Disclaimer: El universo y casi todos los personajes le pertenecen a Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino.


Cuenta la leyenda que cuando el Imperio Tierra se desintegró y Kuvira fue encerrada todo parecía estar en paz en la mayoría de las Naciones.

El Avatar Korra y el Maestro Zhane habían anunciado públicamente la Restructuración formal de la Orden Del Loto Blanco y la incertidumbre de los miembros comenzó a crecer.

Howl, uno de los Guardias que custodiaban al Avatar y había sido trasladado a la prisión de Zaheer fue el primero en preocuparse. Howl se sentía traicionado por Korra por esa decisión, sentía que una parte de su vida estaba a punto de ser destruida.

Un día Howl fue asignado a llevarle la comida a Zaheer, se veía tan enojado que hasta el mismo Maestro Aire se dio cuenta.

─Siempre te he querido hacer una pregunta joven Maestro Fuego ─Le decía Zaheer a Howl.

El Guardia no dijo absolutamente nada pero Zaheer continuó con su pregunta de todos modos.

─ ¿Por qué te uniste al Loto Blanco?

Howl permaneció callado pero esta vez fue porque realmente pensaba en esa pregunta.

─Cuando era un niño pequeño mi padre solía contarme historias maravillosas sobre los Avatares del pasado, incluido el Avatar Aang, él me decía que no había nadie más poderoso y omnipotente que el Avatar. A los 15 años me enteré que La Orden Del Loto Blanco iba a reclutar a Maestros y me enlisté. Cumplí con los requisitos que el mismísimo Maestro Zhane había impuesto en ese momento. Me uní al Loto Blanco porque quería conocer al Avatar y ayudar a protegerlo lo más que pudiese.

─ ¿Y lo hiciste?

─Sí. A los 20 años fui enviado a la Tribu Agua del Sur para resguardar el Complejo donde estaba Korra. Logré conocerla y sobretodo en su momento creí que éramos buenos amigos.

─ ¿Y qué ocurrió? ¿Por qué "en su momento"?

─Cuando ella decidió fugarse para ir a Ciudad República con Tenzin yo le ayudé a escapar, estuve a punto de ser descubierto pero estaba de acuerdo con ella. Esa misma semana cuando se dieron cuenta que otra vez había escapado fui asignado para llevarla de regreso, pero en vez de eso me quedé en la Isla del Templo del Aire para protegerla y custodiarla para que no se metiera en más problemas. Con el paso de las semanas Korra conoció a sus nuevos "amigos", a su Equipo Avatar y se fue olvidando de mí.

─ ¿Por qué no te regresaste al Complejo después de eso?

─Porque una parte de mí aún esperaba una reacción de Korra, luego llegó Amon y solo pude verla escapar. Los Bloqueadores De Chi me capturaron y Amon me quitó mis poderes. Aunque Korra me los devolvió tiempo después ya nada fue lo mismo, ella comenzó a salir con ese Maestro Fuego y se olvidó de su amigo de tiempo atrás. Después de lo sucedido contigo y que Korra regresó al sur pedí mi transferencia y me enviaron aquí.

─Es curioso que lleves aquí casi 4 años custodiando al hombre que le hizo tanto daño a una "amiga" tan cercana.

─A decir verdad no sé qué es lo que hago aquí todavía.

─ ¿Qué hiciste cuando ella vino a verme?

─Nada, estaba en la entrada y ni siquiera me reconoció. Empiezo a pensar que me hizo a un lado por completo y más por esa estúpida restructuración.

─ ¿Por qué te afecta tanto esa nueva ley?

─ ¡Porque a casi todos nos echarán de aquí! La mayoría no somos prodigios pero somos muy buenos Maestros. Me parece inconcebible que Korra haya hecho eso, ¿por qué hacerles eso a las personas que le juraron lealtad y juraron protegerla de cualquier peligro?

─Porque tiene razón.

─ ¡¿Qué?! ─Contestaba Howl sumamente exaltado.

─La Orden del Loto Blanco antiguamente era una sociedad secreta de ancianos que sólo se enfocaba en la cultura, literatura y temas del mismo vertiente. Todo eso era antes del Fin de la Guerra de los Cien Años, gracias al General Iroh la Orden dejó las sombras para ayudar durante la llegada del Cometa de Sozin. Después de eso la Orden se volvió una especie de Policía en donde sólo Maestros podían entrar y le juraron lealtad al Avatar y cuando el último gran líder de la Orden falleciera, esta perdió su rumbo. El Maestro Piandao se fue y con él la filosofía ancestral de la Orden.

─Pero eso no significa que Korra tenga razón con esta decisión.

─Tengo entendido que lo que ella quiere es que lo mejor de lo mejor esté dentro, por esa parte es lo único en lo que tiene razón porque la Orden sigue al descubierto y sus miembros será los mayordomos de las Naciones.

─Korra quiere hacer su propio ejército, ¿es lo que me quieres decir?

─Sí, así es, quiere que la Orden sea la suprema Fuerza y que tenga plena jurisdicción en todo el Mundo. Ustedes ya no le sirven, se dio cuenta que con el pobre entrenamiento que tienen no es suficientes y no quiere darles entrenamiento, quiere sangre nueva.

─ ¡No! ¡Eso es imposible! ¡No lo acepto!

─Lo siento, pero es así.

─ ¡¿Qué rayos es lo que voy a hacer?! ─Gritaba Howl demasiado enfurecido.

─Puede que tengas una salvación, tú y todos los que deseen unirse a ti.

─ ¿Cuál?

─ ¿Has oído hablar del Loto Rojo?

─No.

─ ¿Por qué no vienes mañana y te platicaré más a fondo?

El Guardia lo pensó unos segundos y aceptó volver al día siguiente y a la misma hora para aprender acerca de su nuevo destino.