Este fic ha sido creado para el "Amigo Invisible Navideño 2016-2017" del foro " Hogwarts a través de los años". Los personajes son de Rowling.
Otro regalito para Mariia M. Esta vez con el fanart.
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Se han escapado otra vez. Romilda no puede hacer otra que seguirlos sigilosamente. Harry no la mira y Ginny solo le sonríe cuando salen de la Sala Común. Ella voltea, esperando que el hermano de la pelirroja –ese que consume la poción que debía ser para Harry– lo note y los siga, enojado y exigiendo a Harry que deje en paz a su hermana.
Ron Weasley, como siempre, no nota nada cuando Granger está alrededor. Están embelesados en otra pelea y la tensión se cierne sobre la Sala Común. Por eso Harry se ha ido con la chica Weasley.
Van de la mano, casi corriendo y riéndose por todo. Se detienen, de cuando en cuando para besarse. Weasley tiene a Harry contra la pared pero a él no parece importarle no ser quien pone las reglas. La deja que juegue con su cabello mientras él le besa el cuello a ella. Romilda quiere vomitar. Hay algo en su interior ennegreciendose a cada instante, pero tampoco puede dejar de verlos.
Se imagina que es ella la bruja en los brazos de Harry. Daría lo que fuera por que él le mirara con una gota de entre todo el mar de emociones que él siente por Ginny Weasley.
Ginny da un paso atrás y se muerde el labio, juguetona. Romilda hace un gesto de asco. Se ve tan vulgar esa chica... Pero atrapa a Harry. Se lo lleva de la mano hasta un salón de clases que lleva años en deshuso. Romilda los observa desde la puerta que han olvidado cerrar.
—No sabes cuánto esperé esto— le dice ella con la respiración agitada y las mejillas rosas. Romilda reconoce, en ese momento, la belleza de la chica Weasley. No es como la sosa de su amiga Granger, y mucho menos como Romilda misma. La chica Weasley sabe lo que tiene y lo utiliza muy bien.
Harry toca sus muslos. Desde el punto de vista de Romilda, él la venera. Sus dedos parecen saborear todo pedazo de piel que tocan. La carga y la sienta sobre el escritorio. Al mismo tiempo que le besa el cuello comienza a desabotonarle la blusa.
En ese instante Ginny Weasley levanta la mirada y ve a Romilda. Ella se congela, esperando el grito molesto de Ginny Weasley y la reacción avergonzada de Harry. Entonces Romilda diría que solo quería disculparse, pero la escena romántica se habría hecho trizas para entonces.
Se sorprende cuando Ginny sólo le guiña un ojo y se pone un dedo sobre los labios. El mensaje está claro: guarda el secreto y recuerda que él es mio.
Romilda se va de ahí con el alma en el suelo y la mirada traviesa de Ginny gravada en la mente.
