- Aquí tiene, Vivi-dono. Son los documentos que aún debe de revisar.- El sirviente demonio dejó en su escritorio una pila de documentos de más de un metro de alto que debía de entregar ese mismo día por la tarde.
- ¿Son esos los únicos restantes?- preguntó Vivi tratando de ser cordial aunque su tono mostrase lo contrario en algunas sílabas.
- Sí, mi señor. Estos son todos los que debe revisar. Cuando termine con ellos, por favor pase al cuarto de enfrente para firmar los archivos del infierno norte.
- ¿No sería mejor que los trajeran acá? A mi oficina.
El sirviente se aclaró la garganta con cierta dificultad mientras bajaba la mirada.
- Eso sería imposible….debido a…la cantidad, la cuantiosa cantidad de papeles.
Vivi trató de calmarse, y no sin antes dar un respiro profundo, añadió:
- Bueno, en ese caso, que los traigan y los pongan en el suelo…
Al levantar Vivi la mirada, se tomó con la cara reveladora del pobre demonio.
"Oh, no….no…." pensó Vivi " no puede ser que hayan tantos archivos".
El ambiente entre ambos se fue tensando. De Vivi emanaba un aura asesina que hizo que un escalofrío pasara por la columna vertebral del sirviente.
- No-no-no se preocupe e-el amo Lu-lucifer dice que….
-¡No me importa lo que diga ese viejo fósil! ¡Renuncio! ¡Si tanto le gusta dar órdenes, pues que las dé! Pero también tendrá que hacer la parte aburrida.
- Señor, el rey insistió en que le diga que no se rinda y que trabaje con empeño,...- Vivi ya estaba al límite de su paciencia-ya que si no termina no podrá ir donde la señorita Hana.
Vivi se quedó inmóvil por unos instantes tratando de recuperar la compostura y de dejar de pensar sobre las mil y una maldiciones que planeaba decirle al "señor de los demonios" la próxima vez que lo viera.
Cuando volvió a recuperar su aliento, sin decir palabra, se sentó y agarró el siguiente documento.
