Mundo Común
Vino de un jueves lluvioso
En la avenida
Aunque te escuché hablar suavemente
Era una fría tarde de otoño cuando un chico caminaba por aquella oscura avenida. Era la ruta habitual de este joven para ir camino a su residencia y caminaba a paso apresurado ya que apenas podía soportar el frío. Vestía un largo abrigo de color oscuro, unos pantalones cafés y en su cuello tenía atada una bufanda. Cargaba algunos libros en sus brazos entre los cuales se podía leer títulos relacionados con historia griega y relatos de fantasía.
Al final de la avenida había un parque con una pequeña laguna en el centro y un puente que la coronaba. Solía ser un lugar de encuentro para las parejas que se citaban en la ciudad ya que el romanticismo se respiraba en el ambiente: una laguna, algunos cisnes nadando en ella y la mejor vista de la ciudad de Atenas, ni siquiera París podía competir con la belleza de ese pequeño parque. El joven se detuvo unos momentos en el puente para observar el atardecer. Una brisa removió sus morados cabellos y le hizo sentir un escalofrío. Sonrió mientras veía aquel hermoso espectáculo que la naturaleza le brindaba. No solía ser una persona muy dada a las nostalgias, pero últimamente sentía un extraño sentimiento en su interior.
Unas oscuras nubes cubrieron lo que quedaba del sol y el joven, que estaba apoyado en la baranda del puente se entristeció. Un suspiro de resignación escapó de sus labios, tomó sus libros y comenzó nuevamente a caminar, aun estaba lejos de la residencial donde vivía y por lo visto pronto comenzaría a llover.
Prendí las luces, la TV
Y la radio
Aún no puedo escapar de tu fantasma
Abrió la puerta de su habitación con rabia. Por descuidado había olvidado llevar aquel día un paraguas y ahora la lluvia lo había empapado completo. Respiró aliviado una vez dentro al percatarse de que al menos los libros estaban intactos. Había sido buena idea esconderlos bajo su chaqueta una vez sintió la primera gota de lluvia golpearle la cara.
Encendió la tetera y luego su computador donde tenía programadas las canciones que mas le gustaba escuchar. Comenzó a quitarse la ropa mientras tarareaba pensando en el proyecto que debía entregar en unos días más. Dejó su ropa en la lavadora y se metió a la ducha. Se sintió reconfortado mientras la cálida agua recorría su cuerpo y lo ayudaba a relajarse un poco. Se sentía un tanto estresado debido a que se encontraba en finales de semestre en la Universidad, así que durante los días anteriores había tenido que entregar muchos proyectos seguidos, así como rendir mas pruebas de las acostumbradas, por lo cual cualquier tiempo libre lo ayudaba a relajarse un poco.
Al salir de la ducha, se ató una toalla a su cintura y caminó hasta la cocina para servirse un té. Aquella noche no sería la excepción de las demás, le esperaba una larga jornada de estudios, así que era mejor ir haciéndose el ánimo…
¿Qué le ha pasado a todo?
Loco, algunos dirían
¿Dónde está la vida que yo reconozco?
Se fue
Despertó sobresaltado por el ruido de la alarma de su celular. Despegó la cabeza de uno de los libros que había estado leyendo la noche anterior y miro a su alrededor. Por la ventana se filtraba la luz del sol al amanecer. Se restregó los ojos y se desperezó, fue cuando se percató que una cobija cayó al suelo y sonrió agradecido. Entonces escuchó una risa atronadora a sus espaldas:
-Nuevamente te dormiste en la mesa Mu—
-Lo siento Alde… pero es que no me di cuenta…-Estaba contestando el joven cuando su amigo lo interrumpió.
-Bah! Siempre tienes excusas—Dijo haciendo un movimiento despectivo con su mano. —Deberías saber que los estudiantes también tenemos que descansar. Te exiges demasiado.
-Gracias por el consejo, Alde. Lo tomaré en cuenta—Contestó Mu mientras se levantaba.-¿Qué hay para desayunar?—Preguntó mas animado cuando un delicioso aroma llegó a su nariz.
-Huevos revueltos y un café—Le contestó su amigo que ya estaba en la cocina. —Ahora, despeja la mesa para que comamos que estoy un poco retrasado.
Mu haciendo caso a su amigo, apresuradamente tomó los libros y el montón de apuntes que estaban desparramados por toda la mesa y los fue a dejar a su habitación. Mientras los ponía sobre su cama se percató de un bosquejo que había hecho en uno de sus papeles. Era una especie de armadura y recordó lo que había estado leyendo la noche anterior, una leyenda relacionada con unos Santos predestinados a proteger a la diosa Athena. Le había llamado mucho la atención el diseño de las armaduras que vestían estos santos y había pensado que sería una buena idea hacer unas cuantas reproducciones para su proyecto final. En eso pensaba cuando la voz atronadora de Aldebarán lo llamó.
-Voy en unos momentos—Le gritó Mu desde la puerta de su habitación. Luego pasó al baño y lavó su cara. Se miró en el espejo del baño y se percató que unas horribles ojeras recorrían su pálido rostro. Torció la boca molesto ya que estaba seguro que sus compañeros nuevamente se burlarían de el. Se secó la cara y se dirigió a la mesa.
-Estas pálido—Comentó Aldebarán echándole un vistazo. Mu murmuró algo innentendible y comenzó a comer.
-Sabes, creo que vas a tener que aprender a cocinar Mu. —Habló su compañero con un tono de voz que Mu reconoció como el que utilizaba su amigo para dar una noticia no muy buena. Mu dejó de prestar atención a su comida y miró a su amigo a los ojos instándolo a que continuara. Aldebarán suspiró antes de contestar, hasta que finalmente habló:-Ya sabes que el plazo de mi beca de intercambio se vence la próxima semana, por lo cual tendrás que vivir solo aquí. —Mu asintió. Era cierto, su amigo pronto tendría que volver a Brasil para terminar sus estudios, pero Mu no había reparado en lo rápido que pasa el tiempo. Pronto estaría solo…
Pero no lloraré por el ayer
Hay un mundo común
De alguna forma tengo que encontrar
Y mientras intento hacer mi camino
Al mundo común
Aprenderé a sobrevivir
No se percató de lo rápido que llegó a clases La verdad es que durante el trayecto hasta la universidad estuvo ensimismado en sus pensamientos. El ya había estado solo antes de la llegada de Aldebarán, pero se había acostumbrado a su compañía y se había encariñado mucho con el. Lo extrañaría bastante cuando se fuera, pero tampoco se iría para siempre y mucho menos estarían incomunicados, pensó Mu para animarse, mas que mal existía el teléfono y los E-mails así que cada vez que necesitase de las deliciosas recetas de Alde, era cosa de comunicarse.
Mientras se sentaba en su asiento habitual se percató de que la sala estaba solitaria. Miró su reloj y se dio cuenta de que había llegado mas temprano así que resignado sacó uno de los libros que había estado leyendo la noche anterior. Pero al abrirlo encontró otro de sus bosquejos, pero este era el dibujo de una especie de flor y debajo de esta había dibujado también un rosario. Se divirtió unos momentos contando las perlas del rosario dibujado.
-108 perlas—Dijo en voz alta para si mismo. Y fue en ese momento cuando como si de un disparo se tratase un recuerdo o algo parecido pasó por su cabeza…
-¿Porque lloras?- Preguntó una voz que se le hacía familiar al joven que lloraba en la pileta. El joven se sobresaltó, pensó que estaba solo, así que se secó las lágrimas con el dorso de su mano y se volteo.
-¿Quién eres? Te me haces familiar, porque siento que te conozco- Dijo el joven que anteriormente lloraba, acercándose al recién llegado.
-Tal vez de otra vida o en sueño, porque yo no recuerdo haberte visto nunca en mi vida- Dijo el recién llegado. –Ahora dime ¿Por qué llorabas?
-No te importa- Respondió el otro joven con un tono insolente, aunque era solo porque se sentía avergonzado de haber sido descubierto en tan comprometedora situación.
- En fin, tienes razón, solo sentí ruidos en este lugar y decidí venir- Dijo sin darle importancia al tono de voz del otro joven.
-¡Lo siento! Perdóname, no quise ofenderte, lo que pasa es que como nunca te había visto…- Se disculpó.
-No importa- Dijo el otro joven mientras se volteaba y se iba.
El joven que anteriormente lloraba vio como el otro se alejaba. Pudo ver una larga cabellera rubia moverse con el viento. Entonces se percató de un detalle y salió corriendo tras el.
-¡Oye!, discúlpame, no me presente- Dijo jadeando el joven- Mi nombre es Mu y soy el caballero de Aries- Y le tendió la mano.
-Yo soy Shaka y soy el caballero de Virgo…- Y le estrechó la mano a Mu…
-¿Así que ahora aparte de ser el mas inteligente del curso también quieres ser el mas puntual?—Dijo una voz que sobresaltó a Mu.
-Lo siento—Se disculpó Mu mientras se volteaba algo aturdido a observar al dueño de la voz. —Hola Aioria.
-Al parecer tendré que acostumbrarme a que andes de distraído por la vida. —Le habló el joven en tono de reproche.
-¿Por qué lo dices?—Preguntó Mu intrigado por el tono de voz de su amigo.
-¿Qué no lo recuerdas? Quedamos en que hoy te pasaría a buscar antes de venirnos a clases para ir a pedir las bases para el proyecto.—Respondió Aioria mientras con su dedo índice le daba punzadas a la cabeza de Mu.
-¡Lo siento, lo olvide…!—Exclamó Mu sorprendido. —Pero créeme que te lo compensare. Iré yo mismo esta tarde a recoger las bases donde el ayudante del profesor. —Dijo Mu suplicante.
-No te preocupes. —Comenzó a decir el joven mientras agitaba unos papeles frente a los ojos de Mu. —Aldebarán me dijo que andabas en las nubes últimamente así es que pensé que sería mejor que yo fuese por los papeles.
-Creo que debo hacerle caso a Alde y dejar de estudiar tanto. Creo que tengo el cerebro atrofiado. —Se quejó Mu. Aioria rió.
-Mientras no comiences a ver visiones estará todo bien. —Comentó el joven y Mu suspiro… al parecer no todo estaba bien.
-A propósito ¿Tienes alguna idea para el proyecto?—Preguntó Aioria. Mu salió de su ensimismamiento unos momentos y contestó.
-¿Proyecto?... A si, claro, tengo una idea—Habló mientras comenzaba a sacar los libros de su mochila y enseñárselos a Aioria.- ¿Haz oído hablar sobre la leyenda de los santos que protegían a la diosa Athena?—Aioria asintió—Pues estuve averiguando en la biblioteca y encontré estos… creo que sería una gran idea tratar de reproducir una maqueta del Santuario de Athena así como de las armaduras de sus santos guardianes. Será algo complicado, pero creo que podremos lograrlo si buscamos a unas cuantas personas mas para nuestro grupo ¿Qué piensas?
-Pues creo que eres…-Comenzó a decir Aioria pensativo. — ¡Genio! Es una excelente idea. Aunque me complica la parte de agregar mas gente al grupo. Como sabes la mayoría ya ha formado el suyo.
-Si lo se, pero si ponemos un anuncio en el fichero tal vez alguien que no tenga grupo le interese la idea…
El resto del día trascurrió algo movido, ya que ambos compañeros comenzaron a poner el plan de acción en marcha. Por lo cual Mu apenas tuvo unos momentos para pensar en el extraño recuerdo de la mañana. Pero entrada la tarde cuando iba camino a la residencial por aquella habitual avenida comenzó a forzar su mente para recordarlo. Eran de el siendo un niño que lloraba frente a una pileta y luego llegaba aquel otro chico. Se sintió intrigado. Llegó al puente de la laguna y nuevamente se apoyó en la baranda para observar el atardecer un poco mas tranquilo, ya que al menos esta vez había traído un paraguas.
Pasión o coincidencia
Una vez te incité a decir
"El orgullo nos separará"
-"Es genial sentir la lluvia caer"—Dijo alguien cerca de Mu. Este curioso miró a su derecha y se percató de que había alguien a su lado. Vestía un abrigo parecido al de Mu, pero de color negro y una larga cabellera rubia recorría su espalda. Mu sintió una extraña fuerza nacer en su interior. No podía explicarlo pero algo le decía que conocía a aquella persona. Pero ¿Porque? el no recordaba conocer a alguien así. Además debía ser un loco, ya que parecía estar disfrutando el empaparse con la fuerte lluvia que caía.
El extraño volteó su rostro hacía donde estaba Mu y sonrió. Entonces este impulsado por algo inexplicable dejó de tener dudas.
-"Shaka"—Su voz sonó como un susurro, pero fue suficiente para que el extraño la escuchase.
-¿Sabes mi nombre?—Dijo el extraño mas como una confirmación que como una pregunta. —Debí suponerlo… Si eras uno de los más poderosos Mu…-El extraño parecía hablar mas para si mismo que para Mu y este se sobresaltó al escuchar su nombre.
-¿Nos conocemos?—Atinó a preguntar intrigado.
-No lo creo, al menos no en esta vida, pero posiblemente si en nuestra vida anterior.
Mu observó con más detención al extraño, ahora que se fijaba las ropas que llevaba bajo el abrigo eran de color oscuro y para su sorpresa llevaba un paraguas en su mano y cargaba un bolso cruzado. Pero lo que más le llamó la atención fue el color de sus ojos, eran de un azul tan profundo y reflejaban tanta calma que Mu tuvo que reprimir el impulso de dejarse caer allí mismo. Pero aun así no pudo evitar la oleada de emociones que lo fueron invadiendo.
-¿Qui… quien eres?—Tartamudeo Mu un poco al formular la pregunta.
-Tú acabas de decir mi nombre, soy Shaka y tú debes ser Mu. —Contestó el rubio como si fuese lo más obvio.
-¿Cómo sabes mi nombre y porque yo se el tuyo?
-Eso es fácil de responder. Si tú eres Mu, entonces yo soy Shaka. Nuestras almas acaban de reconocerse así que probablemente alguna vez tuvimos algún fuerte lazo.
Mu lanzó una mirada de incredulidad al rubio, pero no podía explicar porque aquella explicación de Shaka era razonable para el y mas aun no podía concebir algo mas lógico que aquello.
Suspiro, Aioria tenía razón mientras no viera visiones todo estaría bien, el problema es que al parecer el estaba comenzando a verlas.
Bien, ahora el orgullo se fue por la ventana
cruzó las azoteas
se escapó
me ha dejando en el vacío de mi corazón
Llegó a la residencial mas tarde de lo habitual y por eso Aldebarán lo estaba esperando sentado en el sillón, su cara expresaba preocupación.
-Te tardaste—Comentó a modo de saludo.
-Lo siento, es que se me hizo tarde en la Universidad—Se disculpó Mu.
-¿Seguro?—Al parecer Aldebarán no le había creído. —Aioria vino a recogerte esta mañana y llamó esta tarde, me dijo que te dijera que hay varios interesados en su proyecto.
Mu sonrió, y agradeció a su amigo el recado. Se dirigió rápidamente a su habitación, tomó el teléfono y marcó el número de Aioria. Esperaba que este no se molestara porque lo llamaba tan tarde, pero necesitaba algo que lo trajera de regreso de las nubes.
-Aló—Se escuchó que contestó una voz al otro lado del teléfono. Mu la reconoció.
-Hola Aioros, disculpa la hora pero ¿se encuentra tu hermano?—Preguntó Mu.
-No te preocupes Mu, Aioria predijo que llamarías—Respondió Aioros y acto seguido le pasó el teléfono a su hermano.
-¿Mu? ¿No crees que es un poco tarde para llamar a una casa decente?—Le reprochó. Mu rió.
-Ahórrate las bromas y dime cuantos son.
-Claro, pero antes tengo algo que decirte. Hablé con el profesor esta tarde ya que pensé en un plan B por si nadie quería entrar a nuestro grupo. El asunto es que el profesor me dijo que podíamos recibir ayuda de personas de otras carreras si queríamos, ya que de hecho le conté sobre tu idea y le encantó. Cuando llegué a mi casa Aioros me dijo que habían llamado unas personas interesadas y como dejaron sus números las llame. —Relató Aioria. Mu escuchaba expectante aquellas buenas noticias.
-El asunto es que de nuestro curso tenemos a Milo y Camus (el francés que esta de intercambio) y de cursos superiores tenemos a alguien que se llama Afrodita—Comenzó a decir Aioria mientras leía una lista y al mencionar el último nombre soltó una carcajada. —Con esa persona me ocurrió una historia graciosa. Por el nombre como sabes pensé que era una mujer y obvio me agradó la idea, así que fue a la primera persona que llame, pero casi caigo de espaldas cuando me entero que era un chico, ni te imaginas el oso que pase. Pero bueno, continuo… ¿recuerdas al tipo extraño que tomaba ramos con nosotros el año pasado? ¿Aquel que se vestía con puras camisetas de Iron Maiden y siempre hablaba de matar gente?—Mu dijo que si—Pues el también esta. Ah! Le conté a mi hermano sobre la idea y también dijo que se anotaba y como Shura estaba aquí el también quiso. ¿Qué te parece?
-Pues es genial, entre mas seamos mejor. —Opinó Mu. —Ahora bien tendremos que planificar una reunión para conocernos bien y comenzar a repartir las tareas.
-No te preocupes, todos estuvieron de acuerdo en que mañana nos juntaríamos en la cafetería para eso. De hecho, el profesor Dohko le gustó tanto el proyecto que quiere participar y hasta dijo que llevaría a un experto en historia griega antigua, un tal Doctor Saga. —Mu soltó una exclamación impresionado.
-¡No puedo creerlo! ¡El doctor Saga es el autor del libro que te mostré!
-Vaya coincidencia. En fin, ¿Qué opinas?
-Pues que no se que haría sin ti Ai…
-No digas eso, que suena demasiado cursi.
-Pero es verdad. Eres lo mejor.
-Tú eres el mejor, solo a ti se te ocurren estas ideas geniales. Pero bueno, mejor nos dejamos de alabarlos el uno al otro y nos vamos a dormir. Mañana nos espera un largo día.
-Que duermas bien.
-Y tú por favor duerme en tu cama. —Dijo a modo de despedida Aioria y colgó el teléfono.
Entonces Mu un tanto mas tranquilo se puso su pijama y se acostó. Pero cuando apagó la luz y antes de dormirse, lo vivido al atardecer volvió a atormentarle la mente. Miró hacia la ventana y escuchó como la lluvia golpeaba el vidrio y escuchando ese sonido se quedó dormido.
¿Qué me está pasando?
Loco, algunos dirían
¿Dónde está mi amigo cuando más te necesito?
Se fue
-Bueno me alegra que todos hayan podido venir—Comenzó a decir Mu un tanto nervioso. No acostumbraba a hablar a mas de tres personas al mismo tiempo, así que ese pequeño público que lo escuchaba expectante en la cafetería del campus lo hacían tener que usar por fin aquellos talleres de liderazgo que había tomado dos veranos atrás.
La cafetería estaba casi vacía, ya que era la hora en que la mayoría de los estudiantes se encontraban en clases, así que contaban con un amplio espacio para ubicarse, pero fieles a la tradición de los genios, todos se encontraban amontonados entre los sillones de uno de los rincones del lugar. Mu observó los rostros de aquellas personas y terminó por convencerse que aquel era el grupo mas ¿Cómo decirlo? "variopinto" con el que había trabajado nunca.
-Pero antes de continuar me gustaría que nos presentáramos, ya que vamos a vernos bastante seguido durante estos días. Mi nombre es Mu, tengo 20 años y estudio arquitectura. —Se presentó Mu, esperando la respuesta del resto. Un chico vestido con ropas negras soltó un bufido, pero el resto lo ignoró. Se hizo un silencio un tanto incomodo, pero solo fue durante unos instantes ya que Aioria habló:
-Como decía mi compañero, sería una gran idea presentarnos, así que continúo yo. Mi nombre es Aioria, también tengo 20 y he vivido toda mi vida en este lugar. Estudio lo mismo que Mu. —Dijo el joven y miró a Mu éste le sonrió agradecido.
-Mi nombre es Aioros, tengo 23, soy hermano de Aioria y estoy en el último año de Ingeniería. —Dijo el joven mientras se ponía de pie. Luego miro al hombre que estaba a su lado y lo instó a hacer lo mismo.
-Hola a todos, soy Shura, también tengo 23 y estudio Ingeniería, soy estudiante de intercambio, ya que vengo desde España. Me alojo en la casa de mi amigo Aioros. —Habló un tanto cohibido, aunque ambos hermanos le sonrieron.
-Soy Milo, tengo 20 y soy su compañero de clases de Mu y Aioria—Dijo otra de las personas pero sin ponerse de pie. —Y el es Camus, tiene nuestra edad y viene de Francia. Como apenas llegó hace unos días para matricularse para el próximo semestre, aun esta aprendiendo el idioma. —Se excusó el joven Milo y todos observaron al chico que estaba a su lado. Mu contuvo el aliento unos momentos ya que se sintió apabullado por la belleza del joven y al parecer el resto sintió algo parecido.
-¿No crees que el no saber el idioma podría dificultar la comunicación con el resto de nosotros?—Opinó Aioria, pero Milo negó con la cabeza. —No te preocupes que yo seré su intérprete.
-Si tú lo dices…- Dijo Aioria aun no muy convencido. Mu miro significativamente a Aioria y este comprendió que estaba interrumpiendo el proceso, así que instó al siguiente a que se presentase.
-Me llamo Aphrodite, soy sueco aunque vivo aquí desde que entre a la Universidad, tengo 23 años y estudio Arte. —Habló un joven con una melodiosa voz. Los demás lo observaron y Mu por fin pudo entender porque Aioria había pensado que era una chica, ya que su aspecto físico no ayudaba al joven a exhibir su masculinidad. Hubo un momento de silencio, hasta que el joven que faltaba habló.
-Todos me dicen DM, tengo 23 y estudio arquitectura. —Dijo el joven de ropas oscuras, cruzado de brazos. Mu se percató de que estaba sentado en una postura defensiva, como si en cualquier momento alguien lo fuese a atacar. Una vez todos presentados Aioria y Mu establecieron parejas de trabajo y repartieron a cada uno las tareas que quisieran realizar. Los demás estaban bastante entusiasmados con el proyecto y Mu no podía explicarse a que se debía tanta emoción. Todos parecían muy felices de participar y hasta daban ideas que concordaban mucho con las que Mu tenía planeadas. El entusiasmo creció aun mas al pasar algunos días y en especial cuando conocieron al doctor en historia griega Saga, el cual se impresionó de la gran fidelidad de los diseños que tenían sobre el santuario e incluso de las armaduras de aquellos santos legendarios.
-Es como si hubiesen vivido allí—Exclamó impresionado mientras observaba los bosquejos.
-Tal vez allá sido así en una vida pasada—Dijo Mu sin pensarlo y para sorpresa del resto Aioria lo miro muy preocupado.
Pero no lloraré por el ayer
Hay un mundo común
De alguna forma tengo que encontrar
Y mientras intento hacer mi camino
Al mundo común
Aprenderé a sobrevivir
Las dos semanas de plazo pasaron volando y pronto terminaron el proyecto. Pero durante ese estrecho corto de tiempo les ayudó a todos para conocerse mejor, ya que prácticamente se veían a diario y durante todo el día. Incluso Aldebarán que estaba preparando su regreso a Brasil se tomó un tiempo para ayudarlos, por lo cual el resto le tomó mucho aprecio. Necesitaban a alguien de mucha fuerza física que los ayudase a trasportar materiales pesados y Alde era el ideal. Además eso le dio una excusa perfecta para pasar más tiempo con Mu ya que pronto dejarían de verse y estaba muy preocupado por su salud.
-Bien, creo que seria genial hacer una fiesta para celebrar—Opinó Aphrodite cuando hubo terminado de dar la ultima pincelada al templo de la diosa Athena.—Nos lo merecemos por el esfuerzo.
-¡Yo te apoyo!—Exclamó DM—Llevo demasiados días sin beber alcohol y mi cuerpo pide intoxicación ¡Yeah!
-¡Sería genial! Nosotros ponemos la casa—Dijo Aioros mirando a su hermano y a Shura. —Ustedes pónganse con los comestibles y bebestibles.
-¿Existe esa palabra?—Preguntó Camus que debido a la convivencia casi "forzada" ya manejaba un poco mejor el idioma, aunque lo hablaba con un exquisito acento francés que daba gusto escucharlo.
-No, no existe—Contestó suspirando Milo divertido. —Pero debería.
-No hay como una buena celebración para alegrar a los jóvenes—Opinó el profesor Dohko mirando al doctor Saga.
-Bueno, nosotros no somos tan viejos que digamos, solo unos años mayores—Respondió Saga. —Además me encantaría asistir. —Y ambos rieron.
-¿Qué piensas Mu?—Preguntó Aioria mirando a su amigo que observaba la maqueta con tristeza.
-Pues que tendremos que poner una cuota cada uno para comprar cosas para la fiesta—Respondió sin apartar la mirada de la maqueta. Aioria se sentó a su lado.
-Es una excelente idea… pero no me refería a eso. Estas como ido.
-Debe ser el cansancio. Créeme, una buena ducha, unas horas de sueño y estaré como siempre.
-Eso espero.
Los demás siguieron organizando lo que harían para la celebración y comenzaron los llamados telefónicos en masa a todos los conocidos, más que mal una fiesta no es fiesta sin mucha gente con la cual celebrar. Mu en tanto se excusó diciendo que quería dormir unos momentos, pero que le avisaran por cualquier cosa. Aioria se ofreció a acompañarlo a casa, pero Mu se rehusó, diciendo que alguien tenía que cuidar la integridad de la maqueta, ya que estaban planeando una fiesta y aun no la habían llevado a un lugar seguro.
Estaba un poco oscuro ya que hace poco había anochecido, y unas gruesas nubes cubrían el cielo. Ya estaba en invierno y el frío era notorio porque Mu podía ver su respiración saliendo como vapor de su boca.
La ciudad parecía de cristal cubierta por la escarcha que deja el frío. Una brisa removió sus cabellos y el tuvo la certeza de que comenzaría a llover antes de que llegara a casa. Se maldijo por dentro por no haber llevado un paraguas, pero un recuerdo fugaz apartó aquella preocupación de su mente.
-Shaka ¿Qué es el Amor?- Pregunto Mu de repente, sacando a Shaka de su silencio.
-"¿Por qué lo preguntas?"- Dijo Shaka, cuyo tono de voz denotaba la incomodidad que le causó la pregunta.
-Uhmm, curiosidad- Respondió Mu divertido al darse cuenta del efecto que provocó la pregunta en Shaka. Mu recordaba muy pocas ocasiones en que lo había puesto incómodo e intentarlo era su entretenimiento favorito, así que ese día podía declararse vencedor.
-"Pues no seas tan curioso si no quieres escuchar respuestas a tus preguntas"- Atacó Shaka que no se daría por vencido tan fácilmente. El estaba al tanto del juego de Mu, pero en vez de molestarse, como sería lo normal, le gustaba que Mu lo retara de esa forma, así podía estar preparado para responder cualquier duda sin sentirse incomodo.
Lamentablemente esta vez no lo logró ya que recordó cómo tiempo atrás, cuando él aun estaba en la India, le había hecho esa misma pregunta a su maestro y las respuestas que obtuvo hubiese deseado no haber escuchado. Pero ya que las cosas habían salido de ese modo, debía ser sincero consigo mismo y reconocer que ya no se arrepentía de su decisión. Al contrario, encontró lo que buscaba y lo mejor de todo era que le gustaba…
Papeles a la orilla del camino
Cuentan de sufrimiento y codicia
Aquí hoy, olvidé el mañana
Ooh, aquí al lado de las noticias
De guerra santa y necesidad santa
La nuestra es una charla un poco afligida
Llegó hasta el puente al centro del parque cuando la lluvia comenzó a caer. No le importó ya que estaba pendiente de otra cosa. En ese lugar había tenido una poderosa visión hace unas semanas atrás y deseaba con todas sus fuerzas volver a vivirla. No sabía porque, pero en su interior una angustia fue creciendo y se asomó como gruesas lágrimas por sus ojos. Sentía la lluvia caer por su cuerpo empapando su ropa y el frío helando su interior, pero aun así no podía dejar de sentir aquella sensación de desamparo.
Lloró durante unos momentos hasta que se dio cuenta de que llorando no lograría nada. Comenzó a forzar su mente para que acudieran aquellos recuerdos pero solo aparecían imágenes fugaces, de guerreros, peleas y gente brillante que luchaba en nombre de una diosa. Entre ellos pudo ver el rostro de personas que conocía ahora e incluso pudo ver el rostro de aquel joven rubio llamado Shaka. Comprendió por fin las palabras de Shaka, aquellas que hablaban sobre vidas pasadas, tal vez todos ellos habían sido alguno de esos mitológicos guerreros y ahora volvían a encontrarse, eso explicaría el extraño entusiasmo que había en tan variopinto grupo de personas. A todos ellos el proyecto de Mu les recordaba a algo y les hacia sentido y lo que mas deseaban era saber porqué.
Abrió los ojos y contemplo como las gotas de lluvia chocaban con el agua del lago y luego se fusionaban en uno solo. ¿Por qué era tan difícil ser feliz? ¿Por qué se sentía así? Sin saber como comenzó nuevamente a caminar a casa, ya había sido suficiente autocompasión por un día.
-Creo que debo dejar de sobrevivir y comenzar a vivir—Se dijo a si mismo mientras lanzaba al lago las hojas con los bosquejos de su proyecto.
Y no lloro por el ayer
Hay un mundo común
De alguna forma tengo que encontrar
Y mientras intento hacer mi camino
Al mundo común
Aprenderé a sobrevivir
Llegó a la residencial sintiéndose mareado por lo cual se quitó inmediatamente las ropas empapadas y se metió a la ducha. Una vez seco se acostó pensando que mañana se sentiría mejor.
-Esta ardiendo en fiebre—Escuchó la voz de Aioria que decía.
-Ponle estos paños húmedos en la cabeza y en la nuca, iré a buscar el termómetro.—Dijo Aldebarán pasándole a Aioria una cubeta de agua con unos trapos limpios adentro.
-Voy a cocinar un caldo de pollo, una vez que la fiebre baje estará muerto de hambre—Opinó Milo y desapareció junto con Camus de la habitación.
-Al parecer la fiesta se cancelara, así que llamare a los demás para avisar—Se ofreció DM, Aioria le sonrió agradecido. Aphrodite en tanto comenzó a ayudar a Aioria a ponerle los paños húmedos a Mu.
-¿Sabes que es lo que tiene?—Preguntó intrigado al escuchar a Mu decir extrañas palabras y nombrar a un tal Shaka.
-Lo que me temía, es una recaída. —Respondió preocupado. — ¡Demonios! Nunca debí dejarlo que se viniera solo. —Se reprochó a si mismo.
-No te culpes, son cosas que pasan. —Lo consoló Aphrodite dándole unas palmadas en el hombro. —Tengo fe en que el mañana estará bien.
-Eso pensaba yo, pero ya han pasado muchos mañanas y esto no cambia.
-¿Hay algo que quieras contarme?—Preguntó el sueco intrigado. Aioria negó con la cabeza, pero luego de unos momentos habló.
-Es algo horrible, pensé que ya lo había superado pero veo que aun lucha en su interior…-Aioria suspiró—Pero aun tengo fe, ya que estamos todos aquí… juntos creo que podremos ayudarlo. —Dijo y sonrió. Aphrodite le devolvió la sonrisa y en ese momento la puerta se abrió y entraron Camus, Milo, DM, Alde que había encontrado el termómetro, Aioros y Shura que venían de la farmacia, ya que Aioria había llamado a su hermano para que fuera por medicinas y el profesor Dohko, junto al doctor Saga que venían a darles una buena noticia.
Todos
Son mi mundo
Aprenderé a sobrevivir
Nadie
Es mi mundo
Aprenderé a sobrevivir
Nadie
Es mi mundo
Todos
Son mi mundo
