, Ianto se dio liberó de sus brazos con un movimiento brusco, se dio la vuelta y fue él quien le abrazó, acurrucando al cabeza entre su hombro su cuello. Le recordó a un niño, a su niño al fin y al cabo, al que quería más que a nadie en el mundo.
"No vuelvas a hacerlo ¿vale? La próxima vez quiero ir contigo y no me digas que eso me pondría en peligro, porque ninguno de los estaban allí contigo, estaba mucho más preparado que yo. Quiero luchar a tu lado, quiero saber que estás bien, necesito saber que estás bien."
Sus miradas se encontraron por fin, los ojos llenos de fuerza y amor de Jack, frente a los tiernos y asustadizos ojos de Ianto. El capitán se apoderó de sus labios sin pensarlo, recuperó aquello de lo que se había hecho dueño hacía meses, tal vez hacía más de un año Jack ya y devoró su boca como si hiciera más de un siglo que no lo hubiera hecho.
Volvió a apoderarse de su cuerpo, las manos recorriendo la espalda de su amante y poco a poco, sin que Ianto se diera cuenta, lo levantó y lo llevó hasta el sofá. Lo tumbó allí, aunque al hacerlo se levantó una nube de polvo, que les hizo toser a los dos. Se echaron a reír, tal vez por el polvo o simplemente por los nervios de estar juntos otra vez.
Jack se sentó a su lado, pero le costó poco recostarse sobre él. "Pensé que te había vuelto a perder." Ianto acarició el rostro del capitán, aunque lo hizo con miedo, como si por tocar aquella piel perfecta, pudiera hacerlo desaparecer de su lado otra vez.
"Las cosas estuvieron a punto de acabar muy mal, pero al final, todo se ha solucionado y yo estoy aquí otra vez, como te prometí." Le besó de nuevo, con tanta intensidad que escuchó suspirar Ianto. Se deshizo del chaleco se cu compañero y comenzó a quitarle la camisa.
"Así que ese es el Doctor, un tipo guapo, joven, inteligente y con carisma. ¿Qué es lo que has visto en mi?" Jack se lo quedó mirando sorprendido ante semejante pregunta que no se había esperado. "Podías estar viendo el universo, viajando con alguien que te comprende, alguien más… como tu."
"¿Cómo yo? Ianto Jones, ¿por quien me has tomado? Me sorprende que todavía pienses que hay alguien más como yo por ahí." Ianto sonrió, casi había olvidado el sarcasmo del capitán. "Si, todavía tengo fuertes sentimientos por él, pero lo que siento por ti…" Se deslizó sobre el cuerpo de Ianto y comenzó a besarle el pecho. Su compañero se contorsionó y Jack sonrió sin que Ianto le viera. "Te quiero a ti, lo se desde hace mucho, aunque tuve que irme al fin del universo para escuchar mis propios sentimientos."
Ianto quiso decir algo más, pero el capitán no se lo permitió, pues el cerró la boca con un intenso y eterno beso que le dejó sin aliento. No necesitaba más, tal vez si Jack hubiera dicho eso un tiempo atrás no habría pasado casi un día pensando que el capitán le había abandonado por el Doctor, pero no podía negar que la forma que tenía Jack de hacerle ver las cosas era absolutamente convincente.
Hicieron el amor allí mismo, rodeados el silencio más absoluto, pues todos los ordenadores de la base estaban apagados o fuera de combate. El lugar era suyo, Ianto sabía que Gwen no volvería en todo el día, por lo que disfrutaron del resto de la jornada y de toda la noche.
Había muchas cosas que decirse y muy pocas palabras para hacerlo. Si Jack prefería no expresar sus sentimientos, Ianto disfrutaba sintiendo al capitán expresarlos mientras le besaba, mientras la acariciaba, mientras le desnudaba lentamente admirando su cuerpo.
Terminaron agotados bien entrada la madrugada, en la cama del capitán, pues era el único lugar completamente limpio de la base. Sus dos cuerpos enroscados, el sudor de uno sobre el cuerpo del otro y las manos entrelazadas como si nunca fueran a soltarse.
"Nunca lo había hecho sobre una mesa de operaciones."
"Pues no sabes lo que impresiona hacerlo sobre la mesa de autopsias."
"¿Lo has hecho…"
"El tipo estaba vivo y a los cadáveres de al lado no creo que les molestaran mucho nuestros gritos."
"Cuando creo que te conozco, siempre consigues sorprenderme."
Jack se apoyó sobre su mano y deslizó la otra sobre el rostro, el cuello y el pecho de su compañero. "Eres increíble." Susurró el capitán como si se tratara del viento."
"¿Por qué lo dices? Tu eres el que ha salvado al mundo, el que ha evitado la destrucción del universo y yo no soy ni siquiera capaz de quitar un cable de la pared."
Jack jugueteó un momento con los labios de Ianto antes de contestar. "Si, tienes razón, hemos salvado al universo, pero al final, siempre vuelvo a ti. Puedo quedarme con él, me lo ha ofrecido, pero no puedo, no soy capaz de hacerlo pues tu estás siempre, en mi mente, esperándome, preocupado por mi, incluso cuando no puedo morir. Tu haces que mantenga los pies en el suelo."
Le besó, tranquilamente esta vez, deleitándose con su boca, con su sabor, con su aliento, grabando en su mente cada uno de los detalles de Ianto. Su compañero le abrazó y lo tumbó a su lado en la cama. La noche todavía no había terminado y aunque fuera de día, para ellos el tiempo daba igual.
- o -
"¿Qué es eso?" Preguntó el Doctor como si alguien fuera a contestarle.
La señal era fuerte, muy parecida a la subonda que habían enviado desde la tierra pocas horas antes. Ahora parecía que había pasado toda una vida desde entonces, porque su momento había terminado patas arriba.
"No puede ser, otra vez."
No tardó en tomar le decisión de acudir a la señal, pues tal y como pudo comprobar, provenía de Torchwood. Jack le estaba llamando. Tal vez, el dalek que le había dicho que había entrado en al base seguía estando allí.
Tardó pocos segundos en llegar, pero aunque intentó aparcar la TARDIS fuera, algo le obligó a hacerlo dentro de la base. "¿Qué demonios está pasando aquí?"
La nave se paró sola y se desconecto, por mucho intentó ponerla en marcha, la TARDIS no hizo nada. no le quedaba más remedio que salir a ver lo que ocurría en el exterior.
"Bienvenido." Jack estaba allí y parecía estar esperándole. "Veo que has recibido mi señal."
"Si, pero no me hace ninguna gracia que piratees mi nave para que te ayude a salvar el mundo, con pedírmelo de buenas maneras hubiera sido suficiente."
"No lo creo, porque el mundo está bien, al menos de momento, nadie intenta destruirlo."
"Vale," Dijo el Doctor alargando cada sílaba, para intentar pensar lo que estaba tramando Jack. "¿Entonces, cual es la emergencia por la que me has traído?"
"Tu y tu manía de esconder tus sentimientos. Tranquilo de eso se mucho y te puedo asegurar que no te conviene nada."
"¿Jack de que estás hablando?"
"De que estás solo, te conozco, y se que has dejado a Rose en el otro lado, a tu pesar claro está, para que evite que tu otro yo acabe con el mundo, dejaste a Donna en casa y supongo que le borrarías la memoria o usarías alguno de tus trucos de Time Lord y en cuanto a los demás, estamos en casa, mientras tu estabas por el espacio, completamente solo."
"¿Me has traído aquí para recordarme que estoy sólo? Genial Jack, no hay mejor amigo que tu."
Jack no soportaba lo terco que podía ser el Doctor, pero le recordaba demasiado a si mismo, como para no terminar por aceptarlo.
"Tómatelo como unas vacaciones."
"Adiós Jack, creo que me espera un hermoso amanecer en el planeta de las mariposas gigantes, son un poco pesadas con los recién llegados, pero no se meten en la vida de uno mismo."
Jack no dijo al ver al Doctor volver a entrar en al TARDIS. Esperó pacientemente, le escuchó hacer algo, golpear con el pequeño martillo alguno de los controles y finalmente protestar, antes de volver a salir.
"Campo de fuerza, un pequeño truco que aprendimos de una nave que cayó en el ochenta y cinco. Permite que las cosas entren, pero hasta que aprieto el botón adecuado no hay forma de salir, aunque en tu caso sería más bien escapar."
"Jack déjame ir."
"No hasta que hables conmigo, estás mal, te conozco demasiado bien, como para saber que estas hecho polvo y si no lo sacas ahora, tal vez lo hagas en la próxima crisis del planeta y no quiero que te dejes llevar por la rabia entonces."
"¡Jack!" El capitán negó con la cabeza y sonrió. El Doctor gruñó y sacó el destornillador sónico, recorrió con él el contorno de la TARDIS, pero no pasó nada. de nuevo gruñó con fuerza.
"¿Un café? Ianto prepara un expreso expléndido."
