El sentido de mi vida eres tu

Si le pidiesen definir a Red en una palabra esta seria sin duda "empalagoso". El maestro pokemon tenia la gran habilidad de pegarse a el en cualquier situación y lugar, incluso ahora a pesar de estar dormido sus brazos le rodeaban impidiéndole cualquier movimiento que pudiese alejarle de el.

Green sonrio en la oscuridad de la habitación mientras miraba el sereno rostro dormido del moreno, a su mente vino el momento en el cual su relación comenzó, si bien de forma algo extraña, pues una mañana se encontró en las puertas de su gimnasio a Red, normalmente era el quien tenia que ir hasta el monte Plateado para verle y lograr que saliese de esa "cubitera" como el mismo habia apodado a la cueva donde se encerraba. A pesar de la sorpresa le hizo pasar al cuarto trasero al que solo el líder del gimnasio tenia acceso, Red estaba pensativo, algo un tanto raro en el y que por tanto hacia que el castaño se preocupase.

-y, ¿a que debo tu visita?- habia preguntado sentándose en un sillón al tiempo que le hacia un gesto para que se sentase.

-Green, sal conmigo-su voz firme le hizo entender que no era una petición si no mas bien un imperativo y agradeció estar sentado pues si no sus piernas no le hubiesen sostenido de la sorpresa.

El siguiente recuerdo que tenia de ese dia implicaba estar tumbado en el sillón con Red encima suya. Se sonrrojo al recordarlo, cabia destacar el tiempo que llevaba pensando seriamente sobre sus sentimientos sobre su mejor amigo, pero la situación en la que se habia visto era demasiado precipitada. Lo normal hubiese sido rechazarle por su falta de tacto, pero no fue capaz de hacerlo.

Y de esa manera poco corriente habían comenzado una relación que para su sorpresa a nadie le sorprendió y ahí fue cuando Green comenzó a plantearse si habia sido muy obvio pues según sus mas allegados se veía venir desde que se conocieron.

A pesar de todo podía decir con seguridad que era feliz a su lado. Sus manos vagaron por el rostro del entrenador dejando leves caricias. El carácter de Red, su alegría y en ocasiones su testarudez le hacían mas llevadera la aburrida vida de líder de gimnasio. Pero también tenia que decir que a pesar de los buenos momentos también abundaban las ganas de echarle a patadas de su casa pero Red siempre se las ingeniaba para que las cosas resultasen como el quería y Green terminase haciendo siempre lo que el quisiese por mas vergonzoso que fuese para el líder de ciudad Verde, y este debía admitir que Red era muy listo. Un ligero gruñido y la mirada somnolienta del moreno le hicieron volver a la realidad.

-¿Te he despertado?

-No…- Red se pego a el dejando suaves besos en su barbilla- pero si querías una segunda ronda no hacia falta ser tan sutil.

Fue entonces cuando Green reparo en que habia estado acariciando todo el tiempo el cuello y los hombros de Red. Sus mejillas se pusieron tan rojas como la chaqueta que normalmente llevaba el maestro al tiempo que la sonrisa de este se volvia mas grande. Cogio una almohada y le golpeo con ella y se levanto para irse de la habitacion, la risa de Red no se hizo esperar. Bien, estaba equivocado, Red era un idiota, desvio la mirada mientras le abraza por la espalda para disculparse e intentando que volviese a la cama. El pequeño ciclo de peleas y risas se repetía una y otra vez pero para Green estaba claro que el dia que terminaran definitivamente y Red se fuese de su lado, la vida empezaría a carecer de total sentido, porque al fin y al cabo era su idiota y de nadie mas.

Fin