N/A Esta es una idea con la que he estado jugando hace algún un tiempo. Empecé a escribir esto con esperanzas de disipar mi bloqueo de escritor en mis historias de supernatural, y este fue el resultado. De cualquier manera, no he podido encontrar ningún otro fic que se parezca mucho a esta, por lo que pensé que había dado en el blanco con esta historia.
Disclaimer La historia original pertenece a Sassenach082 y yo solo la traduzco. Todo el universo de Percy Jackson pertenece a Rick Riordan.
Capitulo Uno
Traición
Por primera vez en muchas horas, hubo silencio en el interior del pequeño apartamento de Nueva York. Afuera la noche seguía en silencio, el tenue zumbido de las ajetreadas calles de Nueva York eran el único sonido que perturbaba la noche.
El repentino lamento de un recién nacido rompió el silencio como un disparo. Con una sacudida, una mujer de cabello oscuro se sentó rápidamente y hizo a un lado su cubrecama, desafiando el frió mientras iba apresurada hacia la habitación de su hijo, círculos oscuros manchaban la piel bajo sus ojos, desde que trajo a su hijo recién nacido, Percy, a casa desde el hospital. Su cabello estaba en constante desorden, sobresaliendo en todas direcciones, y nunca había estado tan exhausta en toda su vida.
"Oh, como desearía que estuvieses aquí", susurró a la noche, pensando en Poseidón mientras se apresuraba hacia su hijo.
Percy estaba dando gritos, agitando sus brazos alrededor retorciendo su rostro, gritando. Sally se alzó con él y acuno su pequeña forma en sus brazos, haciendo sonidos calmantes mientras danzaba alrededor del cuarto, tratando frenéticamente de que el ruido parara. Los vecinos de la puerta de al lado golpearon fuerte en la pared, asustando al bebe, que lloro más fuerte.
"Que gran ayuda" murmuró, mirando encolerizada la pared, intentando luchar contra las lágrimas.
Después de largos minutos de llanto, Percy finalmente comenzó a calmarse, pestañeando hacia ella con sus ojos verdes como el mar bajo su mata de cabello negro.
"Te pareces mucho a tu padre" susurro con una sonrisa llena de amor, besando tiernamente su frente, su cansancio fue rápidamente olvidado. Desde el momento en que su pequeño bebé nació, se volvió la persona mas importante en su mundo entero. Ella lo amo mas que a la vida.
Cuando Percy estuvo calmado y quedándose dormido, lo coloco en su cuna, su manta tenía temática submarina y encendió su móvil de peces y caballitos de mar. El hizo un pequeño ruidito feliz, estirando sus manos hacia los animales que habían arriba dando un enorme bostezo y juntando sus labios. Así nada más, sus pequeños ojos se cerraron, y segundos después estaba dormido.
Sally suspiro de alivio y se sentó en la mecedora, repentinamente demasiado cansada para mantenerse. El miedo carcomía su estómago cuando recordó una de las ultimas conversaciones que Poseidón tuvo con ella.
"Sally, por favor" dijo suavemente, sus ojos volviéndose tormentosos, sus gentiles manos agarrando sus hombros. "No puedo protegerlos a ambos aquí. Ellos vendrán por él bebe. Su olor será fuerte. Ellos no estarán seguros acá. Déjame llevarte conmigo, al océano. Nadie te hará daño.
"Poseidón, yo no pertenezco a un palacio debajo el mar" dijo ella gentilmente, llegando hasta su mejilla.
Sus ojos cerrados, su expresión era parecida a la agonía. "No puedo quedarme, amor" le dijo a ella en una voz áspera, apretando sus hombros un poco más fuertes. "Zeus y las leyes antiguas lo prohíben"
Sally se tragó sus lágrimas y se acercó a él, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura y presionando su rostro en su pecho. Él era cálido, solido, real. El olor del mar estaba adherido a él. Cantándole mientras ella trataba de controlar las emociones en su pecho. Sus brazos se aferraban a ella, sujetándola un poco más fuerte.
Nadie la había hecho sentir tan segura, o tan amada.
Pero ella sabía con perfecta claridad que eso – que ellos tenían – no podía durar para siempre. Él no era suyo para mantenerlo con ella. El pertenecía al mar. No, él era el mar.
Indomable, impredecible, poderoso.
Y, sin embargo, a pesar de todo su poder, gentil – siempre gentil.
"Sé que no te puedes quedar". Susurró Sally quebradamente, aferrándose. Dioses, ella no quería que el se fuera. Ella quería que se quedara con ella, para ver a su hijo o hija junto a ella.
"Hay un lugar" dijo Poseidón pesadamente, no acercándola. He tenso sus brazos cuando ella trato de tirarlo hacia atrás, desesperado por mantenerla ahí con él. Solo por un momento más. "Un lugar donde nuestro hijo va a estar seguro" explico.
Sally inclino su cabeza para poder estudiar su perfil. El lucia solemne. ¿Donde? Susurró.
"Un campamento para semidioses como el" explico, finalmente viendo a sus ojos. "El campamento mestizo, en Long Island. Ahí estará seguro de los monstruos que lo estarán cazando."
"¿Tú quieres que renuncie a nuestro hijo?" ella demando furiosamente, retrocediendo y alejándose de él.
El mantuvo sus manos en sus hombros, mirándola con más seriedad. "No, amor" dijo el gentilmente. "No permanentemente. Su olor será increíblemente poderoso. El necesitará entrenamiento para sobrevivir y luchar con los monstruos que lo perseguirán toda su vida". Hizo una mueca, mirando hacia abajo, específicamente a sus sandalias, por un largo momento antes de ver sus ojos de nuevo." Lo siento, mi amor, por ponerlos a ambos en peligro".
"No voy a renunciar a nuestro hijo" ella susurro fieramente, con lagrimas acumulándose en sus ojos. Lo que no dijo fue que el niño sería la única conexión que tendría con él. "No"
Poseidón suspiró y asintió. "Entiendo que tu quieras mantener al bebe cerca, Sally. Él o ella será tu única familia". Esos ojos se tornaron intensos, perforándola, su expresión cruzo entre dolor y determinación. "Prométeme que tu al menos lo consideraras, enviar a nuestro niño ahí por algún tiempo cada año. Yo… yo quiero que ambos estén seguros", dijo suavemente. "No puedo protegerlos aquí. Haré lo que pueda, pero afuera de mi reino, va a haber poco que yo pueda hacer, tengo prohibido interferir directamente".
"¿Al igual que se te prohibió romper el juramente que tú y tus hermanos hicieron en el Estigio?", pregunto con una sonrisa lagrimosa.
Él tuvo la gracia de lucir avergonzado. "Ellos lo llamarían un error, Sally, y en un sentido quizás lo es. Al romper mi juramento en el Estigio, lo condene a una vida de dificultades. Si es el es el niño profetizado…" se rezagó, sacudiendo su cabeza. "Pero no me arrepiento de amarte, igual que sé que no me voy a lamentar sobre este niño. Yo, a diferencia de la mayoría de mi familia, tomo cuidado de mis hijos".
"Se que lo haces" dijo Sally, olvidando su enfado. Poseidón solo quería protegerlos, pero ella era demasiado terca para aceptar su caridad. "Lo hare lo mejor que pueda".
Poseidón asintió. "Ten cuidado con el cielo", dijo el rápidamente, ya sabiendo que ella lo haría. El temperamento de su hermano ya había costado las vidas de los padres de Sally. Zeus te atacara en el momento en que se dé cuenta que tu pariste a mi hijo. Nunca vueles a ningún lugar. Si tienes que viajar, ve en bote o en tierra, y nunca vayas a california."
"¿Por qué?" susurro curiosamente mientras el tiraba de ella estrechándola de nuevo.
"Mi hermano Hades vive allí, bajo tierra, Hay algo en ese lugar que atrae monstruos como las abejas son atraídas por miel. No debes ir nunca allá. Nuestro hijo estará en un grave peligro si lo haces"
Sally asintió y se inclinó hacia él, buscando reconfortarse. Ella sabía que no podría hacerlo mucho más.
"Estén cerca del mar" susurro, presionando sus labios en su cabeza. "Mientras más cerca, más fácil será tratar de protegerlos".
Ella asintió sin decir nada, absorbiendo su calor.
"Sally, ¿puedes prometerme algo más?" murmuró.
"Por supuesto"
"Hazle saber a nuestro hijo que los amo mucho, y si yo pudiera estar aquí contigo en cada momento si yo pudiera. Yo…yo no quiero que sientan que no me importan. Me importa. Mas de lo que es posible explicar con palabras." El sonrió débilmente y miro hacia abajo, a ella. "Vas a… vas a venir acá? ¿A Montauk?
"Cada año", prometió, sonriendo de vuelta.
"Gracias", suspiró. Dejando caer su barbilla en la parte superior de su cabeza. "Estaré observando".
"Se que lo harás", Sally sonrió, y maravillada de cuanto amaba a ese hombre. "¿Cuánto tiempo más tienes?" susurro.
"Algunos días, como mucho", susurró en respuesta. "Mientras más esté, en más peligro te pondré".
Poniendo una cara de valentía, camino lejos de él y sonrió. "Bueno" dijo con su usual humor, "Déjame hacer más de ellos".
Cuatro días después, ella despertó en la cabina en Montauk sola y e inmediatamente supo que Poseidón se había ido. Ella limpio sus lágrimas y se dio vuelta para después encontrar una concha sobre su almohada. La ahueco en sus manos y las junto en una bola, con las lágrimas recorriendo su rostro.
Ella presiono su mano cuidadosamente en su vientre y susurró, "Té protegeré lo mejor que pueda, pequeño."
"Oh, Percy", susurró, acariciando su mata de cabello negro fuera de su frente. "Tu padre te ama, nunca olvides eso. Y yo tratare de mantenerte seguro."
Después de seis largos meses en el apartamento, Sally se cansó de sus vecinos malhumorados. No era su culpa que el bebé llorara, por todos los cielos. Así que puso a Percy en su silla del auto, lleno una mochila, y se dirigieron a Montauk. Estaba lastimada, y necesitaba algo que le recordara a él. Solo por ahora.
Cuando llegaron, ya era de tarde. Ella reservo la misma cabaña de siempre, y antes de desempacar lanzo sus zapatos y movió sus dedos en la arena. Con su bebé acunado en sus brazos, se paró al borde de las olas con la mirada perdida a través del océano, pensando en él.
Ella ingreso a la superficie del agua y se sentó, el nivel del agua estaba justo encima de su ombligo. Percy arrullo y movió su pequeño pie en las olas, salpicando sus manos con una risita encantada. Lo sentó cuidadosamente en su regazo y lo dejo jugar con su elemento natural. Una parte de ella se preguntó si Poseidón podía verlos. Ella lo esperaba.
Peces comenzaron a aparecer, nadando alrededor de ellos, antes de hacerse más valientes y llegando a golpear los pequeños pies y piernas de Percy. Percy riendo con delicia y haciendo arrullos hacia ellos. Una parte de ella se preguntó si ellos estaban hablándole, y si era así, que le estaban diciendo.
La repentina oscuridad hizo que mirara hacia arriba con el ceño fruncido. Las nubes se estaban acumulando, pero eso estaba lejos de ser raro en el océano. Sacudiendo sus sospechas, ella sonrió hacia su pequeño niño y miro con un ligero recelo a lo que parecía ser un tiburón bebé que nado hacia ellos y acaricio con su nariz el estómago de Percy, nadando en lentos círculos alrededor de ellos.
Al menos aquí, Sally no tenía nada de miedo. Poseidón le había dicho que ninguna criatura en su reino podría dañar a su hijo. Así que, ella sonrió cuando el tiburón froto su hocico contra su mano antes de nadar en distintas direcciones ante el creciente numero de peces.
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Poseidón forzó hacia abajo su irritación mientras salía de su habitación después de una pelea con su esposa. Ella le reclamo que estaba distraído, ignorándole. Con toda honestidad lo estaba, se dio cuenta con una puñalada de culpabilidad. Por los pasados quince meses, él había estado gratamente distraído observando a Sally.
Ella permaneció en Montauk por gran parte de su embarazo, y el silenciosamente le agradecía eso. El fue capaz de ver su cuerpo redondeado con su hijo y tuvo que forzarse constantemente para mantenerse en el mar. Todo lo que quiera hacer era volver con ella, estar con ella, ayudarla a través del nacimiento. Ella tuvo que volver a Nueva York, y el sintió cuando el bebé nació. Había un nuevo enlace en su mente, una conciencia de otro ser minúsculo que era una parte de él. Dos días después ella llevo al bebe a la orilla del mar, y el vio a su hijo por primera vez.
Se quedo con el oleaje hasta los tobillos y sonrió a las olas. "Un hijo", susurró. "Lo llamé Perseo, Percy, para acortarlo. Te extraño."
Y entonces, ella se había ido.
El sintió que ella estaba cerca de nuevo, se disolvió en burbujas. Ellos estaban en Montauk, se dio cuenta, los vio por algunos momentos mientras ella se sentaba en las aguas en calma con peces y tiburones jóvenes arremolinándose alrededor, con Percy sentado en su regazo.
Hijo del Dios del Mar, hijo del Dios del Mar, hijo del Dios del Mar, los peces estaban susurrando con asombro en conjunto con los pequeños tiburones.
Percy estaba mas grande, noto. Su cabello estaba mas largo, y por no mucho tiempo luciría como un recién nacido. Estaba un poquito gordito, y felizmente ajeno al parloteo de los peces, quienes estaban estáticos por la inexistente atención recibida. Sintió una sonrisa curvar sus labios.
El enojado retumbar de un trueno lo alerto del peligro.
Poseidón abruptamente se solidifico en su forma humana y observo a las enormes nubes de tormenta.
Y luego eso lo golpeo.
Hades. María di Angelo. El hotel. El rayo de Zeus.
"No!" lloro con horror, apresurándose por ellos, llamando al mar por su ayuda. "No!"
El estaba demasiado lejos. Lo sabia incluso antes de empezar a moverse. La ola llego al mismo tiempo que un enorme rayo de luz formo un arco cayendo de los cielos y condeno a la orilla del mar, los peces y tiburones estaban escapando con terror.
"No, no, no" quedando sin aliento, cayendo sobre sus rodillas en la orilla del mar. Sally estaba ahí todavía, con sus ojos abiertos con sorpresa, echada en su espalda en el agua poco profunda. Con manos temblorosas, se agacho y la sostuvo en sus brazos. Ella se había ido, él sabía que desde el momento que se dio cuenta que estaba pasando. "Oh, Sally", murmuro rompiéndose, acariciando su mejilla. "No fui lo suficientemente rápido. Lo siento."
Solamente fue lo suficientemente rápido para proteger a su hijo. Percy estaba en la orilla, llorando con confusión, parpadeando, cegado por el brillante destello y abrumado por el extremadamente fuerte relámpago. El mar había ayudado a curarlo, la rayo que lo había quemado en los brazos estaba siendo debilitado rápidamente debido a su contacto con el agua.
Inclinándose respetuosamente, beso a Sally en la frente y vio como desaparecía en una lluvia de oro. Rencor, dolor, e ira se arremolinaron en su pecho.
El debería tener un par de palabras con su hermano Hades momentáneamente, pero por ahora, el necesitaba poner a Percy a salvo.
A medida que sus emociones eran más furiosas, el mar cambio. No había más calma. Comenzó a crecer agitado y las olas eran más largas, respondiendo a su enojo.
Con manos gentiles, el levanto a su hijo y camino hacia el agua, murmurando suaves palabras. Percy pestañeo con seriedad, entrecerrando sus ojos mientras intentaba enfocar su cara.
"Está bien, pequeño" murmuro, besando su frente, sus mejillas, su barbilla. "Estas seguro conmigo".
Una vez que estuvieron totalmente sumergidos, su hijo comenzó a bostezar y al momento, cayo dormido contra su pecho. Esperando mas allá de toda esperanza, esperaba que Anfitrite pudiera perdonarlo, el imagino su palacio, y ambos, el y su hijo desaparecieron en el mar.
E/N Recientemente releí Percy Jackson, y comencé a pensar que hubiese pasado si Poseidón hubiese sido traicionado de la misma manera que Hades, perdiendo a Sally del mismo modo que Hades perdió a María.
Esto fue lo que mi cerebro fabrico.
N/T Lamento de antemano si hay algún error ortográfico, o en la coherencia de la historia, ya que es primera vez que escribo en fanfiction, y además es la primera vez que traduzco una historia. Muchas gracias por leer.
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